martes, 29 de julio de 2014

LOS COSTOS SOCIALES DE LA MIGRACION


Un hombre llama a su familia a El Salvador, una mujer responde y esta es la conversación:
  • Hombre: ¡Hola!, ¿cómo estás?, ¿ya hablaste con “aquel” para el viaje?
  • Mujer: Hola, si ya hablamos…
  • H: Es alguien de confianza no te preocupes, todo va a salir bien.
  • M: Tengo miedo, no estoy segura de poder irme, sobre todo porque tengo que ir con la niña…
  • H: No tengas miedo, el asegura que en menos de una semana vamos a estar juntos.
  • M: Espero que así sea, mañana salimos, ya tengo todo arreglado.
  • H: No traigas muchas cosas, porque eso te puede estorbar en el viaje, además vas con la niña y es necesario llevarla en brazos en algún momento del camino.
  • M: Espero que todo salga como se ha planeado… nos veremos pronto entonces…
  • H: Si, así lo espero también… ¿la niña esta despierta?
  • M: Si, ¿te gustaría hablar con ella?
  • H: Si.
  • M: Ya te la comunico…
  • Niña: ¡Hola papi!
  • H: Hola mi amor, mañana salen con tu mami hacia los Estados Unidos, donde estoy yo ahora.
  • N: Si, estoy muy contenta por que pronto estaremos juntos otra vez…

Este es un drama que se repite con mucha frecuencia en algunas de nuestras familias en El Salvador, durante la última década, se estima que en Centro América, migran diariamente unas 500 personas, de las cuales 300 son salvadoreñas, estas en su mayoría son hombres entre 15 a 40 años, es decir, quienes migran son parte de nuestra población económicamente activa, esto en la búsqueda de mejores oportunidades de vida y mejoras económicas para las familias de escasos recursos, más que todo de la zona rural, cabe destacar que de este número de personas, solamente 80 logran su meta de cruzar la frontera de nuestro vecino país del norte; a esto se suman otros aspectos sistémicos que merecen un análisis mas detallado, como: la violencia social que llega a tener implicaciones políticas, la trata de personas y la violación a los derechos humanos de las personas migrantes, especialmente niñas, niños y adolescentes…

Para quitarle la frialdad y la despersonalización que los datos anteriores pueden significar, es importante pensar que detrás de cada una de esas personas hay una familia, que debido a las situación insostenible de subsistencia, se ven en la necesidad de migrar en la búsqueda de aportar económicamente para facilitar las condiciones de una vida mejor… llegando a este punto, si asumimos que la mayoría de las y los migrantes viajan especialmente a los Estados Unidos, son hombres jóvenes, en su mayoría padres de familia, de la zona rural de Nuestro País, ellos albergan la fe y la esperanza de llegar a como dé lugar, para luego mandar a traer poco a poco a sus parejas, hijos e hijas y otros familiares.

La realidad dura en todo esto es que ellos pueden sufrir los siguientes destinos: quedarse en alguno de los países de la ruta, ser deportados incluso antes de llegar o en el peor de los casos morir; esto implica graves costos sociales a las familias debido a que la figura paterna es importante en su seno, además de ello, la mujer asume el doble papel de madre-padre jefa de familia de manera más posicionada, dejando a un lado la producción agrícola y otras actividades productivas que contribuyen al desarrollo de Nuestro País, dándose como enfoque principal la economía domestica enfocada principalmente en el consumo, es decir, se desplazan los productos que podrían obtenerse de la tierra por la compra de alimentos a las grandes empresas y supermercados.

Volviendo al punto de la migración de personas menores de edad, es un aspecto que merece un análisis sistémico, la estructura político-ideológica-económico-social con la que está configurada nuestra sociedad actual, tiende a excluir a las personas, el sistema es el ídolo que requiere de sacrificios humanos para continuar existiendo, algo parecido a aquel ídolo caldeo llamado Moloc, que era calentado hasta llegar al rojo vivo y luego se ponían las victimas –niñas y niños– en sus brazos, que eran consumidos de manera monstruosa por el, validando así el sistema de muerte imperante en aquel momento, una figura cargada de brutalidad, pero pertinente para el caso en cuestión…

Las y los niños migrantes, ¡deberían ser un escándalo!, el mundo en general les cierra las puertas, son obligados a asumir responsabilidades que aun no pueden asumir, la violación de sus derechos humanos dentro y fuera de sus países de origen les obliga a sus madres, padres o encargados a intentar cambiar de ambiente, debido a que también existen amenazas por parte de grupos delincuenciales –crimen organizado, narcotráfico, maras o pandillas– que sufren a diario, este tipo de violencia, aparte de los aspectos económicos antes mencionados, son parte de este círculo perverso de violencia estructural en el que estamos involucrados.

Esta no es un problemática aislada, ya ha llamado la atención de algunas personas, iglesias, organizaciones y políticos que trabajan por los derechos de las personas migrantes, más que todo en los Estados Unidos, lo cierto y la gran preocupación radica más que todo en saber que hacer ante algo que no se comprende, por ello es necesario analizarlo con más detenimiento, si la causa principal es la migración, entonces necesitamos pensar como brindar las condiciones de vida digna para las personas de Nuestro País, esto implica: mejores oportunidades de empleo, condiciones de vida más justas, seguridad pública eficiente y eficaz, calidad educativa, mejorar la salud pública, por mencionar algunos.

Otra situación que debemos analizar es la descriminalización y despenalización de las personas migrantes, ellas y ellos –en especial las y los niños– no son criminales que deben cumplir una pena, son personas que han nacido libres, sujetos de derechos y también al amparo de leyes que son o sean verdaderamente justas, por eso es importante que las reformas migratorias que se han venido proponiendo por Barac Obama sean realmente integrales y no sea esto un instrumento que siga dando continuidad a las acciones violentas en contra de las personas migrantes… ¿cómo es posible que una nación fundada por migrantes ahora desconozca esos orígenes con sus prácticas y leyes?

Antonio Salomón Medina Fuentes, Iglesia Amigos de El Salvador, Coordinador del Proyecto Alternativas a la Violencia El Salvador

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