Este día vale la pena revalorar algunas cosas concernientes
al hecho histórico socio-político-económico-ideológico de la reforma, para lo
cual es difícil tomar distancia en algunos argumentos planteados en ese
momento, debido a que la mayoría de los datos que tenemos son escritos desde el
nuevo poder representado por la nueva clase emergente a quienes se les denominó
en su momento: protestantes…
El ethos de la iglesia y la sociedad alemana y del mundo
conocido, cambio notablemente, por el pathos de aquel exmonge benedictino
llamado Martin Lutero, el documento de las llamadas 95 tesis causó un revuelo y
debate tal que radicalizo la cosmovisión no solamente religiosa, sino de la
vida en todas sus dimensiones, una herencia mantenida hasta ahora por los
sectores tradicionalmente fundamentalistas de las diferentes confesiones de fe
cristiana.
Sin embargo, la llamada reforma no es lo que realmente se
piensa que es, así como se desmitifican algunas cosas, es necesario hacerlo con
este hecho, por ello aparte de lo propagandístico y panfletario que se maneja
en el entorno… debemos recordar que los replanteamientos, propuestas e
interpretaciones de Las Escrituras tuvieron un fin ideológico clasista en su
origen con los burgueses –es decir el estrato económico emergente e independiente
de la llamada aristocracia de ese momento– este grupo, encontró en los planteamientos
teológicos de Lutero el sustento suficiente para desligarse para dar una mayor
cabida a la nueva acumulación del capital.
Es por ello que la insigne doctrina de la justificación por
la fe propuesta por Lutero, cayo como anillo al dedo –como decimos popularmente–
en ese contexto, fue así como la emancipación de la nueva clase económica se
consolidó e incluso facilitó financieramente en aquel momento la nueva religión
organizada, que más adelante dicha perspectiva permeó a varios de los más
prominentes puritanos de Inglaterra –como William Tyndale– quienes teologizaron
y readaptaron para hacer paralelos del libro del Éxodo, lo cual les llevó a
realizar una de las más salvajes invasiones y luego masacres genocidas más
grandes que haya visto la humanidad en lo que se atrevieron a llamar América,
donde hubo un exterminio casi total de La Primera Nación, las y los nativos
originales de esa zona, reduciéndoles a unas pocas reservaciones, situación que
se mantiene actualmente.
En la brecha de 5 siglos, es necesario valorar algunos asuntos
que merecen nuestra más meticulosa atención:
- El Espíritu es más importante que la institución: debemos permitir primeramente como iglesia que el Aliento de Vida del Espíritu, nos brinde de Su Luz y Verdad, para iluminar las tinieblas actuales que la institución en sus múltiples facetas no ha podido resolver, hacer a un lado toda estructura que ocupe el lugar que le corresponde al Dios de Amor y Justicia que se manifiesta de manera suave y apacible a quienes le buscan.
- La Comunidad trasciende al legalismo: la ausencia de Solidaridad –que genera a su vez un sincero sentido de Compasión y Tolerancia– nos ha hecho poner nuestra confianza en planteamientos legalistas y fundamentalismos incoherentes con la visión humana y fraterna de un Dios que además de Padre también es Madre, que quiere que todas y todos sus hijas e hijos vivan en armonía en esta aldea global.
- La Visión debe superar a la negligencia: en algunos casos la escases de visualizar hacia el futuro partiendo desde las personas, ha hecho que se vea a la iglesia exactamente como una empresa u organización no gubernamental y no como un grupo de personas con plena conciencia que son ciudadanas y ciudadanos del Reinado de Dios, convirtiéndose en una institución excluyente, burócrata y tecnócrata y no en una que pueda contribuir a la transformación positiva de vidas, familias, comunidades, países y mundo.
- La Misión es más fuerte que el discurso: es triste cuando la labor de misión se reduce única y exclusivamente al proselitismo religioso, tanto dentro como fuera de las fronteras de cualquier país, todo se centra en ganar almas y no personas, cayendo en un neoplatonismo que no tiene nada que ver con lo enseñado por El Resucitado y los Profetas.
- Que la Buena Noticia de la Paz impacte más que cualquier doctrina: el mansaje testimonial debería ser lo más sencillo posible, dando señales de Justapaz y Vida en el seno de nuestras comunidades de Fe, las doctrinas pueden en algún momento cuestionarse para luego revisarse, con el objeto de cambiar nuestra praxis e impactar realmente a nuestra sociedad en todas aquellas áreas que se han consideramos seculares como: la política, la economía, la educación, el medio ambiente, la filosofía, la tecnología, el arte, etc.
Antonio
Salomón Medina Fuentes, Coordinador Nacional del Proyecto Alternativas a la
Violencia, El Salvador









