Testimonio sobre PAV de Johny Aracely
Domínguez García del municipio de Quezaltepeque, departamento de La Libertad,
El Salvador
Desde que yo estuve por primera vez en los
talleres de PAV ha sido para mí una experiencia bonita porque he aprendido a
valorar aún más la vida, lo valiosa qué es porque aprendí a ser tolerante con
los demás, que la violencia no lo lleva a nada bueno y desde que empecé a ir a
los talleres he aprendido a ser dinámica no estresarme por nada, aunque la vida
sea gris ¡yo la hago blanca!, porque muchos quieren resolver los problemas con
violencia y eso afecta la salud y la autoestima de uno se baja.
Tener forma de hablarle al qué busca
problemas no es fácil, verse en conflicto pero cuando uno pone de su parte las
cosas se hacen mejor y se siente la paz interiormente, todo lo que he aprendido
en PAV me ha servido para practicarlo con los demás, que tenemos que tratar a
los demás como nos gustan que nos traten, ya que la vida no está llena de
colores, pero nosotros la hacemos bonita ya que mi vida no ha sido de colores
pero ¡yo he superado muchas cosas!, he tenido mis logros y espero seguir
escalando más por eso asisto a las reuniones de la Fraternidad Cristiana de
Personas con discapacidad, Asociación de Personas con discapacidad, OMADIS –Oficina
Municipal de Atención Integral a la Persona con discapacidad– Red de
sobrevivientes y talleres PAV, los cuales me han ayudado ha hacer un mundo
diferente, ¡que no hay obstáculos que no pueda superar!
No es fácil, pero no difícil, ahora que ya
inicie la segunda etapa de PAV –el taller avanzado– ¡me llena de entusiasmo
saber que puedo! y me toman en cuenta como una miembro más, se les agradece al
equipo por ser humanitarios y dar lo mejor de ellos para qué los grupos
aprendan a conocer nuevas cosas, no hay nadie que nazca sabio, todos tenemos que
aprender algo bueno.
Los talleres de PAV me han gustado porque
me han servido en mi vida diaria, me he desestresado con sus dinámicas, aprendí
a ser tolerante, además aprendí en la vida a tratar a los demás como me gusta
qué me traten con respeto y cariño a dar de mi lo mejor, aprendí que el orgullo
no es bueno, todas las dinámicas dejan una enseñanza a cada quien que lo pone
en práctica, tenemos que ser personas dinámicas y optimistas, positivas, ser
seguros de sí mismos y para mí es un privilegio ser parte de PAV, porque de los
talleres he aprendido lo valiosa que es la vida.
Aracely es una jóven con discapacidad motríz en sus extremidades inferiores, por lo que usa silla de ruedas para poder movilizarce, actualmente vive con su familia, es catequista de
la niñez de la Parroquia Nuestra Señora de los Mártires –donde bordó el traje
de Cristo con el escudo de Nuestro País al centro– fue coronada reina de las
fiestas patronales del municipio de Quezaltepeque el año pasado, además es
reconocida por realizar bordados artísticos hechos a máquina de forma manual,
algo que la enorgullece a ella, a su familia y las personas que le encargan
dichos trabajos, quienes tenemos el enorme privilegio de conocerla, sabemos que
ella es un gran ejemplo a seguir en cuanto a su buen humor, facilidad de
palabras y amistad sincera, sus aportes, opiniones y carisma natural han sido de mucha ayuda e importancia durante el desarrollo de los talleres que hemos tenido con el grupo de la Fraternidad Cristiana de Personas con discapacidad.
Por el equipo,
Antonio
Salomón Medina Fuentes, Coordinador Nacional del Proyecto Alternativas a la
Violencia El Salvador







