–16
de enero de 1992-2017–
Este día estamos como País celebrando 25 años de la Firma
de los Acuerdos de Paz en El Salvador, después de 12 años de guerra civil
declarada, aunque el conflicto social económico y político estuvo presente desde
hace algunos años antes entre los gobiernos de turno de aquel entonces y
algunas organizaciones políticas que se consolidaron luego en lo que se conoció
después como Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional.
Durante ese momento el conflicto se originó más que todo
por aspectos relacionados a injusticias cometidas hacia el Pueblo,
principalmente hacia el sector obrero y campesino, quienes fueron desposeídos
de sus derechos humanos básicos que incluyo la tenencia de la tierra, así fue
gestándose la radicalización ideológica insurgente, consolidándose como un
grupo organizado que se fue fortaleciendo intelectual y militarmente para hacer
frente al ejército de la república.
Sin afán de ser simplistas, no es el momento para narrar con
detalle todo lo ocurrido durante esos cruentos y complicados años de guerra, lo
que si podemos hacer es ciertas valoraciones un poco más recientes de lo que consideramos
que significaron y significan ahora los Acuerdos de Paz en El Salvador, más que
todo para las y los ciudadanos comunes además de intentar brindar y facilitar elementos
para la discusión y el debate a las generaciones emergentes de la Sociedad
Salvadoreña.
Cuando se dio la firma de los Acuerdos de Paz, no fue un
proceso corto como se pretende platear o relatar, hubo negociaciones previas
entre los altos dirigentes de los 2 ejércitos en pugna, en esto también hubo
apoyo y en algún momento hasta presión internacional para que esto se generara,
fue así como las negociaciones en si se daban oficialmente y extraoficialmente,
estas últimas en cierta manera fueron las más oscuras, debido a que lamentablemente
definieron el rumbo político del conflicto y de Nuestro País hasta ahora.
A estas alturas podemos identificar y decir que en estas
negociaciones clandestinas, se otorgaron las cuotas de poder: como se manejaría
la desmovilización, la consolidación del FMLN como partido político, la
creación de la Policía Nacional Civil, el desmantelamiento y desmovilización de
los grupos militares, además de otros aspectos que no se mencionan, como el hecho
implícito que el sistema planteado en la Constitución de Republica no fue
cambiado en lo absoluto, lo cual se mantiene hasta este momento.
Desde el 2009, la izquierda partidaria asume el poder del
órgano ejecutivo, a la fecha se mantiene en el poder, sin embargo nos hemos
dado cuenta que para la y el ciudadano común esto ha sido motivo de desencanto
en muchos sentidos, y no es para menos, ya que el alto costo de la vida y la
inseguridad son los 2 aspectos que aquejan mayoritariamente a las y los
salvadoreños en general.
La inseguridad actual, está ligada a algunos aspectos cruciales
que no fueron tomados en cuenta en las negociaciones de hace más de 25 años, por
lo que no se abordó y mucho menos se fundamentaron las decisiones en base a la
Justicia, además de ello, no se pasó por un proceso más profundo de Perdón y
Reconciliación, lo cual nos impide tener un estilo de vida con Dignidad y Libertad,
por ello seguimos como País padeciendo una fiebre muy intensa ocasionada por el
virus que no se previno y proporcionó la cura desde su origen, generándose un
anarquismo que lo que busca realmente es el control en el ejercicio del poder,
aquí se encierran las razones ideológicas nefastas de los grupos delictivos
organizados amparados de su poder económico y armamentista.
A nivel gubernamental no se hizo mayor cosa para abonar a
este proceso de Reconciliación en aquel momento, ya que las medidas se
enfocaron más que todo en aspectos de índole económico en el proceso de
desmovilización, en donde las y los más beneficiados en la mayoría de los casos
fueron quienes protagonizaron el proceso de los Acuerdos de Paz, a esto hay que
añadirle la ley de amnistía, que protegió más de manera explícita a los altos
mandos del ejército salvadoreño, aunque por parte de la ex guerrilla también
hubieron algunos delitos que tenían que ser encubiertos de alguna forma,
negociándose y ocultándose así cuotas de poder distribuido en unas pocas
personas de ambos bandos.
Soñemos por un momento si hubiera habido un proceso real y
transparente de Reconciliación en aquel entonces: probablemente el factor
migración tendría otros tintes más positivos con una visión más de desarrollo
de País, en cuanto a la complejización del crimen no tendría las dimensiones
que ahora tiene llámense maras o pandillas, crimen organizado o narcotráfico,
además de haberse dado dicho proceso cada ciudadana y ciudadano hubieran sido
más conscientes, con un sentido de pertenencia y comunidad local y nacional, se
hubiera organizado desde entonces un observatorio ciudadano que velaría para
que las instituciones de gobierno fueran más transparentes, con el fin de
evitar la corrupción o al menos que se disminuyera significativamente.
Merece que nos detengamos aquí para revalorizar y ser
enfáticos que para alcanzar la Paz Verdadera, es necesario reconsiderar que
debemos hacer a un lado la venganza y la vergüenza como métodos antipedagógicos
para resolver los conflictos y dificultades –esto desde la intimidad del hogar–
es necesario que hagamos a un lado estos aspectos culturales que han sido, son
y continúan siendo nocivos y han erosionado las relaciones a todo nivel, la
propuesta sería poder asumir otros comportamientos con más Tolerancia, Madurez,
Equidad y Disciplina sin intereses creados.
Un aspecto muy importante que recalcar es que debemos
evitar seguir cayendo como Pueblo de manera incauta en las agendas
político-partidarias, estas instancias solamente nos ven como cifras que pueden
contribuir para llegar al poder, en este caso los intereses del Pueblo deberían
trascender las agendas partidarias limitadas a dar privilegios a unos cuantos,
mientras Nosotras y Nosotros como Pueblo Salvadoreño solamente recibimos menos
que migajas de esas nefastas y perversas intenciones.
La Paz y Seguridad plenas, solamente podemos alcanzarla de
manera ideal desde la Sociedad Civil: las personas, las familias, las ADESCOS,
las comunidades organizadas, las ONG’s, las iglesias y demás, somos
responsables de contribuir a la construcción de la Paz, está más que comprobado
que quienes llegan al poder no están interesados en este punto realmente, por
ello el gran desafío es contribuir a la transformación de las Vidas Humanas –y
no humanas– equiparado a la transformación colectiva, la cual incluye el seno
familiar, comunitario, nacional, regional y mundial.
En todo caso esta conmemoración debería convertirse en
símbolo de Esperanza y Gratuidad, fuera de lo institucional y burocrático de
las estructuras del gobierno, dicho de otra manera: la Paz debe celebrarse,
pero en estos momentos donde abunda la muerte y el luto, pareciera que no hay
suficientes motivos para hacerlo, mientras no haya oportunidades suficientes
para todas y todos los salvadoreños y el buen vivir llegue solamente a un grupo
reducido, la Paz va a continuar siendo una utopía que debe estar asentada en la
Justicia, para que luego de paso naturalmente al Perdón y la Reconciliación.
Antonio
Salomón Medina Fuentes, Coordinador Nacional del Proyecto Alternativas a la
Violencia El Salvador, Centroamérica









