lunes, 28 de junio de 2010

AUSENCIAS Y MODELOS

Algunos intelectuales latinoamericanos, amparados en ciertos estudios realizados, han mencionado que uno de las cosas que distingue a nuestra América Latina, es que somos una sociedad sin padre; esta ausencia, se trata de justificar de muchas maneras entre ellas: la migración, la falta de educación sexual y reproductiva, la cual a su vez está vinculada directamente a los embarazos adolescentes y gran aumento del número de madres solteras, principalmente en asentamientos urbanos precarios y los centros educativos de educación media y superior; lo cual genera que los y las jóvenes crezcan por lo general en hogares mono parentales.

Nuestra juventud salvadoreña, aparte de haber caído en una fase cínica y escéptica, expresan su repudio y sentimientos de descontento hacia las personas adultas, expresándolo de diferentes maneras, esto en muchas ocasiones ha sido alimentado por los actos de corrupción que salen a la luz pública que son realizados intelectual y materialmente por personas adultas, en donde también a su vez se ha visto una instrumentalización clara hacia la juventud.

Recientemente nos hemos dado cuenta de cómo los profesionales – médicos para el caso específico y reciente – y personas adultas – empresarios, autoridades, funcionarios, etc. – han transgredido nuestras leyes y realizado delitos con un gran nivel de organización, lo cual les ha dejado grandes ganancias de manera ilícita e inmediata, que en un inicio, fueron calculadas en base a los vacios legales y jurídicos que ellos y ellas pudieron notar en nuestra legislación, estructura que sigue teniendo por el momento una visión adulto-céntrica. Este no es el único caso, existen muchas más decepciones que nuestra juventud ha tenido que podríamos mencionar y que la lista se nos haría casi interminable.

Los casos anteriores, parecieran ser que son algo natural, que ya son parte de nuestra vida cotidiana – e incluso lo hemos asumido así – lo cierto es que son actos de violencia que se nos hacen ver como parte de la normalidad de la vida; el simple hecho de pensar así es grave, ya que el fenómeno de la violencia, es un mal endémico que necesitamos ir erradicando de nuestro diario vivir, en el caso específico de nuestra juventud, vemos con gran horror y apatía lo manera inescrupulosa que las personas adultas cometen grandes abusos de todo tipo hacia ellos y ellas – incluso desde su nacimiento – sin tomar en cuenta su dignidad innata, creatividad y propuestas innovadoras ante diversas situaciones, conflictos y problemáticas que aquejan actualmente a nuestro país. Algo grave también es el hecho de obligar y manipular a la juventud a realizar hechos de violencia por imposición de autores intelectuales que en la mayoría de los casos son personas adultas, las cuales quedan impunes por falta de pruebas.

Todas estas situaciones, son parte de una sociedad enferma, que no tiene la capacidad de establecer puentes de diálogo inter-generacional, que utiliza cuando le es conveniente a los mas “débiles”, pero cuando ellos y ellas alzan la voz se hace todo un escándalo, muy parecido lo que pasó Jesús después de haber sacado a los mercaderes y cambistas del templo, y luego los sectores vulnerables y marginados, entre los que se encontraban las generaciones emergentes quienes cansados de un sistema excluyente, vieron una luz de esperanza entre la situación caótica que estaban viviendo, a tal grado que gritaban: ¡Sálvanos por favor! (Mateo 21,14-16).

Salomón Medina
MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creación

jueves, 24 de junio de 2010

LA GUERRA IMPREDECIBLE

Los más recientes actos de violencia, por todos y todas conocidos ya, los cuales han sido difundidos por casi todos los medios de comunicación de nuestro país, El Salvador, nos hacen recordar los actos y levantamientos armados que en años atrás se dieron, los cuales tenían su sustento y organización, en los sectores populares – campesinos, estudiantes y obreros – por su amplio descontento con relación a la tenencia de la tierra, la explotación extrema, las grandes desigualdades y las constantes violaciones a los derechos humanos.

Sin embargo, es muy contrastante el hecho de que no se sabe a ciencia cierta cuáles son las razones de la violencia actual: ¿exclusión?, ¿territorio?, ¿ajusticiamiento?, nos quedamos perplejos ante un acto que va mas allá de la delincuencia, que llega a los niveles de terrorismo, que nos golpea y nos sacude a todas aquellas personas que estamos a favor de la justicia, la reconciliación y la paz; la violencia nos azota a todos y todas y no sabemos de dónde puede venir, nos hemos convertido en un país donde cualquier persona puede ser sospechosa…

Al analizar un poco el fenómeno de la violencia en este momento histórico, nos surgen algunas inquietudes: ¿cuál es el sustento ideológico que nos lleva a tener en un periodo de 2 días 53 homicidios? (los días sábado 19 y domingo 20 de junio’2010), ¿cuáles son las causas de este ambiente de inseguridad que estamos viviendo?, ¿a quién o a quienes les beneficia que estemos en una constante violencia, zozobra e inseguridad?, ¿se justifican los asesinatos de manera brutal y mounstrosa de personas inocentes?

Son cuestionamientos que parten de la indignación y de la búsqueda de obtener una respuesta que convenza, que realmente sea una propuesta real de ¿qué hacer ante todo ello?, la cual vemos que no visualizamos, que no tenemos respuestas por el momento, ni de las entidades gubernamentales, ni de las ONG’s, ni de las instituciones o empresas privadas e incluso ni de la iglesia; por el momento queda demostrado que nadie tiene la capacidad de responder, ya que no acabamos de salir de la perplejidad y asombro ante tanta barbarie, que llega ejercer el poder hacia aquellas personas comunes que intentamos vivir en este contexto.

Por otro lado, por muy desalentador y pesimista que parezca todo, es necesario mantener viva la fe y la esperanza, por muy romántico que esto pueda verse, ahora es cuando nuestros valores y principios, deben permear nuestras acciones, la cultura de paz, puede alcanzarse, no utilizando los métodos rudimentarios que apuntan al endureciendo de las leyes, más bien a ver alternativas creativas para tener una convivencia pacífica bajo la vía de la justicia y el derecho que ponen en entre dicho las actitudes que se generan por la falta de formación de nuestras generaciones emergentes y de las cuales todos y todas somos responsables (Proverbios 6,16-19); dichas actitudes merecen ser sustituidas desde ya por todas aquellas prácticas que nos conllevan a tener un diálogo sincero, franco y ético con nuestros semejantes en base a la Buena Noticia que Jesús se atrevió a proponer en un sistema caótico y resquebrajado, muy parecido al nuestro (Mateo 6,1-4.33).

Salomón Medina
MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creación

miércoles, 23 de junio de 2010

El expreso de la muerte

Recientemente hemos sido testigos de quizá el más indignante hecho de violencia en nuestro país en los últimos diez años. Este pasado domingo 20 de Junio fueron cruelmente calcinados los pasajeros de un microbús del transporte colectivo en el municipio de Mejicanos. De ellos ya han fallecido 19 personas y otras que se debaten entre la vida y la muerte en la sala de cuidados intensivos. Dentro de las víctimas se destaca una bebita de 11 meses de edad y otros menores. Según los sobrevivientes, los sujetos abordaron la unidad de transporte disparando a los pasajeros, acto seguido se bajaron y procedieron a la quema de vehículo con sus ocupantes.

Lamentable pero hay que decirlo, violencia de este tipo siempre le conviene a alguien, no sólo desde el punto de vista económico sino también del político. De ahí que hay personas en posiciones de poder dentro del aparato estatal que no sólo permiten sino que promueven la obstaculización de la justica y el libre tráfico de la droga. El ambiente es propicio para la proliferación de empresas que prestan servicio de vigilancia, incremento en las ventas de dispositivos de seguridad, empresas comercializadoras de armas, etc., etc., negocios cuyos propietarios son ex-militares o funcionarios públicos de la presente y pasada administración pública. A esto hay que agregar el descrédito a las desconcertadas autoridades y al gobierno en turno.

Por otro lado, es muy poco lo que se oye en relación a los esfuerzos por desbaratar el mercado negro de armas y hay evidencia de sobra en relación a la corrupción que hegemoniza en todo el sistema judicial y la corporación policial. Los gansters son amos y dueños de calles completas cobrando otro impuesto sobre la renta a cualquier bus, microbús, taxista, repartidores de mercadería a negocios, comerciante ambulante (o que tenga puesto) por cada día de trabajo. Incluso entre los dirigentes de movimientos sociales (de vendedores) también hay personas que reciben beneficios económicos por cada vendedor instalado en la zona.

Lo lamentable es que la iglesia no sienta cabeza de la realidad del espacio y tiempo en el que le ha tocado vivir y no se vincula con la comunidad para buscar soluciones a la vagancia de niños y adolescentes, promover cooperativas o cualquier otra iniciativa para suavizar el grave impacto del desempleo, coordinar esfuerzos con las alcaldías u otras entidades para mejorar las condiciones de vida de la gente más pobre o atender a familias en riesgo, niños en situación de calle, etc.,

El argumento con frecuencia planteado es que la iglesia con la política no se mezclan, sin embargo ha llegado el momento de hacer a un lado todo pretexto que a la postre potencia el problema. Basta ya de mediocridades y de una espiritualidad hipócrita, el mundo clama a gritos por una iglesia que sea sal y luz, que cual levadura sea capaz de fermentar a una sociedad sin padre (porque todo delincuente salió de un hogar), herida (ahora también quemada), extorsionada, secuestrada y sin esperanza.

El modelo de Jesús nos interpela grandemente en nuestra espiritualidad, ya que el Jesús Histórico (al que muchos evangélicos se niegan a recibir) es un Jesús que hace discípulos en la calle, con gente del común populacho, los necesitados, los hambrientos, los enfermos, los desvalidos, los presos, las prostitutas, los pandilleros (para contextualizar), los niños en situación de calle (él les dice que se les permita venir a él), niñas prostituidas, indigentes, etc. La fundamentación teológica/filosófica está claramente delineada en Lc. 4:18-19:

El Espíritu del Señor está sobre mí,
Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;
Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;
A pregonar libertad a los cautivos,
Y vista a los ciegos;
A poner en libertad a los oprimidos;
A predicar el año agradable del Señor

En su momento este planteamiento fue combatido por la clase religiosa defensora de los intereses de una oligarquía injusta y opresora patrocinada por el imperio. En nuestros días no sólo lo hacen ellos, sino también es combatida por aquellos llamados cristianos que no ven en estos grupos vulnerables (y vulnerados) la capacidad económica para sostener las importantes obligaciones de sus ministerios o los considerarán como un gasto innecesario (y desgastante). Todo lo contrario, seguirán proponiendo una espiritualidad circunscrita al círculo congregacional, la santidad individual y al logro del éxito. Cualquier parecido, es pura coincidencia.

Juan José Herrera
Pastor Juvenil
Centro Cristianos El Siloé

miércoles, 16 de junio de 2010

SOBRE GRITAR Y ESCUPIR

En las calles, los buses, barrios, colonias, parques y diferentes asentamientos donde hallan personas, en nuestro país, es tan común ver a alguien gritando y en una de sus manos sosteniendo una Biblia, estos personajes por lo general también gesticulan y hacen varios movimientos a la vez que se escuchan palabras un tanto amenazantes y fuertes hacia las personas que van transitando por esos lugares. Esto se viene dando desde un poco más de 100 años.

El modelo anterior responde a una visión sesgada y trunca de lo que es evangelización, todo es reducido a la retórica o la persuasión en el discurso, en donde las personas oyentes son amenazadas a ser prosélitos de un sistema religioso intrascendente, sin ninguna vinculación a las grandes problemáticas sociales, económicas, educativas, salud y políticas, con las que bregamos actualmente; como diría el gran profeta salvadoreño: “… una palabra espiritualista, que suena en cualquier parte del mundo por que no es de ninguna parte del mundo…”

Todos estas maneras de ver la vida-muerte, vienen a trillar en la manera violenta y abusiva de cómo se nos ha tratado históricamente desde la invasión de 1492 a la fecha, los sistemas impuestos nos han hecho una imagen prepotente, autoritaria y destructiva de un dios que no es el Dios de Jesús, este, es quien dialoga, acepta tal como es, ve la dignidad innata en cada persona, no excluye, ve a todas las personas con respeto, llora y sufre con las personas vulnerables, esta es una visión muy contrastante con ese dios que se nos ha querido imponer de tal manera que tiene más afinidad con aquellos dioses sádicos y violentos de la antigua cultura griega que con El Dios de La Biblia.

Esto nos lleva a considerar que es necesario replantear el hecho de brindar una buena noticia que no se reduce a solamente en gritar o escupir palabras que vienen de interpretaciones cargadas de violencia, perversión, machismo, alegoría y hasta morbo, siendo esto – en cierta manera – lo más fácil, ya que se termina envolviendo a las personas que aceptan este “llamado” a no ser parte del mundo, pensar más en la vida ultra-terrena o de ultra-tumba, en las cosas disque “espirituales”, y no tener ningún compromiso real con las personas en situación de pobreza, exclusión social o vulnerabilidad, tal como lo hizo El Maestro del que tanto hablan, pero sin seguir sus pasos realmente (Mateo 21,28-32; Lucas 5,27-32; 6,20-23).

Salomón Medina
MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creación

jueves, 10 de junio de 2010

¿PARA TODOS Y TODAS?

Cuando hablamos de exclusión o marginación, por lo general se nos vienen a la mente personas o comunidades en extrema pobreza, que a su vez poseen grandes carencias y limitantes en todo sentido para poder sobrevivir; el más reciente informe del PNUD El Salvador señala que pobreza y exclusión social van unidas, y las define como: “una serie de carencias definidas en múltiples dominios, como las oportunidades de participación en las decisiones colectivas, los mecanismos de apropiación de recursos o las titularidades de derechos que permiten el acceso a capital físico, humano o social, entre otros”, esta definición se ha retomado del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL).

El mismo informe en otro apartado, hace ver que en la actualidad, nuestro país posee 2,508 Asentamientos Urbanos Precarios (AUP), de los cuales 1,275 clasificados con predominancia de precariedad extrema y alta, en tanto presentan las privaciones materiales y sociales más profundas en los contextos urbanos.

Cuando usualmente abordamos estas temáticas, tendemos a brindar algunas valoraciones enfocadas a ver a las personas que viven en las comunidades de varias maneras, en su mayoría con una connotación negativa de la situación precaria en la que viven, así se les asignan calificativos despectivos como: vagos, aprovechados, marginales, parásitos, mareros o pandilleros, etc., estos apelativos también causan exclusión y marginación. Muchas veces sin excepción esto se maneja entre los políticos, los empresarios, los medios de comunicación e incluso se vuelve parte de la jerga de la sociedad civil.

Esta forma de referirse y principalmente las diferentes prácticas repulsivas y de desdén que se adoptan, hacen más remoto el poder establecer un dialogo con todas las personas que sufren estas situaciones violentas y acompañarles para escudriñar alternativas y propuestas de solución ante las problemáticas que enfrentan diariamente. Lejos de eso, hacemos valoraciones aventuradas al respecto, sin tomar en cuenta que estas personas poseen también dignidad e igualdad de derechos en todo sentido.

También es sabido que en algunos casos, debemos tomar muy en cuenta que no hay que generalizar, el hecho es que no se puede negar que si ocurren acciones violentas dentro de estos AUP, sin embargo no podemos también dejar de lado que el sistema en el cual vivimos – de grandes desigualdades socio-políticas-económicas – ha dado cabida a lo que llaman algunos expertos el apartheid social, generado muchas veces desde las instancias del estado y los sectores pudientes lo adoptan en su políticas de empleo y demás acciones.

Esta perspectiva un tanto desalentadora, nos debería hace repensar nuestra fe (Lucas 14,15-24), buscar nuevas alternativas para desarrollar nuestra misión, ya que lamentablemente la iglesia también ha caído en el juego del sistema excluyendo y marginando a las personas en todo sentido, volviéndose únicamente en un espacio exclusivo o club para santos y santas, que de hecho – y desde allí – ejerce violencia por sus actos, conocimiento e incluso por su omisión-indiferencia, convirtiéndose en un espacio donde no se admite a las personas menos favorecidas; ¿acaso la celebración de la fe ha sido privatizada?, ¿por qué se manejan las cosas dentro del marco de un ambiente de elitismo?, ¿qué hacer para establecer puentes que faciliten el dialogo más fluido con las personas desposeídas que nos rodean?, ¿cuál debería ser el enfoque de la vivencia de la espiritualidad?

Salomón Medina
MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creación

miércoles, 2 de junio de 2010

"Y sin embargo, se mueve". ("Eppur si muove") Galileo Galilei

Rev. Héctor Fernández
Coordinador IED Esteban.
San Salvador, El Salvador, Centro América.

“La espiritualidad de la liberación,
por ser explícitamente cristiana y liberadora,
debe asumir el combate a la pobreza como una
virtud fundamental de su talante profético,
de su solidaridad fraterna y de su servicio al prójimo”
Pedro Casaldaliga.

Palabra y realidad. Los aportes a la ciencia, al conocimiento que hizo Galileo Galilei, en su tiempo fueron para su época, evidentemente revolucionarios, en todo el buen sentido que tiene este término.
Copérnico a mediados del siglo XVI escribió De revolutionibus orbium coelestium. Con esta obra, Copérnico quiso explicar su nueva teoría, en la que establecía que era la Tierra la que se movía alrededor de sí misma y alrededor del Sol, y no al revés. El término latino revolutionibus del título se refiere a las vueltas que dan los planetas en torno a su estrella.
Fue tal el impacto que la obra produjo en el pensamiento que, desde entonces, cuando nos referimos a un cambio brusco, en política, arte, o en cualquier otro aspecto de la vida, decimos que se ha producido una revolución.
Las famosas palabras que algunos historiadores reportan que Galilei pronuncio al salir del juicio que le hizo la Congregación del Santo Oficio en 1633: “Y sin embargo se mueve”. Son palabras pronunciadas en episodios de la historia, en los que lamentablemente la iglesia estructura actuó de espaldas a Dios, contraria a la Buena Nueva. Muy a pesar de la negligencia y actitud negativa de la iglesia estructura, Galilei mantenía que el planeta tierra se mueve, aunque eso fuese negado por lo que detentaban el poder eclesial en su época.
Situaciones como la de Galilei, Copérnico y la Iglesia estructura en aquellos momentos nos remiten a pensar en situaciones de la Iglesia de Cristo, y la situación de ella a estas alturas de la historia, y de esta, ante la situación de la humanidad, de la creación hoy. Los grandes retos, desafíos para mantener y desarrollar actualmente, la propagación de la Buena Nueva del reino en el medio de tantas catástrofes, desastres, ante los cuales algo tiene que decir y hacer la Iglesia de Cristo en El Salvador y en cualquier parte del planeta en que habitemos.
En la sociedad salvadoreña, la situación de pecado es evidente, palpable, vivimos en una sociedad de espaldas a Dios, una sociedad confrontada con Dios. Años, cientos de años de injusticia, nos dificultan desprendernos de actitudes de injusticia pecaminosa, la injusticia se volvió y se mantiene haciendo el daño de cada día.
“El mundo al revés premia al revés: desprecia la honestidad, castiga el trabajo, recompensa la falta de escrúpulos y aumenta el canibalismo. Sus maestros calumnian la naturaleza: la injusticia, dicen, es la ley natural.” Patas arriba. La escuela del mundo al revés. Eduardo Galeano, 1998.

Las acciones de injusticia de la persona que menos esperas que actúe injustamente; la “iglesia” que aún autodenominándose como tal, no actúa en consecuencia; la injusticia reinante en muchos estratos sociales; el pecado estructural galopante; los niveles de violencia de todo tipo. Esas y muchas otras situaciones que actúan contra la Vida y la Justicia, no en pocas ocasiones nos puede hacer pensar o creer que Dios está ausente. No es raro o extraño a estas alturas de la historia, pensar o preguntarse: ¿Dónde está Dios en medio de tanta calamidad y catástrofe? O seguramente algunas, sino muchas personas, podrían pensar: ¿Donde esta Dios si aun en el templo y en las acciones que no emprende o desarrolla la iglesia parece ausente?
Palabra de Dios escrita:
“Todos aquellos a los que guía el Espíritu de Dios, son hijos e hijas de Dios. Entonces no vuelvan al miedo; ustedes no recibieron un espíritu de esclavos, sino el espíritu propio de los hijos, que nos permite gritar: !Abba!, o sea: ¡Papa!. El Espíritu asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Siendo hijos son también herederos, la herencia de Dios será nuestra y la compartiremos con Cristo. Y si hemos sufrido con él, estaremos con él también en la gloria.” Romanos 8 14 - 17.
Dice la teóloga Elsa Tamez: en su escrito titulado ¿Cómo entender la Carta a los Romanos?: Es impensable leer a Pablo sin escuchar la voz de un prisionero inocente, sin sentir el dolor y la rabia de tantos esclavos crucificados injustamente, o sin ver los miles de afectados por el progreso de la civilización romana, o sin escuchar los gritos de una etnia arrasada por las invasiones romanas.
Situados en el lugar de las personas excluidas, marginadas, que al mismo tiempo son esperanza de Vida y Justicia, podemos reflexionar en este tiempo de Pentecostés: Muchas personas, hombres y mujeres, son guiados/as por Dios, hijos e hijas de Dios, de ese Dios que nos ama como un Padre y como una Madre. No somos pocos los que andamos, desde el reverso de la historia (G. Gutiérrez) intentando que nuestra sociedad deje ya de estar “patas arriba” y tome la postura que debe tener ante Dios. Y recordar, que, aunque no parezca, Dios está actuando mediante nosotros/as en esta nuestra historia que es también de él.
A nosotros/as, Dios se nos da ha conocer en la persona de la cual probablemente menos esperamos, la de menos fama y menos encumbrada en las esferas religiosas, probablemente la de menos poder en las estructuras eclesiales, pero que se mueve, actúa motivada por el amor.
En este tiempo de Pentecostés, todas las personas que andamos en esto, que para algunos parece locura, es importante recordar que: necesitamos dejarnos interpelar por el Espíritu de liberación, renovarnos constantemente en el Cristo Resucitado y actuar, sin olvidar, que nuestro Dios nos acompaña y motiva, y que en las que parecen más pequeñas acciones, cuando son orientadas al horizonte del reino, son acciones importantes, que le renuevan la Vida a la Iglesia de Cristo, pues esa Iglesia que se mueve somos todos y todas, los que con fe en el Dios liberador hablamos y actuamos en coherencia con el reino de Dios y su Justicia.
Es importante reafirmar que ya nada en este mundo al revés nos debe condenar, ya nada nos debe esclavizar, nada nos debe detener, el presente y el futuro son nuestros, pues Dios en el Cristo Resucitado nos hace parte de su cuerpo en la historia, para actuar de frente a Dios, reconciliados/as con Dios, trabajando con Dios hacia una humanidad nueva en relación fraterna y respetuosa con toda expresión de vida y eso sí,…enfrentando, desenmascarando y denunciando sin temor todo lo que sea motivado por el aliento de la muerte.
El Espíritu que levanto a Jesús el Cristo de los muertos, habita en todos y cada una de las personas que buscamos y actuamos a partir de la Justicia. Por ello, aunque en ocasiones no parezca, la Iglesia de Cristo sigue en constante movimiento, por ello es que aun cuando las estructuras eclesiales estén derruidas, podemos decir como Galileo: "Y sin embargo, se mueve". Pues la Iglesia de Cristo nunca deja de actuar, de moverse, buscando cada vez más, acercarse y acercar el reino de Justicia.
Por eso dice el salmista: “Si me elevara sobre las alas del alba, o me estableciera en los extremos del mar, aun allí tu mano me guiaría, ¡me sostendría tu mano derecha!” Salmo 139. 9 y 10.
Con la espiritualidad de la militancia de reino, recordemos que el templo, la estructura, el edificio, hecho de manos humanas, es un lugar más para celebrar con Dios y con su pueblo, y que el lugar privilegiado por Dios para celebrar con él, la vida, es la persona que necesita del amor de Dios, ella, la persona, es el “templo de Dios” por excelencia, Dios está en la persona organizada y que en comunidad, en colectividad, busca y construye su liberación. Dios no actúa solamente en grandes obras, grandes proyectos, grandes planes y grandes organizaciones, ni en grandes, hermosos y lujosos templos. Dios sobretodo actúa en lo que uno menos espera, en lo menos rimbombante, pero si en lo más apegado, en lo más consecuente y coherente con la Vida y la Justicia. Aun cuando algunas iglesias estructuras caen, la Iglesia de Cristo sigue triunfante y adelante, avanzando en la vida cotidiana, ganándole terreno a la muerte y avanzando con la Vida.
Por ello es importante recordar las siguientes palabras de Don Pedo Casaldaliga: “La guerrilla del Reino se libra no sólo ni principalmente en la montaña del heroísmo, sino sobre todo en el llano de la cotidianeidad.”
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En la memoria histórica de la Iglesia Cristiana Popular Salvadoreña:
Masacre de Panzós. 29 de Mayo de 1978. Guatemala. Masacre de un centenar de indígenas quichés, en Panzós.

¡Pentecostés!
Somos testigos y testigas, de tu poder, de tu sensibilidad, de tu amor.
Caminamos hasta el fin del mundo, predicando el evangelio.
Somos comunidad del camino, del compromiso, de la solidaridad.
Tu fuego, como llama viva, se difunde, nos compromete, nos hace comunidad.
Tu Santo Espíritu, está sobre nosotros y nosotras.
El Emmanuel bendito, nos consagra para que llevemos buena noticia a los pobres,
a anunciar libertad a los presos, a dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a anunciar el año favorable del Señor.
Por eso Jesús, no podemos quedarnos mirando irresponsable y pasivamente al cielo, debemos transitar el camino del compromiso y la acción.
Tu Espíritu Jesús, es fuego, calor que aviva, compromete, y despierta, nos lleva por el mundo nos identifica con los que sufren, con los marginados, con los empobrecidos.
Pentecostés, es poder y amor, solidaridad y lucha, es vida en abundancia:
Para que el mundo crea.
Para que vean cuanto nos amamos, cuanto les amamos.
Tu Espíritu es consolador, liberador es presencia viva en medio de tu pueblo, de tu comunidad. Nos acompaña por todo el mundo, en nuestros actos, en nuestro compromiso de todos los días con la gente que sufre, con los pobres, con tu pueblo.
¡Pentecostés, es la alegría de la Iglesia viva que camina!

Tomado de: Obed Juan Vizcaíno Najera. Red Latinoamericana de Liturgia CLAI.