lunes, 31 de enero de 2011

LÁZARO…

En la Buena Noticia narrada por Lucas en 16,19-31, que es sumamente conocida e interpretada de múltiples maneras, vemos y lamentamos que en la mayoría de estos esfuerzos con relación a adentrarnos a este interesante relato no se destaca el aspecto liberador de esta palabra ante las necesidades humanas que tenemos como país en vías de desarrollo hoy en día y que además es una realidad similar a la de otros países hermanos…

Podemos iniciar con el siguiente paralelo: “Lázaro El Salvador” – u otro país – que está enfermo, con serias llagas muy visibles, provocadas por serias infecciones, que causan dolor y malestar, son los aspectos que han resaltado como: la grave crisis económica, el alto costo de la vida, la violencia endémica en todas sus dimensiones, fenómenos que nos tienen sumidos en un severo pesimismo, que se nos obliga en la mayoría de los casos a mendigar las migajas, las sobras, los desechos que los países desarrollados quieren tirarnos con el fin – según los discursos geopolíticos – de ayudarnos…

Adentrándonos a otra dimensión de este breve análisis, hablemos de “Lázaro Comunidad”, que se ve manifestado en nuestras comunidades rurales y urbanas, en donde puede verse a simple vista que están enfermas, llagadas, con dolor y con hambre, por la precariedad en la que viven, las migajas de las personas acomodadas no llegan hasta estos ghettos, las migajas de las autoridades tampoco se dignan a caer en esos suelos, en donde yace la muerte y la desesperación apiladas en estos grupos humanos donde se ven las grandes desigualdades entre pobres y ricos, los únicos compañeros pareciera que son no-personas, pareciera que son animales – perros – que lamen para aliviar esas llagas causadas por la miseria que provoca el sistema…

Intentando escudriñar mas adentro, también encontramos una dimensión personal – literal de Lázaro-Persona: que tiene un nombre – al contrario del rico anónimo, cuyo nombre no importa – quien intenta sobrevivir con menos de un dólar al día – es decir los y las indigentes – los niños, las niñas, adolescentes y jóvenes en situación de calle o aquellos afectados por la violencia, los campesinos que sus tierras han sido abandonadas, expropiadas o robadas, los y las trabajadoras del sexo, las y los mendigos que encontramos por todas partes, las personas infectadas con el VIH, las empleadas de maquila, las personas que ejercen algún tipo de sub-empleo… y la lista se nos podría alargar mucho mas, dando paso a un sin número de personas – con nombre – que por alguna razón se les excluye por su condición, les vemos llagas donde no las tienen, las vemos como inútiles que deben ser exterminados o escondidos, se les ve como un fastidio, se les da a entender que un animal vale mucho más que ellos y ellas, se les arrebata la dignidad con violencia y de manera premeditada… no tienen acceso incluso a las migajas que caen de las mesas arregladas con esplendidez por los ricos anónimos que perpetuán un sistema de injusticia movido por intereses mezquinos…

¿Será que todas estas situaciones no son lo suficiente mente evidentes como para que reine la vida?, ¿hay alguna esperanza para Lázaro – El Salvador, Lázaro – Comunidad y Lázaro – Persona?, ¿cuál debería ser el papel de la iglesia frente a estas problemáticas reales?... como escribe Pablo desde la cárcel poco después del año 60 d.C.:

Y la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, cuidará sus corazones y sus pensamientos por medio de Cristo Jesús. Por último, hermanos, ocúpense de cuanto es verdadero y noble, justo y puro, amable y loable, de toda virtud y todo valor. Lo que aprendieron y recibieron, escucharon y vieron en mí pónganlo en práctica. Y el Dios de la paz estará con ustedes.

Filipenses 4,7-9.


Que nuestras oraciones y acciones sean en base a que ya no continúen habiendo mas Lázaros en nuestra historia nacional y universal, trayendo justicia, paz, reconciliación, seguridad pública y ciudadana, oportunidades de vida a quienes se les ha negado hasta el momento…

Salomón Medina
MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creación

martes, 18 de enero de 2011

¡¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!

¿Le han dicho esa expresión a usted el 31 de diciembre a las 12:00 de la noche o en las primeras horas del día siguiente? Bueno, algunos lo siguen diciendo aún durante todo el mes de enero.

Mi padre me enseñó desde mi infancia, más por la dolorosa pobreza en que vivíamos, que “un nuevo año inicia cualquier día”. Como respuesta a las preguntas que mi inocencia infantil hacía de qué porqué nosotros no teníamos un vestido nuevo que estrenar, o un pollo que cenar a medianoche el 31 de diciembre, me dio esta respuesta que marcó mi vida y que me ha ayudado a no sucumbir al consumismo nefasto que el sistema globalizante impone, sobre todo en el último mes del año.

Hace un año, en el cierre del año 2009 el oír “Feliz año nuevo” no fue la excepción; sin embargo cabe preguntarnos: ¿Fue feliz el año 2010? ¿Para quién o quiénes? Solamente retomo lo siguiente:

ENCUESTA IUDOP (Instituto Universitario de Opinión Pública) MAYO 2010 (algunos hallazgos)
Situación Económica: Sigue igual 33.4%; Ha empeorado 41.8%
Corrupción: Sigue igual 26.6 %; Ha empeorado 34.8%;
Delincuencia: Sigue igual 20.3 %; Ha aumentado 63.3%
Deterioro del medio ambiente: Sigue igual 33.8 %; Ha aumentado29.8 %

Encuesta IUDOP noviembre de 2010(Lo más relevante):

Situación Económica: Un poco más de la mitad cree que la pobreza aumentó
Delincuencia: Ha aumentado 56.9

Datos que son parte de una realidad dura, fría y que no produce felicidad sobre todo para la gran mayoría de nuestro pueblo.

Y nosotros como iglesia ¿qué? Tenemos la enorme responsabilidad que la Iglesia Evangélica goza de una credibilidad del 37.1% en nuestro país. En la misma encuesta de IUDOP del mes de noviembre fuimos ubicados en el 3er lugar de las instituciones con mayor credibilidad. Esto debe ponernos a pensar en qué estamos haciendo para revertir esta dura realidad que mantiene a los más vulnerables en zozobra día a día.
Por supuesto que cambiar esta realidad, modificarla, disminuir los índices de delincuencia, de pobreza, de vulnerabilidad no es tarea de un año, ni de una persona o grupo. Es una enorme tarea en la cual debemos involucrarnos todos.

¿Por qué no ponernos como meta hacer feliz por lo menos a un niño (a) a una familia en este año 2011?

Nuestro Maestro, Jesucristo, fue experto en cambiar la realidad de los seres humanos de quienes sabía eran los más vulnerables. La cambió a miles que no tenían que comer a partir de la inocencia de un muchacho que dijo “tengo 5 panes y 2 pececillos” (San Juan 6: 2-12)

Tú y yo podemos cambiar la vida de más de un ser humano este año. Y así con justa razón, con la satisfacción de haberlo hecho, le podrás abrazar al filo del cierre de este año, sí lo finalizamos, y decirle ¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!

Carmen de Castro

miércoles, 12 de enero de 2011

¡CELEBRACIÓN Y ESPERANZA!

Nuestra juventud, al igual que todas aquellas personas que estamos inmersas en las diferentes actividades productivas – vistas en sentido amplio e integral – guardamos algún tipo de recelo ante la realidad tan abrumadora por todo lo circundante con relación a los temas relacionados con las oportunidades que se nos generan y aquellas que se nos cierran, además de la incertidumbre de no tener suficiente sustento para construir una mejor nación en donde se abran propuestas reales en todo sentido… la demagogia de políticos, economistas y grandes expertos, se convierten en discursos sin validez ante nuestra realidad, palabras cargadas de frialdad y elocuencia, como lo dicho por Pablo en la primera carta a los Corintios: …soy como una campana que resuena o un platillo estruendoso (1ª Corintios 13,1b).

El desencanto – por parte nuestra – y el cinismo – por parte de los dirigentes públicos, nos llevan a una dualidad hasta cierto punto agonizante, que impulsa a un choque entre lo que se hace y lo que se dice, una falta de ética terrible, lo que se llama popularmente una doble moral, de la que estamos cansados y cansadas hasta el hastío, sin saber en algún momento como invalidar esos planteamientos nefastos que se nos hacen llegar por diferentes medios… la ausencia de propuestas integrales con relación a la seguridad pública, los graves problemas en nuestra economía, el alto costo de la vida, la marginación o apartheid social que vivimos y el grave deterioro del medio ambiente no se arreglan con esa verborrea sin sentido en la que se prestan algunos de los medios de comunicación.

A pesar de los inconvenientes que no les vemos ninguna salida, es necesario recobrar la esperanza (ἐλπίς = elpis), debido a que en el sistema de cosas en el que nos intentamos desenvolver, siguen habiendo luces que nos conllevan a la justicia, la paz y la armonía, valores tan necesarios para realmente reconstruir nuestro país desde la visión sencilla de las personas comunes, ir generando una nueva vida que sirva para ser verdaderamente seres humanos, sin ansias de protagonismo y dominación de un grupo reducido sobre otro. Esto a simple vista puede parecer una concepción romántica y es probable que para algunas personas se analice como irreal, pero es preciso también recordar que las nuevas propuestas nacen de esa manera, al inicio como algo utópico, risible, inalcanzable que encuentra su culmen en la fuerza de voluntad y optimismo de ciertos y ciertas inconformistas…

Quizás en un inicio es necesaria la labor del Espíritu de vida con nosotros y nosotras, luego se hace necesaria la fuerza de voluntad de quienes creemos en los cambios reales desde la gente sin poder, quienes no tienen voz o constantemente se les calla, entrar en un dialogo franco y sincero, que genere con toda honestidad transformación en las vidas, las familias, las comunidades y más aún que sensibilice a la iglesia en su labor evangelizadora, encontrar en “el otro” o “la otra” a nuestro hermano o hermana, ese es el gran desafío que enfrentamos constantemente dar esperanza y propiciar buenas noticias en un contexto de exclusión y violencia desmedida y endémica, donde las virtudes que conllevan el seguimiento de Jesús nos confrontan aún frente a la persecución (Gálatas 5,22-23).

Salomón Medina
MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creación

martes, 4 de enero de 2011

Un día más

Lilibeth Contreras de Castro

Corriendo de un lado a otro en el centro de la ciudad capital, caminando en medio del grito de los vendedores que buscan el sustento diario, y que aprovechan la temporada navideña para llevar unos dólares más a casa.

Muchos cayendo en la publicidad engañosa y comprando a diestra y siniestra sin parar, otros argumentando que la tarjeta de crédito todavía “aguanta” un poco y de manera desenfrenada compran el famoso “estreno” u otras cosas, ¿necesitarán realmente lo que compran?

En ese ir y venir de la sociedad salvadoreña, se encuentran los que sí tienen acceso a pequeños o grandes ingresos, pero también cerca, no muy lejos, están los que nunca, durante todo el 2010, se les dio la oportunidad laboral o académica, están los que con dificultades llevaron el sustento diario a los hogares, están muchas madres solteras que con grandes esfuerzos lucharon incansablemente por sacar adelante a sus hijos e hijas.

Un día más, un día cualquiera, para aquellos que su casa es una de las principales calles de San Salvador, su cama una acera y el abrigo para las noches frías, un pedazo de cartón o plástico. Mientras esto sucede, leer en otros periódicos, cuál será la comida de las celebraciones de fin de año para artistas famosos, es como querer tapar con un dedo la realidad de muchas personas que deambulan en las calles, sin familia, sin el amor de sus seres queridos y sin mayores expectativas que las cosas pueden cambiar para ellos.

En el ir y venir de estos días el pensar en estas personas excluidas, no se vuelve tema de agenda, la misma sociedad de consumo que invita a celebrar, a comprar, vuelve a las personas indiferentes a esta realidad.
Pero aún hay tiempo para dejar de lado estas actitudes y compartir el pan con el hambriento, el abrigo con el que no lo tiene y gestionar para que estas personas puedan tener una vida digna.

Recordar a un Jesús que nació en un pesebre es bueno, pero recordarlo como el que se movió por las calles, que llegó donde los leprosos(que en la actualidad pueden ser las personas con VIH), que llegó a darles esperanza a las trabajadoras del sexo, que abrazó a los niños de su época, que dignificó a la mujer que estaba excluida por la sociedad del momento; esto es mejor que dejarlo acostado en un humilde pesebre, y cuanto más cuando recordamos estas palabras: “Quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes”(Evangelio de Lucas 1:52).

Que no sea un día más, sin esperanza, sin cambios, sino un día, un presente y un futuro esperanzador para las y los excluidos por la falta de oportunidades.