jueves, 26 de mayo de 2011

BUSCANDO NUESTRAS RAICES - Jeremías 6,16

Si algo enriquece mi vida cristiana es la oportunidad que tengo, de compartir con diferentes formas de pensar y hacer dentro del cuerpo de Cristo. No hay duda que muchas cosas han cambiado en el mensaje y en la práctica del evangelio hoy en día, pero estas no debe ser excusa para hacer lo malo que algunos hacen.

Palabras como humildad, integridad, simplicidad; parecen no encontrar eco en algunos sectores de la iglesia de hoy en día. Cuando hace varios años atrás tuve por primera vez en mis manos el Pacto de Lausana 1974, me llamo poderosamente la atención lo siguiente: Por una parte está la confesión de fe, es decir, la afirmación de las grandes verdades de nuestra fe bíblica. Por otra parte, está la confesión de fracaso, es decir, aceptar que, en muchos sentidos, los cristianos no vivimos a la altura del llamado de Dios en nuestras vidas.

Es trágico que muchas cosas de las que el Pacto de Lausana llamaba a apartarnos allá por 1974, sean, aún, las mismas que afligen e infectan a la iglesia 36 años después. Pero esto no debe deprimirnos ni paralizarnos. Por el contrario, en lo personal me desafía a volver una vez más a nuestro Dios de gracia, con renovado arrepentimiento y re-consagración en nuestra propia generación.

Jesús todavía llama, a todos los que quieran seguirlo, a negarse a sí mismos, tomar su cruz e identificarse con su nueva comunidad. Los resultados de la evangelización incluyen la obediencia a Cristo, la incorporación en Su iglesia y el servicio responsable en el mundo. Si por alguna razón tratáramos de evitar vivirlas, nuestro mensaje y nuestro método carecerán de integridad y se convertirán en manipulación. Tres cosas constituyen “piedras de tropiezo”, es decir, hacen fallar nuestra evangelización: la falta de fe, la falta de amor y la falta de honestidad. Debe haber integridad entre nuestras palabras y nuestra vida. Y debemos arrepentirnos si no la hay.

Existe otra amenaza la del “crecimiento sin profundidad”, “La superficialidad cristiana se ha convertido en un fenómeno mundial. Muchos convertidos nunca crecen en Cristo” (Texto Ocasional de Lausana No. 3, pág. 40). Esto nos lleva a otro grave problema: “Los líderes nacionales no son más inmunes que los misioneros a los pecados de soberbia, hambre de poder y pomposidad. Así que anhelamos líderes nacionales que manifiesten un estilo cristiano de liderazgo, que se inspiren, no en el gobierno secular, sino en la enseñanza y el ejemplo de Cristo, un liderazgo en términos, no de dominio, sino de servicio” (Texto Ocasional de Lausana No. 3, pág. 39).

La tentación de buscar poder y estatus es muy fuerte, y lamentablemente, muchos líderes evangélicos ceden a ella y no siguen ni la enseñanza, ni el ejemplo de Cristo. El “dominio” por parte de líderes y pastores puede tomar muchas formas dentro de la iglesia misma, entre ellas, el abuso de confianza, la explotación para el beneficio personal, la relegación de la mujer, la manipulación de dinero o personas.

A lo largo de toda la Biblia, Dios llama constantemente a Su pueblo a apartarse de los ídolos del poder, el éxito y la avaricia, y a vivir según Sus exigencias de humildad, integridad y simplicidad. La tentación de impresionar a otros con nuestros logros, habilidades o milagrosos poderes también es muy fuerte. Ansiamos éxito y reconocimiento.

Pero esto lleva fácilmente a distorsionar la verdad y manipular a las personas. Lleva a la deshonestidad en los informes, las finanzas, la vida personal y las relaciones. Necesitamos escuchar nuevamente el constante llamado de la Biblia a la integridad, en público y en privado, en cada rincón de nuestras vidas y ministerios. No hay vida cristiana sin una ética bíblica.

Volvamos a la Palabra de Dios, busquemos en ella la razón, el motivo, el propósito de nuestra existencia y permanencia en el Cuerpo de Cristo. Hagamos planes para este segundo semestre del 2011, tomados de la mano de aquel que tiene cuidado de nosotros: Jesucristo.
Bendiciones.

PASTOR FRANCIS A. BATARSE
IGLESIA CRISTO CENTRO
EL SALVADOR C.A.

jueves, 19 de mayo de 2011

PERSONAS Y NO ALMAS

Parte de la herencia de la cultura griega es ver al ser humano desde sus partes, es así como el reconocido filosofo Platón (aprox. 427 – 347 a. C.) afirma que hay una dualidad ontológica y gnoseológica fundamental. Hay dos órdenes ontológicos diferentes por completo y por tanto, dos órdenes gnoseológicos también igualmente diferentes por completo: el kosmos noetós o mundo inteligible y el kosmos aisthetós o horatós o mundo visible o sensible.

Este visión es muy fascinante e interesante estudiarla en las diferentes tendencias filosóficas y ciencias que ha dado a luz la humanidad en base a su experiencia y reflexión con relación al origen de la vida y los fenómenos de todo tipo que surgen continuamente en el universo conocido, sin embargo es necesario recalcar enfáticamente que esta no es una visión bíblica aunque se nos ha hecho pensar que así es, esto por el hecho de que si continuamos reflexionando en el pensamiento platónico este – sin caer en un reduccionismo absurdo y atroz – puede resumirse bajo la idea de que el mundo invisible de las ideas – del alma o el espíritu – es el bueno, sagrado, puro, lo eterno, y el mundo visible es lo sucio, lo degenerado, lo pasajero, lo carnal, lo irredimible, los corrupto, etc. Todo esto responde a una visión dualista del mundo, muy propia de la filosofía platónica…

En cierto momento a la filosofía se le llegó a considerar como la sirvienta de la teología, por el hecho de que esta – ya sea materialista o idealista – contribuyó a legitimar o deslegitimar algunas cosas que iban o van acordes o en discordia con el sistema de cosas que se impone de parte de quienes tienen interés en seguirse beneficiando de ese sistema. Por ello las estructuras eclesiales muchas veces reproducen las taras y cosmovisiones del sistema que las envuelve, perdiendo de vista que se deben al poder redentor, pacificador y reconciliador de un Dios que va mas allá de las ideas o verdades a medias que presentan los ideólogos de dichas estructuras.

Pensemos por un momento hipotéticamente: si a nuestro Dios le interesara únicamente el alma o el espíritu de las personas, en vano creo los planetas y todo el universo y por supuesto a la humanidad, lo cual no tendría ningún sentido… además sería en vano la máxima manifestación de Dios a la humanidad, es decir Jesús, en vano su nacimiento, vida, pasión y muerte, perdería todo sentido el hecho de que El Padre nos hubiera enviado al Hijo para mostrarnos el verdadero camino para llegar a la humanidad perfecta, para ser hombres nuevos y mujeres nuevas en todo sentido…

Esto también define en gran parte la manera de ver al ser humano tanto dentro como fuera de la iglesia, tendemos a referirnos – de manera equivocada – a ganar almas y dejar de lado las demás áreas que están presentes dentro de la integralidad de cada persona, un error craso que nos ha llevado a impulsar de manera irresponsable e impulsiva una labor proselitista más que evangelizadora, que La Buena Noticia abarque todas las áreas de la vida de las personas, como totalidad y no solamente llegar a su alma, como se suele mencionar más comúnmente dentro de nuestros templos, donde se reproducen visiones y esquemas muchas veces que nada tienen que ver con el poder y autoridad liberadora del Evangelio de Cristo, que trae Buenas Noticias desde El Padre que a su vez envió al Hijo y El a su vez nos ha enviado a nosotros y nosotras a actuar e influenciar a este mundo (Juan 17,14-20; 20,19-22).

Por ahora se nos debería hacer importante detenernos por un momento para poder reflexionar y evaluar en cuando a la visión del ser humano que presentan Las Escrituras, y ver la forma más adecuada y respetuosa de poder desde las mismas, replantear nuestra cosmovisión y maneras de cómo desarrollar la misión y el mover del Espíritu con las personas y no limitándola o haciendo un énfasis desmedido a únicamente las almas, como el mensaje liberador del primer Isaías que retomó Jesús después de estar en cuarenta días de ayuno cuando llegó a la sinagoga de Nazaret habló por inspiración del Espíritu de grupos humanos concretos, de grupos de personas y no solamente las almas de ellos y ellas (Isaías 61,1-3 cfr. Lucas 4,18-19).

Salomón Medina
MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creación

martes, 10 de mayo de 2011

¡Saludo a las madres!

Por Lilibeth Contreras de Castro

Cada 10 de mayo, en El Salvador, se conmemora el Día de las Madres, un espacio en el cual los hijos e hijas, comienzan a tener cierta nostalgia y a tratar de buscar los medios económicos para poder comprar el regalo para sus progenitoras.

Saludos a las madres, van y vienen, se oye de todo, desde el conocido poema escolar: “mi madre es una rosa….” hasta canciones populares que nos dicen “Madrecita querida…”

El Salvador, cuenta con una población femenina del 52.7% (Según el último censo de 2007, DIGESTYC). Población femenina que cada día enfrenta dificultades diversas, tales como: desempleo, violencia física, verbal, patrimonial, discriminación por ser mujer, falta de mayor apertura en la política, y porque no mencionarlo en las iglesias.

De estas problemáticas no se libra la mujer cristiana, es más, a ella se la ha enseñado por años, a guardar silencio, a callar y a limitarse a tan sólo orar, sin levantar la cabeza y buscar alternativas que puedan transformar su realidad. Y en ningún momento, se deja de lado el poder eficaz de la oración. Pero la misma cultura machista, que lastimosamente prevalece en las iglesias, lleva a que la mujer no busque solución a sus problemáticas. Sin embargo el 10 de mayo, el Día de las Madres, las congregaciones evangélicas realizarán muchas de ellas, celebraciones, saludos, regalos, cantos y cuantas cosas más que vienen a crear por un espacio de tiempo, un clima diferente para la mujer.

¿Pero que después de un 10 de mayo? ¿Qué más hay para la mujer? Saludos y felicitaciones destacando el rol de ellas, hasta dentro de un año nuevamente? Recordando una expresión popular: “De saludos no vive nadie”, es cierto, pero ¿ que más se hace desde las iglesias para buscar una vida digna para las miles de mujeres de nuestro país?, para aquellas madres solteras, jefas de hogar (más del 32% según Censo de 2007). Si bien es cierto, a las madres se les debe reconocer su esfuerzo y entrega, pero cuanto más si se canalizan espacios para que ellas puedan desarrollarse según sus dones y talentos, mujeres profesionales que también pueden dar sus aportes dentro de las congregaciones.

Espacios como Centros de atención para las mujeres, desde la perspectiva de iglesia, dignificar a cada una de ellas, como lo hizo Jesús en su momento.
Saludos a las madres!, excelente, pero cuanto más si en las congregaciones evangélicas se generan grupos de apoyo a madres solteras, mujeres que sufren violencia, etc.
La tarea es ardua, y más que un saludo, hay que trabajar de manera total para dignificar el rol de cada madre salvadoreña.

jueves, 5 de mayo de 2011

MÁS ALLÁ DEL ALMA

Usualmente cuando en contextos religiosos – y más específicamente cristianos evangélicos – se habla del término alma, se le asocia con modelos religiosos de tipo dualista que nada tienen que ver con lo que realmente significa en si esta palabra, más aún se le asignan concepciones casadas y emparentadas con filosofías, tendencias psicológicas y cuestiones muy alejadas de lo que en verdad conlleva el reflexionar a la luz de Las Escrituras, envolviendo las enseñanzas y discursos en una dualidad tendenciosa que involucra espíritu – alma – cuerpo.

En el Antiguo Testamento, existen muchísimas asociaciones de lo que se ha traducido como alma, aunque muchas de ellas están en intima relación con algún órgano vital e interno del cuerpo humano, lo cual involucra infinidad de connotaciones que sería un tanto confuso citar aquí, para el caso, una de las citas bíblicas que más confusión a causado es la de Proverbios 11,30, el aislamiento de este único verso – y en la versión Reina Valera – ha sido suficiente para elaborar toda una teología que no respeta ni el sentido real de la transliteración de Las Escrituras, ni una interpretación respetuosa de las mismas…

Para el caso del Nuevo Testamento, es un poco menos complicado, ya que la palabra ψυχή (psychē) puede significar: ser interior, corazón, mente, facultad psicológica, vida, alma, el yo – con frecuencia se lo traduce por el pronombre personal – aquello que está en alguien para dar vida y diferenciación, persona como ser vivo. Otra palabra muy utilizada es el vocablo πνεῦμα (pneuma), que puede significar: Espíritu Santo, espíritu, ser inmaterial, espíritu malo, fantasma, ser interior, facultad inmaterial que puede responder a Dios, manera de pensar, actitud, disposición, viento, aliento; y uno de los versos - y su interpretación aventurada - de los cuales se ha abusado muchísimo al igual que el anterior y que curiosamente involucra estas dos palabras ha sido 1ª Tesalonicenses 5,23…

Lo anterior nos da mucha luz de los errores dualista en los que hemos caído frecuentemente nuestra cosmovisión religiosa, la cual es intensamente confrontada con una realidad que va más allá de la vida ultra-terrena, que por el momento no conocemos, aunque si tenemos esperanza de ella bajo los ojos de la fe, mas esto no debería desestimar y dejar nula nuestra labor de misión aquí en este mundo, ésta a su vez es importante que no la reduzcamos a una labor proselitista, es decir simplemente ganar adeptos y tenerles – y quienes se convierten a ese sistema religioso – como una simple colección de almas que deben ser rescatadas o salvadas y llevadas a un lugar supuestamente seguro…

Por el momento estamos un tanto distantes de continuar con el mandato evangelizador, la visión del Reino que quería Jesús, por ello es importante que vayamos constantemente a Las Escrituras, luego que de manera respetuosa las interpretemos en base a nuestra realidad y tomar en cuenta las voces que nos hemos negado a escuchar para seguidamente pensar de manera creativa verdaderas iniciativas que nos ayuden a repensar, contribuir y restaurar nuestra sociedad salvadoreña, siendo sencibles a la voz del Espíritu y actuar con propuestas integrales sin caer en el pecado de ser dualistas (Santiago 2).

Salomón Medina
MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creación