jueves, 23 de diciembre de 2010

Pequeña Reseña Histórica de Fundación Semilla de Mostaza.

El inicio
Todo comenzó cuando Dios me fue conduciendo poco a poco, siendo instruido continuamente por diferentes fuentes como por ejemplo; la EdT (Estrategia de Transformación) con su contenido Salmos de la calle de la Iglesia reformada, quien trabaja con Jóvenes y familia en situación de riesgo y vulnerabilidad en extrema pobreza; CETI (Centro de Estudios Teológicos Interdisciplinarios) con sus cuatro módulos: Iglesia, Familia, Trabajo y Sociedad, y los demás estudios que El Señor me permitió efectuar, siendo estos de mayor impacto en mi vida ministerial.
Siempre he tenido por la gracia de Dios una pasión por trabajar por los más débiles, menospreciados, marginados, los menos, los últimos y los perdidos. Por aquellos que Jesús presto mucha atención y dedicación durante su ministerio terrenal, los busco, encontró y los incluyo en sus planes de amor. Obviamente por lo antes mencionado.
Esto me condujo a unirme con unos jóvenes que estaban trabajando con niñas, niños y jóvenes en situación de calle, creando un comité el cual denominamos “Comité en Acción con Valores del Reino” con sus siglas CAVAR. Este comité llego a consolidarse, de tal manera que se fortaleció con un grupo de personas creyentes de diferentes profesiones (multidisciplinario), lo cual vino hacer de mucha bendición.

Delimitación del trabajo
Estando en esta condición, sentí un deseo profundo de trasladarme a las comunidades las Iberias, la Independencia, la Naval, San Juan Bosco, las Mercedes etc. Las cuales son comunidades de alto riesgo, ya que siendo pastor de otra zona, asistía a dichas comunidades con algunas actividades como por ejemplo: Torneos de Futbol, Brigadas medicas etc. Cuando llegue en la primera semana de Julio de 2009 a dichas comunidades, elegí como centro de operaciones la comunidad las Iberias, por ser una de las comunidades más violenta del municipio del gran San Salvador, predominando la mara salva trucha en dicha comunidad. Esto me llevo a tener el deseo profundo de trabajar para rescatar a algunos de ellos.
Como pastor de zona en Iglesia Elim, la cual trabaja con células, porque es una Iglesia celular, tengo a cargo líder y lideresas, como también supervisores de células en las antes mencionadas comunidades. Lo primero que hice fue hacer un censo de toda la población de las Iberias, esto me condujo a tener una mejor apreciación de todas las necesidades básicas que sufren estas comunidades de alto riesgo, también hubo en mi una profunda concientización y sensibilización por trabajar por los más necesitados.
Fue así como encontré una comunal en la comunidad las Iberias “C2” donde reunirme con todos los lides/lideresas y supervisores de células, porque como pastor de zona de Iglesia Elim la cual trabaja con células, nos reunimos los lunes semanalmente, para planificar y evaluar los resultados semanales con relación a las células, también se imparte una pequeña reflexión bíblica.
Cierto lunes me encontraba frente a los servidores para tener una reflexión teológica, por unos instantes me quede observándolos y se me vino a la mente algunos proyectos, como por ejemplo una panadería, granja, huertos caseros por mencionar algunos, les transmití dicha proyección pero algunos se mostraron apáticos y otros se alegraron, fue así como inicie hablar de ellos continuamente, pasaban los días, y en mi se creaba cada día una inquietud que me hacía perder a veces el sueño, pensaba de noche, de día, cada instante: ¿cómo se podrían llevar a cabo tales sueños?

La inspiración
Cierta vez estando reunidos en la comunal, día lunes como lo acostumbrado, se me vino a la mente aquella parábola de Semilla de Mostaza que se encuentra en el evangelio según Mateo capítulo 13, me impacto tanto que inmediatamente les dije a todos: ¡así le voy a llamar a los proyectos que tengo en mente: Semilla de Mostaza!
A partir de entonces siempre hablaba del proyecto Semilla de Mostaza. Comencé a trabajar teniendo como meta la pandilla con fines de inserción. La primera actividad que me propuse fue compartir una cena navideña con ellos junto a sus familiares, esta se llevo a cabo el 22 de Diciembre de 2009 en la comunal de la Iberia “C1” con el apoyo de nuestro Pastor General Hno. Mario Vega quien proporciono los fondos para el evento.

Apertura de proyectos
El pastor Mario se reunió con los principales jóvenes que estaban al frente de la pandilla, y se llevo a cabo la planificación de la panadería. Al pasar los meses el proyecto se hiso realidad, inaugurándose el 13 de mayo de 2010. Con fondos de Iglesia Shalom de los Estados Unidos, donde nuestro Hno. Guillermo Castañeda en representación de la misma y con fondos propios de nuestro Pastor Mario Vega, se realizo un culto de apertura cortando la cinta simbólica nuestro pastor general, iniciando el Proyecto denominado: Panadería Semilla de Mostaza, con el slogan “Al servicio del Reino de Dios en la Comunidad”: ¡que sabroso producto de la panadería Semilla de Mostaza!, único por ser una bendición para la comunidad.
Pero esto solamente era el inicio de lo que El Señor estaba haciendo, porque a los dos meses y medio aproximadamente estábamos inaugurando el proyecto de Lejía Semilla de Mostaza, esto fue gracias al patrocinio de la asociación de profesionales cristianos de Iglesia Elim liderada por el abogado y notario José Amílcar, quien fue precisamente el que nos dio esta herramienta y la capacitación de la misma.
Este proyecto inicia el martes 03 de agosto del mismo año 2010, en horas de la tarde, beneficiando a la comunidad. Hasta el día de hoy.
Una de las personas que quieren obtener ganancias para poder asimismo satisfacer sus necesidades de alguna manera ha sido la lideresa Rosa María en el proceso de aprendizaje, facilitado por el abogado Amílcar Rodríguez, director de la Asociación de Profesionales de Iglesia Elim (ASPRIEL).

Aportes importantes
Estando en este proceso Dios me permitió conocer a Hna. Claudia Gómez y su familia que vinieron a ser una bendición para estos proyectos comunitarios, ya que sus múltiples profesiones los han ofrecido para la gloria de Dios. Iniciamos con ella una inquietud más ambiciosa, la cual era crear una fundación con la finalidad de poder abarcar todos los proyectos, tales como: CAVAR (Comité en Acción con Valores del Reino) donde se trabaja con la niñez y adolescencia en situación de calle, Panadería y Lejía Semilla de Mostaza.
Posterior a esto se vinieron adhiriendo otras personas para la formación de la fundación ellos fueron: Salomón Medina Coordinador de la Estrategia de Transformación (EdT) en El Salvador de Casa Semillas, Emerson Araujo, Trabajador Social del Instituto Salvadoreño de la Niñez y Adolescencia (ISNA), Francisco Antonio Ferrer, Coordinador de la Asociación Zurita San Salvador, Roney Linares, contador general y supervisor de células de la comunidad las Iberias. Libia Brendali, coordinadora de privilegios de la Corporación Cristiana de Radio Iglesia Elim, y encargada de comunicaciones dentro de la Fundación Elim (FUNDELIM). Y otras personas más que se agregan como colaboradores voluntarios. A Dios sea la gloria por ellos. Estando ya organizados con un equipo multidisciplinarios, comienzo a trabajar los otros dos ejes importantes contra la violencia los cuales son: La prevención y el seguimiento ya que la reinserción me había dado resultados positivos gracias a Dios, sacando de la pandilla a cinco jóvenes, Expreso ante ello mi gratitud a todas y todos los que me apoyaron desde el principio ¡su apoyo fue fundamental!

Proyecciones
Pensando siempre como disminuir la violencia en esas zonas marginales, se me vino a la mente como trabajar los niños y niñas en extrema pobreza y en situación difícil, El Señor me puso en mi corazón reunirlos en sus diferentes comunidades y ponerles una escuelita, la primera en una comunal de las Iberias y la otra en comunidad la naval. La primera tener una parvulario y en la segunda del primer ciclo hasta el segundo.
Así, fue como la Hna. Claudia Gómez inicio el proceso en la Educación, nombrándola como coordinadora de los proyectos Educacionales. Los avances han sido maravillosos y El Señor nos ha sorprendido grandemente, de tal manera que se estableció las diferentes directivas en las Iberias y Naval, donde ya tenemos ciento veinte niñas y niños que han entregado sus respectivos documentos para dar inicio de clases el 17 de enero de 2011. Con esto nos consolidamos como Fundación Elim (FUNDELIM).
Estamos a punto de inaugurar la Escuelita “Semilla de Mostaza” de la Fundación (FUNDELIM), sin fines de lucro, esto lo tenemos programado:

Fecha: 15 de Enero 2011.
Lugar: Comunidad las Iberias.
Local: Cancha de futbol rápido.
Hora: 5 P.M


Para lo cual quisiéramos de su valioso apoyo en oración para que sea El Señor, quien sea glorificado en este proyecto que contribuirá para la prevención de la violencia y contribuir a una cultura de paz en nuestro país.

Agradecimientos
Le doy gracias al Dador de la Vida, por darme el privilegio de servir a los desprotegidos, marginados, excluidos, pobres, angustiados, familias en situaciones de vulnerabilidad, jóvenes en alto riesgo, los mal llamados: menos, últimos y perdidos a quienes nos debemos y por los cuales son nuestra razón de ser.

Gracias a todos y a todas las personas que han hecho este sueño realidad, por seguir soñando para qué los valores del Reino puedan ser una bendición para todas aquellas personas que se encuentran en un estado precario, puedan experimentar y disfrutar de una mejora en su calidad de vida.

Estos son mis deseos más profundos…

Pedro Landaverde Centes.
Pastor y Director Proyecto
Semilla de Mostaza

martes, 21 de diciembre de 2010

CONSIDERANDO…

El año 2010, que estamos por finalizar, según el más reciente informe de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL), nuestro continente “Latinoamericano y El Caribe”, es el segundo que está experimentando crecimiento económico-comercial, después del continente asiático, que presenta más dinamismo que nuestros países, considerados ahora – en términos económicos – como países emergentes, que guardan a su vez, una relación estrecha con los países BRIC (Brasil, Rusia, India y China).

Por de pronto El Salvador, presenta un crecimiento del 1.0 %, en contraste, se prevé que la inflación será cercana al 2%, debido al aumento de los precios de los alimentos y la energía observado a finales del año. El déficit de la cuenta corriente será del 2,8% del Producto Interno Bruto (PIB), producto del incremento del déficit comercial y la desaceleración de los flujos de remesas, las cuales es bastante difícil que puedan recuperarse.

En cuanto al tema de la seguridad pública, sigue considerándose como una deuda pendiente, la modificación e implementación de legislaciones de carácter punitivo no son propuestas de solución para el estado de guerra social que aún se mantiene en nuestro país, ya que por el momento el parámetro que está más en boca de los diferentes medios es el número de homicidios diarios, manteniéndose en un promedio de 11 muertes diarias hasta finales de noviembre’2010, confirmando hasta esa fecha 3,659 personas fallecidas de amanera violenta en el año, la mayoría de las víctimas fueron hombres y las armas de fuego han sido las más utilizadas para ejecutar los crímenes; además los departamentos de: San Salvador cerró con 4, San Miguel 3, Sonsonate 2, Usulután, La Libertad y La Unión con 1 respectivamente, según datos dados a conocer por la Policía Nacional Civil.

Estos balances nos continúan incitando para levantar ciertas interrogantes: ¿cómo podemos llegar a obtener más crecimiento?, ¿qué debemos hacer como ciudadanía para que nuestra economía no sea tan volátil?, ¿puede relacionarse de manera directa con la situación económica con la generación de violencia endémica en nuestro país?, ¿qué propuestas tanto de economía alternativa como de seguridad ciudadana deben ser impulsadas desde la sociedad civil?, ¿cuál debería ser nuestro papel como sociedad civil?, ¿qué tipo de coordinaciones son necesarias realizar con las fuerzas vivas de nuestra sociedad?

Es preciso mantener viva la fe y la esperanza, sobre la base la justicia, la paz y el amor, en donde halla espacio para no desconfiar de las personas que nos rodean, en donde halla espacio para ver en el otro o la otra a nuestro hermano o nuestra hermana, sin afán de sacar ventaja de esa relación, sin fingir lo que no somos, seguir los pasos del Emanuel (Isaías 7-12 cfr. Mateo 1,23), enviado por el Padre, hecho carne y que luego nos delegó la verdadera labor de misión, de encarnar la visión del Reino hacia las personas que viven en los sectores vulnerables que necesitan y están urgidas de escuchar y vivenciar una buena noticia en un contexto de desesperanza, orgullo y arrogancia, por ellos es vital y necesario establecer dialogo con estas personas, para saber cuáles son sus necesidades reales e ir pensando en propuestas que surjan desde ellos y ellas para no llegar a imponer nuestra agenda, esto para iniciar podría ser un gran regalo en una época donde el ambiente debería ser otro...

Salomón Medina
MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creación

lunes, 29 de noviembre de 2010

TESTIGOS ¿DE QUÉ?

En algún momento de nuestras vidas hemos tenido contacto con una gran diversidad de grupos religiosos, todos poseen algunos factores interesantes y dignos de imitar, otros a los cuales podemos referirnos con ciertas reservas, por poseer algunos esquemas religiosos que no son los adecuados de ver a Dios, al ser humano y todo lo que esto involucra.

En los inicios del cristianismo, era bastante usual que las personas creyentes fueran asesinadas, esto debido a un mensaje muy claro y sencillo: Jesús murió y resucitó… mensaje complicado para ellos y ellas, debido a que esta es la base se la Buena Noticia (εὐαγγέλιον = euangelion) y la consecuencia de decir que alguien asesinado en el más brutal y vergonzoso instrumento de tortura utilizado por el imperio romano, había resucitado, les hacia testigos y testigas (μάρτυς = martys) de un Dios que se encarnó, se hizo pueblo, historizó e impulsó cambios de fondo en la realidad de su tiempo.

En el caso de las tendencias llamadas comúnmente evangélicas, venidas a nuestro país hace ya 114 años, es bastante particular, debido a que se están dando una gran variedad de posturas “teológicas”, sin embargo, al verlas con más detenimiento han sido en algún momento diferencias de opiniones puntuales con relación a algunos postulados de fe e incluso pueden notarse algunos abusos de parte del liderazgo que busca el protagonismo y poder dentro de los espacios eclesiales.

Cuando vemos ese tipo de posturas – que pueden en su momento ser aberrantes – nos desencantamos de lo que consideramos iglesia… el poder se convierte en la manzana de la discordia, incluso se vuelve válido aquel argumento de “el fin justifica los medios”, cayendo en el pecado de Caín que asesina a Abel, en donde se busca la más leve oportunidad para asediar y anular las iniciativas de aquel liderazgo emergente – en su mayoría joven – que quiere hacer sin prejuicios una labor de expansión del Reino de una manera diferente, con una mentalidad fresca, creativa, genuina y guiada realmente por El Espíritu.

Muchas veces el comportamiento del liderazgo que tiene esos esquemas, se manifiesta y daña a las personas, curiosamente ese proceso de echar vino nuevo en odres viejos (Marcos 2,22), tiende a causar crisis en las personas habituadas a un esquema, intentando aplacar o cubrir este proceso haciendo uso de técnicas maquiavélicas, que conllevan al desgaste y el deterioro de las diferentes comunidades de fe, en donde se buscan culpables, cambiando totalmente la reunión comunitaria y celebración a un Dios que da vida, por quien tiene más influencia y fuerza en su labor.

¿Está alejada la iglesia de lo que es verdaderamente el Reino?, ¿qué propuestas pueden surgir de una comunidad de fe que posee este tipo de antivalores?, ¿será que esa búsqueda de poder es enfermiza? ... es necesario considerar que también la iglesia debe pasar necesariamente por una fase de conversión antes de ejercer algún tipo de propuesta, este camino es realmente tortuoso, difícil y no sabemos cuánto puede durar… aun, a pesar de todo ello, se mantienen vivas la fe, la esperanza y el amor, de todas aquellas personas que creemos que la labor de impacto real a nuestras colonias, comunidades, barrios, iglesias, municipios y país, puede ser trascendente, sin búsqueda de protagonizar, más bien que si exista un cambio real y significativo en cuanto a la labor de misión y en cuanto dar propuestas de solución a ese enorme paquete de fenómenos que nos hemos negado a atender…

Salomón Medina
MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creación

lunes, 22 de noviembre de 2010

Mejor que el hombre que sabe lo que es justo, es el hombre que ama lo justo - 18 de noviembre de 2010

Rev. Héctor Fernández
Coordinador IED Esteban.
San Salvador, El Salvador, Centro América.

“Es, por tanto, bien cierto que todos los caminos del Señor
son misericordia y verdad, y sin embargo es cierto también que
el Señor es justo en todos sus caminos, y estas dos verdades
no están en contradicción... Así tu misericordia nace de tu justicia...”
San Anselmo, Oraciones y meditaciones, Rialp, Madrid, p.217-223

El día 31 de octubre 1517, Martin Lutero expuso las noventa y cinco tesis, para el debate teológico en la puerta de la iglesia de Wittemberg, Alemania, en evidente actitud de protesta, ante una situación injusta en la cual se comerciaba con el Evangelio, se había llegado al colmo de compra y venta de la salvación. No importaba como sufrían los pueblos, en tanto los poderosos económicamente mantenían vidas superfluas y de lujos extremos. El movimiento denominado Reforma, fue un hecho trascendental en el cual la Justicia y la injusticia se colocaron en la arena de las discusiones, de los debates, de los encuentros y los desencuentros.
Un evento que como bien sabemos provoco fisuras importantes en las entrañas económicas de un imperio que se sostenía propagando la injusticia.

Las personas que hicieron posible la Reforma de la Iglesia en el siglo 16 desarrollaron enormes sacrificios para rescatar al Dios de la Biblia, proceso que permitió situaciones, ambientes propicios para que posteriormente algunos teólogos y teólogas continuasen rescatando a ese Dios de los profetas, pero también de los Salmos y del Cantar de los Cantares, el Dios manifestado en los evangelios y en la corriente que desde tiempos ancestrales y hasta hoy propugnamos, trabajamos por la vida, en ámbitos eclesiales y más allá de las eclesialidades,… en la sociedad, en el “mundo”, espacios reales en los cuales las personas, a manera de remanente, experimentamos, sentimos, nos redimimos en un Dios, que nos genera, y regenera en una espiritualidad que no solo permite, sino principalmente nos motiva a ir más allá de prepararnos,… para ser parte de los cambios necesarios, con el fin de que el desarrollo de todo ser viviente se dé en las condiciones optimas para la vida.

“Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos”.
Os.6:6

Justicia, clave central del proceso de Reforma del siglo 16, momento clave en la historia, uno de los momentos en los cuales el kairos de Dios hizo presencia evidente y fue tan así que sus consecuencias repercuten hasta el día de hoy, aunque es necesario reconocer, que con el pasar del tiempo muchas personas, principalmente jóvenes, desconocen este evento y otras tienen conocimiento parcial del mismo. Aquí encontramos una deuda, entre muchas otras, de algunas estructuras eclesiales con la sociedad en general.

Es importante el rescate y la trasmisión de lo que antecedió, provocó el evento y las repercusiones de la Reforma. Aquí pretendo únicamente hacer una recuperación de un tema clave de aquel movimiento de Reforma: Justicia.

Justicia en las actitudes y palabras de los profetas que nos reporta la Biblia. Justicia, horizonte de vida de Jesús de Nazaret, de los primeros discípulos y discípulas, así como en las primeras comunidades cristianas, en los procesos revolucionarios en diferentes momentos de la historia. Justicia, en términos teológicos y bíblicos, Justicia, íntimamente relacionada con Misericordia. Justicia situación que debería ser parte de la vida cotidiana, pero que está ausente en muchas situaciones.

Al acercarnos al final del 2010, reafirmamos que las fuerzas que se oponen a la vida plena continúan desarrollando enormes y poderosos esfuerzos por consolidar el estado de crucifixión de nuestros pueblos, es por ello que mediante la voz y la cruda realidad injusta, el grito de Justicia sigue resonando, por ello los trabajos reivindicativos están latentes, por ello es justo alzar la voz ante toda instancia sea o no religiosa.

“Devuelvan lo que nos han robado”. Si bien con los procesos de conquista y colonización se dio inicio al despojo profundo en nuestros pueblos, esa situación se ha venido profundizando, y, al igual que en la conquista y colonización, lamentablemente, sectores de la Iglesia contribuyen consiente e inconscientemente, para que se continúe profundizando el daño a nuestros pueblos. Es por ello que el grito, la exigencia, la evangelización por la Justicia se hace en estos tiempos desde el pueblo hacia el interior de algunas estructuras eclesiales, este es una demanda para todos los injustos donde sea que estén, dentro y también fuera de las estructuras eclesiales.

Por nuestra parte, las personas que nos identificamos y estamos a favor de la vida plena continuaremos con los trabajos, acciones y voces para que el amor de la fuerza misericordiosa de Dios se haga presente mediante la Justicia.

Algunas estructuras eclesiales tienen gran responsabilidad en que el rostro del planeta este en la situación que esta, en que algunos rostros de la Iglesia estén en la situación que están, maltratados por la injusticia, por ello me parece necesario recordar unas palabras de Dietrich Bonhoeffer, pronunciadas en Tegel, en mayo de 1944, en el acto bautismal de Dietrich Wilhelm Rüdiger Bethge:

Cuando alcances la edad adulta, el rostro de la Iglesia habrá cambiado por completo. No nos toca a nosotros predecir el día -pero este día vendrá- en que de nuevo habrá hombres llamados a pronunciar la Palabra de Dios de tal modo que el mundo será transformado y renovado por ella. Será un lenguaje nuevo, quizás totalmente arreligioso, pero liberador y redentor, como el lenguaje de Cristo. Los hombres se espantarán de él, pero a la vez serán vencidos por su poder.
Será el lenguaje de una nueva justicia y de una nueva verdad, el lenguaje que anunciará la paz del Señor con los hombres y la proximidad de su Reino.
Hasta entonces la actividad de los cristianos será oculta y callada; pero habrá hombres y mujeres que rezarán, actuarán con justicia y esperarán el tiempo de Dios. Que tú seas uno de ellos y que alguna vez pueda decirse de ti: "Mas el camino de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto" (Prov 4,18).

lunes, 15 de noviembre de 2010

¡HOGUERA PARA LOS PROSCRITOS!

El día miércoles 10 de noviembre’2010, se dio un hecho bastante confuso en el Centro de Internamiento Intermedio de Readaptación del municipio de Ilobasco, departamento de Cabañas: 16 jóvenes murieron asfixiados por el humo y 22 resultaron quemados por causa de un incendio, que según fuentes oficiales, fue causado por desperfectos en el sistema eléctrico. Esta instancia del gobierno de nuestro país, es una dependencia directa del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública, además es el único de su naturaleza en toda la estructura e infraestructura estatal.

Las madres, compañeras de vida, hermanas y abuelas de los jóvenes, fueran las primeras en levantar sospechas que no se trataba de un simple accidente, ya que en este centro se encuentran recluidos miembros de la pandilla 18… también algunas organizaciones sociales y la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, al brindar sus declaraciones hicieron ver que se necesitan realizar investigaciones más serias al respecto de este hecho, sin descartar la posibilidad de que haya algún tipo de mano criminal, ajuste de cuentas o ajusticiamiento para estas personas.

Algunas valoraciones realmente graves son dignas de recalcar:

1. Por un lado el sistema penitenciario en nuestro país está colapsado, teniendo una capacidad real para 8,500 personas, esta cifra ha llegado actualmente a 24,000, provocando un hacinamiento, condiciones inhumanas e insalubridad insostenibles a estas alturas.

2. Al mismo tiempo en el marco de la readaptación, la Ley para la protección Integral de la Niñez y la Adolescencia (LEPINA) contempla algunos artículos que en cierta manera brindan algún tipo de protección y garantías apegadas al derecho nacional e internacional a los menores infractores.

3. La recién aprobada Ley de proscripción de maras o pandillas y grupos de exterminio y sus repercusiones en cuanto el ya colapsado sistema penitenciario salvadoreño.

4. Las vinculaciones que todo esto pueda tener como maniobra de exterminio para con los jóvenes involucrados, que puede vincularse a una estrategia que va mas allá de la despersonalización de las ahora víctimas de este hecho de violencia, que incluso puede tener relación con otro evento realizado en el pasado en el vecino país de Honduras, donde fallecieron calcinados 102 pandilleros en un centro penitenciario.

La brutalidad con la que se abordan estos acontecimientos, pueden verse bajo tres perspectivas: la de los hechos en sí o las víctimas en sí, el luto de las familias de los jóvenes y la manera como la población reacciona, quienes en su mayoría están de acuerdo en justificar este tipo de acciones con estos grupos. Bajo esta última postura, es imposible no remitimos a los tiempos medievales que era usual quemar vivas a algunas personas que no eran afines a las ideas de ese tiempo…

Algo importante que recalcar, es que las condiciones físicas de estos centros de internamiento – y toda la infraestructura penitenciaria – además de estar colapsadas por la sobrepoblación, están propensas a que este tipo de hechos se sigan dando, no como un producto del azar, más bien un grave síntoma de la falta de coordinación inter-institucional de las estructuras del estado y la falta de visión de país.

En algún momento, al reflexionar en este caso, es beneficioso detenerse y pensar la deshumanizante situación en la que hemos caído, hacemos distinción de quienes son personas y quienes son no-personas, no les damos la dignidad que merecen, como seres creados a la imagen y semejanza de un Dios que se encarnó en la vida y la historia, que enseñó en su momento que las señales de su Reino se hacían presentes en apoyar de manera desinteresada a aquellas personas que están en vulnerabilidad y desamparo, lo cual hasta el momento ha sido completamente lo contrario (Mateo 25,34-40).

Salomón Medina
MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creación

jueves, 11 de noviembre de 2010

DESENCANTOS DEL SISTEMA

En nuestro país cuando usualmente nos trasladamos haciendo uso del transporte público, pasamos por algún parque o una calle, es usual encontrar a niños, niñas, adolescentes y jóvenes vendiendo cualquier cosa: artesanías, dulces, galletas, medicamentos naturales o genéricos, lápices, bolígrafos, libretas, etc., estas actividades productivas, forman parte de una serie de acciones creativas que nuestra gente joven emplea para ganar su sustento y el de sus familias, aparte de ello en estos mismos espacios, logramos ver derroches de creatividad al presenciar expresiones artísticas y cómicas realizadas por ellos y ellas, lo cual – y al mismo tiempo – dejan ver las grandes carencias de recursos en todo sentido debido a la falta de oportunidades que el mismo sistema genera.

Se estima que existen alrededor de un 43% de subempleo y 7% de desempleo, según un informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) dado a conocer en el año 2008, sin embargo – estos datos en especial el último – ha sido cuestionado por varias organizaciones sociales, quienes argumentan que si estas cifras fueran correctas, estamos en mejores condiciones que otros países desarrollados – considerados también como súper-potencias – que tienen entre un 8 a un 12% de desempleo…

En algunos espacios formativos, en donde nuestra juventud participa y no se siente amenazada y tienen la oportunidad de expresarse son franqueza y sinceridad, ellos y ellas externan algunas de las inquietudes que les traen desaliento, desanimo y desencanto, al parecer el mundo adulto les ha fallado, ya no tiene nada que aportar en cuanto a modelos se refiere, les hemos dado la espalda en cuanto a escucharles y tomar consejo de ellos y ellas con relación a sus propias necesidades y brindar propuestas reales de solución ante ellas.

Esta problemática para con nuestra juventud, pareciera ser sencilla pero es grave, debido a que no hay hasta el momento una corresponsabilidad entre las diferentes instancias de la sociedad civil, que engloban a: la familia, la iglesia, el gobierno, las ONG’s, etc., por ello es una prioridad el poder iniciar y desarrollar espacios de participación juvenil ciudadana, espacios que generen mayor inclusión y no mas exclusión-marginación en todo sentido, es un tanto irónico que estemos en deuda con ellos y ellas, cuando en gran medida son ellos y ellas los que contribuyen al desarrollo de nuestro país, son parte fundamental de las fuerzas productivas…

Nuestra juventud continúa en una fase de escepticismo con relación a las formas, modelos e intenciones con las que nos acercamos a ellos y ellas, de cómo se les intenta incluir, en donde lo que se pretende de fondo es tener o mantener control sobre sus vidas, queriendo anularles y pensar por ellos y ellas – faltándoles al respeto de esa manera – pudiendo haber tenido la oportunidad de haber entrado con un dialogo honesto y sin doblez acerca de sus diferentes aspiraciones, sus sueños y anhelos en la vida.

¿Qué ocurre con este sistema? ¿acaso la iglesia también ha caído en este juego perverso? ¿será que El Reino no ha sido suficiente para ellos y ellas? o ¿hemos minimizado tanto ese Reino con fines de dominación y poder?... todo lo contrario a la vivencia real de la Buena Noticia, que ve en las personas consideras pequeñas y sin valor ante el sistema, la imagen encarnada de un Dios cercano y congruente con las necesidades humanas, sin afán de tener hegemonía y subyugar a las personas vulnerables (Mateo 18,1-5 cfr. Marcos 9,33-37; Lucas 9,46-48).

Salomón Medina
MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creación

viernes, 29 de octubre de 2010

La vivienda de Dios: la nueva y reconciliada comunidad (Ef. 2) Ponencia de Ruth Padilla en Lausana III, Ciudad del Cabo, 21 octubre'2010

Hace apenas unos meses, los ojos de millones de espectadores estaban clavados en las escenas televisadas del Mundial de futbol aquí mismo, en Sudáfrica. Algo me llamó la atención mientras observaba a los jugadores: sin importar el color de su camiseta, en momentos cruciales –al comienzo del partido, antes de un tiro libre—muchos, muchos de ellos asumieron esta posición: manos unidas, cabezas gachas, y, luego, ojos alzados en silenciosa plegaria al cielo. El cielo verdaderamente es el lugar donde habita Dios. En los lugares celestiales, leemos en Efesios 1, está el glorioso trono desde donde reina poderosamente Cristo. Y, más allá de los relatos futbolísticos, bien podemos celebrar como hijas e hijos del Rey que gobierna desde los altos cielos, sobre todo reinado, autoridad, poder y dominio (1.21). A la vez, el pasaje de hoy nos invita a considerar cómo se ve ese reinado cósmico en la vida humana, diaria, tangible. Nos ayuda a responder a la pregunta: ¿dónde vive Dios?
Algo de trasfondo. El apóstol Pablo escribe desde la prisión a sus compañeros seguidores de Jesús que viven el ciudad portuaria de Éfeso y en la región de Asia Menor. A través del tiempo – por conquista, colonización y emigración—griegos, persas, romanos y judíos se habían entremezclado con los habitantes autóctonos de Anatolia. Diversas expresiones culturales, lingüísticas, socio-económicas y religiosas se mezclaban y chocaban, forzadas al encuentro por la hegemonía de Roma. Las tradiciones estaban siendo desafiadas, las identidades estaban cambiando, y mucha gente se sentía desarraigada, perdida –especialmente quienes estaban en la base de la pirámide social. Claro que, según la historia oficial, reinaba la paz. Las fronteras eran aseguradas por las legiones imperiales. Obviamente los impuestos y tributos eran pesados –especialmente cuando su beneficio se veía principalmente en lejanos centros de poder–, pero por lo menos garantizaban la seguridad, ejércitos más fuertes y muros más altos. El más mínimo disturbio era velozmente reprimido; la tortura era práctica común y servía para disuadir. Los templos eran lugares de adoración en los cuales las fuerzas conquistadoras imponían sus dioses a los pueblos incorporados a la fuerza bajo su dominio. Al emperador se le debía honra e incondicional lealtad ya que, como el autodenominado “Señor y Salvador”, efectivamente imponía la paz y mantenía la unidad entre personas tan diversas en términos culturales, étnicos y religiosos. De paso, ¡todo paralelo con la escena global hoy es absoluta coincidencia! Esos eran los días de la Pax Romana.
Es en este escenario que se leen las palabras de Pablo en el seno de la creciente comunidad de seguidores de Jesucristo, algunos de ellos judíos como él pero la mayoría gentiles. “En otro tiempo ustedes estaban muertos en sus transgresiones y pecados, en los cuales andaban conforme a los poderes de este mundo. Se conducían según el que gobierna las tinieblas, según el espíritu que ahora ejerce su poder en los que viven en la desobediencia” (1). Muertos, inertes, arrastrados sin voluntad propia por poderes más allá de su control, su existencia había sido marcada por el infructuoso afán por conseguir éxito y satisfacción personal, sin dirección, como un velero sin timón. Duras son las palabras de Pablo para los gentiles. “Ah, ¡esto es acerca de ellos!”, bien podrían haber expresado con alivio los cristianos judíos. “Esto no es acerca de nosotros, el Israel elegido!”. Orgullosos de su linaje y herencia como descendientes del antiguo pueblo de Dios, y marcados por la cultura imperial en el cual el fuerte siempre tiene la razón, fácil les sería descansar seguros en su pertenencia y creer que tenían el derecho de determinar quien estaba dentro y quien fuera de la nueva comunidad que iba siendo forjada por la enseñanza de los apóstoles. “Háganse como nosotros, los verdaderos creyentes; miren el mundo a través de nuestros lentes y organicen su experiencia según nuestras categorías. Si no, siempre serán apenas de segunda clase. Podemos tolerar un poco de color por aquí y por allá, un representante de muestra de un grupo minoritario. Pero ellos deben estar dispuestos a asimilarse, a acomodarse a nuestros criterios y expectativas, nuestra jerga y nuestro estilo”. Pero Pablo no abre espacio alguno para tal arrogancia. Continúa: “También todos nosotros vivíamos como ellos, impulsados por nuestros deseos pecaminosos, siguiendo nuestra propia voluntad y nuestros propósitos. Como los demás, éramos por naturaleza objeto de la ira de Dios.” Tanto judíos como gentiles, todos y todasson uno en la muerte, amarrados juntos en su garra eterna.
“Pero Dios…” continúa Pablo. “Pero Dios…” Este es el punto crucial. “Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros” irrumpe en este patético cuadro. El que inicialmente dio aliento de vida a todo ser viviente no abandonaría el trabajo de sus manos. En el principio, de la nada, Dios había creado y celebrado la vida como buena; y nuevamente ahora la comunidad-de-amor –Padre, Hijo y Espíritu Santo—se involucra en la escena de muerte para dar vida plena, valor y propósito a sus criaturas.
Pablo construye su caso in crescendo. Primero, en Cristo, Dios re-crea a la humanidad: “Aun cuando estábamos muertos en pecados, Dios nos dio vida con Cristo.” Estas son buenas noticias para los cristianos del primer siglo y también para nosotras y nosotros: “Aun cuando estábamos muertos en pecados, Dios nos dio vida con Cristo.”¡Gracias sean dadas a Dios! En segundo lugar, en Cristo, Dios restituye a la humanidad: “En unión con Cristo Jesús, Dios nos resucitó y nos hizo sentar con él en regiones celestiales.” Créase o no, Pablo le recuerda al pueblo agobiado y desarraigado, ¡ustedes ahora están por encima de todo ello, con Cristo, en los lugares celestiales! ¡Ustedes han sido alzados del polvo a la gloria sin mover un dedo! ¡Este es un hecho! Si, tal vez en el imperio romano no se les considere más que un puñado insignificante de seguidores de Cristo, sufran bajo constante sospecha por cuestionar la autoridad del emperador, y apenas sean reconocidos como una ínfima pieza en la maquinaria imperial por los impuestos que pagan. Sin embargo, en la economía de gracia de nuestro Dios, ustedes no son descartables sino valiosos y hermosos. Dios moldea con la comunidad de seguidores de Cristo un poema, una obra de arte de Dios, su obra maestra. Es Dios quien otorga valor y belleza a la comunidad cristiana. Estos no son fabricados por los símbolos de estatus, prestigio o prosperidad de nuestra pagana sociedad de consumo.
Así que Dios, en Cristo, re-crea y restituye a la humanidad como expresiones de la imagen de Dios en su mundo. Y finalmente, así como en el principio, Dios nuevamente otorga propósito a la humanidad. “Somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús, para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica” (12). Los mandatos bíblicos de familia y trabajo, relaciones responsables y producción responsable, son restaurados en Cristo. Nuestro reinado con Cristo en los lugares celestiales se expresa concreta e históricamente en nuestro comportamiento ético aquí y ahora. Las buenas obras son marcas de nueva vida y discipulado fiel; si faltan, es indicio de su ausencia.
Pablo es plenamente conciente de cómo el orgullo encadena y de cómo las obras autosuficientes no son más que una calle sin salida. Años antes, como radical defensor de la fe judía, él había salido en asesinas expediciones con el propósito piadoso de erradicar lo que él consideraba una secta perniciosa. Pero una vez que Jesús le había arrancado las vendas de los ojos, y el Espíritu había reorientado su voluntad, Pablo había reconocido que todo ese afán no le había acercado a Dios. Sólo Cristo lo hacía. “Pero Dios…” No podemos ganarnos nueva vida, nuevo status, nuevo propósito. Es Dios quien nos los otorga “para mostrar en los tiempos venideros la incomparable riqueza de su gracia, que por su bondad derramó sobre nosotros en Cristo Jesús”, su favor inmerecido. “Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe, esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, o por obras, para que nadie se jacte” (10-11). Nosotros, como los cristianos de Asia Menor, debemos recordar esto.
La disciplina de recordar constituye un necesario antídoto al orgullo ostentoso y cegador. “Recuerden ustedes los gentiles de nacimiento –los que son llamados ‘incircuncisos’ –clasificados como de afuera– por aquellos que se llaman ‘de la circuncisión’—los que se consideran de adentro–, la cual se hace en el cuerpo por mano humana—recuerden que en ese entonces ustedes estaban separados de Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo”
Recuerden que en un tiempo estaban muertos. Todos éramos uno en la muerte. Todas y todos estábamos muertos y alienados. Distanciados de Dios, los unos de los otros, y del resto de la creación. Eso era antes, ‘en ese entonces’, en otra época.
Pablo dedica las siguientes líneas, que leemos como los versos 13-22, a la descripción del cuadro actual. Abre la sección con las palabras “Pero ahora” para establecer el llamativo contraste que se da por la intervención misericordiosa del Dios Trino. “Pero ahora en Cristo Jesús, ustedes que antes estaban lejos, Dios los ha acercado mediante la sangre de Cristo” (13).
La Pax Romana, como mencionamos, era frágil, sostenida precariamente por clavos y opresivos impuestos. Pero una noche unos ángeles quebraron ese reprimido silencio con cantos gozosos de “¡Paz en la tierra!” Anunciaron una paz diferente al pueblo agobiado: el largamente esperado Príncipe de Paz había irrumpido en la historia en la forma de un bebe de clase baja en un rincón insignificante, lejos del poder de Roma y del Templo. Cuando se hizo público su ministerio, el reinado de Jesús no se caracterizó por poderío militar ni económico. En cambio, Jesús se entregó a sí mismo, dando vista a los ciegos, alimentando a los hambrientos, liberando a los oprimidos, afirmando la dignidad de las mujeres, de las niñas y niños y de otras personas marginadas por la sociedad judía. En lugar de imponer la seguridad mediante la opresión y la muerte, Jesús tomó sobre sí la vergonzosa cruz en sacrificio amoroso. Así reveló como engañosos a los poderes de la muerte que mantenían a la humanidad alienada de Dios, los unos de los otros del resto de la creación. Cristo, nuestra paz, efectuó la salvación, dando nueva vida a los muertos: relaciones reconciliadas con Dios, sanidad de la enemistad a una humanidad quebrantada, y restauración a todo el orden creado. Estas ciertamente son buenas nuevas de verdadera paz, Pax Christi. Jesús esnuestra paz.
Jesús también hace la paz. Durante su vida, –“en su carne–” Jesús hizo la paz haciendo justicia, restaurando a su justo lugar y a sus justas relaciones a quienes habían sido privados de ellas por sistemas injustos, ambición humana o abuso de poder. Criticó al altanero líder religioso y alabó al cobrador de impuestos, que era socialmente despreciado. Sanó a leprosos, las víctimas de VIH-Sida de sus días, y los restauró a la comunidad. Habló con mujeres, y reclamó a los hombres un buen trato hacia ellas. Exhortó a los ricos a ver las implicaciones económicas de su discipulado. Vivió según el guión histórico de los profetas de Dios de todas las edades. Jesús también hizo la paz mediante su muerte –“mediante la cruz.” Cuando murió, el velo del templo, que separaba el lugar santísimo, se rasgó en dos: ahora el acceso a Dios no quedaba ya restringido a ciertas personas o ciertos momentos. Pero no termina allí la maravilla: el Cristo resucitado envía a sus discípulos a los fines de la tierra, más allá de los confines étnicos de Israel. Y el Espíritu los capacita para comunicar las buenas nuevas en una plétora de lenguas gentiles, a relacionarse con gente “improbable” – extranjeros, mujeres, gobernadores paganos–, y a confrontar y erradicar leyes y prácticas de exclusión que no permitían la plena participación de todas y todos los discípulos de Cristo en la vida y ministerio de la comunidad cristiana y más allá. En el caso de Pablo, una vez que le fueron arrancadas las vendas de los ojos camino a Damasco, el que previamente había sido un judío celoso comenzó a vivir su vocación como el apóstol de Cristo a los gentiles. Cuando escribía esta carta, estaba soportando la prisión, acusado de haber llevado a no judíos al templo, más allá del muro construido para mantener a los de adentro adentro y a los de afuera afuera. Su convicción respecto a los propósitos cósmicos y reconciliadores de Dios en Cristo empujaron a Pablo –contra viento y marea—a una misión marcada por esfuerzos sacrificados para nutrir la unidad, la paz y la justicia en la nueva comunidad. Por ejemplo, cuando tanto las interpretaciones legalistas de la ley judía como los decretos impuestos por Roma prescribían la sumisión pasiva de las mujeres, los niños y los esclavos a patrones opresivos de relación familiar y laboral, Pablo valientemente predicó la sumisión mutua de todas las personas y particularmente de los poderosos –hombres, esposos, padres, jefes–, y reconoció el liderazgo ungido de mujeres, jóvenes, y cristianos no judíos en la comunidad de la iglesia primitiva. Es que Pablo vivía lo que predicaba: Cristo “anuló la ley con sus mandamientos y requisitos. Esto lo hizo para crear en sí mismo de los dos pueblos una nueva humanidad al hacer la paz, para reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo mediante la cruz, por lo que dio muerte a la enemistad”. Gracias a la acción pacificadora de Jesús mediante su vida, su muerte, y su ministerio continuo por medio del Espíritu, los seguidores de Jesús hoy son uno –no uno ya en la muerte sino uno en Cristo.
Entonces, Jesús es nuestra paz; Jesús hace la paz y, finalmente, en palabras de Pablo, Jesús “vino y proclamó paz.” Proclamó paz a quienes estaban lejos y a quienes estaban cerca. Pues por medio de él tenemos acceso al Padre por un mismo Espíritu.” La retórica, la predicación, la declamación, todas eran destrezas practicadas y valoradas en la sociedad Greco-romana a la cual pertenecían los receptores de esta carta de Pablo. Ellos son altamente concientes del poder de la palabra hablada para construir el prestigio personal e influir en la opinión pública. Pero la proclamación de paz que hace Jesús tiene un impacto mucho más significativo: se fundamenta en el hecho de que Jesús es y hace la paz como expresión del continuo y reconciliador trabajo del Dios que crea con su misma palabra. En el principio, Dios, la comunidad-creativa-de-amor, en medio del caos crea el mundo con su mera palabra. En Jesús, la Palabra encarnada, Dios efectúa la redención y trae nueva vida en medio de la historia. Y mediante el aliento del Espíritu, Dios toma individuos alienados y con su mera palabra crea comunidad. Dios habla y así sucede.
Pablo había comenzado su carta pintando el gran esquema cósmico: todas las cosas unidas bajo el señorío de Cristo. Ahora enfoca la lente en la expresión visible e histórica de esa unidad y autoridad. No nos conduce a algún templo antiguo ni a alguna edificación religiosa moderna. No. Más bien aterriza directamente sobre sus oyentes, sobre la comunidad de las y los seguidores de Jesucristo: “Ustedes ya nos son extraños ni extranjeros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios”. Lo que Dios en Cristo ha declarado y creado no es más ni menos que la iglesia, el cuerpo de los seguidores de Jesús, la nueva humanidad entretejida con personas de hilos lingüísticos, culturales, étnicos y religiosos muy diversos. La ciudadanía en el imperio romano –como en otros del estilo – dependía del linaje, del poder, y de los recursos financieros, y clasificaba a las personas en categorías de primera, segunda y tercera. La pertenencia a la religión cultural judía también dependía de la alcurnia familia y del estatus social. La membresía en la familia de Dios, en contraste, es un don: gentil y judío, esclavo y libre, mujer y hombre, viejo y joven, personas del sur y del norte, de oriente y de occidente, personas con todas su extremidades y destrezas mentales y quienes no cuentan con ellas, todas y todos pueden pertenecer –gracias a la labor reconciliadora de Jesús.

Esta nueva familia, la iglesia, no se construye sobre el fundamento del dinero, el poder, los líderes carismáticos ni los santos individuales, sino sobre los cimientos de los apóstoles y profetas, sobre el registro histórico entero de la acción de Dios en su mundo mediante todo su pueblo. Cuando Roma asegura que lo que da cohesión al mundo es el poder imperial, y los templos se tornan símbolos de dominio, y cuando hoy nos vemos tentados a confiar en naciones, en poderíos militares o económicos, en grandes presupuestos eclesiales y exitosos emprendimientos empresariales, cuando preocupaciones denominacionales e institucionales se tornan más importantes que las personas, entonces, con Pablo, debemos afirmar contraculturalmente que la pieza esencial, sin la cual toda la edificación se desmoronaría no es otra que Jesucristo mismo, “la piedra angular” sobre la cual “todo el edificio, bien armado, se va levantando para llegar a ser un templo santo en el Señor”.
¿Dónde, nos preguntábamos al comienzo, vive Dios? Pablo cierra con esta asombrosa y humilladora afirmación: “En Cristo también ustedes son edificados juntamente para ser morada de Dios por su Espíritu.” Nosotros, la iglesia, con todas nuestras imperfecciones, tontas preocupaciones, orgullo y prejuicio, ¿¡somos el templo santo de Dios, su hogar terrenal!? Sí: por gracia es aquí, en esta comunidad inmensamente diversa, transnacional, trans-étnica, y transcultural, que Dios elige vivir.
Dios vive en la nueva humanidad creada por Dios, reconciliada por Cristo, sellada y dotada por el Espíritu Santo para la edificación de esa comunidad y para obras de paz y justicia más allá de sus fronteras. Dios vive allí donde mujeres y hombres juntos permiten que la Comunidad-de-amor imprima su imagen en ellos, cree reconciliación mediante su palabra entre ellas, demuela los muros humanamente creados y las exclusiones sostenidas espiritualmente para que la unidad se haga visible, les recuerde que en un tiempo estaban todos unidos en la muerte y que nuestras vidas, nuestro valor y nuestro propósito dependen enteramente de la gracia inmerecida de Dios. Dios anhela construir a la iglesia mundial hoy como su vivienda terrenal.
Cuando nos llegan estas palabras, como ocurrió con los receptores originales, no podemos más que preguntar: Nosotros, cada una, cada uno, ¿nos reconocemos piedras vivas que deben encajar con las demás para constituirnos en la vivienda de Dios? ¿Somos concientes de que el testimonio más contundente del amor de Dios por el mundo son las relaciones reconciliadas entre nosotros, independientemente de nuestra nacionalidad, etnicidad, persuasión política, status financiero? Cuando nuestras familias, vecindarios, compañeros de trabajo, comunidades observan a nuestra congregación local, ¿se asombran por las relaciones de amor, las relaciones justas que existen entre sus miembros y entre ella y la comunidad más amplia? ¿Estamos listos a comprometemos a responder con nuestras vidas al llamado de Jesús de acompañarle en su misión reconciliadora, siendo, haciendo y proclamando valientemente la paz dentro y más allá de la comunidad cristiana? ¿Permitiremos a Dios que escriba un nuevo poema con su iglesia mundial hoy?
Al reunirnos aquí como representantes de la iglesia global durante Lausana III, y al regresar de aquí a nuestros países, ciudades y pueblos, Dios permita que nos veamos como frutos y agentes de Pax Christi, como una comunidad unida por la voluntad reconciliadora de Dios en Cristo y enviada como tal al mundo en el poder del Espíritu de Dios para encarnar sus buenos propósitos para el cosmos entero. Que demolamos los muros de auto-defensa, seguridad y prosperidad que han construido nuestra ambición, nuestro orgullo y nuestro prejuicio, y que corramos el riesgo de ser comunidades de bienvenida –aun para quienes son diferentes a nosotras y nosotros. Que juremos lealtad última no a los césares de nuestro día sino al Señor de la historia, al único Príncipe de Paz. Celebremos hoy –con profundo y arrepentido asombro y agradecido compromiso –que somos la vivienda de nuestro Dios. ¡Que así sea!
Tomemos un tiempo para silenciosa reflexión y oración a la luz de la palabra de Dios.
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Bibliografía
Avila Arteaga, Mariano. Carta a Los Efesios Comentario Para Exégesis y Traducción, ed. Edesio Sánchez y Esteban Voth. Miami: Sociedades Bíblicas Unidas, 2008.
Bruce, F.F, The Epistles to the Colossians, to Philemon, and to the Ephesians, 1984.
Keener, Craig. The IVP Bible Background Commentary – New Testament. Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1993.
Stott, John R. W. The Message of Ephesians. Leicester, UK: InterVarsity Press, 1979.
Wright, N. T. Justification: God’s Plan and Paul’s Vision. Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 2009.

lunes, 25 de octubre de 2010

CUANDO LOS CUERPOS HABLAN

Los macabros hallazgos realizados en la zona occidental de El Salvador, específicamente en el municipio de Lourdes Colón, departamento de La Libertad, se han encontrado en un cementerio clandestino 385 cadáveres, de los cuales el 80% son mujeres jóvenes que presentan signos de haber sido previamente torturadas, mutiladas y violentadas por quienes hicieron dichos crímenes.

Parte de la gravedad de dichos casos, no solamente es el número – o las cifras de los mismos – es también la forma de cómo nuestra juventud – y en este caso mujeres jóvenes – continúan siendo víctimas de tan atroces y brutales acciones, pareciera que la violencia se sigue expandiendo como una enfermedad “consiente” de todo lo que se lleva a cabo para ejercer poder y llevar al ocaso a las vidas humanas.

Se continúan queriendo dar soluciones políticas – con leyes y políticas públicas – a un problema social, para ser mas especifico de guerra social, en donde toda persona se convierte en sospechosa, lo real y grave del asunto es que muchas veces el origen de esta violencia generalizada se inician en el seno de la familia, además de la gran brecha que divide a pobres con relación a los ricos, la falta de oportunidades para los y las jóvenes, así como la falta de voluntad política para encarar los problemas del narcotráfico y crimen organizado, vicios que incluso han llegado a las estructuras del gobierno y algunos sectores de la empresa privada.

Todos estos cuerpos encontrados hasta el momento, cuentan una historia de una pandemia – casi crónica – llamada violencia, cuentan que no tuvieron la oportunidad de tener una vida digna, cuentan que sus agresores siguen en la impunidad, cuentan y evidencian la fragilidad de nuestro sistema jurídico-legal, cuentan que aún los hombres se creen superiores a las mujeres, cuentan que sus victimarios se ríen de nuestras leyes, cuentan que han sido víctimas de grupos sin escrúpulos que pretenden rendir culto y pleitesía a un sistema de muerte…

Por su lado la iglesia, pareciera dormida ante el dolor y la desgracia, se intenta dar una explicación seudo bíblica y lógica a la situación, dándole connotaciones futuristas, en cuanto a la venida del señor – no sabemos ¿qué señor? – que intenta justificar y no dar explicaciones que puedan traer consuelo, paz y reconciliación a las personas dolientes; como iglesia se ha sido especialista en pecar de omisión… el hacer ver que no son las únicas personas que han padecido este tipo de atrocidades, también es parte de la forma a veces fría y despiadada con la que se procede en nuestros ghettos eclesiales.

¿Qué está pasando en nuestra sociedad?, ¿acaso el evangelio lo hemos vuelto insuficiente o mutilado?, ¿qué tipo de compromiso y entrega incitamos a vivir dentro y fuera de nuestras iglesias?, ¿ya no existen más respuestas ante tanta calamidad?, ¿nos hemos vuelto un mini-cosmos frío e insensible?... pueda que haya muchas más preguntas difíciles de responder, ya sea con palabras o con acciones, pero es parte del ponernos a reflexionar y ver las alternativas concretas y reales que El Espíritu nos llama a hacer en favor de la justicia, el amor, fe y esperanza como ejes centrales de la manifestación del Reino entre nosotros y nosotras.

¿Qué camino seguir?, es difícil saberlo, no hay formulas reales ante la problemática de la violencia, lo que si tenemos es la visión utópica – por el momento – de querer cambiar la situación y repensar nuestra fe, en base a los valores y principios fundamentales del Reino que nos vino a enseñar Jesús, en donde la justicia – mas allá de lo legal – es el primero de ellos y al mismo tiempo es la clave para nuestro proceder en la búsqueda de alternativas que puedan servirnos en este caminar, que supere todo sistema corrupto y viciado de actitudes irreverentes, obscenas e irrelevantes ante las personas que necesitan esa tan ansiada Buena Noticia (Amos 8,4-6).

Salomón Medina
MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creación

lunes, 11 de octubre de 2010

¿CUANTOS SACRIFICIOS MÁS?

El número de asesinatos es un indicador que evidencia diariamente los hechos violentos que en nuestro país siguen dando de qué hablar, tanto es así que los datos oficiales revelan que a finales del mes de septiembre’2010 se hablaban de un promedio de 7 muertes diarias, lo cual contabilizaban ya 4,482 vidas segadas de manera violenta, muchas más que el 2009 que se registraron 4,349 al final de ese año. Esto no deja de ser alarmante, los crímenes siguen siendo presentados por los diferentes medios con lujo de barbarie, sin tomar en cuenta el gran impacto que estas imágenes “pornográficas” generan en las y los espectadores. En todo ello la gran mayoría de estas personas han sido jóvenes.

Es curioso que estos mismos medios que se unen como defensores de la libertad de expresión, cuando se refieren a la juventud que protesta por sus derechos fundamentales o se movilizan a favor de una causa justa, se les brindan apelativos como “supuestos… estudiantes… miembros… voceros, etc.”, con el fin de deslegitimar las acciones no violentas y de dignificación que se desarrollan a favor de tener condiciones de vida más justas, intentando con gran dificultad abrirse espacios para tener un lugar dentro de nuestra sociedad adulto – céntrica, que continua cerrando las puertas a nuestra martirizada juventud salvadoreña.

Las reformas a las leyes – o la entrada en vigencia de otras – nos brindan también un panorama que pone a la luz pública el alto grado de exclusión y marginación – integral – que vive nuestra juventud, sin tomarles o tratarles como personas completas, sin ver que detrás ha habido una grave historia desarrollada sobre todo tipo de antivalores, violaciones de sus derechos básicos y actos corruptos que les ven como objetos y no como sujetos, que pueden tener, compartir y desarrollar sueños y aspiraciones.

Muchos intelectuales concuerdan de manera fatalista que hoy en día existen una gran cantidad de jóvenes sin perspectiva, es sumamente preocupante cuando una sociedad no puede ofrecer una visión y misión de vida para sus jóvenes, como sociedad adulta se ha fracasado, se ha querido pensar por ellos y ellas, se les ha sumergido y cosificado en un sistema que para poder seguir subsistiendo necesita con gran desesperación buscar victimas, como un ídolo que ejerce su influencia de manera silenciosa, que aplaca su ira con los sacrificios de las vidas de las y los jóvenes, a ese ídolo mounstroso y desfigurado se le ha llamado sistema neoliberal, pero si le podemos llamar de otra manera apegados a La Escritura, este – sistema de maldad – podría llamarse amor al dinero (φιλαργυρία: philargyria).

Para que este sistema pueda perpetuarse, a los y las jóvenes se les incluye – de manera despersonalizada y viciada, con una especie de agenda oculta – en la cultura de consumo, que les impulsa a vivir una vida sin objetivo, hedonista, relativista, permisiva, light, afín a seguirles utilizando con los propósitos acordes al sistema e intentar desenfocarles de cosas más importantes que puedan ayudarles a tener mejores oportunidades y mejores condiciones de vida.

Los sistemas eclesiales no escapan ante las supuestas bondades que ejerce este sistema de muerte, valen más las posesiones, las bendiciones – traducidas muchas veces y en la mayoría de los casos – como enfocadas en la mal llamada teología de la prosperidad, además de las estructuras corporativas que lo que hacen es ejercer poder, dominio y control para con las personas, trayendo todo ello como resultado la exclusión y marginación, dando a entender que en la iglesia solamente son bienvenidos y bienvenidas las personas sanas, aparentemente limpias, con posibilidades de contribuir a la expansión y permanencia de dicho sistema, por otro lado el dinero y las posesiones de aquellas personas – adultas en su mayoría – que no tienen ningún interés de trabajar en El Reino, si puede contribuir para continuar perpetuando el sistema.

El tiempo actual, es confuso para nuestra juventud, debido a que las personas adultas – dentro y fuera de la iglesia – que tienen el control del sistema, toman actitudes muy inmaduras y antiéticas, son ellos y ellas quienes hacen bailar al son de una música perversa las degeneraciones que quieren que las y los jóvenes de manera ilógica tomen como patrones de vida, llámense esto violencia, poder, consumo e individualismo, que hacen que las y los jóvenes se desencanten y no quieran ser parte de este sistema de muerte que pretende envolverles (Lucas 7,31-32).

Salomón Medina
MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creación

lunes, 4 de octubre de 2010

UN PUEBLO AL SERVICIO DE DIOS, O DIOS AL SERVICIO DEL PUEBLO

Deuteronomio 28,1-2 Y sucederá que si obedeces diligentemente al SEÑOR tu Dios, cuidando de cumplir todos sus mandamientos que yo te mando hoy, el SEÑOR tu Dios te pondrá en alto sobre todas las naciones de la tierra. Y todas estas bendiciones vendrán sobre ti y te alcanzarán, si obedeces al SEÑOR tu Dios.

La historia esta llena de diferentes tipos y clases de diferencias. Están entre los que hacen el bien y el mal, entre ricos y pobres, entre poseedores y desposeídos, entre altos y bajos, entre empleados y desempleados, entre los que buscan el bien común y aquellos que solo buscan el bien personal, entre aquellos que quieren servir y los que desean ser servidos, entre los que tienen ansias de poder y aquellos que desean que los que lo tienen piensen en ellos, entre lo que aman y los que aborrecen, entre los que desean figurar y aquellos que desean estar en el anonimato, entre los pudientes y los marginados, entre la media y la alta.

Durante los primeros siglos de su historia, los israelitas tuvieron una organización social que respetaba las necesidades del pueblo. Las decisiones más importantes se tomaban en las reuniones de los liderazgos de diversas tribus. Pero no todo era perfecto. Había problemas. Pero el pueblo participaba en la vida social y política. El problema de hoy en día de nuestras sociedades es que hemos caído en un sentido de “pesimismo colectivo” o en el peor de los casos “indiferencia masiva”. Hacia el año 1030 a.C., los israelitas resolvieron imitar a los pueblos vecinos: adoptaron el régimen monárquico. Con esto consiguieron producir más; se volvieron más fuertes. Pero el pueblo pasó a ser menos escuchado; sus valores, su modo de ser, fueron dejados de lado.

El Estado se distanció del pueblo. Y este tipo de conducta cada día se va convirtiendo en una “cultura general” de los Estados. Quienes más sufrieron, Eran los que más trabajaban y producían; fueron los que tuvieron que pagar más impuestos. Hoy en día vemos como las personas más laboriosas, más responsables y trabajadoras en oficinas, fabricas, comercio e industria de nuestro país están cada día siendo oprimidas o perseguidas por ideales o sistemas; sin tomar en cuenta sus habilidades y cualidades personales y laborales.

Toda persona, sistema u organización interesada en si misma, o en la fama o en el poder; obedece a un solo fin: OPRESIÓN. Ya sea en nombre del progreso o en nombre del cambio; los valores del pueblo sencillo y moralmente sano van siendo olvidados. Los valores que pueda imprimir a la sociedad la honradez, el trabajo, la fidelidad, el respeto, la lealtad y el amor; no son tomados en cuenta en los “grandes diálogos, o mesas de trabajo, o agendas de los gobernantes en turno”.

El rey Acab por conveniencia se casó con Jezabel, hija del rey de Tiro. Esta introdujo su religión. Esto me invita a realizar una reflexión: ¿Es que la fe no logra crear un acuerdo ante las distintas tendencias desastrosas que el país va tomando?, tomando en cuenta que “decimos ser” un país eminentemente “cristiano”. ¿Es que no podemos desarrollar con la ayuda de Dios nuestra propia cultura económica, de trabajo y sana convivencia?.

En los tiempos del Rey Acab El pueblo estaba medio adormecido. Reaccionaba poco. Se mostraba indeciso, picoteando de aquí y de allá según sus intereses personales. Ya no estaban unidos a su Dios que los había liberado de Egipto. Quedaba libre el camino para la injusticia. Cuanto más nos alejamos de Dios y de sus valores eternos, mas a merced estaremos de las estrategias del Diablo para la destrucción de nuestras familias y por ende de nuestro Nación. La injustica, el anarquismo, el vandalismo, la indiferencia, el crimen, el homicidio, el aborto, la homosexualidad y toda manifestación de maldad tendrán en medio de nosotros un caldo de cultivo, tierra fértil para crecer.

Creo que en este mes, en que celebramos nuevamente la Reforma Protestante; debemos mirar con admiración y pedir a Dios que levante hombres como El Profeta Elías. Valientes, Íntegros, Convencidos; sobre la verdad de Dios y el Plan de Dios para toda la humanidad. Salvación, Redención, Justificación deben y tienen que tener un sentido profundo en cada creyente de nuestro País; los gobernantes como los gobernados tenemos necesidad de que se nos diga la importancia de Servir al Dios en quien decimos creer, y no solo tratar de servirnos de El en los momentos de aflicción, temor, desastre y calamidad. Porque en muchas ocasiones, lo hemos visto, es solo en esas circunstancias que escuchamos a todas las castas sociales mencionar el “nombre de Dios”. Reflexiona y medita. Que Dios nos bendiga.

Pastor Francis A. Batarse G.
Iglesia Cristiana Cristo Centro
El Salvador C.A.

lunes, 27 de septiembre de 2010

¿QUÉ MUNDO?

En los diferentes ambientes cristianos, una de las temáticas que se abordan con frecuencia es la de poner la esperanza en el mundo venidero, lo cual es asociado comúnmente a la segunda venida de Cristo, de lo cual viene toda una construcción teológica que muchas veces tiene más que ver con el hecho de ver e interpretar La Escritura como si fuera una especie de talismán o bola de cristal que nos ayuda a saber acerca de los hechos o eventos futuros más que nuestra misión en el presente.

El mundo, es el lugar donde vivimos, el planeta en donde estamos ubicados como personas y demás seres vivos en su amplia inmensidad, biodiversidad y especie, donde por el momento somos ciudadanos y al mismo tiempo vecinos de nadie… ésta en cierta manera es una interpretación fatalista de la realidad, ya que nuestra vida normalmente la centramos en ambiciones hedonistas asociadas a una forma de vida ligth que tiende más a valorar lo desconocido, es decir – como dicen los materialistas – la vida de ultratumba, visión que despierta un rechazo al mundo conocido y valorar lo desconocido, dando así mas rienda suelta a las visiones del más allá que la vida que nos rodea, es así como en algunos ambientes eclesiales, el enfoque es mas tener un rechazo declarado al mundo.

Por otro lado, existe una obsesión por ir al otro lado del mundo ha realizar labores proselitistas, sin ver a quien – o quienes – están a nuestro lado sufriendo de diferentes maneras: por la violencia, por la pobreza, por la falta de cuido del medio ambiente, por el VIH, etc., lo cual hace ver una insensibilidad y frialdad ante las necesidades humanas reales de las personas, estos pensamientos y actitudes individualistas tienden más a agudizar el tremendo deterioro del tejido social de nuestro país…

Se han teorizado esquemas teológicos que dicen que lo correcto es el divorcio implacable del mundo, validando una espiritualidad superficial, cimentada en arena movediza, la cual se vuelve un instrumento que abala la corrupción de los sistemas que ejercen su poder adormecedor y dominador sobre las personas, sirviendo como dijo Carlos Marx en su momento como opio de los pueblos, por perder de vista su autentica labor profética.

En el Antiguo Testamento en la mayoría de los casos encontramos la palabra mundo usada de una manera positiva, no como algo ajeno, más bien como lo cotidiano, la relación de respeto con la naturaleza, el quehacer de la humanidad; en el Nuevo Testamento, se menciona la palabra κόσμος (kosmos) que puede significar: universo, tierra, sistema de este mundo, un sistema ordenado o armonioso, orden u ornamentos, la antítesis del caos. Cuando esta palabra se usa como término absoluto, significa todo lo que existe, incluyendo lo que se ha descubierto y aún está por descubrirse. Estas breves definiciones desde La Escritura, nos dan luces para comprender una nueva definición y enfoque de lo que llamamos mundo ahora, curiosamente no tienen nada que ver con las concepciones dualistas de la relación pre elaborada como “ministerial” y “secular”.

Históricamente la agenda de la iglesia ha intentado ser impuesta al mundo, sin embargo lo alternativo, lo verdaderamente espiritual, lo que nos desafía aun mas a tener un verdadero compromiso, es que el mundo pueda definir la agenda de la iglesia, en el sentido que las grandes necesidades, las grandes problemáticas del mundo, pueden ser vistas como oportunidades de servicio desde el seno de la iglesia, con todos sus dones, su visión de vida que se inserta – μόρφωσις (morphōsis): encarnación – en la realidad, esto, sería un paso significativo y trascendental en el actuar misional del Pueblo de Dios en el mundo.

Nuestra relación con el mundo tiene que ver más que todo con el seguimiento a Cristo (Juan 3,16-17) lo cual es primordial, en el entendido que cuando en algunos pasajes del Nuevo Testamento se refiere al mundo de manera negativa, es porque la relación se platea más que todo en no caer en el juego hecho por los sistemas perversos y corruptos que ejercían – y ejercen – su poder para subyugar a las personas y mantenerles en un estado de adormecido ideológico, sin ningún compromiso con las problemáticas socio-políticas-económicas que también son parte de la vida y deben ser influenciadas o redimidas de alguna forma por la gracia cara que se contrapone a la gracia barata. Por ello nuestra relación con el mundo tiene más implicaciones éticas hacia nuestros y nuestras semejantes, no significa envolvernos en una burbuja eclesio-moralista y legalista, si no de ver la posibilidad de hacer a un lado el temor y encarnarnos en esa realidad que tanto necesita ser influenciada por la Buena Noticia del Reino que es una tarea necesaria y de conciencia ante las implicaciones a las que nos retó y sigue retando Jesús (Mateo 1,23; 1ª Juan 3,17; 4,15-18).

Salomón Medina
MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creación

lunes, 20 de septiembre de 2010

¿QUÉ REINO?

La palabra reino, puede tener muchas connotaciones, algunos sinónimos comunes para ello son: dominar, gobernar, imperar, prevalecer, regir. Algunas definiciones comunes son: un estado o territorio gobernado por un rey; espacio real o imaginario en el que actúa algo material o inmaterial. Estos conceptos tienden a recalcar las relaciones de poder en un sistema esclavista – feudalista, vigentes durante el periodo histórico de la Edad Media, aunque algunos rasgos de esto se mantienen en la actualidad.

Modernamente dicho termino tiene más afinidad con el de un gobierno o sistema en donde en definitiva se tiene un aparato de estado que pueda legitimar y dar operatividad a las leyes y políticas públicas, propuestas y aprobadas por las personas que han sido elegidas legítimamente a través de elecciones libres, acto que favorece – al menos en teoría – las garantías constitucionales y democráticas de un país.

Por ello, durante el devenir de la historia de la humanidad al llegar al punto de la explotación – dominación – entre los seres humanos, se han considerado varios tipos de reinos que han ejercido sus formas de control, así podemos mencionar: los gobiernos totalitarios, los dictatoriales, los gobiernos republicanos, los democráticos, las republicas parlamentarias, las republicas presidencialistas (en donde podemos ubicar a El Salvador y buena parte de los países de Latinoamérica), semi-presidencialistas, unipartidistas, entre una inmensidad de propuestas…

En cuanto a sistemas de gobierno se refiere, es importante recalcar que en cierto sentido ayudan a mantener un orden de las cosas y no caer en un estado de anarquía, para luego mantener el status quo, en especial de los gobernantes o representantes del pueblo (clase política) y muchas veces de las personas allegadas a ellos y ellas, lo cual viene en algún momento a evidenciar algún tipo de descontento por parte del mismo pueblo que los eligió.

Si el gobierno – anterior y actual – hiciera valer las garantías constitucionales en nuestro país, no habría tanta pobreza, lo cual impulsa a las y los jóvenes nuestros a migrar buscando otras alternativas de vida, no hubiera habido 14 víctimas en la reciente masacre de Tamaulipas, de la que tanto se ha comentado y de la que nuestro país también ha sucumbido ante la ola de violencia – también endémica – que se vive en el vecino país de México.

El recién pasado 15 de septiembre’2010, se conmemoraron los actos correspondientes al 189 aniversario de las luchas independencistas de Centro América, hecho histórico que marcó la vida de los pueblos que vivimos en esta zona geográfica, en cuanto a visión de vida y desigualdades político-sociales-económicas, situación que se mantiene hasta el momento entre la enorme brecha que existe entre pobres y ricos. Por ello nuestros países siguen teniendo problemáticas muy similares que tienen que ver con aspectos muy centrales que impiden su autodesarrollo, preguntándonos de manera casi lapidaria: ¿a quién o quienes benefició esta independencia?... la obra teatral Jupiter, de nuestro gran poeta, dramaturgo y escritor Francisco Gavidia, nos brinda ciertas pautas muy brillantes para analizar más detenidamente esta visión y hacernos mas conscientes con relación a practicar una ciudadanía plena y responsable, con verdadero patriotismo y la búsqueda de identidad nacional.

Nuestros ambientes eclesiales lamentablemente se ven influenciados por todo lo anterior, es así como al hablar de reino, en la mayoría de los casos los discursos, enseñanzas y prácticas litúrgicas son referidas a situaciones de índole futurista y no de nuestro tiempo, enfocando y propagando vaticinios que nada tienen que ver con las verdades del Reino, cayendo muchas veces en posiciones aberrantes, a lo cual es preciso recordar con mucha firmeza lo que dicen los grandes estudiosos de La Biblia al referirse al Reino: es el ya, pero todavía no… Las otras visiones que se desprenden de reino, tienen que ver más con las prácticas eclesiales en sí y las relaciones más por la vía del poder que de la autoridad (ἐξουσία: exousia), mas de tener control sobre las y los miembros y el celo injustificado por un territorio específico “conquistado” y hecho a la imagen y semejanza de quien (o quienes) lo conquistó (o conquistaron), de las estructuras organizacionales que tienen mucho más que ver con una estructura – o elefante blanco – militar, corporativa o comercial-empresarial que se preocupa más en ganar adeptos o prosélitos que en las verdaderas necesidades de las personas que les rodean. Así, es lamentable y para – vergüenza nuestra – ¡hemos excluido el Reino de todas las áreas de nuestras vidas!, dando espacio más a cuestiones superfluas y secundarias, lo cual trae también como consecuencia la exclusión social a todo nivel.

Cuando hablamos del Reino o Reinado de Dios (βασιλεία τοῦ θεοῦ: basileia tou theou), en el sentido realista que lo mencionan los Profetas del Antiguo Testamento y Jesús en los Evangelios, hablamos de un Reino que ya está entre nosotros y nosotras como una vinculación ética con las personas que nos rodean, a quienes queremos que sean nuestros prójimos a través de la misericordia (Lucas 17,20-21), no se dan formulas mágicas o prácticas místicas, más bien Jesús echa mano de figuras pintorescas y de la vida cotidiana como las de sal, luz, levadura y semilla de mostaza, pero lo interesante de todo esto es que en si la vida y obra de Jesús, es la clave para poder comprender y entrar en el Reino y no tener una visión y misión limitada del mismo en nuestra andadura en el aquí y ahora en nuestro fragmentado país y mundo del que también somos parte (Mateo 5 – 7).

Salomón Medina
MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creación

lunes, 13 de septiembre de 2010

¿QUÉ CRISTO?

En los últimos días hemos pasado algunas situaciones muy inusuales que tienen que ver con el fenómeno de la violencia en nuestro país, el cual como se ha mencionado es un fenómeno multicausal y endémico, que continúa teniendo sus efectos nefastos principalmente en nuestra juventud y el resto de la población salvadoreña.

Entre los primeros días de la semana del 6 de septiembre’2010, se expandió rápidamente como un rumor que fue legitimado por algunos medios de comunicación, esto es referido al hecho de haber circulado unas hojas volantes en donde de hacían amenazas explicitas por parte de los miembros de las principales maras o pandillas de nuestro país hacia los transportistas y comerciantes, lo cual generó pánico y un ambiente de inseguridad en la población, lo que tuvo sus serias repercusiones en los diferentes centros educativos públicos y privados, así como también en las demás áreas de la vida productiva. Dichas amenazas fueron constatadas más adelante por estos mismos grupos, los cuales exigían que el Ejecutivo vetara la recién aprobada Ley de proscripción de pandillas y grupos de exterminio, también que se le incrementara al salario mínimo y se congelaran los precios de los productos de la canasta básica, añadiendo que estaban dispuestos a dialogar y luchar por la gente pobre de El Salvador… A todo ello la población en general reaccionó de diferentes maneras: indignación, miedo, zozobra, enojo, descontento, etc.

Los testimonios personales y los estudios que ha habido hasta el momento, nos brindan una radiografía del fenómeno de la violencia juvenil en nuestro país, en los cuales se dejan ver algunas de las carencias existentes en los hogares como formadores y educadores de vidas humanas de manera integral, y no únicamente como procreadores, es interesante que dichos estudios – y testimonios – coinciden que los hogares de origen de los jóvenes que integran los grupos pandilleriles son en su mayoría disfuncionales, en donde se ve una marcada ausencia del padre, además de las graves situaciones de maltrato de todo tipo que se generan dentro de los mismos, generando descontento en los miembros más débiles, que cuando van creciendo con esas heridas no atendidas, no sanadas, no cerradas y no cicatrizadas, optan por elegir una vida basada en la violencia y poder que esta genera para adquirir e imponerse sobre quien sea; intentando poner nombre a los grupos de las víctimas que han sufrido este embate por parte de los jóvenes mareros o pandilleros, podemos decir que estas son: personas de su propia familia, la comunidad y la sociedad, con quienes descargan su ira y generan ataques de violencia epidemiológica que llega al grado de segar vidas humanas o mutilar de por vida.

Esto también no debe verse como una justificante paternalista-maternalista e irresponsable del fenómeno de la violencia juvenil en nuestro país, pero si es bueno valorar con empatía que las personas que fueron víctimas ahora han querido invertir los papeles y querer ser victimarios, atinando sus golpes en quienes consideran débiles y reproduciendo un ciclo enfermo que causa graves consecuencias, en donde se ven evidenciadas la falta de perdón y reconciliación, las heridas que aún no han sido cerradas y la transformación de conflictos a todo nivel.

Como iglesia hemos estado un tanto alejados y alejadas de esta visión, pareciera que este es un asunto “profano” o “secular” – o al menos lo hacemos parecer de esta forma – cuando realmente lo que hemos hecho es secuestrar a Cristo para gozar de una manera enfermiza de un compañerismo con El, perdiendo de vista que también El se hizo vulnerable, sensible, carne como nosotros y nosotras (σάρξ = sarx) y no actuó con prepotencia en las diversas situaciones que aquejaban la sociedad de su tiempo, que tuvo la suficiente capacidad de acercarse a aquellos y aquellas que estaban fuera y eran sacados o no tomados en cuenta por el sistema legal de ese entonces, las y los marginados sociales, que no tienen derechos constitucionales según los líderes religiosos y civiles (ἁμαρτωλός = hamartōlos). Nuestra juventud yace crucificada, por la falta de oportunidades, por la pobreza, por la violencia entre ellos y ellas y para con ellos y ellas en todo sentido, se les instrumentaliza y adormece en algunos casos.

Esta idea contradictoria de Cristo que se maneja usualmente en nuestras iglesias, es justificada por nuestras doctrinas, que nos llevan algunas veces a tener una imagen – ya sea mental o física – extravagante, irreal, light, alejada de las y los pecadores, de poder, de gloria, de conquista, que nos lleva a pensar y ser confrontados y confrontadas con la pregunta que en su momento el mismo Jesús hizo a sus discípulos y que por toda su trayectoria, experiencia y hechos vividos con El Maestro, Pedro respondió de una manera llena de franqueza y sinceridad (Marcos 8,27-30 cfr.: Mateo 16,13-16; Lucas 9,18-20).

Salomón Medina
MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creación

lunes, 6 de septiembre de 2010

¿QUE DIOS?

En el año 2009 nos hemos dado cuenta que somos un país “creyente en Dios”, según datos del Instituto Universitario de Opinión Pública de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (IUDOP), se menciona que el 52.4% de las y los salvadoreños profesan la fe católica y el 38.2% la fe evangélica, sumando estas 2 nos da un total de 90.6%, lo que quiere decir que estamos hablando de un país religioso; incluso en el mismo estudio se realizaron preguntas claves que hacen ver que la fe en Dios no es impedimento para tener una afiliación político – partidaria de ninguna tendencia o que la afinidad con una iglesia en especifico tiene que ver con factores de índoles familiar, tradiciones y costumbres, responsabilidad social y/o ciudadana.

Confrontando estos datos con nuestro contexto de país actualmente, nos vemos obligados a preguntamos: ¿qué Dios es en quien creemos?, a lo que pueden surgir múltiples respuestas: ¿será el dios dinero?, ¿el dios poder?, ¿el dios light?, ¿el dios cruel?, ¿el dios estructura?, ¿el dios guerrero?...

Al partir de este punto, es de suma importancia tomar en cuenta que las concepciones que tenemos de este Dios en el cual creemos, también pueden llegar a determinar la manera en la que nos relacionamos con las personas que nos rodean, para el caso si ese dios es el dinero, tendemos a ver todo a partir de las transacciones comerciales, beneficios y utilidades – disfrazados con la palabra “bendición” – que ese dios me da en cuanto yo también doy y aporto a la iglesia; para el caso del dios poder, este me envuelve entre las redes del orgullo, la soberbia y la prepotencia, las cuales me llevan a ver como sub alternos o empleados a quienes están a mi lado y aprovecharme de ellos y ellas para lograr mis fines egoístas y ególatras; el dios light, es aquel que construyo a mi medida, el que creer en él no me trae ningún compromiso ético con mi familia, mi comunidad, mi iglesia, mi sociedad, aquel que está hecho a mi imagen y semejanza, permisivo, tan frágil para poder manipularle; el dios cruel, es aquel despiadado, que se burla, denigra y desampara en el dolor, insensible, casi un mounstro, que espera que alguien falle en algo para descargar su ira sin misericordia; en cuanto al dios estructura, es aquel en donde aparentemente la capacidad organizativa o corporativa, puede decirse que son excelentes, pero al final la estructura es la que toma el lugar de Dios, ya que ejerce su dominación y control jerárquico sobre las personas que se someten a ella, así, si no estoy dentro de la estructura no estoy sirviendo a Dios; en cuanto al dios guerrero, es aquel fuerte y poderoso, que no le importa justificar las violaciones a los derechos humanos, aplastar a quien sea con el propósito de imponer su visión ante quienes son débiles, actividad llena de infamia y que ha llevado a justificar invasiones y guerras…

Pueden haber muchas otras concepciones de Dios, pero al examinar las anteriores nos vemos confrontados con que ninguna de ellas nos sirve para poder dar algún tipo de respuesta a las problemáticas que aquejan a nuestro país, ¿qué pueden decirnos esos dioses ante: la violencia, la seguridad pública, la pobreza, la marginación y exclusión de la juventud, la falta de empleo, la drogadicción, el estado de derecho, el machismo, el deterioro del medio ambiente, el VIH/SIDA, etc.?

Estas visiones – para vergüenza nuestra – se han legitimado en el seno de nuestras iglesias, independientemente que denominación sean, lamentablemente el origen de todo ello es que hemos tenido la osadía irrespetuosa e irreverente de explicar a Dios y como se dice: si explicamos a Dios, este deja de ser Dios (Juan 1,18).

Salomón Medina
MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creación

lunes, 30 de agosto de 2010

ABRIENDOSE OPORTUNIDADES

Es bien sabido que gran parte de la población de nuestro país es joven, se estima que el 61%, es decir 3.5 millones, son niños y jóvenes, predominando los primeros. Estos datos son sumamente importantes para cualquiera que tenga el deseo de realizar alguna labor con la juventud y trabajar de manera integral junto a ellos y ellas, e incluso plantear algunas políticas públicas, iniciativas económicas, de emprendedurismo, empleo, recreación, salud, educación y formación en valores éticos que les beneficien como seres humanos.

Por el momento esto ha sido una situación de exclusión y marginación para con la juventud, lamentablemente las personas tomadoras de decisiones en nuestro país, se han enfrascado en tener una visión utilitaria de los y las jóvenes, paulatinamente se les van cerrando los espacios para ser ellas y ellos mismos; las propuestas de educación y entretenimiento son alienantes y cargadas de superficialidad, incitando más bien al consumismo y hedonismo. El origen de ello: las grandes empresas con mentalidad neoliberal, las cuales si están aprovechando este potencial pero con fines de enriquecimiento desmedido, es decir, un fin perverso que atenta y opaca de manera paulatina la luz de esperanza que todavía se alberga en nuestra juventud.

Hoy es común ver a jóvenes intentando vender algún artículo o producto – realizado por ellos y ellas – en diferentes espacios como: calles, parques, vehículos del transporte colectivo, etc., en donde se les pide a las personas que se les comparten dichas artesanías, que ellos son quienes le deben de poner precio a dichos objetos, algunos de los cuales se nota que han llevado creatividad y esfuerzo para su elaboración; en otros casos hay quienes optan por desarrollar algunos números artísticos: con palos, sancos, fuego, malabares, mimos, payasos, cantos en donde hacen evidente sus grandes habilidades y dotes artísticos. Estas actividades se ven obligados y obligadas a realizarlas por habérseles cerrado un espacio para poder tener un empleo formal, entrando a las grandes filas de las personas que se inventan una manera sana y honrada para poder sobrevivir.

En otros casos a nuestra juventud se le ha obligado a migrar, ya que lejos, en otro país, pueden llegar a obtener y poseer las condiciones que necesitan actualmente para vivir, es así como se les exilia, se les manda a otra patria a que comercien su fuerza de trabajo, para que luego esto se traduzca en brindar condiciones de seguridad para su vida, familia y en algunos casos beneficiar a su comunidad de origen.

Por otro lado los partidos políticos, las empresas e instituciones, han seguido también el camino del adormecimiento, publicando y dando a conocer en algunos casos algunas iniciativas que impulsan mas con fines de imagen y cosmética, un ejemplo de ello han sido las llamadas ferias de empleo, en las que a nuestra juventud se les pide experiencia en algunos de los ramos donde pueden aplicar a algún empleo o más grave aún, cuando ellos y ellas mencionan que vienen de una determinada zona geográfica de nuestro país de les responde de una manera desleal, cínica y descarada: “le llamaremos después …”, sin obtener respuesta; otro ejemplo han sido las campañas políticas, las cuales se les ha manipulado para enfrentarse entre ellos y ellas.

Una de las situaciones más recientes – viéndolo sin fanatismos – ha sido el caso del fenómeno King Flyp, joven que audazmente hizo uso de los recursos que tuvo a la disposición – tecnológicos y mediáticos – desde uno de los municipios más pobres de nuestro país, quien por algunos ha sido vilmente denigrado, por otros apoyado… apoyarlo, fue lo más conveniente, en un país en donde a los y las jóvenes se les asesina, se les utiliza en el crimen, se les margina y excluye en todo sentido – más aún de las decisiones que les interesan – se les tira literalmente a la calle y lo más grave se les cierran las oportunidades integralmente, dándoles una muerte lenta y angustiosa, así este muchacho ha sido – como han mencionado algunos expertos – un ejemplo que se adelantó a su tiempo en muchos sentidos y contra todo pronóstico ha logrado tener cierto espacio que todo joven en nuestro país merece tenerlo.

Lamentablemente, este panorama no ha sido diferente en nuestro ambiente eclesial, la visión adulto-céntrica y utilitarista está bien arraigada, sin ánimos de cambiar, se siguen manipulando y entreteniendo a los y las jóvenes, dándoles “atol con el dedo” – como decimos popularmente aquí en El Salvador – seguimos sin escucharles, pensando por ellos y ellas, sin ser afín a la visión de seguridad pública y bienestar de país del profeta, en la que incluye a las personas mayores que contemplan – sin ningún tipo de morbo – a los niños y las niñas que juegan en la ciudad, celebrando la maravilla de la creatividad y de la vida, en una sociedad donde todas las personas sin distinción son incluidas a ser partícipes en un ambiente de paz y armonía, justicia y esperanza (Zacarías 8,4-6).

Salomón Medina
MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creación

jueves, 26 de agosto de 2010

17 DÍAS DE ESPERANZA Y LIBERACIÓN

Ciertamente les aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, se queda solo. Pero si muere, produce mucho fruto.
Juan 5,24.


Orígenes
Un joven de 30 años llamado Julio Iván Argueta, hombre clave por su liderazgo y posición en la clica de la MS13 que opera de la Comunidad Iberia en San Salvador, se inicio a la misma, a la edad de 10 años y por los hechos delictivos que realizó, estuvo recluido en la correccional de menores, al cumplir su mayoría de edad – es decir 18 años – fue trasladado a uno de los penales de nuestro país, lugares que llegó a conocer muy bien desde entonces.

En este caminar, conoció a Keyri, con quien se unió, procreando a 2 niñas de 12 y 2 años y 2 niños de 5 y 7 años, familia que ahora se incluyen entre la larga lista de viudas, huérfanos y huérfanas que viven en nuestro país…

El enlace
Hacía 14 meses, había salido del penal, desde entonces, las pláticas eran en base a como realizar cambios concretos en la comunidad para hacer de ella un lugar mejor, realizando algunas actividades con la pandilla – y comunidad – que incluían las áreas de: deporte, cenas familiares, actividades eclesiales, salidas recreativas a balnearios, por mencionar algunos. Trabajo que El Espíritu Santo venía haciendo en la vida de Julio y de otros muchachos.

En ese dialogo inauguramos una panadería auspiciada por el Proyecto Semilla de Mostaza, el día 13 de mayo’2010, cuya cita bíblica de donde se retoma el proyecto es Mateo 13,31-32, la cual vendría a beneficiar prioritariamente las vidas de los muchachos y sus familias… ¿Trato de Dios o coincidencia: 13 de mayo, Mateo 13, para la pandilla 13?

En varias ocasiones, por influencia y labor pastoral, Julio tuvo contacto con personas en pobreza extrema en una situación paupérrima: niños y niñas en situación de calle, indigentes, enfermedades de la piel en niños y niñas, personas que viven una situación de vulnerabilidad en todo sentido, muchísimo más que en la comunidad. Estos contactos y oportunidades que El Espíritu permitió a Julio, sirvieron para que él tuviera otra perspectiva de vida hacia las necesidades humanas y ver la manera de cómo ayudar a quienes más lo necesitan, y más admirable aún, lo hizo desde su pobreza, es decir a pesar de su condición, creando sensibilidad y cercanía hacia estas personas.

La transformación
Cierta mañana de un domingo 18 de julio’2010, como era normal las hermanas y los hermanos de Iglesia Elim Central, se acercaron al templo, Julio, no quiso perderse dicha celebración, en donde el Espíritu hizo su labor y se manifestó en su vida impulsándolo a realizar su profesión y confesión de fe, como un acto público, seguidamente entra a las oficinas del distrito 8, con lagrimas no de tristeza, más bien de alegría, de gozo, por haber experimentado el perdón, la salvación y reconciliación en su vida, lo cual nos hace recordar que nuestro trabajo en El Señor no es en vano, que en toda labor hay fruto, que el evangelio transformador es real.

El tiempo de la reivindicación
Empezó a trabajar las partes débiles de las personas y en la comunidad. Este testimonio fue tan impactante, mucho más que cualquier persona que profesa su fe pero que sus hechos no reflejan lo que sus palabras dicen, pero este muchacho en los 17 días después de su conversión, su alcance fue tal y su testimonio tan real y concreto que después de ser temido, ahora era aceptado, debido a que no pedía cosas para él, no velando por sus propios intereses, sino para aquellas personas menos afortunadas: para los niños y las niñas descalzos, ancianos y ancianas, esta preocupación también tenía que ver con la pandilla, en estos 17 días, enviaba pan a los muchachos y sus familias, porque esta es administrada por ellos y algunos hermanos y hermanas. ¿Acaso no podría ser esto una búsqueda de redención impulsado por El Espíritu Santo?; por su posición e influencia, se dedico a visitar los pequeños negocios existentes en la comunidad, la simpatía iba creciendo por que la gente lo miraba como una persona de bien, la comunidad respiraba seguridad, tranquilidad, porque alivió las cargas de muchas personas y se fortalecieron las relaciones devolviéndoles la confianza; el producto de la panadería se multiplicaba, implementándose las ventas, por la aceptación de la comunidad hacia ellos.

Día 17: La liberación
Era una mañana de martes 3 de agosto’2010, una mañana llena de expectativas, de visión, de esperanza, estábamos afinando los últimos detalles de otra nueva fuente de trabajo, como parte del esfuerzo del Proyecto Semilla de Mostaza, en el que se vislumbraba la elaboración de lejía, para abrir nuevas fuentes de empleo que vendrían a beneficiar a mas muchachos y sus familias, aquellos considerados como los menos, los últimos y los perdidos, quienes viven en la marginación y la exclusión, que no tienen oportunidades, ni apoyo de ninguna clase para salir adelante… es así como se compraron algunos materiales previamente para durante la tarde inaugurar esta nueva iniciativa. Estando ya en esos menesteres llegó el momento de despedirnos, a eso de la 1 de tarde, el momento se volvió más emocionante debido a que se acercaba el instante de celebración inaugural, a Julio, se le veía en su rostro la felicidad, como un niño que ve cumplirse una promesa hecha anteriormente por Su Padre (Ἀββά = Abba), ya que se aproximaba otra oportunidad de bendición a la comunidad, la cual se daría a conocer a las 4:30 p.m. de ese día.

Cada quien se fue para su hogar. Estando yo en mi casa a eso de las 2:00 p.m., recibí una llamada telefónica, un hermano me dio la noticia: ¡Julio está herido!, ¡está tendido en el suelo!, en ese momento sentí un fuerte impacto, pero al mismo tiempo abrigué la esperanza de encontrarlo con vida, abordé mi carro y me dirigí hacia la comunidad, en el transcurso del camino, recibí otra llamada de una hermana, que entre lagrimas me dijo: ¡hermano Pedro mataron a Julio!, ese fue el momento más triste y difícil de aceptar que me ha ocurrido, por el vinculo estrecho que guardaba con él, se me hizo un nudo en la garganta y comencé a llorar. Lo primero que hice fue comunicarle al pastor general, el me consoló y me dijo que me apoyaría en esos momentos difíciles. Cuando llegué al lugar de los hechos, vi el cuerpo tendido bañado en sangre, en ese momento sentí perturbación y confusión, al ver aquel maravilloso fruto arrancado en tan solo 17 días.

A medida transcurría el tiempo, se me fue aclarando la mente y me vino a la memoria, el versículo que tomamos de base para estas lineas: Juan 5,24 que se menciona al inicio. Por lo cual recientemente esto sirvió para que se sumaran a la causa del Reino, convirtiéndose al evangelio de Cristo, otros 3 muchachos de la pandilla.

Cuando alguien como Julio, se arrepiente, se convierte, cambia de mentalidad que resulta en un cambio del estilo de vida (μετάνοια = metanoia), son quienes realmente tienen más impacto en una comunidad. Por ello, su muerte se convierte en una celebración, por los frutos de vida que surgieron de este hecho de violencia, siendo testigo (μάρτυς = martys) de Cristo, por haberse redimido (ἀγοράζω = agorazō) durante esos 17 días de esperanza y liberación.

Pedro Landaverde Centes
Pastor y director del Proyecto Semilla de Mostaza - EdT
Iglesia Elim, Comunidad Iberia, San Salvador

Salomón Medina
Misión para la Transformación Comunitaria – Estrategia de Transformación
Semillas de Nueva Creación

jueves, 19 de agosto de 2010

POR, PARA Y CON

Generalmente nuestra forma de hablar denota nuestra manera de pensar y actuar, esto si manejamos las cosas desde el punto de vista ético más que moral, implicaría hacer lo que se dice y no tener doblés en cuanto a nuestra forma de expresarnos. Por ello en esas pequeñas clausulas de nuestro lenguaje – incluso el popular – hay palabras que expresan claramente nuestra visión de vida, tal es al caso de las preposiciones que utilizamos para referirnos a las personas que atendemos, lo cual es aplicable en un ambiente de liderazgo basado en los valores y principios del Reino (Mateo 5 – 7).

Usualmente la preposición por es utilizada en casos donde se tiende a tener una visión un tanto maternalista de proceder en las relaciones que se establecen entre las personas con quienes tenemos contacto, aunque si de una manera cordial y horizontal. De esa forma, cuando se habla del trabajo por la niñez o por la juventud, se establecen vínculos sentimentales y afectivos que despiertan algunas iniciativas que no permiten en algún momento hacer ver que las mismas personas a las que se atiende tienen la capacidad de identificar y salir adelante en los proyectos que se emprendan; por otro lado, esta es una manera de crear dependencia de un líder o una lideresa, puede darse el caso de llegar a tener demasiada tolerancia, al grado de llegar a consentir o como se dice popularmente alcahuetear a quienes se atienden. Es bastante común en nuestro medio pensar así, ya que se dice que Latinoamérica es una sociedad que se ha visto afectada por la ausencia del padre dentro del seno del hogar, debido varios factores que incluyen: violencia (maltrato, homicidios, etc.), migración, divorcio y separaciones.

En el caso de la preposición para, se utiliza normalmente cuando todo el poder se concentra en un solo líder – lideresa o un grupo cerrado, que son quienes definen las reglas del juego en todo sentido, tornándose así un ambiente de verticalidad y los lazos de comunicación se establecen en función de las expectativas de quien (s) está (n) al frente y no de las personas que pretenden ser beneficiadas. La agenda se define con anterioridad debido a que el líder o lideresa pretende saber las necesidades reales del grupo que atiende. Esta es una visión de trabajo basada en un modelo paternalista, el cual para sobrevivir, tiene que alimentarse del poder que impone y ejerce hacia las personas que se atienden.

Cuando hablamos de tener trabajo con las personas, se nos obliga a cambiar la visión que se tiene, despertando el interés primeramente en conocer realmente a quienes atendemos, verles como personas y no como números o cifras, verles más desde una perspectiva que no tiene sus cimientos en el ejercicio del poder, mas enfocada en el trato entre iguales, sin importar quién es la persona mayor, mas experimentada, más culta o inteligente; al tener y promover esta manera de ver a la gente que atendemos, contribuimos a facilitar algunos procesos como: el autoconocimiento, la identificación de las necesidades reales de las comunidades, familias e individuos, el autodesarrollo y la autogestión, la conciencia colectiva, entre algunos de los beneficios directos que se obtienen. Por ello es sumamente importante no perder de vista que hay que escudriñar las posibilidades de establecer un diálogo directo, franco y sincero con las personas antes de asumir o pensar – irrespetuosamente – por o para ellos y ellas con relación a sus necesidades, así tenemos la oportunidad de encarnarnos en las vida de ellos, ellas y la comunidad a la que pertenecen, al mismo tiempo que nuestra forma de pensar y actuar cobra más relevancia, sin afán de protagonismo o búsqueda de poder, más bien se adquiere autoridad. Esta aparte de ser una visión más integral del trato hacia las y los seres humanos, es también una visión encarnacional.

Todo lo anterior es una breve reseña que puede servirnos para evaluar que tipo de labor estamos desempeñando, si buscamos servir o ser servidos, vernos confrontados con lo que Jesús enseñó (Mateo 18,10-14 cfr.: Marcos 9,33-37; Lucas 9,46-48), siendo más importante pensar desde el más pequeño, sin asumir roles de poder o afán de sobresalir o fanfarronear con nuestros conocimientos o habilidades, que lo que han traído al final son tristeza, descontento, malestar, dolor e incluso muerte de las personas que hemos pretendido atender disque integralmente.

Salomón Medina
MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creación