lunes, 29 de noviembre de 2010

TESTIGOS ¿DE QUÉ?

En algún momento de nuestras vidas hemos tenido contacto con una gran diversidad de grupos religiosos, todos poseen algunos factores interesantes y dignos de imitar, otros a los cuales podemos referirnos con ciertas reservas, por poseer algunos esquemas religiosos que no son los adecuados de ver a Dios, al ser humano y todo lo que esto involucra.

En los inicios del cristianismo, era bastante usual que las personas creyentes fueran asesinadas, esto debido a un mensaje muy claro y sencillo: Jesús murió y resucitó… mensaje complicado para ellos y ellas, debido a que esta es la base se la Buena Noticia (εὐαγγέλιον = euangelion) y la consecuencia de decir que alguien asesinado en el más brutal y vergonzoso instrumento de tortura utilizado por el imperio romano, había resucitado, les hacia testigos y testigas (μάρτυς = martys) de un Dios que se encarnó, se hizo pueblo, historizó e impulsó cambios de fondo en la realidad de su tiempo.

En el caso de las tendencias llamadas comúnmente evangélicas, venidas a nuestro país hace ya 114 años, es bastante particular, debido a que se están dando una gran variedad de posturas “teológicas”, sin embargo, al verlas con más detenimiento han sido en algún momento diferencias de opiniones puntuales con relación a algunos postulados de fe e incluso pueden notarse algunos abusos de parte del liderazgo que busca el protagonismo y poder dentro de los espacios eclesiales.

Cuando vemos ese tipo de posturas – que pueden en su momento ser aberrantes – nos desencantamos de lo que consideramos iglesia… el poder se convierte en la manzana de la discordia, incluso se vuelve válido aquel argumento de “el fin justifica los medios”, cayendo en el pecado de Caín que asesina a Abel, en donde se busca la más leve oportunidad para asediar y anular las iniciativas de aquel liderazgo emergente – en su mayoría joven – que quiere hacer sin prejuicios una labor de expansión del Reino de una manera diferente, con una mentalidad fresca, creativa, genuina y guiada realmente por El Espíritu.

Muchas veces el comportamiento del liderazgo que tiene esos esquemas, se manifiesta y daña a las personas, curiosamente ese proceso de echar vino nuevo en odres viejos (Marcos 2,22), tiende a causar crisis en las personas habituadas a un esquema, intentando aplacar o cubrir este proceso haciendo uso de técnicas maquiavélicas, que conllevan al desgaste y el deterioro de las diferentes comunidades de fe, en donde se buscan culpables, cambiando totalmente la reunión comunitaria y celebración a un Dios que da vida, por quien tiene más influencia y fuerza en su labor.

¿Está alejada la iglesia de lo que es verdaderamente el Reino?, ¿qué propuestas pueden surgir de una comunidad de fe que posee este tipo de antivalores?, ¿será que esa búsqueda de poder es enfermiza? ... es necesario considerar que también la iglesia debe pasar necesariamente por una fase de conversión antes de ejercer algún tipo de propuesta, este camino es realmente tortuoso, difícil y no sabemos cuánto puede durar… aun, a pesar de todo ello, se mantienen vivas la fe, la esperanza y el amor, de todas aquellas personas que creemos que la labor de impacto real a nuestras colonias, comunidades, barrios, iglesias, municipios y país, puede ser trascendente, sin búsqueda de protagonizar, más bien que si exista un cambio real y significativo en cuanto a la labor de misión y en cuanto dar propuestas de solución a ese enorme paquete de fenómenos que nos hemos negado a atender…

Salomón Medina
MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creación

1 comentario:

  1. Que lastima da sabes de que la iglesia cristiana, especificamente evangelica se vuelve mas como una competencia corporativa... buscando mejores estrategias de alcance y todas esas cosas. No se verdad pero aveces creo que estamos un poco distantes de la sencilles, humildad, union y amor que Dios quiere que a lo mejor tengamos.

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