Reseña
de taller PAV avanzado con Fraternidad Cristiana de Personas con discapacidad,
realizado en Quezaltepeque los días 14, 21 de septiembre, 5 de octubre,
23 y 30 de noviembre de 2016
Son personas de origen modesto y sencillo, llenas de sueños como todos
los seres humanos, visiones de vida humilde, quienes en nuestra sociedad
salvadoreña –y en algunos otros países– usualmente se les ha visto y atendido
de manera inapropiada, debido a que el sistema les ha marginado y les considera
prescindibles por el simple hecho de tener una discapacidad…
Este año tuvimos un proceso completamente distinto a los talleres que normalmente
hemos realizado como equipo PAV El Salvador, debido a que coordinamos un taller
básico y más recientemente un taller avanzado con la Fraternidad Cristiana de
Personas con discapacidad del municipio de Quezaltepeque, La Libertad, grupo
con el que definimos en consenso el siguiente tema: como tratar la problemática
con nuestros hijos adolescentes y la educación con respeto de cada miembro de
la familia.
Durante el proceso nos dimos cuenta que a ellas y ellos, es bueno verles
con dignidad, apoyarles en lo que sea necesario, es un grupo especial, muchos
de ellos con problemáticas personales, familiares, económicas e incluso
comunitarias muy complejas, a pesar de ello son personas que nos desafían a ver
la vida de otra manera más honesta, más optimista, más feliz, a pesar de las
vicisitudes y la marginación sistémica.
Al ser parte de este esfuerzo contamos con el enorme regalo de parte de
las y los participantes de sus muestras espontaneas de afecto, quienes nos
miraban de una manera profunda y llena de sinceridad, nos irradiaron de su luz,
por lo cual nos sentimos agradecidos con este grupo de personas que tienen la
fuerza necesaria y suficiente de ir construyendo un nuevo El Salvador, más
humano que no margina a nadie.
La justicia, la paz y la reconciliación, continúan siendo parte de
nuestras utopías posibles en nuestras vidas, familias, comunidades, iglesias,
país, región y mundo, lo que si debemos considerar como ciudadanas y ciudadanos
es que estos ideales se construyen desde abajo, desde los sectores vulnerables
y excluidos, al entrar en dialogo con ellas y ellos encontramos la guía
necesaria para contribuir en la construcción de una sociedad más enfocada en la
justicia.
Podemos tener un Aliento de Vida en todo lo que hacemos, cuando
intentamos comprender algunas situaciones de las personas con discapacidad, no
verles con lástima, más bien como iguales, con plena igualdad y dignidad, ¡como
hermanas y hermanos!, solo así nos daremos cuenta que en la otra o en el otro
podemos también comprender que no existe un yo sin un vos o tú, buscar otra vía
posible en un nuevo marco de relaciones sanas.
Por el equipo,
Antonio
Salomón Medina Fuentes, Coordinador Nacional del Proyecto Alternativas a la Violencia,
El Salvador