El fundamentalismo evangelicalista fue una corriente
político-ideológica que se propagó durante la segunda década del siglo pasado desde
Los Estados Unidos, como una especie de conservadurismo extremadamente
moralista y ligado a sectores económicos vinculados tradicionalmente al partido
republicano –es decir de ultraderecha– con posiciones muy literalistas y
dogmáticas en cuanto a la lectura e interpretación de Las Escrituras.
Solamente hacemos referencia a este fudamentalismo, en
ningún momento es la intención abordar el fenómeno en otras confesiones de fe
universales, más bien la que está en estos momentos más ligada a una
religiosidad popular de corte evangélica, la cual pretende imponer su visión
litúrgica y realmente distante de la práctica en sí de La Buena Noticia sin
ningún sustento y utilizando metodologías tecnócratas e impersonales como
estrategias proselitistas.
Por la influencia de los grupos misioneros que llegaron a
Latinoamerica, se abrazó esta manera de ver la vida como visión hierática, en
la que todos los acontecimientos tienen una explicación religiosa limitada a lo
tradicional y altamente enfocado en el más allá o la destrucción total e
inminente de todo el mundo conocido y la esperanza en un espacio casi
fantástico ultraterreno y supramundano, en donde solamente las personas
creyentes se salvaran al estilo del arca de Noé…
Durante por lo menos las últimas tres décadas hemos visto
con suma indignación los graves escándalos ocasionados por personas que han abusado
de su poder e influencia de forma impune, para manipular y pervertir los
espacios eclesiales que presiden, no importa la formación y el tener una
reflexión que genere transformación de vida, lo que importan son otras
situaciones que pueden generar réditos a dichos caudillos, quienes se enfocan
en estrategias sustentadas en el pensamiento positivo y psicología de masas más
que en Las Escrituras.
Esta nociva forma de pensar, aparte de lo mencionado
anteriormente, nos brindan algunas luces acerca de que el fundamentalismo ha
sufrido algunas mutaciones leves que podemos mencionar:
1. La
guerra espiritual: todo lo que se considere del mundo, está influenciado
por
Satanás y sus demonios, planteando soluciones simplistas y escapistas de
la
problemática individual y colectiva, envolviendo a las personas bajo un
manto
que oscurece sus ojos, para creer ciegamente en lo que el liderazgo que
promueve esta concepción dice, lo cual realmente tiende a rayar más en
rituales
e invenciones de otras religiones que nada tienen que ver con el
cristianismo,
es así como Dios se convierte en el comandante y jefe de un ejército de
mujeres
y hombres que deben pelear la supuesta buena batalla de la fe, ¿será que
se está
idolatrando y rindiendo culto a Marte el dios romano de la guerra
justificando así la violencia y el uso de la fuerza como método
pedagógico y didáctico de adoctrinamiento?
2. La llamada
teología de la prosperidad: en donde a Dios se le despoja de toda Su Humildad y
Sencillez para transformarse en un jefe corporativo de una gran empresa que lo
único que le importa es generar más fondos para acumular así mucha más riquezas
y todas aquellas personas que prosperan, son las que están más cerca de ese dios,
la pregunta clave, inquisidora e incluso lapidaria sería: ¿cuál dios?, ¿mamón?...
3. Un
dios que está de acuerdo con el status quo: es la humanidad la sucia y perversa
a tal grado que el sistema –el verdadero mounstro satánico y demoniaco– no es
el que está mal es el ser humano el que debe acoplarse cual pieza de una
maquinaria a su nefasta estructura, la cual hace desgastar las vidas y
apilarlas a una manera conformista de existir –no vivir– hacer a un lado la
Vida, la Justicia, la Paz, incluso la Libertad que tanto promulgan en muchos de
sus discursos, pero de fondo nada tienen que ver con este valor tan preciado.
4. Una
especie de integrismo superficial: las y los dirigentes crean estructuras que se
atreven a afirmar que el ser humano es un ente que debe ser atendido integralmente
en un sistema religioso, pero este es un planteamiento ambiguo, con intereses
ocultos y oscuros, en base a una ideología que tiene todo su sustento en
discursos, seminarios, capacitaciones y enseñanzas seudo bíblico-teológicas
bien orquestadas que logran persuadir a todas aquellas personas que andan
buscando una razón un poco más elaborada para encontrar sustento a sus
prácticas caritativas, asistencialistas que no cuestionan ni un ápice al
sistema, con rasgos asistencialistas, nimia piedad y por lo tanto no tendrán la
capacidad de criticar y mucho menos de cambiar y/o proponer cambios estructurales
y reales.
5. Sus
fuentes principales: por supuesto vienen de personajes que no vale la pena
mencionar aquí, pero si con fuerte influencia de Norteamérica, cuyo mensaje
comercial lo hacen para agrupar a la clase media y a las personas pudientes,
con el fin de enfocarse más que todo en charlas de pensamiento positivo,
adaptando y retorciendo textos y pasajes aislados de Las Escrituras con tal de
mantener a este público entretenido que están dispuestos a seguir pagando para
continuar escuchando y consumiendo este tipo de mensajes motivacionales cada
vez en sus reuniones culticas.
6. El interés
en la participación política: este es un rasgo que se distancia del
fundamentalismos evangelicalista tradicional, ya que a este no le interesa
aparentemente involucrarse en la política, actualmente los neo-fundamentalistas
se involucran a toda costa en los sectores políticos de la ideología que les
preste atención y puedan ganar espacios de poder, persiguiendo así intereses
mezquinos y no el Bien Común, prostituyendo así sus mismas creencias.
A todo
esto, lo envuelve una especie de quimera de inter-confesionalismo de derechas
–o cualquier otra ideología que les brinde beneficios de todo tipo– propiciando
alianzas corruptas y altamente complicadas en algún momento con instancias
comerciales explotadoras, crimen organizado e incluso narcotráfico, en las
cuales intenta englobar dentro de su supuesta propuesta innovadora lo que como
toda ideología fundamenalista continúa justificando: guerras de todo tipo, el
sistema neoliberal que sustenta de forma impune y casi natural la brecha entre
pobres y ricos, la cual se vuelve cada vez más abismal y sin oportunidades para
las personas de cualquier edad más que todo en nuestro Gran Continente
Latinoamericano.
La
Esperanza parece nublarse con esta avalancha de ofertas religiosas de carácter
oportunista, lo que bien es cierto es que como seres humanos si continuamos con
hambre y sed insaciable de Espiritualidad, pero al parecer las opciones que se
nos presentan no tienen nada que ver con acercarnos al Dios de la Justicia y la
Vida, todo es sumamente confuso en un ambiente en el que la manipulación y la
arenga son mucho más importantes que la búsqueda del Bien, la Misericordia, la
Solidaridad, la Gratuidad y por supuesto un estudio profundo y consiente de Las
Escrituras y en base a la Visión Pastoral del Gran Maestro.
Todo
lo anterior debe hacernos repensar nuestra Fe, sin nada que ver con estas
formas de fe barata, es seguir la recomendación que el escritor –y su comunidad–
de la carta a los Romanos menciona en un contexto donde seguir al Resucitado
era motivo de persecución, es decir en términos modernos seguir a Jesús, a
quien el sistema económico-político-religioso asesinó, constituyó un acto de
desobediencia civil, por ello debemos transformarnos y renovarnos haciendo uso
de nuestro entendimiento, para saber cuál debería de ser la Voluntad del Dios,
que es Buena, Agradable y Perfecta, contribuyendo no solo a una religiosidad
popular intrascendente, sino de impacto real a Nuestra sangrada Sociedad,
cumpliendo de esa manera su cometido metanóico en todo sentido.
Antonio
Salomón Medina Fuentes, Fundación Nuevo Esfuerzo Familiar para un El Salvador
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