viernes, 24 de junio de 2016

LA LUZ DE LA HUMILDAD

Reseña del taller PAV básico con Fraternidad Cristiana de Personas con discapacidad de Quezaltepeque, departamento de La Libertad, El Salvador, realizado los días 25 de mayo, 1º, 8, 15 y 22 de junio de 2016


Son un grupo de personas que luchan cada día por sobrevivir a la grave falta de oportunidades que el sistema no les brinda, en su gran mayoría no tienen un trabajo remunerado, se dedican a actividades productivas enfocadas al sub-empleo o incluso a algo menos que eso para poder subsistir, nos referimos a las personas con discapacidad, situación que les ubica en un estado de mucha más vulnerabilidad ante la dura realidad que enfrentamos como país, tanto ellas y ellos y a sus respectivas familias que en su mayoría viven en los asentamientos urbanos precarios del municipio de Quezaltepeque, en el departamento de La Libertad, al occidente de San Salvador.


Entre este grupo hubieron personas que tienen diferentes discapacidades: autismo, paraplégicas y paraplégicos, cierto nivel de retraso, personas con ausencia de uno de sus miembros inferiores, por mencionar algunas de las mas visibles… al conocer cada uno de los casos, cada vida tiene su historia de cómo –literalmente– ha sobrevivido ante todos los desafíos que se les han presentado un sistema atroz, burocrático, cerrado ante sus necesidades, que nos les permite soñar o anhelar una vida digna.


Hay formas que algunas veces son imperceptibles de la violencia, una de ellas es la exclusión que las personas con cualquier tipo de discapacidad enfrentan diariamente, como diría alguien: el fenómeno de la violencia es un generador de discapacidad y esta a su vez pone a las personas en un estado de exclusión sistémica, en donde una gran parte de las instancias de la nuestra sociedad ignoran de manera tacita.


A pesar de estas grandes dificultades, el grupo de personas que participaron de la Fraternidad Cristiana de Personas con discapacidad en municipio de Quezaltepeque, con quienes compartimos un taller PAV básico, ellas y ellos nos enseñaron que existen otras dimensiones interesantes –hasta inauditas– de lo que conocemos como resiliensia, han aprendido a sobrevivir y bregar con ciertas situaciones que podemos considerar extremas, como el dolor, maltrato y enfermedad, pero a pesar de esto y por sobre todo, la Humildad, la Sencillez, su Fe, Esperanza, Espíritu de lucha, de que cada una y cada uno de ellas y ellos no dejaron de sorprendernos y desafiarnos en todo sentido.


Estamos en época de invierno en la región centroamericana y en mas de alguna ocasión tuvimos la bendición de la lluvia durante los días que se desarrollo el taller, por ello hay que tomar en cuenta que para este grupo las inclemencias del clima son complicadas para su traslado al local donde estuvimos –la Oficina Municipal de Apoyo a las Personas con Discapacidad– algunas personas recorrían un poco mas de 4 kilómetros para llegar allí por si solas, sin ningún tipo de ayuda, aunque si hubieron quienes llegaban con el apoyo de alguno de sus familiares.


Al darnos cuenta de sus necesidades básicas, como: salud integral, educación básica – ya que algunas y algunos no saben leer y escribir– seguridad alimentaria, vivienda digna y una lista mucho más amplia de derechos que han sido negados, notamos que hay mucho que aprender con grupos como este, debido a que tienen una actitud de gratitud con cada ejercicio realizado en el taller, tuvimos espacio para reír y al mismo tiempo reflexionar, ¡pasar un buen tiempo juntas y juntos!, lo cual les hizo, al menos durante esos momento, olvidar sus dificultades. Sin embargo hay casos emblemáticos, que han logrado seguir adelante con gran esfuerzo, llegando a un nivel de escolaridad superior al promedio del grupo.


Nos sentimos muy agradecidos con Dios por haber podido facilitar este proceso, el compartir La Palabra, La Vida y ser Comunidad con ellas y ellos, de vernos como a iguales, con Tolerancia y Respeto y buena comunicación, de ver ese algo bueno con aquellas personas que el sistema les minimiza, cosifica y margina, aprendimos que el Poder Transformador –para estas personas– significa ser más conscientes de los derechos humanos básicos de quienes tienen alguna discapacidad, los cuales deben ser promovidos y reivindicados desde los pocos espacios a los que ellas y ellos tienen acceso, ¡qué excelente que hemos sido parte de este noble proceso de reivindicación!, ¡esas son Buenas Noticias para Nosotras y Nosotros como País!, un soplo de Vida para nuestras y nuestros hermanos con discapacidad con quienes tenemos una deuda pendiente en todo sentido como país…


Por el equipo facilitador,


Antonio Salomón Medina Fuentes, Coordinador Nacional del Proyecto Alternativas a la Violencia, El Salvador

2 comentarios:

  1. Me siento muy orgulloso de haber colaborado con PAV básico. Gracias hermano Salomón, por todo el esfuerzo realizado en favor de la Fraternidad Cristiana de Personas con Discapacidad.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Para servirle Mi Querido Hermano Carlitos!, seguiremos en contacto para continuar este Camino de la Paz, ¡un abrazo para usted, familia y las y los hermanos de la Fraternidad Cristiana de Personas con Discapacidad!

      Eliminar