Reseña del taller PAV básico con Fraternidad
Cristiana de Personas con discapacidad de Quezaltepeque, departamento de La
Libertad, El Salvador, realizado los días 25 de mayo, 1º, 8, 15 y 22 de junio
de 2016
Son un grupo de personas que luchan
cada día por sobrevivir a la grave falta de oportunidades que el sistema no les
brinda, en su gran mayoría no tienen un trabajo remunerado, se dedican a
actividades productivas enfocadas al sub-empleo o incluso a algo menos que eso
para poder subsistir, nos referimos a las personas con discapacidad, situación
que les ubica en un estado de mucha más vulnerabilidad ante la dura realidad
que enfrentamos como país, tanto ellas y ellos y a sus respectivas familias que
en su mayoría viven en los asentamientos urbanos precarios del municipio de
Quezaltepeque, en el departamento de La Libertad, al occidente de San Salvador.
Entre este grupo hubieron personas que
tienen diferentes discapacidades: autismo, paraplégicas y paraplégicos, cierto nivel
de retraso, personas con ausencia de uno de sus miembros inferiores, por
mencionar algunas de las mas visibles… al conocer cada uno de los casos, cada
vida tiene su historia de cómo –literalmente– ha sobrevivido ante todos los
desafíos que se les han presentado un sistema atroz, burocrático, cerrado ante
sus necesidades, que nos les permite soñar o anhelar una vida digna.
Hay formas que algunas veces son
imperceptibles de la violencia, una de ellas es la exclusión que las personas
con cualquier tipo de discapacidad enfrentan diariamente, como diría alguien:
el fenómeno de la violencia es un generador de discapacidad y esta a su vez
pone a las personas en un estado de exclusión sistémica, en donde una gran
parte de las instancias de la nuestra sociedad ignoran de manera tacita.
A pesar de estas grandes dificultades,
el grupo de personas que participaron de la Fraternidad Cristiana de Personas
con discapacidad en municipio de Quezaltepeque, con quienes compartimos un
taller PAV básico, ellas y ellos nos enseñaron que existen otras dimensiones
interesantes –hasta inauditas– de lo que conocemos como resiliensia, han
aprendido a sobrevivir y bregar con ciertas situaciones que podemos considerar
extremas, como el dolor, maltrato y enfermedad, pero a pesar de esto y por sobre
todo, la Humildad, la Sencillez, su Fe, Esperanza, Espíritu de lucha, de que
cada una y cada uno de ellas y ellos no dejaron de sorprendernos y desafiarnos
en todo sentido.
Estamos en época de invierno en la
región centroamericana y en mas de alguna ocasión tuvimos la bendición de la
lluvia durante los días que se desarrollo el taller, por ello hay que tomar en
cuenta que para este grupo las inclemencias del clima son complicadas para su
traslado al local donde estuvimos –la Oficina Municipal de Apoyo a las Personas
con Discapacidad– algunas personas recorrían un poco mas de 4 kilómetros para
llegar allí por si solas, sin ningún tipo de ayuda, aunque si hubieron quienes
llegaban con el apoyo de alguno de sus familiares.
Al darnos cuenta de sus necesidades
básicas, como: salud integral, educación básica – ya que algunas y algunos no
saben leer y escribir– seguridad alimentaria, vivienda digna y una lista mucho
más amplia de derechos que han sido negados, notamos que hay mucho que aprender
con grupos como este, debido a que tienen una actitud de gratitud con cada
ejercicio realizado en el taller, tuvimos espacio para reír y al mismo tiempo
reflexionar, ¡pasar un buen tiempo juntas y juntos!, lo cual les hizo, al menos
durante esos momento, olvidar sus dificultades. Sin embargo hay casos
emblemáticos, que han logrado seguir adelante con gran esfuerzo, llegando a un
nivel de escolaridad superior al promedio del grupo.
Nos sentimos muy agradecidos con Dios por
haber podido facilitar este proceso, el compartir La Palabra, La Vida y ser
Comunidad con ellas y ellos, de vernos como a iguales, con Tolerancia y Respeto
y buena comunicación, de ver ese algo bueno con aquellas personas que el
sistema les minimiza, cosifica y margina, aprendimos que el Poder Transformador
–para estas personas– significa ser más conscientes de los derechos humanos
básicos de quienes tienen alguna discapacidad, los cuales deben ser promovidos
y reivindicados desde los pocos espacios a los que ellas y ellos tienen acceso,
¡qué excelente que hemos sido parte de este noble proceso de reivindicación!,
¡esas son Buenas Noticias para Nosotras y Nosotros como País!, un soplo de Vida
para nuestras y nuestros hermanos con discapacidad con quienes tenemos una
deuda pendiente en todo sentido como país…
Por el equipo facilitador,
Antonio Salomón Medina Fuentes, Coordinador
Nacional del Proyecto Alternativas a la Violencia, El Salvador
Me siento muy orgulloso de haber colaborado con PAV básico. Gracias hermano Salomón, por todo el esfuerzo realizado en favor de la Fraternidad Cristiana de Personas con Discapacidad.
ResponderEliminar¡Para servirle Mi Querido Hermano Carlitos!, seguiremos en contacto para continuar este Camino de la Paz, ¡un abrazo para usted, familia y las y los hermanos de la Fraternidad Cristiana de Personas con Discapacidad!
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