Las generaciones emergentes en nuestro país están pasando por una especie de desencanto debido a la exclusión generada por el sistema neoliberal que propicia gran exclusión social y brutalidad para con ellos y ellas, dicho sistema, curiosamente viene de una visión adultocéntrica, la cual a su vez, causa distanciamiento e incentiva a que ocurra algo así como una cosificación de parte de las personas adultas hacia la juventud.
Dando seguimiento a lo anterior y en primer lugar, podríamos decir que el uso moderno que se le da a la palabra cinismo, sugiere la de una disposición a no creer en la sinceridad o bondad humana, ni en sus motivaciones y acciones, así como una tendencia a expresar esta actitud mediante la burla y el sarcasmo. En el caso de nuestra juventud, esto puede darse de manera explícita, asolapada o sutilmente disfrazada.
Por otro lado, el hedonismo, considera el placer como el fin de la vida, por lo que se deduce que los seres humanos deberíamos dedicarnos exclusivamente a vivir en su eterna búsqueda. Otro de los aspectos que pueden brindar elementos hedonistas en la vida de las personas, es el impulso compulsivo del consumismo, el deseo de querer tener más y más posesiones que en algún momento no se necesitan o de alguna forma son prescindibles.
El dicho popular “ojos que no ven, corazón que no siente”, ejemplifica y conjuga tanto cinismo como hedonismo debido a que se niega –y da por hecho– a ver la realidad que nos circunda y centrarse más en lo que el “yo” desea o quiere, teniendo una posición muy individualista y sesgada del contexto que nos rodea.
El primer Isaías –capítulo 22 verso13s.– aborda de manera muy particular este pensamiento bajo la consigna: comamos y bebamos que mañana moriremos, sin embargo al escudriñar un poco las razones históricas de esta celebración y por consiguiente esta expresión, vienen por una retirada de Senaquerib el rey asirio ante una inminente invasión a Jerusalén (año 701 a. C.), en la cual los habitantes –incluidos los y las jóvenes– cantan victoria, por ello, dicha expresión de triunfalismo, puede ser considerada como una clara incitación al desenfreno, fundamentando así razones meramente egoístas, que llegan a caer en el cinismo de hacer ver que no importa nada más que el auto-placer, dejando de lado un Sentido de Comunidad, Solidaridad, Justicia y Esperanza, no hay nada más allá, esto equivale a decir: los demás no me importan mientras yo me sienta bien…
¿No será que este mensaje del profeta aún está vigente en nuestros días?, ¿no será que el mundo frio, poco creativo e inestable de los adultos ha sido el causante de estos dos fenómenos presentes en nuestra juventud salvadoreña y de otros países?, ¿no será que debemos cambiar nuestra forma de ver las cosas y pensar con/desde la juventud?, ¿somos acaso las personas adultas responsables que nuestra juventud tome ese rumbo por no tener un acercamiento adecuado hacia ellos y ellas?, ¿quiénes en este caso son mas hedonistas y cínicos: las personas adultas o la juventud?, ¿acaso la iglesia ha sido una de las instancias de nuestra sociedad que mas a propiciado este tipo de formas de proceder?
Antonio Salomón Medina Fuentes, Coordinador Nacional del Proyecto Alternativas a la Violencia El Salvador, Centroamérica





Me identifico con estas inquietudes aunque no viva en El Salvador, en mi país (nicaragua) estamos viendo y padeciendo el mismo flagelo del hedonismo y el cinismo en la juventud, enfermedades cultivadas en la indiferencia y el abandono por parte de la generación anterior.
ResponderEliminarEn nicaragua, de alguna forma, se "obliga" a los jóvenes a "crecer"; ellos no tienen permiso de ser muchachos, de gatear en la vida, ellos deben aspirar a ser adultos. Cuando no lo son, son rechazados.