–Por
los 195 años–
El 15 de septiembre de 1821, es ahora recordado por las
calles, instancias de gobierno y centros educativos con júbilo y celebraciones,
es una obligación realizar estos actos por las y los estudiantes y personal
docente de las escuelas de los países de Centro América, se resaltan nombres de
supuestos héroes que no vamos a mencionar aquí, debido a que sería un total
insulto y una gran falta de respeto a Nuestras y Nuestros antepasados de
Nuestros Pueblos Originarios, ¡Nuestra Primera Nación en realidad!
Es importante recalcar aspectos, valores y principios que
trascienden a un sistema que se nos fue implantado e instalado en todo sentido
desde entonces, siendo un bochornoso acontecimiento documentado desde los que
ganan, por ello es de suma urgencia replantear y proponer nuevas perspectivas
desde quienes fuimos –en el pasado y presente– anulados para no ser tomados en
cuenta, pero si utilizados por quienes tenían y tienen el capital.
Hasta el momento la realidad no ha cambiado mucho en
esencia, el sistema continua siendo perverso, a favor de quienes tienen y
siguen adorado al ídolo que más adeptos tiene desde hace muchos siglos: el
dinero… el cual continúa causando todo tipo de problemáticas desde lo privado
hasta llegar a dimensiones planetarias, pervirtiendo al liderazgo en todas las
esferas, llegando a ser corrupto y funesto y con la opción de convertirse en
operadores político-partidarios para perpetuarse en el sistema y no para servir
a sus compatriotas.
En todo este tiempo si algo nos ha distinguido como
salvadoreñas y salvadoreños, ciudadanos centroamericanos, latinoamericanos,
americanos y del mundo, ha sido la Resiliencia, buena parte de las situaciones
que hemos atravesado, tuvimos y tendremos la capacidad de readaptarnos y seguir
adelante, sin dejar de lado que tenemos una historia que debemos reescribirla, siéndonos
tan útiles para este cometido el revisar y analizar grandes obras de contenido
histórico como: Júpiter, del maestro salvadoreño Francisco Gavidia, Las venas
abiertas de América Latina del uruguayo Eduardo Galeano y La patria del criollo
del guatemalteco Severo Martínez Peláez, las cuales nos dan claves histórico-culturales-económico-político-éticas
importantes para el análisis y comprensión de nuestra realidad pasada y
presente de Nuestro Pueblo, región y mundo.
La globalización de la Justicia es algo que debemos
considerar en nuestra historia, un ideal que necesitamos seguir construyendo,
no enfocarnos en el sistema legal, el cual ha sido creado y manipulado de tal
forma que tenga vacíos que beneficien a quienes estén insertos en las
instancias gubernamentales, lo cual no es conveniente y justo para la y el
ciudadano común, en una frase de Oscar Arnulfo Romero Galdámez, tan vigente
hasta ahora: hay que cambiar de raíz todo el sistema.
La Esperanza de que todo será mejor, en especial lo
relacionado a la seguridad pública y que tengamos un tejido social de tal
manera que la seguridad ciudadana surja naturalmente, que los funcionarios públicos
no llegan a velar solamente por sus propios intereses siendo honestos, contentándose
con lo que ganan, que los empresarios pagan sus impuestos y esto nos lleva a
que la recaudación fiscal genera los suficientes ingresos a tal grado que los
derechos humanos fundamentales posean un presupuesto justo para que haya una significativa
mejora en nuestra calidad de vida.
Tenemos símbolos patrios muy interesantes, que apelan a una
serie de valores y principios, muchos de ellos utópicos por el momento, pero en
fin, pueden replantearse en toda sociedad donde la venganza, la hipocresía, el
ostracismo, la holgazanería, el aprovecharse o abusar del prójimo y el
etnocentrismo, nos ha dividido y causado muchos daños como países centroamericanos.
La Fe en un Dios, Padre-Madre Nuestro, sin importar la
confesión que se profese, tener la Sabiduría suficiente para que puedan darse
de manera respetuosa alianzas y proyectos inter-confesionales, ¿y porque no
decirlo?, potenciar un macro-ecumenismo sano, cuyo fin principal sea llevar a
cada persona hacia El Creador y ser más humanos, humildes, sencillos y
tolerantes entre nosotras y nosotros.
Antonio
Salomón Medina Fuentes, Coordinador Nacional del Proyecto Alternativas a la
Violencia El Salvador, Centro América



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