En estos tiempos de grandes avances científicos y tecnológicos,
de acceso a la información a escalas inimaginables y lleno de muchas otras
cosas que podríamos considerarlas positivas, llegamos a un punto en el cual
corremos el peligro de caer en una especie de bulimia informática, que puede
ser provocada por una sobresaturación de todo aquello que esta puesto en todos los
diferentes medios de comunicación disponibles.
Ahora ya solamente se requiere de un teléfono celular, optar por
un plan de acceso a la red o estar en un lugar donde parte del consumo que se involucra
en el paquete está incluido el wifi, que nos abre su ventana mundial a
cualquier tipo de información que se desee, comunicarse con quien se quiera –dentro
y fuera de nuestro país– y muchos otros beneficios, que si bien es cierto son
muy útiles, pueden causar adicción al usarlos excesivamente…
Es curioso que todo este tipo de maniobras enfocadas en el
consumo, nos haya cambiado la vida de manera radical, hoy, un buen numero de
niñas, niños, adolescentes, jóvenes y personas adultas, no pueden dejar de
estar ligados a este manera de existencia, tanto así, que por ejemplo en un
centro comercial o algún otro lugar público o privado –incluso en la intimidad
del hogar–pueden estar dos o más personas sentadas frente a frente o a la par,
no se dirigen una tan sola palabra salida de sus bocas, ni se cruzan las miradas o intercambian
gestos, pero si se están comunicando a través de algún chat, ¿no parece eso
ridículo?
La fuente de todas estas estrategias de mercado viene de la gran
empresa transnacional, ellos definen los fines con los que se crean los aparatos,
medios y sistemas, luego estos nos hacen creer que tenemos una necesidad e
incluso el control de algún medio, seguidamente nos venden todo tipo de
aparatos electrónicos atractivos –ipods, iphones, celulares táctiles, tablets,
laptops, minilaptos, etc.– para que los adquiramos y así continuar el ciclo que
el mismo sistema nos ofrece, con sus opciones para contratar los servicios de acceso
a la red, que nos continúan alienando e incluso separan de tener un vinculo más
cercano y personal con nuestros semejantes.
Esto ralla en la demagogia, el ídolo llamado sistema neoliberal,
no conoce de ética, no le interesa si esa información es beneficiosa o
contribuye a la formación de las personas, o si sus métodos tienen algún
sentido humano, al grado que ¡se le llama red social a algo que nos abstiene
del trato directo y personal!, el acto de verse y conversar, se nos ha hurtado
y lo hemos permitido con una sonrisa en los labios… ¿es realmente esto la
democratización del conocimiento y la información?, ¿no será otra forma de
control creada por los sacerdotes –ideólogos y publicistas del mercado– de este
ídolo perverso?
En este bregar, cada persona se ve empujada –y permite que esto
suceda– a ser parte de esa moda ligth y se contribuye de manera voluntaria para
perpetuarla, nos seduce la innovación, la manera ágil de comunicarse, todos los
accesos que están a nuestro alcance, toda la información que podemos descargar
supuestamente sin ningún costo, todos los espejismos que el ídolo de la
mercadotecnia ofrece, en fin, nos convertimos en una especie de autómatas
dependientes del sistema.
La absolutización de todos estas visiones, nos hacen hacer a un
lado todo aquello que realmente importa, los valores y principios ya no vienen
de la ética, son impuestos por el mercado, este de manera pragmática nos
envuelve en una especie de ateísmo practico, que nos hace ver que lo importante
es competir, conquistar y aplastar sin importar quienes sean, ¡cualquier
persona puede ser nuestro oponente y enemigo!, porque los medios justifican
esta forma perversa de pensar y actuar…
Por el momento es difícil ver que esto pueda cesar, pero aunque
ocurriera, como se dijo hace algunos años: la mano oculta del mercado se
encargará de sacar adelante al sistema… esto es una especie de acto de fe en el
dios dinero, que llega a tener la categoría monstruosa de ídolo –una posible
explicación a lo que estamos viviendo– siendo un instrumento fiel para obtener
ganancias a quienes los crean y a quienes les sirven y adoran, adoptando estos
conductas despersonalizadas, que algunos profesionales de la salud están
catalogándolas muy seriamente como desordenes de la psique humana, que merecen
estudio y tratamiento.
Todo lo anterior también responde a que nos alineemos a un
estilo de existencia acorde a los intereses mezquinos de la gran empresa
transnacional y nacional, es una manera de tenernos entretenidos para hacernos
olvidar asuntos de importancia, nos distraen apelando a nuestras sensaciones e
instintos para que no analicemos nuestras vidas, nuestra realidad y pensemos en
otras maneras de realizar acciones pacíficas con mas cultura, que nos
beneficien para la construcción de una sociedad más justa y con oportunidades
reales para todas las personas.
Es bueno reconsiderar nuestros comportamientos para lograr cambiar
algunos hábitos y costumbres, intentar cultivarnos para salir adelante, para no
seguirle el juego a las artimañas del ídolo-sistema, saber identificar esas
tretas para superarlas y hacerlas a un lado, encarnando los valores y
principios innatos de la Buena Noticia, intentar en la medida de lo posible ser
contra-cultural y anti-sistema, cuando identifiquemos estas opciones impuestas,
en pocas palabras: ¡ser desobedientes civilizados ante el ídolo del mercado!,
es nuestra decisión optar realmente por la construcción de comunidad y por
consiguiente de una familia, vecindario, iglesia, nación y mundo con mas
justicia, equidad, libertad, esperanza, amor y no en base a entes distractores
que nos hacen menos pensantes y por consiguiente menos humanos (Mateo 5-7;
Romanos 12,1-2).
Antonio Salomón Medina Fuentes, Iglesia Amigos de El Salvador,
Coordinador Nacional del Proyecto Alternativas a la Violencia
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