A propósito del 23 de mayo de 2015
Por eso, hermanos, el ¡no a la violencia! tiene que estar
cimentado sobre fundamentos de justicia… La paz es el fruto de la justicia, la
paz será flor de un amor y de una justicia en el ambiente.
Oscar Arnulfo Romero Galdámez, fragmento de homilía
del 6 de enero de 1978, basada en: Isaías 60, 1-6; Efesios 3, 2-3a; 5-6; Mateo 2, 1-12, bajo el tema: No a
la violencia, si a la paz
Durante gran parte de nuestra historia de país, hemos vivido muchas
etapas de crueldad y llenas de maldad, iniciadas por el deseo desmedido de
obtener más la acumulación de bienes y la sed de venganza, provocando una
polarización radical que busca sustentarse en las ideologías de extrema
izquierda y derecha, poniendo en una situación complicada a quienes ignoran
estos términos o están imbuidos en una especie de hedonismo ignorante o
analfabetismo cultural y político cargado de ahistoricidad, ¡esto último puede
considerarse como una especie de suicidio intelectual!
Uno de los grandes detonantes del inicio de la pasada guerra
civil en El Salvador fue causado por un hecho que no puede negarse: el
asesinato de Oscar Arnulfo Romero Galdámez –24 de marzo de 1980– quienes al
menos hemos intentado investigar el porque de su vida comprometida y de entrega
con las personas pobres y excluidas de nuestro pueblo, buscando defender a
quienes no tienen los medios y condiciones suficientes para vivir, incluso sus
voces se ignoraban, nos damos cuenta sin duda que fue un hombre de fe, una fe
profunda y mística llena de amor en Jesús de Nazaret, lo cual lo convierte en
un seguidor y portador de La Buena Noticia del Reinado de Dios.
Lamentablemente algunas personas no saben los trasfondos histórico-políticos-sociales-económicos,
se han dejado influenciar y llevar por visiones parciales, tendenciosas y
mediocres, lo cierto es que las acciones de este hombre de Dios están
registradas de muchas maneras en la historia e incluso la tradición oral de
algunas de las personas que tuvieron el privilegio de conocerlo personalmente; quienes
hablan sin conocimiento, penosamente caen en opiniones y valoraciones
panfletarias e intestinales, incluso cargadas de un sectarismo fundamentalista mezquino
que ofende a sus semejantes, esto debería ser un aspecto por el que deberíamos
trabajar, el respeto y la tolerancia no nos han caracterizado, esto es
aplicable en todas las esferas de la vida.
El seguir a Jesús, nos pone en cierta manera en el lado difícil
de la historia, Romero tuvo el coraje de seguir ese camino radical así como los
profetas que encontramos en Las Escrituras –en el primer y segundo testamento,
¡incluyendo a Jesús!– para ellos la fe tenía, tiene y debe tener una dimensión
política, sino es así no se podían considerar del lado de un Dios amante de la
Justicia, la Paz, La Libertad y la Reconciliación, ese Dios, Padre-Madre de
Jesús, que nos continua hablando de manera tierna y firme desde la periferia,
entre las personas menos favorecidas llevando su mensaje se Salvación-Liberación
a todos los seres humanos y no humanos.
[Vivamos
un cristianismo que verdaderamente haga honor a esa dignidad que Cristo nos ha
conferido junto con su amor. Al entregarse a la muerte en la cruz, nos da su
dignidad sacerdotal repartida en el sacerdocio común de los fieles; y para
nosotros presbíteros, privilegiados del Señor para servirles mejor a ustedes…
Homilía del 12 de abril de 1979]
Ahora es fácil señalar de manera burda lo que Romero hizo y
algunos hasta se atreven a mencionar lo que no hizo e incluso pudo haber hecho,
lo que si es necesario recordar y hacer notar que por sus convicciones basadas
en una profunda fe y amistad con El Jesús de la historia, pasó de los hechos a
las palabras, se atrevió a realizar su labor pastoral y de misión en lugares
considerados de alto riesgo –incluso en la actualidad– ¿con que autoridad puede
cuestionarse la vida y obra de este siervo de Dios?
¿Quién ha tenido hasta ahora la convicción firme de mencionar
que perdonaría incluso a quienes lo asesinarían como lo hizo Jesús?, este es un
desafío para todas aquellas personas que decimos seguir El Camino del que
hablaban los discípulos y luego apóstoles formados por El Hijo de Dios, Romero,
lo mencionó en más de una ocasión, debido a las amenazas de los sectores
intolerantes que lo acosaban de muchas maneras a el y a sus allegados.
En verdad, alguien que en vida tuvo autoridad y no se valió de
su poder para subyugar a sus semejantes –como Jesús– no tiene porque ser
defendido por nadie, sus hechos gritan tan fuerte que todas las acusaciones
absurdas no son escuchadas, basta con investigar y leer un poco para darnos
cuenta lo mucho que podemos aprender de este seguidor de La Buena Noticia de
Jesús, que tanto bien hizo a muchas personas, ¿quién podría encarar-asumir
nuestra dura realidad de aquel momento e incluso el presente?
[Nuestra visión no es la de un técnico en politología, en
sociología, en economía; no es ese el papel de la Iglesia, es una visión
pastoral… Los que somos Iglesia: ustedes y nosotros, identificándonos más como
Iglesia dentro del propio carisma, dentro de la propia congregación, dentro de
la propia vocación de casados o solteros, ricos o pobres, profesionales o
jornaleros, que encarnemos el reto que Cristo nos hace para que cada uno de
nosotros colabore a la transfiguración de nuestra patria. Así sea.
Homilía de 6 de agosto de 1979]
Al asumir un compromiso con El Dios de la Vida, Romero encarna
la realidad, no se queda cómodo ante las injusticias, las investiga de primera
mano yendo a las comunidades en extrema pobreza, observando y analizando con
las personas la violencia individual y estructural causada por quienes tuvieron
interés en obtener más de lo debido o necesario, por ello su mensaje de Amor,
de denuncia, de Fe y Esperanza, lo que no está bien debe encararse con la
Verdad, la cual trae Luz y Justicia ante todos los hechos de corrupción e
injusticia que tienden a verse como normales.
Por otro lado, algunas personas caen en la trampa de la
ideologización, como dijo alguien de manera muy atinada: si me pongo una camisa
–u otro artículo–de Romero soy de izquierda y quien me insulta por eso es de
derecha… esta visión caricaturesca de nuestra realidad tiene mucho de cierto en
la vida practica, nuestra sociedad esta radicalizada, pero esto también podemos
verlo como una oportunidad de Esperanza, para entablar un dialogo maduro sobre
Jesús y la vida de Romero para que seamos desafiados a poder alcanzar la tan
necesaria Reconciliación.
En cuanto al proceso de beatificación –y luego de canonización– esto
no se trata de rendir culto a otro ser humano –como algunos han confundido por
desconocimiento e ignorancia– significa que por fin las víctimas han dejado de
serlo y pasan a dignificarse como sobrevivientes de la violencia pasada y
presente, que la última palabra no la tiene la muerte asociada con los
ídolos-dioses Mamón, Marte u otras monstruosidades creados por el sistema disfrazados
con apariencia de piedad junto a sus magos-sacerdotes de mercado, sirviendo
como justificantes para negar la dignidad y los derechos básicos de la persona
humana en todo sentido.
Estaríamos en vías de consolidarnos como una sociedad madura, si
escucháramos de manera empática aquellas posturas con las que no estamos de
acuerdo, en este punto quizás aquellas personas que se sienten incomodas con
Romero –por cualquier razón que sea– podrían iniciar dándose el tiempo de evitar
señalar sin conocimiento e investigar sobre la vida de este hombre que se
atrevió a realizar el bien en un contexto de caos y desesperanza, muy parecido
al que estamos viviendo en este momento y al que vivió Jesús de Nazaret.
Romero no busco ser mártir, su palabra incomodó a aquellos que
oprimían a nuestro pueblo, negar su legado es negar una parte importante de
nuestra historia nacional, omitir esto nos pondría del lado de quienes nos
continúan oprimiendo a diario… Romero tuvo un mensaje de Paz, siguiendo los
pasos no-violentos del Gran Maestro, ¿qué nos impide continuar y promover su
legado como hermanas y hermanos sin importar nuestras tradiciones de fe?:
[Dios y
el hombre hacen la historia. Dios salva a la humanidad en la historia de su
propio pueblo. La historia de la salvación es la historia de El Salvador cuando
los salvadoreños busquemos en nuestra historia la presencia de Dios Salvador.
Por eso la actitud del verdadero cristiano y de la verdadera esperanza, la
termina diciendo en su discurso escatológico con una recomendación insistente:
"Vigilad".
Homilía del 18 de noviembre de 1978]
Antonio Salomón Medina
Fuentes, Iglesia Amigos de El Salvador, Coordinador del Proyecto Alternativas a
la Violencia El Salvador




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