26
años después
La firma de los acuerdos de Paz es un acontecimientos que
actualmente nos damos cuenta que dicho proceso se dio por las dos extremas ideológicas
y militares debido a que ya era algo completamente insostenible bajo la vía
armada, esto por múltiples factores, algunos de ellos se diluyeron bajo la
mesa, lo cual definió en gran parte el futuro del proceso y en gran medida el
futuro de El Salvador, a estas alturas surgen distintos relatos y en casi todos
surge una pregunta clave: ¿qué sucedió realmente?
Quizás podemos partir de recordar con un cierto sentido
de autocrítica lo que pasó en dicho proceso:
1. Primero:
al revisar la documentación de dominio público de los documentos de la firma de
los acuerdos de Paz, notamos que no hubo una Justicia verdadera, esto en términos
de una visión Restitutiva, ya que se intentó invisibilizar a las víctimas-sobrevivientes
y más grave aún se protegió a los opresores generando una ley de amnistía, lo
cual no contribuyó al proceso de reconstrucción ético-moral de Nuestra
Sociedad.
2. Segundo:
vemos con desilusión que continuamos a la espera de un proceso de
Reconciliación, el cual debe ir aunado con el Perdón, mas no de la visión
tradicional y adormecedora del Perdón – perdón y olvido – más bien como parte
de los resultados de la Justicia y la Verdad, en cuanto a investigaciones y demás
acontecimientos que entran en la categoría de crímenes de guerra.
3. Tercero:
al no haber realizado procesos en los cuales haya existido: Verdad, Justicia,
Perdón y Reconciliación, lamentablemente no puede darse la Paz, en este sentido
la clase política actual vela más por sus intereses y agendas político-partidarias
que por el bienestar de todo un Pueblo que necesita más participación en la
toma de decisiones y validación de sus derechos humanos básicos fundamentales.
4. Cuarto:
hace veintiséis años se tuvo la gran e inédita oportunidad de poder platear un
Plan de Nación, lo cual no ocurrió, por poner un ejemplo: lejos de ello hubo un
proceso donde se desmovilizó de manera viciada a quienes participaron
combatiendo, sin pasar por ningún proceso de recuperación de trauma, además de
asesoría técnica y legal para su reincorporación a la vida cotidiana.
Al llegar a este punto, debemos reconsiderar que a pesar
de los errores históricos, la Vida a prevalecido hasta hoy, pero es probable
que aún no sea tan tarde para restaurar el Tejido Social, generar nuevas
oportunidad, velar como Pueblo como un ente contralor para que no se continúen dando
actos legales de corrupción, ser mucho más conscientes y que nuestra
participación política no solamente sea de manera utilitarista al momento de ir
a votar, superar esa agenda con una Participación Ciudadana cuyas propuestas
trasciendan.
Si en caso asumiéramos este reto como Sociedad Civil y no
dejar solamente el rumbo de Nuestro País a las y los políticos, podríamos soñar
en otro País diferente, con un Índice de Desarrollo Humano alto, con leyes y
políticas publicas más apegadas a la Justicia Restitutiva, con una economía autosostenible,
con un medio ambiente sano que hacemos uso de energía limpia para el
desarrollo, en resumen impulsar un nuevo sistema que no solamente se quede en
el discurso, que se acerque más a la Propuesta del Reinado de Dios, el
Verdadero Buen Vivir.
Antonio Salomón Medina Fuentes, miembro
de Fundación Nuevo Esfuerzo Familiar para un El Salvador más Humano


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