Lilibeth Contreras de Castro
El silencio es bueno para reflexionar, para meditar en muchas cosas de la vida, y también el silencio es lindo para descansar.
Pero, cuando el silencio se guarda ante el abuso sexual, no es nada bueno, no es saludable, y afecta emocionalmente a la persona que está sufriendo ese tipo de abuso. ¿Por qué callas? Es la pregunta, ¿por qué temes hablar?
Son muchos los factores que influyen en ese “silencio”, entre ellas:
1. Miedo. Esto debido a las amenazas del agresor o agresora, tales como: si contàs esto, te golpearé, ò si decís algo, con tu familia me voy a desquitar.
2. Dependencia. En la mayoría de casos esta es una dependencia económica, “él me paga mis estudios, él o ella dan para la comida de la casa, etc.
Esta dependencia, se puede dar ante la ausencia de familiares, que salgan en defensa de la persona que abusada.
3. Vergüenza: cuando una persona es abusada, se considera sin valor, sucia, sin esperanza y con el temor que el vecindario, amigos o miembros de la congregación se den cuenta de la situación y en lugar de recibir apoyo, puedan murmurar o ser causa de burlas.
Existen más factores, sin embargo cuán importante es poder orientar, educar a las personas que viven abuso sexual, más que preguntar ¿por qué callas?, es importante acercarse y poder extender la mano de apoyo, las palabras de ánimo, de esperanza.
Por momentos los evangélicos, hemos llegado a creer que es mejor no involucrarse en este tipo de problemas que “no son míos”, lastimosamente expresiones como: “él o ella se lo buscaron”, “por andar en pecado le pasó esto”, etc, son dichas por hombres y mujeres que dicen conocer al Dios de amor.
Sin embargo, Jesús, que anda en las calles, que visita los barrios, las colonias no importando el nivel social en donde la personas vivan, llega con su tierna y dulce pregunta ¿por qué callas?, abraza a la víctima, conoce su dolor, su angustia, pero no se queda en la simple pregunta, sino más bien, da el consuelo, pero también nos recuerda sus palabras: “…
Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón...” (Lucas 4:18).
Los quebrantados de corazón, ellos, ellas, los que sufren o enfrentan abuso sexual y que por diversas razones callan, a todos y todas, la iglesia evangélica debe darles ese abrazo, ese calor y también la orientación adecuada, para romper con el silencio y denunciar todo atropello en contra de su dignidad.
Es tiempo que la iglesia evangélica adopte una actitud de llegar a los quebrantados de corazón, de contribuir para que estos abusos no continúen más en la sociedad. ¡Basta ya de indiferencia, de actitudes escapistas!, si las personas que sufren abuso sexual callan, ¿por qué lo hace también la iglesia? ¿Acaso la iglesia ha olvidado Proverbios 31:8 “abre tu boca por los mudos, por los derechos de todos los desdichados…” (Biblia de Las Américas) la pregunta ¿Por qué callas? no será mejor lanzarla a la iglesia evangélica y decirle a la vez, que debe adoptar realmente su rol profético, entendido éste como una acción de anuncio y denuncia.
Actualmente niños, niñas, mujeres, hombres, de diferentes edades, callan al vivir una situación de abuso sexual. La iglesia evangélica tiene una responsabilidad para orientarles en acciones de denuncia, pero también en acompañamiento para superar los traumas o secuelas que deja el abuso sexual. Jesús sigue caminando en nuestras ciudades, llegando al necesitado.
Con el permiso de la autora:
ResponderEliminarCreo que la iglesia evangélica calla, en principio, porque NO VE. Las personas que defienden, protegen, cuidan o aman a las mujeres, hombres o niños que sufren, en primer lugar, tienen la capacidad de VER ese dolor para luego atender ese dolor. En cambio, los líderes y pastores no hemos sido entrenados para VER BIEN, para saber distinguir las SEÑALES de maltrato en un persona que sufre. Propongo a los que ya tienen sus ojos entrenados, que nos ayuden para que podamos adquirir la habilidad de VER para que podamos PROVEER lo que sea necesario en favor de los que sufren. Necesitamos entrenamiento práctico, herramientas de ministerio para responder al dolor de las ovejas.
Gracias.
La base fundamental de todo problema sería posible evitar si todos enseñaramos la base biblica de Deut.cap.6, todo forma parte de buenos principios desde el hogar, y no cambiara este mundo si la Iglesia no hace su labor de formar buenos ciudadanos, así de simple. nestor jose osuna lopez. Director Icthus en el estado de chiapas, mexico.
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