Al hablar de subcultura, este es un término que se usa más que todo en sociología, antropología y semiótica cultural para definir a un grupo de personas con un conjunto distintivo de comportamientos y creencias que les diferencia de la cultura dominante de la que forman parte. Se trata, pues, de una definición partitiva no peyorativa. Toda subcultura implica un sistema de normas y valores de cierta autonomía, aunque sin desligarse de la cultura global.
Según lo anterior y enfocándolo en ese sentido, podemos hablar de que en nuestra cultura salvadoreña existen e intentan convivir muchas subculturas: expresiones urbanas juveniles, maras o pandillas, emo, vegetarianos, diversos grupos religiosos, entre otras… lo curioso en todo esto es el hecho de que también podría entrar bajo esta concepción la subcultura evangélica, vista como expresión religiosa que opta por ir tejiendo su propia cosmovisión de vida al extremo de desencarnarse de la realidad y negar lo que sucede o incluso acreditarlo todo a la voluntad de Dios o preceder del diablo, esto por supuesto no se da así en todos los casos, seríamos demasiado crueles y mordaces al generalizar y poner a todos los grupos religiosos evangélicos en este mismo esquema.
Si se entiende el término simplemente como cambios aparentes o superficiales en la forma de actuar, vestir, hablar, la música que se escucha, medios de comunicación que hay que ver, como subcultura evangélica se ha hecho toda una codificación de esquemas e imágenes mentales que han desencadenado un choque con las demás subculturas existentes en nuestro medio, lo cual en la práctica no es sano y no trae ningún beneficio con relación a la búsqueda de la paz y la reconciliación que tanto necesitamos.
Tampoco hay que ser demasiado simplistas al no ver tanto lo positivo como lo negativo de las subculturas diferentes a la subcultura evangélica, por ejemplo valdría la pena ver como se manejan valores éticos como la justicia, la solidaridad, el amor y la empatía en los otros grupos – más que todo juveniles – que han tenido un rechazo declarado en cuanto a acoplarse a un sistema de vida basado en concepciones moralistas – y no éticas – de Las Escrituras, en ese sentido como iglesia evangélica se llega a cometer la osadía de definir quienes están dentro y quienes están fuera de las puertas del cielo o del infierno, esto de acuerdo a la práctica religiosa que se sostenga…
Valdría la pena entrar en dialogo franco y sincero con El Padre, nosotros-nosotras y estas otras subculturas que hemos intentado dominar, para lo cual surgen las dudas: ¿será ese el camino a seguir para poder tener una influencia sana para las otras subculturas?, ¿qué pasos debemos dar para cambiar?, ¿tomamos en cuenta el dialogo para ir construyendo la paz y la reconciliación a nivel individual y colectivo que tanto necesitamos?
Es aquí donde la Buena Noticia continua siendo útil hoy, en donde la oración previa a la pasión del Resucitado es importante que la recordemos constantemente y seamos artífices junto al Espíritu de las transformaciones en base a la justicia, la esperanza y la unidad que traen consigo El Reino y se contradicen con el sistema de cosas hasta ahora validado institucionalmente (Juan 17,14-21).
Salomón Medina
MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creación
Muy buen y atinado comentario.
ResponderEliminarHéctor Fernández
Es muy cierto lo que dice la nota... muchas veces la iglesia parece un grupo de personas un poco ajena a la realidad y cada denominacion tiene su identidad... yo veo claro que tambien no se trata de parecernos al mundo dominado por el pecado en la manera de vivir, y hacer todo lo que hacen, sino una resistencia a eso que el todos ven normal pero que es pecado. Como iglesia debemos de recordar lo que Jesus dijo que eramos sal y luz y que estabamos dentro de este mundo de maldad y por lo tanto debemos ser en esencia eso, sal y luz.
ResponderEliminarObservación muy certera, amigos. También puedo ver una contradicción: la iglesia evangélica ha entrado en contacto con otras subculturas para aprovechar "lo bueno" de los ellos para los fines de "crecimiento" y "ensanchamiento" del "reino". Por ejemplo de la cultura urbana hemos acogido al reggaeton como "anzuelo evangelístico", pero esperamos que cuando un reggaetonero se convierta a Cristo, abandone ese estilo y a esos amigos "del mundo."
ResponderEliminarContradictorio?
Cherooooooooooooooooooooooooooooooooo. Muy atinada la reflexion.
ResponderEliminarAdelante y bendiciones.