En nuestra sociedad Latinoamericana y salvadoreña ausente de modelos de búsqueda de Lo Realmente Divino, es de suma importancia detenernos por un momento y meditar en lo que verdaderamente estamos haciendo como hijas e hijos de Dios en un mundo que permanece colapsado en cuanto a la búsqueda de valores y guianza de la práctica del bien –es decir de La Buena Noticia– ya que hasta el momento nuestras espiritualidades han tenido mucha más afinidad con modelos dualistas afines a la cultura griega y no en si a las practicas y enseñanzas de Jesús y los profetas…
En Las Escrituras, uno de los tantos términos que se utilizan para las palabras miedo o temor aparece en el Primer Testamento como חַת (taj); para el caso del Segundo Testamento uno de los términos más comunes es φόβος (phobos); la utilización de estas definiciones nos hacen repensar que las practicas que intimidan a las personas haciendo énfasis en la imagen de un dios ajeno, distante, que su relación con las personas la basa en las relaciones abusivas del poder, que intimidan, gritan, coartan y hasta destruyen. Por otro lado y en cuanto a las relaciones humanas, esta práctica se transmite a través de las diferentes estructuras en las que están tejidas nuestras organizaciones en todo nivel, siendo un modelo de pensar y actuar más afín a la forma de gobierno grecorromana.
Los gobernantes durante mucho tiempo, han utilizado el miedo para llevar a las personas por los caminos y propósitos que ellos han requerido, uno de sus principales aliados ha sido la religión, tal ha sido el caso que los discursos pronunciados por algunos mandatarios abusan del lenguaje cargado de términos religiosos, con ciertos aires pietistas y que hacen levantar sospecha –y por supuesto miedo– para con algunas personas o sistemas que no comulgan con su visión de sometimiento y vasallaje.
En los tiempos de Jesús, esta forma de pensar era bastante común, tanto así que cuando aquellos discípulos –Santiago y Juan– se le acercaron para pedirle estar a su derecha e izquierda, sus intereses eran más en cuanto a la visión de los políticos de su tiempo, tener poder y subyugar a través del miedo y el terror por medio de sus prácticas despóticas, lo cual era algo muy alejado de lo que es El Reinado de Dios en sí, en donde la idea es que sin temor, sin ambición, todas aquellas personas que nos consideramos hermanas y hermanos, podamos servirnos de manera desinteresada sin afán de sacar ventaja, en el camino del Amor y la Armonía, encarnando los valores tangibles que El nos enseñó, sin ambiciones que nos pongan por sobre las vidas de otras personas (Marcos 10,35-45; 1ª Juan 4,17-18).
Antonio Salomón Medina Fuentes, Coordinador Nacional del Proyecto ALternativas a la Violencia El Salvador, Centro América
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