Desde el principio de los tiempos se nos habla que hubo un dialogo
e interacción entre Dios, la humanidad y la serpiente antigua, este ultimo
personaje, más astuta que todas las otras especies creadas, según el relato plasmado
en Las Escrituras, logró embaucar de una manera sutil, astuta y elocuente a la
humanidad con esta afirmación: La serpiente replicó: –¡No, nada de pena de
muerte! Lo que pasa es que Dios sabe que cuando ustedes coman de ese árbol, se
les abrirán los ojos y serán como Dios, conocedores del bien y del mal (Génesis
3,2-5 LBNP[1]).
Curiosamente en esta extraordinaria narración salen a relucir las mas infames
miserias y pasiones humanas que nos han traído y siguen llevando al camino
maligno de nuestra autodestrucción, incluso no solamente de la humanidad,
tambien de los seres no humanas, es decir, animales y plantas...
Al caer en la tentación de intentar ser como dioses, desde
entonces ese ha sido un deseo que nos ha quitado la vida literalmente y continúa
siendo así, ya que aparte de la desobediencia –como lo maneja la tradición– en
verdad existe el loco deseo del ser humano de llegar a ser como Dios, solamente
que ello se ha traducido y manifestado en los deseos mezquinos de dominar,
explotar y subyugar a sus semejantes, lo cual es contrario a los deseos del
Dios de la Vida para la humanidad, siendo sus más grandes atributos: Amor,
Justicia, Paz, Misericordia, Solidaridad y todos aquellos valores, principios y
acciones que tenga que ver con El Reinado de Dios, evidenciado en el ethos y
pathos de Jesús.
Luego damos un gran salto en la historia hasta llegar a Palestina
del primer siglo de nuestra era, donde encontramos a Jesús en discordia con
nada mas, ni nada menos con quienes pretenden ser los dioses en ese entonces,
aquí podemos mencionar a varios grupos e individuos: Cesar, Poncio Pilato,
Herodes, sacerdotes, saduceos y fariseos, estos últimos fueron los encargados
de realizar todas las artimañas, intrigas y manipulaciones para arrestar,
juzgar, condenar y asesinar al Maestro de la manera más cruel y despiadada conocida
en ese entonces: la cruz.
El termino fariseo –Φαρισαῖος (pharisaios) en griego– es de origen arameo y se
transcribe literalmente como separado[2],
el origen de este partido o secta es bastante confuso, el historiador judío Flavio
Josefo los considera como una facción atractiva, popular y poderosa, ascética
en cuanto al estilo de vida, preocupados por aparecer como rigoristas en lo
tocante a la Torá, poseían un cuerpo adicional de interpretaciones y
tradiciones y las prácticas religiosas se llevaban a cabo de conformidad a su
propia interpretación. Pero este historiador también entiende que el principal
papel de los fariseos era político y sostiene que controlaron el estado de
forma efectiva entre el reinado de Alejandra Salomé (76-67 a.C.) y Herodes[3].
Se los considera herederos de los hasidim[4]
(1 Macabeos 1,62s)
que se distancian de Juan Hircano (135-140 a.C.) y de su política mundana; se organizan y logran la
hegemonía espiritual hacia el año 70 –año de la destrucción del templo en
Jerusalén– dominan el judaísmo posterior,
son laicos, entre ellos hay especialistas
de la Ley (grammates = letrados); pero no colaboracionistas ni rebeldes;
aferrados a sus tradiciones[5].
Todo lo anterior trajo un estilo de vida enfocado en un moralismo
exagerado por parte de este grupo, hasta caer incluso en relaciones abusivas
para con el pueblo, de creer y demostrar en base a su conocimiento de Las
Escrituras, que eran mejores que sus semejantes, que gozaban del favor de Dios
por sus prácticas religiosas intimistas aparentemente piadosas y desligadas de
la realidad de su tiempo. Las intrigas, las conspiraciones, complots e
intereses ocultos, fueron al parecer parte de los comportamientos normales de
carácter político evidentes en este grupo, aunque por otra parte, si se
mencionan en Los Evangelios a algunos de ellos que actuaban de manera
diferente, tal es el caso del noble Nicodemo.
La ausencia de Misericordia es otro aspecto característico
evidenciado en los relatos evangélicos además de la impiedad y prepotencia, decían
adorar a Dios a quien no veían pero menospreciaban o pasaban de largo ante
alguien en necesidad, ¡negándose de manera descarada a hacerle su prójimo!, a
quien si podían ver, palpar, hablar, apoyar y solidarizarse con él y ella, lo
cual los convirtió –en términos modernos– en ateos prácticos.
Valiéndose de su posición de poder como líderes religiosos –pero también
como líderes civiles– planteaban cualquier tipo de argucias para coaccionar,
condenar, manipular y hasta sacar información de tal forma que lo que era dicho
por alguien –aun cuando fuera algo bueno, amable o sensato– era empleado en su
contra y cuando la situación lo ameritaba, esas declaraciones eran usadas de
forma completamente tergiversada, era toda una manera perversa y pervertida de
proceder para destruir a quienes ellos consideraban contrarios o peligrosos, a
quienes podían cuestionar el status quo de ese entonces con plena solvencia
ética.
El sistema imperial, les proporcionó muy buenas migajas y
regalías, permitiéndoles llevar a cabo sus prácticas culticas y enseñanzas sin
ofender o ponerse en riesgo con las autoridades nacionales e imperiales, ya que
por su estatus de líderes religiosos y civiles, podían interpretar y manipular las
leyes a su antojo de tal forma que ellos quedaran resguardados y cómodos,
mientras que sus hermanas y hermanos en Palestina fallecían lentamente, a
pausas por ese moustruo espantoso e insensible llamado sistema. Al creerse que
estaban más cerca de Dios, su orgullo y arrogancia realmente los alejaban mas
de El y del pueblo, cosa que indignó al Gran Maestro y anteriormente a Juan El
Bautista quien les llamó de manera muy atinada: generación de víboras y Jesús:
sepulcros blanqueados, debido a que su manera de actuar y confabular era
realmente inspirada por el sistema de muerte imperante, personificado por quienes
piensan, hablan y actúan por medio de su orgullo y soberbia, que valiéndose de
su poder contribuyen a la estratificación social.
A manera de resumen, los puntos de conflicto entre Jesús y los
fariseos fueron:
- Su tradición que
invalidaba la ley (Marcos 7,12).
- Su rígido
sabatarianismo que restringía las sanidades (Mateo 12,12).
- Corrupción y
regeneración moral (Mateo 7,18-23).
- Meritos y
recompensa (Lucas 17,10).
- Hipocresía
(Mateo 23,13).
- La misión a las
y los gentiles y las castas sociales (Lucas 7,36-50).
- Su falta de
humildad (Lucas 18,9-14)[6].
Para Jesús, la hipocresía –ὑπόκρισις (hypokrisis)[7] en griego– no es tan sólo uno de los muchos
pecados que una persona puede cometer. La hipocresía es la característica
fundamental de todo pecado. Es el elemento de autoengaño o de ceguera que está
presente en todo pecado[8], por
ello no toleró en ningún momento los fingimientos y zalamerías de este grupo, debido
a que casi todo su actuar tenía una agenda oculta que se hacía ver como una conspiración
más que todo en contra de quienes pensaban y actuaban de manera transparente y
honesta, con genuina autoridad, distinto a ellos, ¡como Jesús!, a quien
convirtieron y consideraron su enemigo desde un inicio porque superó con su
actuar todas sus prácticas y lenguaje oculto, gozando de la simpatía de las
personas, más que todo las y los excluidos de su tiempo.
Al intentar realizar un puente entre
Palestina de aquel entonces con nosotras y nosotros, nos damos cuenta que la
manera de actuar de quienes ostentan el poder –tanto en ambientes comunitarios,
laborales, eclesiales, gremiales y políticos– continúan teniendo múltiples
paralelos y coincidencias en cuanto a la forma de actuar de este nefasto grupo,
llegándose a tal grado que se manipulen las cosas de tal forma que se termina
odiando a la persona oprimida y –casi literalmente– se soban y besan las manos e
incluso los pies del opresor, ¡este es uno de los peligros y abusos que pueden
darse de estas prácticas!, ¡adorarles y ser adorados!, sobre ellas se basó y se
siguen basando aquellas practicas sumamente malvadas, que vale la pena no
volver a cometer como: la inquisición, los exterminios, la xenofobia, las
falsas medidas disciplinarias, el apartheid, las invasiones-conquistas e
incluso las guerras.
Actualmente existen sectores que promueven una exagerada
hierocracia[9], por lo consiguiente
tienden más a enfocarse en lo negativo que en lo positivo de las personas, el
extremo control, la retribución, la culpa así es como en los ambientes más que
todo religiosos se le da más validez al morbo y hacer a un lado el Amor a Dios
y al Prójimo, esta incluso es una situación intrigante, que hace que se pierda
la confianza entre las personas, una completa ausencia de Tolerancia y apoyo a
quienes han cometido alguna falta y merecen ser restauradas y restaurados con
una actitud de Comprensión, Compasión y Misericordia.
Si en algún momento nos escandalizamos por la Libertad que por la
Gracia del Creador han alcanzado otras personas o empezamos a creer que somos
mejores y que estamos más cerca de Dios, es muy probable que estemos siendo
seducidos por el sistema que nos rodea –y el que promovieron los fariseos– por
lo que hay que poner suma atención y cuidado en cada acción y palabras,
escudriñarnos a nosotras y nosotros mismos, pasar detalladamente por un proceso
de introspección para intentar ser más coherentes, para saber si no estamos
cayendo en una falsa piedad, cargada de orgullo, acusaciones mentirosas y
denigrantes hacia nuestros semejantes, haciendo uso de un lenguaje seudoespiritual
religioso y ambiguo, ¡terriblemente ideologizado!
Uno de los desafíos más grandes que tenemos es evitar caer en esas
prácticas abusivas de comportamientos y poder, ser autocríticas y autocríticos con
el objeto de comprendernos más entre nosotras y nosotros, reconocer nuestras
virtudes y limitantes, al mismo tiempo reconocerlas en las otras personas con
Comprensión, de lo contrario, seguiremos reproduciendo un sistema y una mal
llamada espiritualidad que destroza la humanidad que nos aleja de Dios, esa
religión que con su lengua bífida continua sembrando duda, desconfianza, culpa,
venganza y división por donde quiera, más bien superar estos vicios con las
propuestas del mensaje ético de: Respetar y Cuidar al Prójimo, Pensar antes de
reaccionar, Buscar una Solución No-violenta y Esperar lo mejor en toda nuestras
prácticas, hacer énfasis también en la Justicia, la Paz, el Perdón y la
Reconciliación, adquiriendo así la fuerza necesaria para transformar nuestras
vidas, familias, comunidades y sociedad, ¡esto sería una Buena Noticia en
nuestra realidad de país y mundo!
Antonio Salomón Medina Fuentes, Coordinador
Nacional del Proyecto Alternativas a la Violencia El Salvador, Centro América
[1] La Biblia de Nuestro
Pueblo.
[2] Gerdhard Kittel y Gerhard
Geoffrey W. Bromiley: Compendio del diccionario teológico del Nuevo Testamento.
Libros desafío. EEUU. 2003. Página 1231.
[3] E.F. Bruce y otros: Nuevo
diccionario bíblico desafío. 2ª edición. Certeza unida. Barcelona-Buenos
Aires-La Paz. 2003. Página 495.
[4] Término que deriva de la
voz hebrea assidaei, que significa textualmente ‘devotos’. Era el nombre con el
que se conocía a una corriente religiosa judía que se desarrolló durante el
reinado en Judea de los monarcas seléucidas. En el siglo II a.C. fue necesario
traducir los libros del Antiguo Testamento al griego para los numerosos judíos
que habitaban ya en la diáspora y que sólo conocían el griego. Surgió entonces
un conflicto entre dos formas de observancia de la religión hebrea: una
corriente, la de los helenistas, era partidaria del acercamiento a la cultura
helena; el otro grupo, más conservador, consideraba incompatibles el judaísmo
con el mundo y la cultura griega: éstos eran los hasidim. Durante el reinado de
Antíoco IV, algunos de estos hasidim se unieron al partido de los macabeos en
su lucha armada frente a la progresiva helenización del pueblo hebreo.
[5] Vocabulario del Nuevo
Testamento de La Biblia de Nuestro Pueblo.
[6] E.F. Harrison, G.W.
Bromiley y C.F.H. Henry: Diccionario de teología. Libros desafío. EEUU. 2002. Página
260.
[7] James Swanson: Diccionario
de idiomas bíblicos griego del Nuevo Testamento. 2ª edición. Logos Research Systems. EEUU. 2001. Página 316.
[8] Albert Nolan: Dios en Sudáfrica. El desafío del Evangelio. Sal Terrae. Santander.
1989. Página 56.




TU interpretación histórica es bastante interesante, pero se deriva casi totalmente de interpretaciones prejuiciosas antisemíticas de cristianos que no conocen los últimos descubrimientos documentales y arqueológicos.
ResponderEliminarNo discrepo de este ensayo en términos de homilía para cristianos EXCEPTO en que se apoya --como muchísimo de la interpretación de la apostasía romana a partir de Constantino-- sobre el antisemitismo y ceguera racialista.
Los hechos según los historiadores más informados de hoy: los parushim (fariseos) [del hebreo/arameo parash/lifarosh -- separar, relacionado con qadash/leqadesh: apartar para dedicar a la santidad, santificar, consagrar, origen de un nombre común para D!os-- ha-Qadosh, el Santísimo] comenzaron durante las rebeliones de los Macabeos y los primeros años de los reyes hasmoneos (ha-Shim'onim -- familia de Shimeón) como un partido de los jasidim, los "bendecidos" dedicados a la tradiciónal religión israelita del Templo. Viendo que los sacerdotes (kohanim), los ricos y los nobles, más gran parte de los maestros (escribas)[soferim] ya no practicaban los mandamientos y observaban los ritos del Templo sólo de labios y no de fe, se pusieron a conservar las tradiciones de los levitas (los acólitas del Templo y el socerdocio) en lo que llaman la Torá oral (hoy conocido como la Mishna del Talmud) y a observar todos los requisitos y mandamientos de los kohanim, porque dice la Biblia que tienen que ser "un pueblo de sacerdotes y una nación consagrada". O sea, si los kohanim no observan los juicios de D!os, le toca al pueblo entero guardarlos.
Muchas gracias Mi Amigoa y Hermano Pablo por tus valiosos aportes en cuando a la linguistica y hallazgos históricos mas recientes, pienso que todo viene a reforzar algunos de los planteamientos que intento levantar para generar el diálogo sobre este tema
EliminarJosefo (q era fariseo) y otros atestan q consiguieron bastante poder en los últimos reinos hasmoneos, antes de q los romanos impusieran a Herodes el Grande, a pesar de q la gran mayoría del liderazgo, hasta el tiempo de Poncio Pilato, eran tzadoqim/saduceos, que no creían en los profetas ni en la resurección ni en el mesías, la secta de los ricos y los kohanim. Éstos son los beneficiarios del sistema imperial y de su corrupción con los impuestos etc. Tampoco creían en la misericordia (jésed) de D!os y el arrepentimiento y desdeñaban el pueblo, los pobres, 'am-ha-áretz.
ResponderEliminarLos 'esenos (varias sectas, algunas casi monásticas) se apartaron de Jerusalén y el Templo porque los sacerdotes grandes eran infieles, tzadoqim/saduceos, parientes del rey y no de la familia descendientes del Templo de Salomón. Promovían la idea mesiánica apoclíptica entre el pueblo.
Fue hasta durante el reino de Herodes que los parushim llegaron a tener una mayoría en el Sanhedrín (en Consejo) y pudieron nombrar el presidente del mismo. Pero se dividieron los parushim en dos grupos: la Escuela de Shammay y la Escuela de Hilel. Jesús era estudiante de éste, o mejor dicho de su nieto Gamaliel, q llegó después a ser presidente del Sanhedrín, mientras la escuela de Shammay nombró un kóhen de su partido Sumo Sacerdote: Janan-Yah/Ananías. La envidia y las iras entre los dos grupos (a pesar de que la historia rabínica oficial dice q eran siempre amigables) llegó al punto de asesinatos de parte de los de Shammay a los rabinos hilelíes. Seguramente Janan-Yah consideraba a Yeshú bar-Maryam el Nazareno una amenaza de parte de la Escuela de Hilel.
Toditicos los puntos en que Jesús critica a "los fariseos" son críticas de los Shammayitas: hipócritas, argumentistas sofistas y tramposos, formalistas inflexibles, altivos q maltrataban a la gente común... etc.
Casi todas las enseñanzas de Jesús conforman a las enseñanzas de los Hilelitas: compasión, perdón al arrepentido, "la ley fue hecha para el hombre, no el hombre para la Ley", lo importante q es el intento, la fe, al cumplir con las direcciones divinas, sobre todo en ayudar a los necesitados --alcance al pueblo entero... Puntos q hasta hoy distinguen al judaísmo moderno, descendiente histórico y teológico de los rabinos de la escuela de Hilel. No fue hasta +/- el año 200 q los fariseos hilelíes quedaron como los únicos árbitros del judaísmo -- en la Diáspora se perdieron todas las demás sectas, inclusive los Ebionim, los judeos cristianos (rechazados por la iglesia romana-helenista como "judaizantes").
La lección q sacas de esta historia es correcta: hay q estar en guardia contra los juiciosos y ser seguidores del Cristo que centra todo en el amor y la honestidad. Honestamente, hay cosas que NO debemos hacer y acciones que el fiel sí debe hacer -- estas guías de D!os no han cambiado mucho en 2500 años. Hay q discernir, pero es el estado del alma, su intento, su arrepentimiento, su sumisión a la voluntad divina, lo q determina su valor, y sólo a D!os le toca juzgar. No a l@s human@s.
El problema es que durante >1500 años los cristianos han maljuzgado a sus hermanos judíos, han blasfemado contra la familia de Jesús, no han comprendido las enseñanzas del Nazareno porque han olvidado que él nació, enseñó y murió judío y no se le entiende sin comprender su contexto judío. Dejemos aparte los prejuicios antiguos, por más tradicionales q parezcan y más libros q los sostengan, y aferrémonos a la verdad: el pueblo de D!os tienen muchas mansiones y hay habitaciones para todos los q servimos al Señor, cada uno según el Espíritu Santo lo indica.
Muy buen aporte al díálogo Mi Amigo y Hermano Pablo, la idea es compartir esta información de la mejor manera
EliminarOtra notica: no olvidemos que fueron Los Romanos, no los judíos, q mataron a Jesús. Un grupito de saduceos, tal vez con ayuda de Ananías el Shammayita, lo entregaron a los romanos, pero era el sistema imperial, ciego y ateo, lo que le buscó la muerte torturado. Es imposible q el Sanhedrín fuera responsable ni q hubiera un juicio público. La muerte de Yeshú' Notzría fue todo por culpa del gobierno colonial romano. Los q les echan culpa a los judíos son responsables de holocaustos y muertes horroríficas de millones de judíos q simplemente querían servir a D!os, hasta el nazismo del S. XX, q aún no se acaba. Es el deber del siervo de D!os separarse (parush) de toda esa historia de calumnias y odio. D!os es fiel y su promesa a los descendientes de Abrám y Jacob sigue vigente. No excusa los errores del estado israelí, pero no permite la sentencia de muerte por razones de raza tampoco. ~ dpablo
ResponderEliminarAsí es, el imperio romano y su sistema de muerte de aquel entonces, tenian a su disposición acciones de terror, lo cual algunos aprovechaban para sacar beneficios egoístas y mezquinos, ¡al igual que hoy!
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