Hace un poco más de dos años, el 9 de marzo’2012, se difundió por diferentes medios de comunicación de nuestro país, casi como un hecho casual o fortuito, un dialogo entre el liderazgo de las principales pandillas –MS13 o Mara Salvatrucha y Barrio 18– en estado de privación de libertad, esto dado a conocer por el sacerdote católico castrense -en ese momento- monseñor Fabio Colíndres y el excombatiente del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional – FMLN – Raúl Mijango –un curioso ejemplo de reconciliación– a partir de ello se le dio seguimiento a esta situación casi de manera novelesca, acreditándoles a los miembros de las pandillas la gran mayoría de los actos delictivos cometidos diariamente en nuestro país, principalmente los homicidios, opacando de alguna manera los otros hechos violentos vinculados al narcotráfico, crimen organizado, violencia intrafamiliar, delincuencia común y accidentes de tránsito.
Influencia de los medios de comunicación
Como parte de las estrategias mediáticas, se han cubierto los diferentes actos litúrgicos bajo la fe católica, realizados en algunos centros penitenciarios, donde al mismo tiempo públicamente los pandilleros se comprometieron a bajar significativamente el índice de homicidios en los territorios controlados por ellos, aparte de eso entregaron de manera simbólica armas de construcción artesanal y de fábrica de todo tipo y otros objetos no permitidos en los recintos carcelarios, como: teléfonos celulares, chips entre otros ilícitos; estos hechos se visualizaron como un acto de buena voluntad por parte de estos grupos, aunque algunos sectores –principalmente de derecha– han visto y siguen viendo con reservas dicho proceso, al punto de intentar usarlo de manera electoral, transmitiendo publicidad en campañas de desprestigio, lo cual se intensificó en las recién pasadas elecciones presidenciales en la primera y segunda vuelta.
Involucramiento del gobierno
Casi en sus inicios el entonces ministro de justicia y seguridad pública, el coronel David Munguía Payés, se desvinculó de todo este dialogo, opinión que cambio a mediados del año 2012, dándole apoyo y vigencia al proceso, junto a otros funcionarios del órgano ejecutivo, entre ellos el general Francisco Ramón Salinas Rivera, ex director de la policía nacional civil, comentando que las acciones de seguridad que tanto el ente policial y el ejercito – por mandato presidencial – realizan en las comunidades y las calles, esto forma parte integral de este plan, al que se le denominó popularmente “tregua entre pandillas” y más recientemente identificado por los mediadores como “proceso de pacificación”; en este marco se dieron entre Colindres, Mijango y los cabecillas de las principales pandillas, algunas negociaciones en las cuales no se sabe a ciencia cierta la manera de cómo se manejaron algunos compromisos que se adquirieron, pero los resultados no se podían ocultar, ya que de 14 homicidios que se reportaban diariamente por parte de medicina legal, el número se redujo a 5, lo cual no es conveniente del todo porque hablamos de vidas humanas que ya no están con nosotras y nosotros…
En el 2013 se habló no solamente de la baja en el índice de homicidios por parte de las pandillas, se comentaba sobre bajar las extorciones y se propiciaron los llamados “municipios santuarios”, esto con la participación de diferentes sectores de la sociedad civil y se ha vendido la idea que estos lugares estén libres de todo tipo de violencia, para minimizar el estado de guerra social y desestabilización que está muy presente en las vidas de la población salvadoreña, ya que la percepción en cuanto a la baja de los hechos de violencia, se mantiene casi igual por parte de la o el ciudadano común, esto debido a la manera de manejar la información por parte de los diferentes medios de comunicación, los cuales hacen ver una visión más de muerte y tendenciosa -ideológicamente hablando- y no resaltaron lo positivo de esta situación. Lo que ha sido bastante obvio es que dicho proceso se ha visto un tanto frágil, debido a que se habla de manera implícita de negociaciones directas con los líderes pandilleros y quienes estamos en el medio somos la población civil, como nos llaman ellos, es decir, que ellos se ven como una especie de ejército…
Desde hace casi un año y a las puertas de la entrada del nuevo gobierno, el actual ministro de justicia y seguridad pública, Ricardo Perdomo, ha procedido manera un tanto impredecible, no se logra visualizar una estrategia definida con relación a la investigación, persecución y penalización del crimen, no solamente con relación a las maras o pandillas, sin embargo se ha anunciado recientemente entrar en un proceso de pacificación y diálogo en donde estén involucrados todos los sectores de la sociedad civil interesados en contribuir de manera positiva para propiciar la paz, la armonía y la reconciliación en nuestra sociedad, esperando que esto trascienda a ser solo un acto público y en verdad pueda brindar los frutos de bien que defiendan la vida y se mengue la muerte. En este punto han entrado otras figuras en el proceso, las cuales es prudente observar con sumo cuidado y vigilar si realmente son esfuerzos verdaderos y sin prejuicios, sin intereses creados, para intentar beneficiarse de este coyuntura socio-política.
Valoraciones en cuanto al proceso
Después de un año, la corte suprema de justicia, declaró inconstitucional el nombramiento y funciones del ministro Munguía Payés y el director de la policía nacional civil, Salinas Rivera, por el hecho de ser militares, lo cual en ese momento dejó únicamente en manos de los facilitadores –Colindres y Mijango– dicho proceso; además, la conferencia episcopal dio a conocer un comunicado en el que desvirtuaba los resultados hasta ahora alcanzados, lamentablemente acordes a la opinión de la embajadora de los Estados Unidos, Mari Carmen Aponte, quien declaraba que la MS13 es una estructura criminal transnacional, que su gobierno está interesado en desarticular, publicando fotografías y nombres de algunos cabecillas de esta pandilla, que son perseguidos por esta nación del norte. Además el partido de ultraderecha alianza republicana nacionalista (Arena), la asociación nacional de la empresa privada (Anep), la cámara de comercio en industria de El Salvador (Ccies) y la asociación salvadoreña de industriales (Asi), quienes como bloque manejaron el mismo discurso, algo que fue digno de ponerle suma atención en su momento.
En este marco, cabe plantearnos algunas preguntas: ¿qué se ha negociado realmente?, ¿qué se ha comprometido por parte del gobierno en cuanto a la prevención de la violencia juvenil y a todo nivel?, ¿cuál debería ser nuestra parte como población civil?, ¿qué tipo de oportunidades se les han negado a las y los jóvenes desde antes que se hablara de este proceso de pacificación?, ¿será cierto que el accionar de las pandillas son la principal –o única– forma de violencia en nuestro país?, ¿cómo debería manejar la iglesia en general este tipo de situaciones?, ¿qué intereses existen de parte de las autoridades de los Estados Unidos para desvirtuar este proceso de pacificación?, ¿cómo contribuir a una cultura de paz real que se extienda a toda nuestra sociedad?, ¿será que el cambio de ministro de justicia y seguridad pública entorpeció dicho proceso?, ¿serán confiables algunos de los procesos paralelos que se “reinician” en estos momentos?
Algunas razones
Debemos reflexionar en algo, a ningún ser humano le favorece la violencia en todas sus dimensiones, en el caso es que la organización de agrupaciones pandilleriles como una cultura –enfocada en un sistema anárquico– o fenómeno multi-causal, podemos resumir que se originan principalmente por tres razones fundamentales:
1. El deterioro de las relaciones familiares: algunos sondeos realizados por ciertas iglesias de diferentes confesiones y organizaciones que trabajan de manera directa con jóvenes miembros de maras y pandilleros, aseguran que 8 de cada 10 de sus miembros se han afiliado de manera voluntaria a dichas estructuras por haber tenido un ambiente violento u hostil en su hogar natal; cuando estos ya forman parte de estas estructuras, se asegura también que 8 de 10 pandilleros adquieren una adicción a algún tipo de droga.
2. La falta de oportunidades para las y los adolescentes y jóvenes: la visión adulto-céntrica en la que está configurada nuestra sociedad, no permite a la juventud tener espacios de desarrollo integral, enfocándose más que todo en divagar sus vidas en el consumo, sin verles como sujetos generadores de su auto-desarrollo psicológico, familiar, social, cultural, artístico, espiritual, político y económico; las reglas del sistema las dicta la gran empresa, cerrándoles las puertas en buena parte de los casos, relegando a las y los adolescentes y jóvenes a esfuerzos personales enfocados en el sub-empleo y en el peor de los casos involucrarse en grupos criminales de todo tipo.
3. La deportación de migrantes sin documentación desde los Estados Unidos: lo anterior nos lleva a que la problemática de la violencia juvenil, se vio fortalecida en la agudización de la influencia de las personas deportadas, las maras y pandillas ya existían, pero este factor llegó a maximizar la problemática, debido a que en dicha nación del norte, la juventud deportada –ya sea por razones migratorias o crímenes cometidos– introdujeron nuevas formas más violentas y sofisticadas de llevar a cabo hechos delictivos.
4. Deficiencias del sistema educativo: el cual si bien es cierto que ha experimentado algunas leves mejoras, es necesario replantear algunos aspectos fundamentales desde la educación inicial, que se realicen reformas de fondo y forma en las curriculas educativas, en las cuales se incorporen la educación en y para la vida, derechos y deberes, además de cultura de paz; a esto es necesario continuar intensificando los esfuerzos de la alfabetización de personas adultas y que la educación media y superior no continúe viéndose como mercancía.
Las cuatro razones anteriores están íntimamente relacionadas, no se excluyen de ninguna manera, reproduciendo la violencia de manera endémica: la migración se ha dado por razones económicas, principalmente es el padre de familia el que se ve obligado a salir en busca de las oportunidades que se le han negado en nuestras fronteras, dejando a su paso secuelas muy graves a la situación familiar, configurándose estos hogares bajo un modelo mono-parental; esto en el caso de lograr llegar e integrarse en la vida productiva de los Estados Unidos y mandar sus remesas, sin embargo, no es esto lo que ocurre generalmente, debido a que las personas que emprenden este viaje, pueden quedarse en algunos de los países de la ruta o pueden morir durante el camino o incluso al llegar allá integrarse a algún grupo pandilleril y por supuesto en algún momento ser deportado por cualquier razón, un circulo de violencia que merece analizarse con mucha más profundidad, lo cual también tiene intima relación con las deficiencias en el sistema educativo y económico.
Luces de esperanza para la región
Ante este brevísimo diagnostico que se propone hoy de nuestra realidad en cuanto a la violencia juvenil y en general, es importante brindar a las causas algunas propuestas de solución integrales, en donde el proceso de la tregua y ahora la pacificación entre las dos principales pandillas, es parte de dicho engranaje para la restauración del tejido social de nuestra juventud y sociedad en general, esto ha despertado también muchas opiniones encontradas, dentro y fuera de nuestro país.
Para el caso, las pandillas homólogas en el vecino país de Honduras están iniciando con un proceso similar al nuestro, con la mediación de monseñor Rómulo Emiliani, con la enorme ventaja de contar con el apoyo y asesoría de los facilitadores del proceso aquí en El Salvador, ¿será que el proceso puede irse extendiendo a Guatemala para completar el impacto en los países del llamado triangulo del norte?
Recientemente, el día 23 de marzo de 2014, por todas y todos es conocido que se convocó a una conferencia de prensa en donde se daban a conocer –según los medios– que se están dando dos esfuerzos paralelos de continuar con el proceso de pacificación, uno por parte del monseñor Fabio Colíndres, representantes de iglesias históricas y otras personas de diferentes confesiones cristianas vinculas a ellos y la otra impulsada por el ministerio de justicia y seguridad pública, a través del ministro Ricardo Perdomo y monseñor Gregorio Rosa Chávez, como representante de la conferencia episcopal.
Conclusiones y propuestas
Al hacer este breve recorrido podemos sacar algunas conclusiones a manera de propuestas preliminares con relación a la situación de la prevención de la violencia juvenil y seguridad ciudadana de nuestro país:
1. Es necesario tener un plan de nación en donde se incluya como sujetos principales a nuestra juventud y su desarrollo integral, tomando muy en cuenta el componente de cultura de paz como eje transversal, que contribuya a la paz y reconciliación, esto es necesario que sea consultado desde las bases, es decir, dialogar con las y los jóvenes para hacerles participes de una verdadera visión de nación, lo cual en teoría se está promoviendo desde el actual ministerio de justicia y seguridad pública intentando involucrar a nuevos actores.
2. Destacar y motivar a tener un sentido de identidad y hacer de lado todo tipo de visión malinchista, intentando que haya más apego a las cosas buenas de nuestra cultura y darle el valor que se merece, haciendo de lado aspectos ligados a la venganza y el odio.
3. Otro de los factores fundamentales que debe tomar en cuenta es el componente educativo: debe mejorarse la calidad educativa desde la educación inicial, la primaria, la secundaria e incluso la educación superior, todo en vías de formar de manera plena a las generaciones emergentes con valores y enfoques apegado a los derechos humanos; esta no solamente es responsabilidad del gobierno, también deben propiciarse las condiciones dentro del seno de la familia y el apoyo incondicional de la iglesia no importando su denominación.
4. Generar más espacios de oportunidades para nuestra juventud: en donde se puedan evidenciar las capacidades, habilidades, creatividad y espiritualidad de ellas y ellos en todas las áreas del saber, el arte, el deporte y la recreación, la ciencia, la tecnología, además de brindar acompañamiento a otras iniciativas productivas donde no se les utilice y se les trate con igualdad, justicia y dignidad.
5. Lo anterior invitaría que también se realicen las legislaciones necesarias, donde se intenten hacer de lado las visiones político-partidarias y se trabaje verdaderamente en pro del bien común, esto definitivamente debe incluir a los casi 60 000 adolescentes y jóvenes que por el momento integran alguna estructura pandilleril, de hecho, ya se les han dado oportunidades a través del sector iglesia – católica y evangélica – que han teologizado y llegado a realizar una praxis que les ha servido como un punto de cooperación ecuménica, haciendo a un lado los fines proselitistas, simplemente se han establecido proyectos comunes que lleven bienestar a las vidas de las y los jóvenes en alto riesgo, sus familias y comunidades a las que pertenecen, labor que ha evidenciado de manera tangible la Buena Noticia del Evangelio de la Paz, para ir dando pasos concretos en aras de una reconciliación verdadera.
6. Es de suma importancia que los dos esfuerzos sean realmente coincidentes, no excluyentes, es necesario que el mayor numero de sectores posibles contribuyamos en el análisis, reflexión y brindar propuestas para tener acciones que puedan sumar a un proceso de pacificación mucho mas articulado, haciendo a un lado los protagonismos e intereses mezquinos, haciendo verdad las palabras puestas en la boca de Jesús: un reino dividido internamente va a la ruina… esperemos que El Espíritu de la Justicia, la Paz, la Reconciliación y la Vida, sea quien pueda guiarnos a la unidad de criterios en abordar y brindar alternativas de manera transparente en la búsqueda de la Paz.
Antonio Salomón Medina Fuentes, Iglesia Amigos de El Salvador, Coordinador Nacional del Proyecto Alternativas a la Violencia
La Fe sin Justicia no nos lleva a nada al igual que la Justicia sin la Paz...
Buscamos brindar herramientas con el objeto de encontrar La Paz de manera vivencial, despertando el sentido de comunidad entre las personas.
viernes, 25 de abril de 2014
martes, 13 de diciembre de 2011
La Reforma y la iglesia protestante de hoy[1] - Una visión más amplia y una contextualización
Por Juan Stam
Hoy más que nunca la iglesia tiene que redescubrir su historia. Una iglesia sin historia es una iglesia sin identidad, sin claridad ni criterios, y se cae fácilmente en el caos. Esa es la condición de gran parte del protestantismo latinoamericano hoy. Por eso felicito a la iglesia metodista el Redentor por su costumbre anual de recordar, con gratitud a Dios, a nuestros abuelos espirituales, los Reformadores.
Es importante recordar que la Reforma del siglo XVI fue multifacética. Además de la Reforma luterana y la Reforma calvinista, fue muy importante la Reforma Radical anabautista, y hubo hasta una reforma católica, representada especialmente por el Concilio de Trenta y la orden jesuita. La ubicación social de cada uno de estos movimientos fue distinto: Lutero se identificó con los príncipes alemanes y el incipiente nacionalismo; Calvino estaba más cerca de las ciudades suizas y una proto-burguesía, mientras los anabautistas se identificaban más con las clases pobres y el naciente proletariado. Pero todos miraban hacia el futuro, que vendría a llamarse "modernidad", mientras que el Vaticano miraba más al pasado y se aliaba con el Sacro Imperio Romano y muchos aspectos del mundo medieval. Es significativa la repetición de la palabra "naciente". Los Reformdores era los parteros del mundo moderno que nacía. Dos siglos después el movimiento wesleyano aportó nuevas dimensiones muy importantes al protestantismo.
Vamos a conversar esta noche en torno a las consignas con que se suele resumir ls teología de los Reformadores, pero es importante recordar que su pensamiento era mucho más amplio y profundo que esas consignas. En Lutero, por ejemplo, encontramos un cierto anticipo del existencialismo, en el papel de la experiencia personal en su teología y en su rechazo de toda sistematización; él era "un teólogo irregular". En Calvino es profunda la admiración por la gloria y santidad de Dios, tanto que se le ha llamado "un hombre ebrio de Dios". En los anabautistas se juntaban (y se juntan) la pasión por la justicia con el pacifismo. Pero en esta charla, nos vamos a concentrar en las consignas que mejor resumen los denominadores comunes de la Reforma.
I. Sola scriptura
Son famosas las palabras de Lutero en Worms (1521): "Mi conciencia es cautiva de la Palabra de Dios. Si no se me demuestra por las escrituras y por razones claras (no acepto la autoridad de papas y concilios, pues se contradicen), no puedo ni quiero retractar nada, porque ir contra la conciencia es tan peligroso como errado. Que Dios me ayuda, Amén".
En esta histórica declaración de Lutero, queda claro que la "sola scriptura" no significa que conocemos sólo la Biblia o que todo lo demás no importa. ¿Quién podría entender el éxodo sin saber algo de Egipto, o el exilio de los judíos sin saber algo de Asiria y Babilonia? Un famoso fundamentalista, R.A. Torrey, dijo sabiamente, "Quien conoce sólo la Biblia, no conoce la Biblia". Por eso, Lutero apela a las escrituras pero también a "razones claras" y a la conciencia. Después una correlación similar iba a ampliarse en "el cuadrilátero wesleyano" (escritura, tradición, razón, experiencia).
La Reforma colocó la Palabra de Dios, en sus varias modalidades, como la máxima autoridad normativa, encima de papas y concilios. Eso implicó a su vez la interpretación seria y crítica de las escrituras, desde los textos originales, transformando conceptos como jaris (gracia), pistis (fe) y metanoia (arrepentimiento). Impulsó también la predicación expositiva, aclarando y aplicando los textos sagrados, acompañada por la predicación del año lectivo, firmemente anclada en la historia de la salvación.
Hoy día amplios sectores de las iglesias evangélicas latinoamericanas han perdido el sentido histórico y predican un mensaje divorciado del pasado, aun del mismo contexto bíblico. ¡Qué increíble que ni las iglesias pentecostales celebran el día de Pentecostés![2] Son escasas tanto la predicación expositiva como la del ciclo litúrgico. Muchos sermones no son más que opinionismo, especulación, "performance" y puro "show", manipulación del texto y del público.[3] Hay también predicadores fieles, a Dios gracias, pero son la excepción.
II. Sola gratia
Karl Barth ha repetido muchas veces que las dos palabras más importantes para la teología son "gracia" (jaris) y "gratitud (eujaristia). El Catecismo de Heidelberg comienza formulando las tres cosas más importantes que el niño debe saber: "Cuán grande es mi pecado, cuán grande es la gracia de Dios, y cuán grande debe ser mi gratitud a Dios". La Reforma transformó la idea tradicional de la gracia de Dios como una fuerza moral impartida en el bautismo (gratia infusa), en un concepto personal, del amor con que Dios nos acepta sin ningún mérito de parte nuestra, y le dieron un lugar central en su teología y la gracia y la fe personal. Pero esa misma gracia era exigente de frutos de justicia (Efes 2:8-10). No era la gracia barata del "evangelio de ofertas" que se predica hoy.[4]
En muchos círculos evangélicos hoy existe de facto una doctrina de salvación por las obras. Entre los viejos fundamentalistas uno era "salvo" cuando dejaba de fumar, tomar e ir al cine. En la actualidad, algunas iglesias se especializan en maldiciones y anuncian que si uno no diezma, sus finanzas, y hasta su vida, serán malditas pero si ofrendan bien todo será bendición. Bien se ha observado que los diezmos y los "pactos" son las indulgencias del siglo XXI.
III. Sola fide
Casi todos saben que los Reformadores enseñaron la justificación por la gracia mediante la fe, pero pocos se dan cuenta de que transformaron el concepto de fe, devolviéndole su sentido bíblico. Recuerdo que cuando estuve aprendiendo el español compré el "Manual de Religión" que los colegios costarricenses empleaban como texto. Ese Manual definía la fe como "tener por cierto lo que dice la santa madre iglesia". Para los Reformadores, la fe es entrega a Cristo y confianza en él (fides est fiducia, otra consigna histórica). Para ellos, la fe sin obras es muerta. Según Calvino, "todo conocimiento verdadero de Dios nace de obediencia". Ahí está la diferencia importante entre la fe y el fideísmo.
Hoy en día muchas iglesias "evangélicas" confunden la fe con la ortodoxia y predican de hecho una salvación por ortodoxia. Para ellos, la fe consiste en decir Amén a lo que dice el pastor, en vez de ser discípulo radical de Jesucristo en todas las esferas de la vida (eclesial, social, económica, política etc). Por eso, en esas congregación discrepar de la opinión del pastor es el pecado de murmuración, lo que trae maldición.
La iglesia hoy debe preguntarse si está formando verdaderos discípulos o si está llenando los templos de gente que dice "Señor, señor" pero que no hace la voluntad del Padre (Mat 7:21-23)
IV. La libertad cristiana
Son muy conocidas las tres consignas que ya hemos analizado, pero las cuatro que quedan son olvidadas las más de las veces. Para comenzar, se olvida que, frente a mucha tradición medieval, los Reformadores eran pioneros de una nueva libertad.[5] Hace unos años el recordado filósofo costarricense, Roberto Murillo, publicó un artículo muy interesante sobre el aporte de Lutero a las libertades modernas. Para José Martí, héroe cubano, "todo amante de la libertad debe colgar un retrato de Martín Lutero en la pared de su cuarto".[6]
En el siglo XVI Europa vivía una crisis de autoridad después del fin de la edad media, cuando mandaban a fin de cuentas el Papa y el Sacro emperador romano. En esa coyuntura el programa teológico de la Reforma era una agenda profundamente liberadora.[7] La justificación por la gracia mediante la fe significaba una liberación del legalismo. La sola scriptura liberó a la iglesia del autoritarismo dogmático, el sacerdocio univeral del clericalismo, el semper reformanda nos libera del tradicionalismo estático y el soli deo gloria del culto a la personalidad.
Hoy día algunas iglesias se están volviendo más autoritarias que nunca. Aunque el viejo legalismo ha perdido fuerza, el principal legalismo ahora es el diezmo. He sabido de iglesias que amenazan con maldición a los que no diezman. En esa salvación por obras, la salvación se gana o se pierde en la hora de la ofrenda. He sabido de otras iglesias donde el pastor quiere controlar toda la vida de los fieles; ¡no se permite ni enamorarse sin el visto bueno del pastor!
Con el movimiento de "apóstoles" y "profetas" el autoritarismo llega a niveles sin precedente. Aunque San Pablo nos manda examinar y juzgar las profecías (1 Tes 5:19-21; 1 Cor 14:29-32), estos profetas pontifican con una cara seria que dice, "que nadie se atreva a cuestionar mi palabra profética". Por su parte, más de un "apóstol" se permite emitir alguna "declaración apostólica" con la falsa autoridad que presumen tener.
Aquí va también un problema de sola scriptura, de fidelidad bíblica. A menudo han dicho que una "palabra profética" tiene más autoridad que una enseñanza bíblica. Apelan también a la falsa distinción entre logos (palabra bíblica, general) y rhema (palabra profética específica, según ellos), con desprecio de la palabra inspirada como mero logos. De esta manera establecen autoridades paralelas a las escrituras, de forma parecida a los mormones. los Testigos de Jehová y otras sectas.
V Sacerdocio universal del los y las creyentes (1 P 2:9; Ap 1:6; 5:10)
Frente al rígido clericalismo de la iglesia católica de la época, la Reforma impulsó un proceso de democratización dentro de la iglesia y de la sociedad. Para Lutero, toda la vida es ministerio y todos los creyentes son sacerdotes de Dios. "Una lechera puede ordeñar las vacas para la gloria de Dios... Todos los cristianos son sacerdotes, y todas las mujeres sacerdotisas, jóvenes o viejos, señores o siervos, mujeres o doncellas, letrados o laicos, sin diferencia alguna" (W.A. 6,370; R. García-Villoslada, Martín Lutero, Tomo. I, p.467).
En su época, tanto la Reforma luterana como la Reforma calvinista se quedaron cortos en superar el clericalismo; los anabautistas avanzaron más, como también el movimiento wesleyano después. El siglo pasado, hubo un fuerte movimiento de teología del laicado que puede verse como la maduración de estos avances de la Reforma.
Sin embargo, hoy parece crecer un nuevo clericalismo, de los "super-clérigos", especialmente los "apóstoles". En una mesa redonda sobre los "apóstoles" en Quito, Ecuador, un participante declaró, "Antes era suficiente el título de pastor, pero ahora que existen las mega-iglesias, ese título no basta para sus fundadores y deben llamarse con un título mayor". La verdad es que ha surgido una nueva jerarquía eclesiástica, con los "apóstoles" y los "profetas" en la cumbre de poder y autoridad. En algunas iglesias el pastor es de hecho el C.E.O (ejecutivo mayor de una corporación), inaccesible a los feligreses con necesidades pastorales. Esas iglesias están organizadas según el modelo ejecutivo de las grandes empresas.
VI. Ecclesia reformata semper reformanda
Esta consigna expresa una realidad: los Reformadores no pretendían tener toda la verdad ni ser dueños de un sistema final de conceptos absolutos. Lutero era un "teólogo irregular" que nunca intentó formular un sistema. Calvino, por supuesto, articuló un sistema doctrinal, pero vivía revisándolo hasta nueve ediciones, alternando entre el latín y el francés. Algunos de los aportes más valiosos aparecen sólo en la novena edición. Si Calvino no hubiera muerto, sin duda hubiera producido una décima edición. Tillich define "el principio protestante", muy acertadamente, con la frase, "sólo Dios es absoluto". Karl Barth advierte contra la tentación de tener al "sistema" como la verdad absoluta, lo cual identifica como idolatría.
Lamentablemente, en el siglo XVII, amenazados por el racionalismo escéptico de la época, la teología luterana y la calvinista cayeron en una rígida ortodoxia escolástica. Aunque hicioeron algunos aportes, no lograron "defender" su fe sino que la redujo a un dogmatismo estéril. Curiosamente, luteranos y calvinistas se acusaban mutuamente de ser herejes, cripto-católicos y otros insultos.
El movimiento wesleyano puede verse en parte como una reacción contra esa "ortodoxia muerta" e hizo mucho para rescatar la salud del protestantismo. Pero a inicios del siglo XX la ortodoxia dogmática se resucitó en los Estados Unidos en la forma del fundamentalismo norteamericano.
Hoy día, cuando la tolerancia se ve como el sumo bien, son menos los reductos de ortodoxia cerrada, aunque los hay. Al contrario, en nuestro tiempo casi nada es seguro y todo es posible. La nueva consigna parece ser, "ecclesia reformata semper deformanda". La intención de la "semper reformata" era la de corregir errores y ser cada vez más fiel al Señor y su Palabra. Desde el siglo pasado la iglesia vive de fiebre en fiebre, cambiando de modas como los estilos de zapatos ("health and wealth", "name it, claim it", evangelio de prosperidad, tumbadera de gente, "apóstoles" y profetas, maldiciones generacionales etc etc ad infinitum). Muchas veces la innovación hoy no es para corregir errores sino de introducir nuevos errores. Muchas veces el fin no es mayor fidelidad sino mayor éxito, mayor fama o mayor dinero.
VII Soli deo gloria
"A Dios, y sólo a Dios, sea toda la gloria" fue una consigna fundamental de la Reforma. La iglesia de la época daba mucha gloria a otros en lugar de sólo a Dios. La Reforma fue una redescubrimiento de Dios, en perspectivas antes desconocidas. Los Reformadores tomaban muy en serio a Dios como el centro de toda su vida. Antes de su gran descubrimiento de la gracia, Lutero temía a Dios con horror y pánico, pero después se deleitaba en el amor del Dios de la gracia. Calvino era un hombre sobrecogido por la maravilla de la gloria de su Señor. La Reforma fue un gran encuentro con Dios. Puso Dios en el centro de su vida y su pensar, y le daba toda la gloria a él. Johann Sebastián Bach escribía las siglas "S.D.G." al inicio de todas sus partituras.
Hoy nuestra iglesia también tiene que redescubrir esta consigna de la sola gloria de Dios. Nuestra sociedad está permeada por el culto a la personalidad; hablamos de los "ídolos" de Hollywood y las "estrellas del deporte", etc. Las iglesias tienen también sus "estrellas" y a veces "dioses" a quienes adoran: mega-pastores, profetas y sanadores, algunos evangelistas promovidos con publicidad al estilo de Hollywood. En la iglesia del Señor no caben el personalismo y el culto a la personalidad.
Cuando Dios curó al cojo por medio de Pedro y Juan, y la gente los quería reconocer como milagreros, Pedro les contestó, "¿Por qué nos miran a nostros, como si nosotros, por nuestro propio poder o virtud, hubiéramos hecho caminar a este hombre? El Dios de Abraham, Isaac y Jacob, el Dios de nuestros antepasados, ha glorificado a su siervo Jesús" en sanar a aquel enfermo. Originalmente un "don de sanidad" no significaba algún poder que poseyera alguna persona, sino el acto de Dios de dar salud a un enfermo. A veces se habla de los "sanadores" como si fuesen dueños del poder milagroso; "en estas manos hay poder de sanar", dijo uno de ellos, mostrando sus manos ante las cámaras. Al contrario, "¿Por qué nos miran a nosotros, como si nosotros hubiéramos hecho algo", dijeron Pedro y Juan, para dar la gloria al Señor.
Esta consigna significa también que podemos, y debemos, glorificar a Dios en todo lo que hagamos. "Una lechera puede ordeñar las vacas para la gloria de Dios", dijo Lutero. En todo, nos exhorta San Pablo, "ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios" (1 Cor 10:31).
Conclusión: Nuestro momento histórico se parece dramáticamente al de los Reformadores en el siglo XVI: revolución en las comunicaciones (la imprenta de Gutenberg; hoy teléfono, radio, TV, computadora y hast iPod); revolución del espacio vital de la humanidad (navegación mejorada; Cristobal Colón 1492; hoy autos, aviones, viajes al espacio); revolucion armamentista (el fusil portátil, arcabus y mosqueta; hoy, armas nucleares) y sobre todo, una crisis de autoridad que produce gran confusión.
En esta coyuntura, ¿qué nos traerá el futuro? A como van las cosas, podría salir un protestantismo cultural y poderoso, algo parecido a lo que ha sido el catolicismo en el pasado. Pero gracias a Dios, sigue existiendo un remanente fiel y grandes signos de esperanza. ¿Levantará Dios a otro Lutero? Quizá que no, pero quiera el Señor concedernos un avivamiento de espiritualidad genuina y un movimiento de profunda renovación que sacudirá a la iglesia de pies a cabeza y preparará a la iglesia para responder a los grandes desafíos del nuevo mundo que está naciendo.
--------------------------------------------------------------------------------
[1] Charla en la iglesia metodista el Redentor, San José, Costa Rica, 31 de octubre de 2011. El tema asignado fue "Qué necesita reformar la iglesia hoy?". En la presentacion oral enfaticé tanbién lo positivo de lo que Dios está haciendo en la iglesia hoy.
[2] Ver "El Pentecostés tiene fecha" en juanstam.com, 6 de mayo 2008.
[3] Ver "Mecanismos de manipulación en las iglesias". juanstam.com, `12 de agosto 2010
[4] Aquí conviene recordar ese gran poema atribuido a Santa Teresa: "No me mueve, mi Dios, para quererte, el cielo que me tienes prometodo... No me tienes que dar porque te quiera..."
[5] En 1520 Lutero publicó un importante tratado "Sobre la libertad del cristiano".
[6] Hay que reconocer a la vez que hubo serias contradicciones en la conducta de Lutero, debido mayormente a su doctina de los dos reinos y sus vínculos con los príncipes alemanes. Su trato a los campesinos y los judíos era reprochable.
[7] Ver " Sobre la teología de los reformadores: unas reflexiones" (31 de octubre de 2011).
Hoy más que nunca la iglesia tiene que redescubrir su historia. Una iglesia sin historia es una iglesia sin identidad, sin claridad ni criterios, y se cae fácilmente en el caos. Esa es la condición de gran parte del protestantismo latinoamericano hoy. Por eso felicito a la iglesia metodista el Redentor por su costumbre anual de recordar, con gratitud a Dios, a nuestros abuelos espirituales, los Reformadores.
Es importante recordar que la Reforma del siglo XVI fue multifacética. Además de la Reforma luterana y la Reforma calvinista, fue muy importante la Reforma Radical anabautista, y hubo hasta una reforma católica, representada especialmente por el Concilio de Trenta y la orden jesuita. La ubicación social de cada uno de estos movimientos fue distinto: Lutero se identificó con los príncipes alemanes y el incipiente nacionalismo; Calvino estaba más cerca de las ciudades suizas y una proto-burguesía, mientras los anabautistas se identificaban más con las clases pobres y el naciente proletariado. Pero todos miraban hacia el futuro, que vendría a llamarse "modernidad", mientras que el Vaticano miraba más al pasado y se aliaba con el Sacro Imperio Romano y muchos aspectos del mundo medieval. Es significativa la repetición de la palabra "naciente". Los Reformdores era los parteros del mundo moderno que nacía. Dos siglos después el movimiento wesleyano aportó nuevas dimensiones muy importantes al protestantismo.
Vamos a conversar esta noche en torno a las consignas con que se suele resumir ls teología de los Reformadores, pero es importante recordar que su pensamiento era mucho más amplio y profundo que esas consignas. En Lutero, por ejemplo, encontramos un cierto anticipo del existencialismo, en el papel de la experiencia personal en su teología y en su rechazo de toda sistematización; él era "un teólogo irregular". En Calvino es profunda la admiración por la gloria y santidad de Dios, tanto que se le ha llamado "un hombre ebrio de Dios". En los anabautistas se juntaban (y se juntan) la pasión por la justicia con el pacifismo. Pero en esta charla, nos vamos a concentrar en las consignas que mejor resumen los denominadores comunes de la Reforma.
I. Sola scriptura
Son famosas las palabras de Lutero en Worms (1521): "Mi conciencia es cautiva de la Palabra de Dios. Si no se me demuestra por las escrituras y por razones claras (no acepto la autoridad de papas y concilios, pues se contradicen), no puedo ni quiero retractar nada, porque ir contra la conciencia es tan peligroso como errado. Que Dios me ayuda, Amén".
En esta histórica declaración de Lutero, queda claro que la "sola scriptura" no significa que conocemos sólo la Biblia o que todo lo demás no importa. ¿Quién podría entender el éxodo sin saber algo de Egipto, o el exilio de los judíos sin saber algo de Asiria y Babilonia? Un famoso fundamentalista, R.A. Torrey, dijo sabiamente, "Quien conoce sólo la Biblia, no conoce la Biblia". Por eso, Lutero apela a las escrituras pero también a "razones claras" y a la conciencia. Después una correlación similar iba a ampliarse en "el cuadrilátero wesleyano" (escritura, tradición, razón, experiencia).
La Reforma colocó la Palabra de Dios, en sus varias modalidades, como la máxima autoridad normativa, encima de papas y concilios. Eso implicó a su vez la interpretación seria y crítica de las escrituras, desde los textos originales, transformando conceptos como jaris (gracia), pistis (fe) y metanoia (arrepentimiento). Impulsó también la predicación expositiva, aclarando y aplicando los textos sagrados, acompañada por la predicación del año lectivo, firmemente anclada en la historia de la salvación.
Hoy día amplios sectores de las iglesias evangélicas latinoamericanas han perdido el sentido histórico y predican un mensaje divorciado del pasado, aun del mismo contexto bíblico. ¡Qué increíble que ni las iglesias pentecostales celebran el día de Pentecostés![2] Son escasas tanto la predicación expositiva como la del ciclo litúrgico. Muchos sermones no son más que opinionismo, especulación, "performance" y puro "show", manipulación del texto y del público.[3] Hay también predicadores fieles, a Dios gracias, pero son la excepción.
II. Sola gratia
Karl Barth ha repetido muchas veces que las dos palabras más importantes para la teología son "gracia" (jaris) y "gratitud (eujaristia). El Catecismo de Heidelberg comienza formulando las tres cosas más importantes que el niño debe saber: "Cuán grande es mi pecado, cuán grande es la gracia de Dios, y cuán grande debe ser mi gratitud a Dios". La Reforma transformó la idea tradicional de la gracia de Dios como una fuerza moral impartida en el bautismo (gratia infusa), en un concepto personal, del amor con que Dios nos acepta sin ningún mérito de parte nuestra, y le dieron un lugar central en su teología y la gracia y la fe personal. Pero esa misma gracia era exigente de frutos de justicia (Efes 2:8-10). No era la gracia barata del "evangelio de ofertas" que se predica hoy.[4]
En muchos círculos evangélicos hoy existe de facto una doctrina de salvación por las obras. Entre los viejos fundamentalistas uno era "salvo" cuando dejaba de fumar, tomar e ir al cine. En la actualidad, algunas iglesias se especializan en maldiciones y anuncian que si uno no diezma, sus finanzas, y hasta su vida, serán malditas pero si ofrendan bien todo será bendición. Bien se ha observado que los diezmos y los "pactos" son las indulgencias del siglo XXI.
III. Sola fide
Casi todos saben que los Reformadores enseñaron la justificación por la gracia mediante la fe, pero pocos se dan cuenta de que transformaron el concepto de fe, devolviéndole su sentido bíblico. Recuerdo que cuando estuve aprendiendo el español compré el "Manual de Religión" que los colegios costarricenses empleaban como texto. Ese Manual definía la fe como "tener por cierto lo que dice la santa madre iglesia". Para los Reformadores, la fe es entrega a Cristo y confianza en él (fides est fiducia, otra consigna histórica). Para ellos, la fe sin obras es muerta. Según Calvino, "todo conocimiento verdadero de Dios nace de obediencia". Ahí está la diferencia importante entre la fe y el fideísmo.
Hoy en día muchas iglesias "evangélicas" confunden la fe con la ortodoxia y predican de hecho una salvación por ortodoxia. Para ellos, la fe consiste en decir Amén a lo que dice el pastor, en vez de ser discípulo radical de Jesucristo en todas las esferas de la vida (eclesial, social, económica, política etc). Por eso, en esas congregación discrepar de la opinión del pastor es el pecado de murmuración, lo que trae maldición.
La iglesia hoy debe preguntarse si está formando verdaderos discípulos o si está llenando los templos de gente que dice "Señor, señor" pero que no hace la voluntad del Padre (Mat 7:21-23)
IV. La libertad cristiana
Son muy conocidas las tres consignas que ya hemos analizado, pero las cuatro que quedan son olvidadas las más de las veces. Para comenzar, se olvida que, frente a mucha tradición medieval, los Reformadores eran pioneros de una nueva libertad.[5] Hace unos años el recordado filósofo costarricense, Roberto Murillo, publicó un artículo muy interesante sobre el aporte de Lutero a las libertades modernas. Para José Martí, héroe cubano, "todo amante de la libertad debe colgar un retrato de Martín Lutero en la pared de su cuarto".[6]
En el siglo XVI Europa vivía una crisis de autoridad después del fin de la edad media, cuando mandaban a fin de cuentas el Papa y el Sacro emperador romano. En esa coyuntura el programa teológico de la Reforma era una agenda profundamente liberadora.[7] La justificación por la gracia mediante la fe significaba una liberación del legalismo. La sola scriptura liberó a la iglesia del autoritarismo dogmático, el sacerdocio univeral del clericalismo, el semper reformanda nos libera del tradicionalismo estático y el soli deo gloria del culto a la personalidad.
Hoy día algunas iglesias se están volviendo más autoritarias que nunca. Aunque el viejo legalismo ha perdido fuerza, el principal legalismo ahora es el diezmo. He sabido de iglesias que amenazan con maldición a los que no diezman. En esa salvación por obras, la salvación se gana o se pierde en la hora de la ofrenda. He sabido de otras iglesias donde el pastor quiere controlar toda la vida de los fieles; ¡no se permite ni enamorarse sin el visto bueno del pastor!
Con el movimiento de "apóstoles" y "profetas" el autoritarismo llega a niveles sin precedente. Aunque San Pablo nos manda examinar y juzgar las profecías (1 Tes 5:19-21; 1 Cor 14:29-32), estos profetas pontifican con una cara seria que dice, "que nadie se atreva a cuestionar mi palabra profética". Por su parte, más de un "apóstol" se permite emitir alguna "declaración apostólica" con la falsa autoridad que presumen tener.
Aquí va también un problema de sola scriptura, de fidelidad bíblica. A menudo han dicho que una "palabra profética" tiene más autoridad que una enseñanza bíblica. Apelan también a la falsa distinción entre logos (palabra bíblica, general) y rhema (palabra profética específica, según ellos), con desprecio de la palabra inspirada como mero logos. De esta manera establecen autoridades paralelas a las escrituras, de forma parecida a los mormones. los Testigos de Jehová y otras sectas.
V Sacerdocio universal del los y las creyentes (1 P 2:9; Ap 1:6; 5:10)
Frente al rígido clericalismo de la iglesia católica de la época, la Reforma impulsó un proceso de democratización dentro de la iglesia y de la sociedad. Para Lutero, toda la vida es ministerio y todos los creyentes son sacerdotes de Dios. "Una lechera puede ordeñar las vacas para la gloria de Dios... Todos los cristianos son sacerdotes, y todas las mujeres sacerdotisas, jóvenes o viejos, señores o siervos, mujeres o doncellas, letrados o laicos, sin diferencia alguna" (W.A. 6,370; R. García-Villoslada, Martín Lutero, Tomo. I, p.467).
En su época, tanto la Reforma luterana como la Reforma calvinista se quedaron cortos en superar el clericalismo; los anabautistas avanzaron más, como también el movimiento wesleyano después. El siglo pasado, hubo un fuerte movimiento de teología del laicado que puede verse como la maduración de estos avances de la Reforma.
Sin embargo, hoy parece crecer un nuevo clericalismo, de los "super-clérigos", especialmente los "apóstoles". En una mesa redonda sobre los "apóstoles" en Quito, Ecuador, un participante declaró, "Antes era suficiente el título de pastor, pero ahora que existen las mega-iglesias, ese título no basta para sus fundadores y deben llamarse con un título mayor". La verdad es que ha surgido una nueva jerarquía eclesiástica, con los "apóstoles" y los "profetas" en la cumbre de poder y autoridad. En algunas iglesias el pastor es de hecho el C.E.O (ejecutivo mayor de una corporación), inaccesible a los feligreses con necesidades pastorales. Esas iglesias están organizadas según el modelo ejecutivo de las grandes empresas.
VI. Ecclesia reformata semper reformanda
Esta consigna expresa una realidad: los Reformadores no pretendían tener toda la verdad ni ser dueños de un sistema final de conceptos absolutos. Lutero era un "teólogo irregular" que nunca intentó formular un sistema. Calvino, por supuesto, articuló un sistema doctrinal, pero vivía revisándolo hasta nueve ediciones, alternando entre el latín y el francés. Algunos de los aportes más valiosos aparecen sólo en la novena edición. Si Calvino no hubiera muerto, sin duda hubiera producido una décima edición. Tillich define "el principio protestante", muy acertadamente, con la frase, "sólo Dios es absoluto". Karl Barth advierte contra la tentación de tener al "sistema" como la verdad absoluta, lo cual identifica como idolatría.
Lamentablemente, en el siglo XVII, amenazados por el racionalismo escéptico de la época, la teología luterana y la calvinista cayeron en una rígida ortodoxia escolástica. Aunque hicioeron algunos aportes, no lograron "defender" su fe sino que la redujo a un dogmatismo estéril. Curiosamente, luteranos y calvinistas se acusaban mutuamente de ser herejes, cripto-católicos y otros insultos.
El movimiento wesleyano puede verse en parte como una reacción contra esa "ortodoxia muerta" e hizo mucho para rescatar la salud del protestantismo. Pero a inicios del siglo XX la ortodoxia dogmática se resucitó en los Estados Unidos en la forma del fundamentalismo norteamericano.
Hoy día, cuando la tolerancia se ve como el sumo bien, son menos los reductos de ortodoxia cerrada, aunque los hay. Al contrario, en nuestro tiempo casi nada es seguro y todo es posible. La nueva consigna parece ser, "ecclesia reformata semper deformanda". La intención de la "semper reformata" era la de corregir errores y ser cada vez más fiel al Señor y su Palabra. Desde el siglo pasado la iglesia vive de fiebre en fiebre, cambiando de modas como los estilos de zapatos ("health and wealth", "name it, claim it", evangelio de prosperidad, tumbadera de gente, "apóstoles" y profetas, maldiciones generacionales etc etc ad infinitum). Muchas veces la innovación hoy no es para corregir errores sino de introducir nuevos errores. Muchas veces el fin no es mayor fidelidad sino mayor éxito, mayor fama o mayor dinero.
VII Soli deo gloria
"A Dios, y sólo a Dios, sea toda la gloria" fue una consigna fundamental de la Reforma. La iglesia de la época daba mucha gloria a otros en lugar de sólo a Dios. La Reforma fue una redescubrimiento de Dios, en perspectivas antes desconocidas. Los Reformadores tomaban muy en serio a Dios como el centro de toda su vida. Antes de su gran descubrimiento de la gracia, Lutero temía a Dios con horror y pánico, pero después se deleitaba en el amor del Dios de la gracia. Calvino era un hombre sobrecogido por la maravilla de la gloria de su Señor. La Reforma fue un gran encuentro con Dios. Puso Dios en el centro de su vida y su pensar, y le daba toda la gloria a él. Johann Sebastián Bach escribía las siglas "S.D.G." al inicio de todas sus partituras.
Hoy nuestra iglesia también tiene que redescubrir esta consigna de la sola gloria de Dios. Nuestra sociedad está permeada por el culto a la personalidad; hablamos de los "ídolos" de Hollywood y las "estrellas del deporte", etc. Las iglesias tienen también sus "estrellas" y a veces "dioses" a quienes adoran: mega-pastores, profetas y sanadores, algunos evangelistas promovidos con publicidad al estilo de Hollywood. En la iglesia del Señor no caben el personalismo y el culto a la personalidad.
Cuando Dios curó al cojo por medio de Pedro y Juan, y la gente los quería reconocer como milagreros, Pedro les contestó, "¿Por qué nos miran a nostros, como si nosotros, por nuestro propio poder o virtud, hubiéramos hecho caminar a este hombre? El Dios de Abraham, Isaac y Jacob, el Dios de nuestros antepasados, ha glorificado a su siervo Jesús" en sanar a aquel enfermo. Originalmente un "don de sanidad" no significaba algún poder que poseyera alguna persona, sino el acto de Dios de dar salud a un enfermo. A veces se habla de los "sanadores" como si fuesen dueños del poder milagroso; "en estas manos hay poder de sanar", dijo uno de ellos, mostrando sus manos ante las cámaras. Al contrario, "¿Por qué nos miran a nosotros, como si nosotros hubiéramos hecho algo", dijeron Pedro y Juan, para dar la gloria al Señor.
Esta consigna significa también que podemos, y debemos, glorificar a Dios en todo lo que hagamos. "Una lechera puede ordeñar las vacas para la gloria de Dios", dijo Lutero. En todo, nos exhorta San Pablo, "ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios" (1 Cor 10:31).
Conclusión: Nuestro momento histórico se parece dramáticamente al de los Reformadores en el siglo XVI: revolución en las comunicaciones (la imprenta de Gutenberg; hoy teléfono, radio, TV, computadora y hast iPod); revolución del espacio vital de la humanidad (navegación mejorada; Cristobal Colón 1492; hoy autos, aviones, viajes al espacio); revolucion armamentista (el fusil portátil, arcabus y mosqueta; hoy, armas nucleares) y sobre todo, una crisis de autoridad que produce gran confusión.
En esta coyuntura, ¿qué nos traerá el futuro? A como van las cosas, podría salir un protestantismo cultural y poderoso, algo parecido a lo que ha sido el catolicismo en el pasado. Pero gracias a Dios, sigue existiendo un remanente fiel y grandes signos de esperanza. ¿Levantará Dios a otro Lutero? Quizá que no, pero quiera el Señor concedernos un avivamiento de espiritualidad genuina y un movimiento de profunda renovación que sacudirá a la iglesia de pies a cabeza y preparará a la iglesia para responder a los grandes desafíos del nuevo mundo que está naciendo.
--------------------------------------------------------------------------------
[1] Charla en la iglesia metodista el Redentor, San José, Costa Rica, 31 de octubre de 2011. El tema asignado fue "Qué necesita reformar la iglesia hoy?". En la presentacion oral enfaticé tanbién lo positivo de lo que Dios está haciendo en la iglesia hoy.
[2] Ver "El Pentecostés tiene fecha" en juanstam.com, 6 de mayo 2008.
[3] Ver "Mecanismos de manipulación en las iglesias". juanstam.com, `12 de agosto 2010
[4] Aquí conviene recordar ese gran poema atribuido a Santa Teresa: "No me mueve, mi Dios, para quererte, el cielo que me tienes prometodo... No me tienes que dar porque te quiera..."
[5] En 1520 Lutero publicó un importante tratado "Sobre la libertad del cristiano".
[6] Hay que reconocer a la vez que hubo serias contradicciones en la conducta de Lutero, debido mayormente a su doctina de los dos reinos y sus vínculos con los príncipes alemanes. Su trato a los campesinos y los judíos era reprochable.
[7] Ver " Sobre la teología de los reformadores: unas reflexiones" (31 de octubre de 2011).
martes, 29 de noviembre de 2011
Jesús y las riquezas[1]
Por Juan Stam
A diferencia del Antiguo Testamento, que a menudo interpreta la riqueza como bendición de Dios (Gén 12:2; 13:2), no aparece entre las bienaventuranzas de Jesús ninguna que dijera, "benditos ustedes los ricos". Eso se debe en gran parte al sistema económico tan distinto en los dos casos. Por mucho de la historia de Israel la riqueza consistía en ganado, oro y plata, y ropa fina. Las compras y ventas eran por trueque o por determinado peso de oro o plata, pues no existían las monedas. Por eso, la brecha entre ricos y pobres era mucho menos y era más lógico ver las riquezas como bendición de Dios. En cambio, el imperio romano del siglo I se basaba en la esclavitud masiva y el comercio nacional e internacional, con una brecha inmensa entre ricos y pobres. Entonces ser "rico" era muy otra cosa.
Jesús nunca declara benditos a los ricos sino advierte una y otra vez contra los peligros y tentaciones de la riqueza. En vez de decir "Bienaventurados los ricos" Jesús dijo lo contrario: "Bienaventurados ustedes los pobres" y "Ay de ustedes los ricos" (Lc 6:20,24). Mateo lo amplía con "pobres en espíritu" (frase de sentido muy discutido) y Lucas lo amplía con el contraste entre pobres (bienaventurados) y ricos (ay de ellos).[2] Es imposible entender ese lenguaje de Lucas en sentido abstracto o espiritual; en Mateo, "pobres" y "pequeñuelos" (Mat 11:25) describen también un grupo socio-económico de la sociedad.[3] Claro, tampoco debe interpretarse como una beatificación de la pobreza ni mucho menos como una justificación de la desigualdad económica, ayer y hoy. Es más bien un llamado a identificarnos con los pobres porque el reino de Dios está al lado de ellos.[4]
En el mensaje de Jesús sobre las riquezas predomina un fuerte énfasis en los peligros de poseerlas. Cristo condena tanto el afán por las riquezas como la confianza en ellas. En la parábola del sembrador, sobre la semilla que cayó entre espinos, dice que "las preocupaciones de esta vida y el engaño de las riquezas la ahogan" (Mt 13:22; Mr 4:19; Luc 8:14 agrega "los placeres de esta vida"). Según otra traducción, "los negocios de esta vida les preocupan demasiado y el amor por las riquezas los engaña, y quisieran poseer todas las cosas" (Mr 4:19 DHH). Las riquezas seducen con su promesa de felicidad y bienestar, pero todo es engaño y al final no satisfacen. De hecho, estos son temas muy presentes en las escrituras hebreas (Dt 8:11-17; Ecl 5:10; Sal 49:6; 52.7). Las riquezas amenazan con dar una falsa seguridad que les hace a los ricos creer que ellas bastan y que no necesitan a Dios ni el mensaje del evangelio.
El sermón de la montaña: Un largo pasaje del Sermón de la Montaña se dedica también al tema de las riquezas (Mt 6:19-34). El argumento se estructura alrededor de cinco imperativos:
(1) no acumular tesoros en la tierra sino en el cielo v.19;
(2) no afanarnos por comida, bebida y ropa (las aves) v.25;
¿Por qué se afanan ustedes? v.28
(3) no afanarnos por comida, bebida y ropa (las flores) v.31;
(4) no afanarnos por el mañana v.34 sino
(5) buscar primero el reino de Dios v.33.
Todo el pasaje está cruzado por fuertes contrastes: tesoros en tierra/tesoros en cielo; perecederos/imperecederos; ojo bueno/ojo malo; Dios/Mamón; el afán/el cuidado del Padre; el Reino/añadidura; el mañana/el hoy.
El pasaje comienza mandando a los fieles "no atesorar tesoros" (thesaurizete thêsaurous, acusativo cognado) en la tierra, que son "depósitos" muy inseguros y perecederos (Mt 6:19: polilla, óxido, ladrones; cf. Lc 12:33). Pero en los mismos términos Jesús manda "atesorar tesoros" en el cielo (nada de polilla, óxido, ladrones). Lucas nos explica como hacer esta transferencia de valores: vender nuestras posesiones y dar a los pobres (12:33-34; cf 12:21).[5] Era común en el pensamiento judío pensar que tales obras transfieren el tesoro al cielo; según Peah 1.1 del Mishná, "el capital se deposita así en el mundo venidero" (Ellison, New Testament Commentary 1969, p.148).
Es probable que lo dicho sobre el "ojo bueno" (Mat 6:22 ofthalmos haplous) y el "ojo maligno" (ofthalmos ponêros) tiene que ver con el mismo tema de las riquezas. El campo semántico del adjetivo haplous incluye el concepto de sencillo (no dividido; 2Cor 11:3; Ef 6:5; Col 3:22 y Septuaginta), sincero, íntegro pero también puede significar generoso. El sustantivo correspondiente significa "generosidad" en textos como Rom 12:8; 2Cor 8:2; 9:11,12, y el adverbio significa "generosamente" en Stg 1:5. Con esa polisemia, Mat 6:22-23 se relaciona como "generosidad" con los versículos anteriores, y como "integridad" (sin mezcla) con lo que sigue. Hemos de dar generosamente a los necesitados, para "atesorar tesoros" en el cielo, y hemos de adorar a Dios con un corazón puro e íntegro.
Siguiendo con el tema de las riquezas, Jesús nos presenta una disyuntiva radical: o servimos a Dios o servimos a Mamón (riquezas; 6:24). Esto puede entenderse como una relectura de la exigencia profética de Elías: o Baal o Yahvéh pero jamás ambos. Es muy significativo que siglos después, bajo una economía muy diferente pero no menos injusta, Jesús escogiera precisamente "Mamón" como el Baal de su tiempo. El verbo douleuein (servir) y el contexto implican que el apego a las riquezas es una esclavitud (Lc 16:13) y una idolatría (Ef 5:5; Col 3:5). El término mamôna, que Mateo y Lucas reproducen del arameo original del discurso de Jesús, parece sugerir la idea de "aquello en que uno confía, a lo que uno se entrega" (Hauck, Beyreuther, de Dietrich).
Con 6:25 comienza el segundo tema del bloque textual, una extensa exhortación contra el afán por los bienes temporales (Mat 6:25-34). La primera mitad advierte contra la avaricia (6:19-24). y esta segunda mitad contra el afán (6:25-34). Algunos han sugerida que la avaricia y la acumulación son tentaciones especialmente para los ricos, y el afán y la ansiedad para los pobres, aunque todo el pasaje se aplica tanto a ricos como a pobres, cada cual a su manera. El mismo lenguaje en la parábola del sembrador coordina este afán con "el engaño de las riquezas" y "los placeres de esta vida" (Mt 13:22; Mr 4:19; Luc 8:14). De hecho, el afán de acumular más y más, como la esencia de la avaricia, es el probable objeto de estos versículos.
El pasaje da cinco razones para no afanarnos por las riquezas: (1) la vida es más que acumular riquezas (6:25); (2) Dios es fiel y proveerá, como provee por las aves y las flores (6:26-30); (3) la ansiedad por lo temporal revela una falta de fe (6:30,32); (4) de todos modos, nada logramos con afanarnos (6:27); (5) si buscamos primero el reino de Dios, lo demás será añadido (6:33). Ese reino es la inversión total del orden de riqueza y pobreza (Lc 1:52-53; 16:25). Conclusión: no tiene sentido ser afanosos si hemos puesto nuestras vidas en las manos del Señor.
La palabra griega para "afanarse" (merimnaô) es la misma que describe a Marta, hermana de María (Lc 10:40-41, "abrumada porque tenía mucho que hacer...inquieta y preocupada por muchas cosas"). De ninguna manera nos prohíbe prevenir responsablemente las necesidades presentes y futuras. Nos exhorta a tener una fe responsable y centrada, sin poner el corazón en las riquezas (si somos ricos) ni desesperarnos con pánico (si somos pobres). Un bello ejemplo de este último caso es Tomás Chisholm, autor de "O tu fidelidad" (anexo).
El encuentros de Jesús con el joven rico: Esta historia se relata en cada uno de los evangelios sinópticos (Mat 19:16-27; Mr 10:17-31; Lc 18:18-30). Un hombre rico, una autoridad en su comunidad (Lc 18:18, arjôn), vino corriendo a Jesús y se postró ante él (10:17). Le preguntó con urgencia qué tiene que hacer para heredar la vida eterna, y Cristo le citó la segunda tabla de la ley, pero omitiendo la codicia del último mandamiento y agregando el gran mandamiento del amor (Mat 22:37-39). El rico contestó que ha cumplido todo eso, pero Jesús sabe que este rico ama más a sí mismo y a sus riquezas que a Dios y al prójimo. Por eso le mandó vender todo y dar a los pobres, pero ese precio del discipulado era demasiado alto y el joven se fue triste y derrotado.
Entonces Jesús explicó el caso y dijo, "¡Qué difícil es para los ricos entrar en el reinado de Dios!", quizá para señalar lo difícil de que Dios comience a reinar en la vida de un rico. A eso añade una hipérbole tan simpática literariamente como triste moralmente, "Es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios". ¡Qué cómico pensar en alguien tratando de pasar un camello, con todo y joroba, por el ojo de una aguja! (Ese dicho, probablemente un proverbio conocido, no tenía nada que ver con una supuesta puerta pequeña llamada "ojo de la aguja", de cuya existencia no hay evidencias históricas). La declaración de Jesús no podría ser más radical y drástica.
Los ricos en las parábolas de Jesús: Aunque muchas parábolas de Jesús tratan de temas económicos, hay tres en San Lucas que hablan específicamente de personas ricas: el terrateniente insensato (12:13-21), el mayordomo astuto (16:1-12) y el rico y Lázaro (16:19-31). Paradójicamente, el único que sale bien (en parte) es el vivo del mayordomo injusto.
En una advertencia contra la avaricia (Lc 12:15), con ecos del Sermón de la Montaña, Jesús cuenta la parábola de un finquero muy próspero quien había planeado muy bien su jubilación (para decirlo en términos modernos). Como el abundante producto de sus tierras no cabía en sus graneros y silos, decidió construir graneros aun más grandes para almacenar las cosechas, y entonces de eso descansar de sus labores y gozar de la vida comiendo y bebiendo. Pero se olvidó de algo muy importante: la muerte. Dios le dijo, según la parábola, "¡Necio! Esta misma noche te van a reclamar la vida. ¿Y quién se quedará con lo que has acumulado?" (Lc 12:21). Jesús define en seguida la moraleja de esta historia: "Así le sucede al que acumula riquezas para sí mismo, en vez de ser rico delante de Dios" (12:22).
La parábola del administrador astuto (Lc 16:1-12) tiene una aplicación distinta pero relacionada. El mayordomo (que de por sí no era pobre y tenía acceso a muchos recursos) administraba las finanzas de un hombre rico. Fue acusado, con o sin razón, de malversación de recursos y el patrón le exigió cuentas con amenaza de despido. Entonces este empleado, frente al inminente desempleo (16:3), concibió una estrategia para salvar su futuro. Comenzó a llamar, uno por uno, a los que debían al patrón y a reducir la deuda de cada uno. (Nada indica que se trataba sólo de supuestas comisiones que le correspondían a él). Sorprendentemente, al saberlo el patrón, elogió la astucia de su mayordomo y no lo despidió. Y aun más sorprendente, Cristo lo pone de ejemplo y exhorta a los discípulos, "les digo que se valgan de las riquezas mundanas para ganar amigos" que "los reciban a ustedes en las moradas eternas" (16:9).
El relato sigue con la versión lucana de la opción radical entre Dios y Mamón. Los fariseos, que eran avaros enamorados del dinero, se burlaron de estas enseñanzas (peores que el joven rico, que se fue triste).
Finalmente tenemos la parábola del rico (llamado Dives en la Vulgata latina) y el mendigo Lázaro.[6] Esta historia tiene dos partes y dos aplicaciones morales: primero, la inversión total de la condición de ambos después de morir (16:16-23), y segundo, la suficiencia del testimonio de las escrituras, sin que alguien tenga que volver de los muertos a advertir a los impíos (16:24-31).[7] En la tierra el rico se vestía del mayor lujo y cada día daba espléndidos banquetes, mientras Lázaro, echada a la puerta, cubierto de llagas que lamían los perros, esperaba comer las migajas que caían de la mesa. Pero después de sus respectivas muertes el rico era el ex-mendigo Lázaro, y el antes rico Dives era un pobre miserable. El mensaje de justicia social es impactante.
Este rico no era un gentil ni un samaritano ni un ateo. Se creía hijo de Abraham y con toda probabilidad iba regularmente al templo y a la sinagoga. Y no hizo nada contra el pobre Lázaro, ni lo quitó de la puerta de su mansión. Su pecado era pecado de omisión, de lo que no hizo, pero Jesús declaró que "los que no hacen la voluntad de mi Padre" no entrarán en el reino de Dios (Mat 7:21-23). Vivir cómodamente, o aun peor lujosamente, en presencia de la desesperada necesidad del prójimo, es negar totalmente el Reino de Dios y perder la entrada al mismo. La parábola del rico y Lázaro nos enseña que nuestro trato con los pobres afecta decisivamente nuestro destino eterno (cf. Mat 25:31-45).
Conclusión: La actitud de Jesús hacia las riquezas era muy definida, de advertencia contra la seducción que ejercen y las tentaciones que trae el deseo de ellas. A diferencia del Antiguo Testamento (bajo un sistema agrario y comunitario) y a diferencia de muchos predicadores de hoy (bajo el neoliberalismo), Jesús nunca describe la riqueza como bendición de Dios. Jesús mismo, siendo rico, se hizo pobre, para enriquecer a otros. Cuando vivía en la tierra, ejemplificó un estilo de vida sencillo en servicio de los demás.[8]
Bien ha escrito Suzanne de Dietrich, "Nadie jamás ha desenmascarado como Jesús el poder del dinero y su fascinación sobre la gente" (Matthew¸ Richmond: John Knox 1961) p.44. El mensaje de Jesús sobre los peligros de la riqueza y el afán avaro es más necesario hoy que nunca.
--------------------------------------------------------------------------------
[1] Este artículo es una continuación del artículo sobre la avaricia, juanstam.com, 4 de agosto de 2011.
[2] Es importante recordar que tanto Lucas como Mateo estaban traduciendo del original arameo del discurso de Jesús.
[3] Paulo Lockmann, RIBLA 27:1997, pp. 46-50, que cita de la obra clásica de Strack-Billerbeck evidencias rabínicas de que "pobres en espíritu" podría ser un término especial para los pobladores sencillos del campo.
[4] Los esfuerzos de algunos autores de reinterpretar "pobre" y "rico" en términos espirituales, como "humilde" y "soberbio", etc., no convencen y deben rechazarse como una evasión del mensaje radical de Jesús, Santiago, Juan y otros autores del N.T.
[5] Aunque la exigencia al joven rico fue un caso particular, esta instrucción de Lucas 12:33 se aplica de alguna forma a todo seguidor de Jesús.
[6] La trama básica de esta historia, con aplicaciones similares, era conocida siglos antes, especialmente en Egipto. Jesús reinterpreta esta clásica parábola.
[7] Este segundo argumento explica la mención de Lázaro,'a quien Jesús resucitó pero los impíos no creyeron.
[8] Conviene refutar aquí el mito, totalmente sin evidencias históricas. de que la túnica de Jesús, que era sin costura, era un lujo. Nada indica que costaba más una túnica hecha de una sola pieza de tela. Juan lo menciona sólo como razón de no rifarla sin cortar, con posibles referencias al Antiguo Testamento (Jn 19:3-24).
A diferencia del Antiguo Testamento, que a menudo interpreta la riqueza como bendición de Dios (Gén 12:2; 13:2), no aparece entre las bienaventuranzas de Jesús ninguna que dijera, "benditos ustedes los ricos". Eso se debe en gran parte al sistema económico tan distinto en los dos casos. Por mucho de la historia de Israel la riqueza consistía en ganado, oro y plata, y ropa fina. Las compras y ventas eran por trueque o por determinado peso de oro o plata, pues no existían las monedas. Por eso, la brecha entre ricos y pobres era mucho menos y era más lógico ver las riquezas como bendición de Dios. En cambio, el imperio romano del siglo I se basaba en la esclavitud masiva y el comercio nacional e internacional, con una brecha inmensa entre ricos y pobres. Entonces ser "rico" era muy otra cosa.
Jesús nunca declara benditos a los ricos sino advierte una y otra vez contra los peligros y tentaciones de la riqueza. En vez de decir "Bienaventurados los ricos" Jesús dijo lo contrario: "Bienaventurados ustedes los pobres" y "Ay de ustedes los ricos" (Lc 6:20,24). Mateo lo amplía con "pobres en espíritu" (frase de sentido muy discutido) y Lucas lo amplía con el contraste entre pobres (bienaventurados) y ricos (ay de ellos).[2] Es imposible entender ese lenguaje de Lucas en sentido abstracto o espiritual; en Mateo, "pobres" y "pequeñuelos" (Mat 11:25) describen también un grupo socio-económico de la sociedad.[3] Claro, tampoco debe interpretarse como una beatificación de la pobreza ni mucho menos como una justificación de la desigualdad económica, ayer y hoy. Es más bien un llamado a identificarnos con los pobres porque el reino de Dios está al lado de ellos.[4]
En el mensaje de Jesús sobre las riquezas predomina un fuerte énfasis en los peligros de poseerlas. Cristo condena tanto el afán por las riquezas como la confianza en ellas. En la parábola del sembrador, sobre la semilla que cayó entre espinos, dice que "las preocupaciones de esta vida y el engaño de las riquezas la ahogan" (Mt 13:22; Mr 4:19; Luc 8:14 agrega "los placeres de esta vida"). Según otra traducción, "los negocios de esta vida les preocupan demasiado y el amor por las riquezas los engaña, y quisieran poseer todas las cosas" (Mr 4:19 DHH). Las riquezas seducen con su promesa de felicidad y bienestar, pero todo es engaño y al final no satisfacen. De hecho, estos son temas muy presentes en las escrituras hebreas (Dt 8:11-17; Ecl 5:10; Sal 49:6; 52.7). Las riquezas amenazan con dar una falsa seguridad que les hace a los ricos creer que ellas bastan y que no necesitan a Dios ni el mensaje del evangelio.
El sermón de la montaña: Un largo pasaje del Sermón de la Montaña se dedica también al tema de las riquezas (Mt 6:19-34). El argumento se estructura alrededor de cinco imperativos:
(1) no acumular tesoros en la tierra sino en el cielo v.19;
(2) no afanarnos por comida, bebida y ropa (las aves) v.25;
¿Por qué se afanan ustedes? v.28
(3) no afanarnos por comida, bebida y ropa (las flores) v.31;
(4) no afanarnos por el mañana v.34 sino
(5) buscar primero el reino de Dios v.33.
Todo el pasaje está cruzado por fuertes contrastes: tesoros en tierra/tesoros en cielo; perecederos/imperecederos; ojo bueno/ojo malo; Dios/Mamón; el afán/el cuidado del Padre; el Reino/añadidura; el mañana/el hoy.
El pasaje comienza mandando a los fieles "no atesorar tesoros" (thesaurizete thêsaurous, acusativo cognado) en la tierra, que son "depósitos" muy inseguros y perecederos (Mt 6:19: polilla, óxido, ladrones; cf. Lc 12:33). Pero en los mismos términos Jesús manda "atesorar tesoros" en el cielo (nada de polilla, óxido, ladrones). Lucas nos explica como hacer esta transferencia de valores: vender nuestras posesiones y dar a los pobres (12:33-34; cf 12:21).[5] Era común en el pensamiento judío pensar que tales obras transfieren el tesoro al cielo; según Peah 1.1 del Mishná, "el capital se deposita así en el mundo venidero" (Ellison, New Testament Commentary 1969, p.148).
Es probable que lo dicho sobre el "ojo bueno" (Mat 6:22 ofthalmos haplous) y el "ojo maligno" (ofthalmos ponêros) tiene que ver con el mismo tema de las riquezas. El campo semántico del adjetivo haplous incluye el concepto de sencillo (no dividido; 2Cor 11:3; Ef 6:5; Col 3:22 y Septuaginta), sincero, íntegro pero también puede significar generoso. El sustantivo correspondiente significa "generosidad" en textos como Rom 12:8; 2Cor 8:2; 9:11,12, y el adverbio significa "generosamente" en Stg 1:5. Con esa polisemia, Mat 6:22-23 se relaciona como "generosidad" con los versículos anteriores, y como "integridad" (sin mezcla) con lo que sigue. Hemos de dar generosamente a los necesitados, para "atesorar tesoros" en el cielo, y hemos de adorar a Dios con un corazón puro e íntegro.
Siguiendo con el tema de las riquezas, Jesús nos presenta una disyuntiva radical: o servimos a Dios o servimos a Mamón (riquezas; 6:24). Esto puede entenderse como una relectura de la exigencia profética de Elías: o Baal o Yahvéh pero jamás ambos. Es muy significativo que siglos después, bajo una economía muy diferente pero no menos injusta, Jesús escogiera precisamente "Mamón" como el Baal de su tiempo. El verbo douleuein (servir) y el contexto implican que el apego a las riquezas es una esclavitud (Lc 16:13) y una idolatría (Ef 5:5; Col 3:5). El término mamôna, que Mateo y Lucas reproducen del arameo original del discurso de Jesús, parece sugerir la idea de "aquello en que uno confía, a lo que uno se entrega" (Hauck, Beyreuther, de Dietrich).
Con 6:25 comienza el segundo tema del bloque textual, una extensa exhortación contra el afán por los bienes temporales (Mat 6:25-34). La primera mitad advierte contra la avaricia (6:19-24). y esta segunda mitad contra el afán (6:25-34). Algunos han sugerida que la avaricia y la acumulación son tentaciones especialmente para los ricos, y el afán y la ansiedad para los pobres, aunque todo el pasaje se aplica tanto a ricos como a pobres, cada cual a su manera. El mismo lenguaje en la parábola del sembrador coordina este afán con "el engaño de las riquezas" y "los placeres de esta vida" (Mt 13:22; Mr 4:19; Luc 8:14). De hecho, el afán de acumular más y más, como la esencia de la avaricia, es el probable objeto de estos versículos.
El pasaje da cinco razones para no afanarnos por las riquezas: (1) la vida es más que acumular riquezas (6:25); (2) Dios es fiel y proveerá, como provee por las aves y las flores (6:26-30); (3) la ansiedad por lo temporal revela una falta de fe (6:30,32); (4) de todos modos, nada logramos con afanarnos (6:27); (5) si buscamos primero el reino de Dios, lo demás será añadido (6:33). Ese reino es la inversión total del orden de riqueza y pobreza (Lc 1:52-53; 16:25). Conclusión: no tiene sentido ser afanosos si hemos puesto nuestras vidas en las manos del Señor.
La palabra griega para "afanarse" (merimnaô) es la misma que describe a Marta, hermana de María (Lc 10:40-41, "abrumada porque tenía mucho que hacer...inquieta y preocupada por muchas cosas"). De ninguna manera nos prohíbe prevenir responsablemente las necesidades presentes y futuras. Nos exhorta a tener una fe responsable y centrada, sin poner el corazón en las riquezas (si somos ricos) ni desesperarnos con pánico (si somos pobres). Un bello ejemplo de este último caso es Tomás Chisholm, autor de "O tu fidelidad" (anexo).
El encuentros de Jesús con el joven rico: Esta historia se relata en cada uno de los evangelios sinópticos (Mat 19:16-27; Mr 10:17-31; Lc 18:18-30). Un hombre rico, una autoridad en su comunidad (Lc 18:18, arjôn), vino corriendo a Jesús y se postró ante él (10:17). Le preguntó con urgencia qué tiene que hacer para heredar la vida eterna, y Cristo le citó la segunda tabla de la ley, pero omitiendo la codicia del último mandamiento y agregando el gran mandamiento del amor (Mat 22:37-39). El rico contestó que ha cumplido todo eso, pero Jesús sabe que este rico ama más a sí mismo y a sus riquezas que a Dios y al prójimo. Por eso le mandó vender todo y dar a los pobres, pero ese precio del discipulado era demasiado alto y el joven se fue triste y derrotado.
Entonces Jesús explicó el caso y dijo, "¡Qué difícil es para los ricos entrar en el reinado de Dios!", quizá para señalar lo difícil de que Dios comience a reinar en la vida de un rico. A eso añade una hipérbole tan simpática literariamente como triste moralmente, "Es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios". ¡Qué cómico pensar en alguien tratando de pasar un camello, con todo y joroba, por el ojo de una aguja! (Ese dicho, probablemente un proverbio conocido, no tenía nada que ver con una supuesta puerta pequeña llamada "ojo de la aguja", de cuya existencia no hay evidencias históricas). La declaración de Jesús no podría ser más radical y drástica.
Los ricos en las parábolas de Jesús: Aunque muchas parábolas de Jesús tratan de temas económicos, hay tres en San Lucas que hablan específicamente de personas ricas: el terrateniente insensato (12:13-21), el mayordomo astuto (16:1-12) y el rico y Lázaro (16:19-31). Paradójicamente, el único que sale bien (en parte) es el vivo del mayordomo injusto.
En una advertencia contra la avaricia (Lc 12:15), con ecos del Sermón de la Montaña, Jesús cuenta la parábola de un finquero muy próspero quien había planeado muy bien su jubilación (para decirlo en términos modernos). Como el abundante producto de sus tierras no cabía en sus graneros y silos, decidió construir graneros aun más grandes para almacenar las cosechas, y entonces de eso descansar de sus labores y gozar de la vida comiendo y bebiendo. Pero se olvidó de algo muy importante: la muerte. Dios le dijo, según la parábola, "¡Necio! Esta misma noche te van a reclamar la vida. ¿Y quién se quedará con lo que has acumulado?" (Lc 12:21). Jesús define en seguida la moraleja de esta historia: "Así le sucede al que acumula riquezas para sí mismo, en vez de ser rico delante de Dios" (12:22).
La parábola del administrador astuto (Lc 16:1-12) tiene una aplicación distinta pero relacionada. El mayordomo (que de por sí no era pobre y tenía acceso a muchos recursos) administraba las finanzas de un hombre rico. Fue acusado, con o sin razón, de malversación de recursos y el patrón le exigió cuentas con amenaza de despido. Entonces este empleado, frente al inminente desempleo (16:3), concibió una estrategia para salvar su futuro. Comenzó a llamar, uno por uno, a los que debían al patrón y a reducir la deuda de cada uno. (Nada indica que se trataba sólo de supuestas comisiones que le correspondían a él). Sorprendentemente, al saberlo el patrón, elogió la astucia de su mayordomo y no lo despidió. Y aun más sorprendente, Cristo lo pone de ejemplo y exhorta a los discípulos, "les digo que se valgan de las riquezas mundanas para ganar amigos" que "los reciban a ustedes en las moradas eternas" (16:9).
El relato sigue con la versión lucana de la opción radical entre Dios y Mamón. Los fariseos, que eran avaros enamorados del dinero, se burlaron de estas enseñanzas (peores que el joven rico, que se fue triste).
Finalmente tenemos la parábola del rico (llamado Dives en la Vulgata latina) y el mendigo Lázaro.[6] Esta historia tiene dos partes y dos aplicaciones morales: primero, la inversión total de la condición de ambos después de morir (16:16-23), y segundo, la suficiencia del testimonio de las escrituras, sin que alguien tenga que volver de los muertos a advertir a los impíos (16:24-31).[7] En la tierra el rico se vestía del mayor lujo y cada día daba espléndidos banquetes, mientras Lázaro, echada a la puerta, cubierto de llagas que lamían los perros, esperaba comer las migajas que caían de la mesa. Pero después de sus respectivas muertes el rico era el ex-mendigo Lázaro, y el antes rico Dives era un pobre miserable. El mensaje de justicia social es impactante.
Este rico no era un gentil ni un samaritano ni un ateo. Se creía hijo de Abraham y con toda probabilidad iba regularmente al templo y a la sinagoga. Y no hizo nada contra el pobre Lázaro, ni lo quitó de la puerta de su mansión. Su pecado era pecado de omisión, de lo que no hizo, pero Jesús declaró que "los que no hacen la voluntad de mi Padre" no entrarán en el reino de Dios (Mat 7:21-23). Vivir cómodamente, o aun peor lujosamente, en presencia de la desesperada necesidad del prójimo, es negar totalmente el Reino de Dios y perder la entrada al mismo. La parábola del rico y Lázaro nos enseña que nuestro trato con los pobres afecta decisivamente nuestro destino eterno (cf. Mat 25:31-45).
Conclusión: La actitud de Jesús hacia las riquezas era muy definida, de advertencia contra la seducción que ejercen y las tentaciones que trae el deseo de ellas. A diferencia del Antiguo Testamento (bajo un sistema agrario y comunitario) y a diferencia de muchos predicadores de hoy (bajo el neoliberalismo), Jesús nunca describe la riqueza como bendición de Dios. Jesús mismo, siendo rico, se hizo pobre, para enriquecer a otros. Cuando vivía en la tierra, ejemplificó un estilo de vida sencillo en servicio de los demás.[8]
Bien ha escrito Suzanne de Dietrich, "Nadie jamás ha desenmascarado como Jesús el poder del dinero y su fascinación sobre la gente" (Matthew¸ Richmond: John Knox 1961) p.44. El mensaje de Jesús sobre los peligros de la riqueza y el afán avaro es más necesario hoy que nunca.
--------------------------------------------------------------------------------
[1] Este artículo es una continuación del artículo sobre la avaricia, juanstam.com, 4 de agosto de 2011.
[2] Es importante recordar que tanto Lucas como Mateo estaban traduciendo del original arameo del discurso de Jesús.
[3] Paulo Lockmann, RIBLA 27:1997, pp. 46-50, que cita de la obra clásica de Strack-Billerbeck evidencias rabínicas de que "pobres en espíritu" podría ser un término especial para los pobladores sencillos del campo.
[4] Los esfuerzos de algunos autores de reinterpretar "pobre" y "rico" en términos espirituales, como "humilde" y "soberbio", etc., no convencen y deben rechazarse como una evasión del mensaje radical de Jesús, Santiago, Juan y otros autores del N.T.
[5] Aunque la exigencia al joven rico fue un caso particular, esta instrucción de Lucas 12:33 se aplica de alguna forma a todo seguidor de Jesús.
[6] La trama básica de esta historia, con aplicaciones similares, era conocida siglos antes, especialmente en Egipto. Jesús reinterpreta esta clásica parábola.
[7] Este segundo argumento explica la mención de Lázaro,'a quien Jesús resucitó pero los impíos no creyeron.
[8] Conviene refutar aquí el mito, totalmente sin evidencias históricas. de que la túnica de Jesús, que era sin costura, era un lujo. Nada indica que costaba más una túnica hecha de una sola pieza de tela. Juan lo menciona sólo como razón de no rifarla sin cortar, con posibles referencias al Antiguo Testamento (Jn 19:3-24).
martes, 22 de noviembre de 2011
LA ESPIRITUALIDAD COSMÉTICA
En periodos previos a las elecciones de un país se ha vuelto usual que los partidos en contienda realicen algunas actividades que les puedan generar algún tipo de buena imagen ante las y los electores, cosa que puede caer en una visión simplista al momento de emitir el sufragio, con la aventurada pretensión de darse por entendido que las y los políticos de turno – de todo nivel y de cualquier tendencia ideológica – si están realizando cambios concretos… lo cierto es que esto puede ser una falacia y hasta el punto de caer en la demagogia que ellas y ellos de manera abusiva hacen para con las personas de un país, región o municipio.
Por lo anterior debemos referirnos a todo este sistema enfocado en el afán proselitista, es decir, de afiliar directa o indirectamente a más votantes, generándoles una falsa confianza de que si se les representará en cualquiera de los espacios que las y los políticos estén aspirando. Esto debemos examinarlo con mucho detenimiento, ya que el simple hecho de promover o hacer algunas actividades de ese tipo, pone en evidencia el grave analfabetismo político que tenemos algunos y la manera de enfocar o reducir todo a simples actividades de aparente limpieza ya sea social – donde peligran vidas humanas – o de restauración y edificación de infraestructura, que generan una imagen bonita de la situación… lo cierto es que la basura se esconde debajo de la alfombra.
En nuestro afán de la búsqueda insaciable de entrar en contacto con lo divino, todo lo anterior también se ha convertido en una realidad, debido a la gran influencia que ha ejercido el ambiente político-partidario sobre los diferentes espacios eclesiales representados en nuestra sociedad, plegándose de alguna manera al sistema sin criticarlo desde los valores del Reino, dándose más bien prebendas indulgentes a las y los políticos que brinden sus mejores ofertas a las iglesias, al mismo tiempo que tengan las garantías de continuar reproduciendo los sistemas corruptos de explotación y muerte para quienes consumen dicha manera de ver la fe como un negocio rentable.
Nuestro constante volver a Las Escrituras, nos remiten nuevamente a La Buena Noticia, en donde El Jesús que se hace presente en la historia – pasada y presente – les hace duros señalamientos a todos aquellos religiosos que se han acomodado al sistema perverso que nos envuelve y ahoga, comparándoles con la podredumbre que se albergan dentro de las tumbas, pero con sus apariencias impecables parecieran que no es así, que justifican los fines que llevan a medios proselitistas y agendas escondidas, que buscan por cualquier medio que se levanten los templos como monumentos al poder del lujo que los envuelve, siendo políticamente indefensos para lograr los cambios sociales estructurales que necesitamos como país, llegando en algunos casos a ¡sobar las manos de las y los victimarios!, en donde ¡las víctimas son culpables!... ¿será posible revertir este modelo aceptado en nuestra manera de vivir? (Lucas 11,37-48).
Antonio Salomón Medina Fuentes, Iglesia Amigos de El Salvador, Coordinador Nacional del Proyecto Alternativas a la Violencia
Por lo anterior debemos referirnos a todo este sistema enfocado en el afán proselitista, es decir, de afiliar directa o indirectamente a más votantes, generándoles una falsa confianza de que si se les representará en cualquiera de los espacios que las y los políticos estén aspirando. Esto debemos examinarlo con mucho detenimiento, ya que el simple hecho de promover o hacer algunas actividades de ese tipo, pone en evidencia el grave analfabetismo político que tenemos algunos y la manera de enfocar o reducir todo a simples actividades de aparente limpieza ya sea social – donde peligran vidas humanas – o de restauración y edificación de infraestructura, que generan una imagen bonita de la situación… lo cierto es que la basura se esconde debajo de la alfombra.
En nuestro afán de la búsqueda insaciable de entrar en contacto con lo divino, todo lo anterior también se ha convertido en una realidad, debido a la gran influencia que ha ejercido el ambiente político-partidario sobre los diferentes espacios eclesiales representados en nuestra sociedad, plegándose de alguna manera al sistema sin criticarlo desde los valores del Reino, dándose más bien prebendas indulgentes a las y los políticos que brinden sus mejores ofertas a las iglesias, al mismo tiempo que tengan las garantías de continuar reproduciendo los sistemas corruptos de explotación y muerte para quienes consumen dicha manera de ver la fe como un negocio rentable.
Nuestro constante volver a Las Escrituras, nos remiten nuevamente a La Buena Noticia, en donde El Jesús que se hace presente en la historia – pasada y presente – les hace duros señalamientos a todos aquellos religiosos que se han acomodado al sistema perverso que nos envuelve y ahoga, comparándoles con la podredumbre que se albergan dentro de las tumbas, pero con sus apariencias impecables parecieran que no es así, que justifican los fines que llevan a medios proselitistas y agendas escondidas, que buscan por cualquier medio que se levanten los templos como monumentos al poder del lujo que los envuelve, siendo políticamente indefensos para lograr los cambios sociales estructurales que necesitamos como país, llegando en algunos casos a ¡sobar las manos de las y los victimarios!, en donde ¡las víctimas son culpables!... ¿será posible revertir este modelo aceptado en nuestra manera de vivir? (Lucas 11,37-48).
Antonio Salomón Medina Fuentes, Iglesia Amigos de El Salvador, Coordinador Nacional del Proyecto Alternativas a la Violencia
miércoles, 16 de noviembre de 2011
LA ESPIRITUALIDAD LIGHT
Desde hace ya varias décadas se viene hablando, persuadiendo y en algunos casos imponiendo toda una visión de vida basada en la ligereza que traen ciertos productos que tienen que ver con el consumo de alimentos bajos en calorías, esto también se viene relacionando a relaciones interpersonales tratadas con ligereza, sin profundidad, la vida en si misma se vuelve de esa manera, la actitud con que se enfrentan las cosas, las diversiones, apelando e incitando más que todo a una subcultura que no promueve en ningún momento el sistema de valores necesarios para vivir como se debe… por ello todo se teje o juzga desde el significado de la palabra ligth: ligero…
Se le hace creer a la mujer y al hombre, que no hay más allá de sí misma/mismo, un culto desenfrenado al yo, al exitismo, lo exclusivo, el consumo desenfrenado y compulsivo, en donde todo se permite, no hay ningún absoluto, todo es relativo o tiende a relativizarse, de manera brutal y hedonista, todo puede ser descartable –o reutilizable– inclusive las personas que nos rodean, sin tomar en cuenta a las y los otros seres humanos, sin posibilidades de hacer de ellas y ellos sus prójimos.
Este absurdo peregrinaje vuelve a cualquier ser humano que lo adopte solitario, en el cual el fin justifica los medios, ninguna cosa es más importante que aplastar a quienes estorban, la tecnología no se utiliza para servir, más bien para aplastar, esclavizar o esclavizarse, desacreditar y destruir a quien sea, en ningún momento se asume la responsabilidad, más bien las víctimas deben pagar, ¡por ser débiles ante las exigencias del sistema!, en sí, la gran ironía de todo ello es que las personas agredidas ¡se lo merecen!, deben ser sacrificadas para dar continuidad al ídolo que se levanta por sobre las vidas humanas, cayendo en la peor de las idolatrías: el antropocentrismo, que es realmente una visión de vida basada en la hipocresía …
Nuevamente nos damos cuenta con mucha tristeza, que esta cosmovisión a penetrado muy bien en nuestros ambientes familiares, comunitarios, eclesiales, económicos, políticos, sin importar cuales sean estos, ya que los costos ham sido poner en tela de juicio los valores y principios del Reinado de Dios por situaciones de índole individualista, sin sentido de comunidad y más aún sin demostraciones de amor cristiano… escandalosamente ¡todo es permitido!, el dogma es ser ligero, así como aquellos líderes religiosos y civiles en el tiempo del Maestro, quienes se plegaron al sistema para continuar gozando de las bondades que les proporcionaba el mismo, todo podía ser puesto en tela de juicio sin ningún compromiso con el pueblo y su realidad, ya que la estructura religiosa justificaba la estructura de gobierno, que continuaba avalando las atrocidades y opresión de las personas que se consideraban en santidad y puras, que fueron a quienes Jesús trató más duramente, siendo comparables a las semillas que cayeron entre espinos (Mateo 16,1-4; Marcos 4,18-19).
Antonio Salomón Medina Fuentes, Iglesia Amigos de El Salvador, Coordinador Nacional del Proyecto Alternativas a la Violencia
martes, 1 de noviembre de 2011
LA ESPIRITUALIDAD DISTRIBUTIVA O RETRIBUTIVA
Cuando nos referimos a algunos términos enfocados a la justicia administrada en los sistemas legales de nuestros países, vienen a la luz una serie de apelativos que tienen que ver con la penalización del delito y las consecuencias morales que este lleva en perjuicio de las víctimas y las sanciones que deben aplicárseles a las y los victimarios, es decir que la lógica de esta tendencia del derecho se resume de manera simplista: cada quien recibe lo que merece… a esta manera de aplicar justicia se le suele nombrar también en algunos casos como justicia distributiva o retributiva.
Dando seguimiento a esto, vemos el origen real de esta visión, nos referimos al Código de Hammurabi, creado aproximadamente en el año 1760 a. C., el cual es uno de los conjuntos de leyes más antiguos que se han encontrado y uno de los ejemplares legislativos que mejor se ha conservado de los documento creados en la Antigua Mesopotamia y en breves términos se basa en la aplicación de la ley del Talión a casos concretos, cuya máxima más famosa es aquella que reza: ojo por ojo, diente por diente...
En algún momento de la historia de la humanidad, esta legislación se impuso a los pueblos como normas de vida y convivencia, en donde la voluntad de las y los opresores –ya que Hammurabi fue un rey– se ponía por sobre las y los oprimidos, atendiendo incluso a validar mas las decisiones que más tienen que ver con las personas que ostentan el poder, no tomando en ningún momento en cuenta a las personas sencillas, humildes y desposeídas, sin poder que se les arrebata la esperanza de optar por vivir en un futuro mejor.
En nuestros ambientes eclesiales, es usual citar o aludir a este tipo de modelos encaminados a escarmentar, coaccionar e incluso provocar una muerte social de las personas que no están bajo los parámetros seudo-espirituales que se les imponen a las personas, aludiendo a que no se tiene o ha alcanzado la madurez religiosa necesaria, donde se mal entiende el termino disciplina, enfocándolo a un hecho de carácter sancionador y punitivo, que hace brindar más carga religiosa, moral y emocional mas allá de lo que cada persona puede llevar o soportar, precisamente lo que El Gran Maestro les recriminó duramente a los escribas y fariseos (Mateo 23,1-4,13-17).
Estas concepciones nos hacen preguntarnos: ¿son las vidas humanas simples instrumentos manipulables al antojo de quienes se consideran nuestros representantes en todo nivel?, ¿no será que esta manera de ver el mundo lo que hace es legitimar la venganza?, ¿será esta la única manera de sancionar las faltas o delitos que se cometen por muy brutales que estos sean?, ¿qué vacíos legales se cometen en contra de la vida al promover y aplicar este tipo de leyes o practicas de poder?
Nuevamente La Buena Noticia del Reinado de Dios nos da una salida ante tales prácticas depravadas dentro de nuestras iglesias y renunciar a ellas, ya que Jesús en El Sermón del Monte, en una de sus enseñanzas de carácter ético, puesta como una de sus grandes instrucciones fue la práctica no-violenta de salirle adelante a quienes nos hacen mal con la práctica del bien, con una práctica real de misericordia, sin ejercer poder, pudiendo tenerlo, hasta llegar al punto de que incluso las y los mismos opresores lleguen a reconocer su error, un desafío que hasta el momento pocas personas han logrado asumir y que a algunos hasta les costó la vida como Jesús, hablamos de: Mahatma Ghandi, Martin Luther King Jr., Oscar Arnulfo Romero Galdámez, Madre Teresa de Calcuta y Nelson Mandela (Mateo 5,38-42).
Dando seguimiento a esto, vemos el origen real de esta visión, nos referimos al Código de Hammurabi, creado aproximadamente en el año 1760 a. C., el cual es uno de los conjuntos de leyes más antiguos que se han encontrado y uno de los ejemplares legislativos que mejor se ha conservado de los documento creados en la Antigua Mesopotamia y en breves términos se basa en la aplicación de la ley del Talión a casos concretos, cuya máxima más famosa es aquella que reza: ojo por ojo, diente por diente...
En algún momento de la historia de la humanidad, esta legislación se impuso a los pueblos como normas de vida y convivencia, en donde la voluntad de las y los opresores –ya que Hammurabi fue un rey– se ponía por sobre las y los oprimidos, atendiendo incluso a validar mas las decisiones que más tienen que ver con las personas que ostentan el poder, no tomando en ningún momento en cuenta a las personas sencillas, humildes y desposeídas, sin poder que se les arrebata la esperanza de optar por vivir en un futuro mejor.
En nuestros ambientes eclesiales, es usual citar o aludir a este tipo de modelos encaminados a escarmentar, coaccionar e incluso provocar una muerte social de las personas que no están bajo los parámetros seudo-espirituales que se les imponen a las personas, aludiendo a que no se tiene o ha alcanzado la madurez religiosa necesaria, donde se mal entiende el termino disciplina, enfocándolo a un hecho de carácter sancionador y punitivo, que hace brindar más carga religiosa, moral y emocional mas allá de lo que cada persona puede llevar o soportar, precisamente lo que El Gran Maestro les recriminó duramente a los escribas y fariseos (Mateo 23,1-4,13-17).
Estas concepciones nos hacen preguntarnos: ¿son las vidas humanas simples instrumentos manipulables al antojo de quienes se consideran nuestros representantes en todo nivel?, ¿no será que esta manera de ver el mundo lo que hace es legitimar la venganza?, ¿será esta la única manera de sancionar las faltas o delitos que se cometen por muy brutales que estos sean?, ¿qué vacíos legales se cometen en contra de la vida al promover y aplicar este tipo de leyes o practicas de poder?
Nuevamente La Buena Noticia del Reinado de Dios nos da una salida ante tales prácticas depravadas dentro de nuestras iglesias y renunciar a ellas, ya que Jesús en El Sermón del Monte, en una de sus enseñanzas de carácter ético, puesta como una de sus grandes instrucciones fue la práctica no-violenta de salirle adelante a quienes nos hacen mal con la práctica del bien, con una práctica real de misericordia, sin ejercer poder, pudiendo tenerlo, hasta llegar al punto de que incluso las y los mismos opresores lleguen a reconocer su error, un desafío que hasta el momento pocas personas han logrado asumir y que a algunos hasta les costó la vida como Jesús, hablamos de: Mahatma Ghandi, Martin Luther King Jr., Oscar Arnulfo Romero Galdámez, Madre Teresa de Calcuta y Nelson Mandela (Mateo 5,38-42).
Antonio Salomón Medina Fuentes, Coordinador Nacional del Proyecto Alternativas a la Violencia
martes, 25 de octubre de 2011
¿Tiene Israel un derecho divino sobre el territorio que ocupa?
Por Juan Stam
Muchos evangélicos -- probablemente la mayoría, por lo menos en los EUA -- defienden desde la Biblia al actual estado israelí. Por los mismos argumentos, rechazan los reclamos palestinos de una parte del territorio que antes ocupaban. Estos evangélicos ven la formación del estado israelí como un evidente cumplimiento profético, maravilloso e impactante, y hasta una prueba de la veracidad de la Biblia. Es, para ellos, también una señal de la pronta venida de Cristo. En esa teología sionista-evangélica, "Israel es el reloj de Dios".
En cuanto a este tema, hay algo que me sorprende mucho: ningún pasaje del Nuevo Testamento enseña tal cosa. Jesús profetizó la destrucción de la ciudad de Jerusalén por los romanos (Mr 13; Lc 21; Mt 24), pero no procedió a anunciar la reconstrucción de esa ciudad, mucho menos el establecimiento de un futuro estado israelí. Según la versión en San Lucas, después de su destrucción "los gentiles pisotearán a Jerusalén, hasta que se cumplan los tiempos señalados para ellos" (Lc 21:24), A eso sigue, en los tres evangelios sinópticos, no un estado israelí sino el retorno de Cristo. Eso me parece muy significativo.
¿Cómo es posible que las escrituras hebreas (Antiguo Testamento) digan una cosa, y las escrituras cristianas (Nuevo Testamento) digan otra cosa? Quiero hacer unos comentarios al respecto, sin pretender agotar el tema y las evidencias al respecto.
Son numerosos los pasajes del AT que prometen tierra a Israel. A inicios de la historia de la salvación, Dios llama a Abraham a "la tierra que te mostraré" (Gén 12:1,7) para formar ahí un pueblo como una nación grande (12:2; 18:18). Los defensores evangélicos del sionismo citan una larga cadena de textos muy explícitos:
Yo te daré a ti [Abram] y a tu descendencia, para siempre, toda la tierra que abarca tu mirada... Ve y recorre el país a lo largo y lo ancho, porque a ti lo daré. (Gén 13:15,17; cf. 17:8; 48:3-4)
Tú les prometiste [a Abraham, Isaac y Jacob] que a sus descendientes les darías toda esta tierra como su herencia eterna. (Ex 32:13)
Tal como le prometí a Moisés. yo les entregaré a ustedes todo lugar que toquen sus pies. Su territorio se extenderá desde el desierto hasta el Líbano, y desde el gran río Éufrates, territorio de los hititas, hasta el mar Mediterráneo, que se encuentra al oeste. (Jos 1:3-4; cf. Deut 11:24-25; cf. 34:4)
¿No fuiste tú quien les dio para siempre esta tierra a los descendientes de tu amigo Abraham? (2Cron 20:7; cf. Esd 9:12)
Cf. entre muchos otros textos Isa 34:17; Jer 7:7; 25:5; Ezq 37:25; Joel 3:20
Siendo tan enfática y tan repetitiva esta enseñanza de las escrituras hebreas. ¿cómo podemos explicar su ausencia en las escrituras cristianas, aun cuando Jesús profetiza la destrucción de Jerusalén? En los tiempos del NT, toda la tierra de Israel estaba ocupada por el imperio romano. Después de la caída de Roma, pasaron largos siglos, hasta el XX, sin existir ningún estado israelí sobre la faz de la tierra. Si la promesa fue "para siempre". ¿cómo pueden caber tales paréntesis de muchos siglos en una promesa supuestamente perpetua?
El requisito primero e indispensable para entender el AT es el de siempre interpretarlo en primer lugar dentro de su propio contexto y sólo después en el contexto del NT o del Siglo XXI. Eso debe aplicarse a la semántica de su lenguaje, la problemática a que responden sus afirmaciones, y el contexto de cada pasaje. Comencemos con un detalle importante en cuanto al idioma hebreo.
Aunque parezca extraño, el idioma hebreo no contiene la palabra "siempre" en su vocabulario, ni mucho menos la palabra "eterno". Para esa idea empleaba mayormente la frase "por los siglos" o "por los siglos de los siglos" o frases similares. La idea básica de "siglo" (yoLaM en hebreo) es "un tiempo largo", a menudo "pasado remoto" o "futuro remoto". Puede ser un período largo sin principio ni fin ("el Dios sempiterno", Deut 33.27), pero también largo con principio (desde pasado remoto) o con fin (hasta un futuro remoto). La ocupación por Israel de Palestina tuvo un principio y puede tener un fin, en lo que al adjetivo "siempre" se refiere. Por eso, la palabra "siempre" o términos similares en las promesas de tierra no significan necesariamente que dicha promesa constituye un "título de propiedad" para el actual gobierno israelí.
Un pasaje revelador para este tema está en Jeremías 31:
Vienen días -- afirma el Señor --
en que haré un nuevo pacto con el pueblo de Israel y con la tribu de Judá.
No será un pacto como el que hice con sus antepasados...
ya que ellos lo quebrantaron a pesar de que yo era su esposo...
Así dice el Señor,
cuyo nombre es el Señor Todopoderoso,
quien estableció el sol para alumbrar el día,
y la luna y las estrellas para alumbrar la noche,
y agita el mar para que rujan sus olas:
Si alguna vez fallaran estas leyes
-- dice el Señor --
entonces la descendencia de Israel
ya nunca más sería mi nación especial.
-- Así dice el Señor --
Si se pudieran medir los cielos en lo alto
y en lo bajo explorar los cimientos de la tierra,
entonces yo rechazaría a la descendencia de Israel
por todo lo que ha hecho
-- afirma el Señor --.
(Jer 31:31-32, 35-37)
Este pasaje interpreta proféticamente dos pactos divinos. La primera promesa, en prosa, anuncia un nuevo pacto de Dios con Israel, y específicamente con Judá. Éste nuevo pacto, de carácter ético-espiritual, reemplazará al viejo pacto, anulado por la desobediencia del pueblo (31:32). La segunda promesa, en verso, asegura, en los términos más enfáticos, la existencia "eterna" de la nación judía, co-extensiva con la duración del pacto de Dios con la creación (Gén 1:16; 9:8-13).
La primera promesa, del nuevo pacto, se cumple muy explícitamente en la última cena del Señor, cuando declara, "Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre... que es derramada por muchos para perdón de pecados" (1 Cor 11:25; Mat 26:28; Luc 22:20; Mat 26:28). Pero, ¡qué sorpresa!, Jeremías no hubiera reconocido este cumplimiento de su profecía. Aquí no hay nada del pueblo de Israel ni de la tribu de Judá, ni de escribir la ley en los corazones. Ahora el nuevo pacto tiene un contenido totalmente diferente. Es un pacto en la sangre derramada del Mesías, de lo que Jeremías no parece haber sabido nada. Es un pacto para la remisión de pecados, algo medular al sentido de la muerte de Jesús pero ausente en la promesa original de un nuevo pacto.
Es indispensable -- ¡estrictamente obligatorio!, ¡urgentemente imperativo! -- interpretar a cada pasaje del Antiguo Testamento en su contexto histórico, como mensaje profético a sus contemporáneos y no primeramente a nosotros. Jeremías, como los demás profetas en general, quiso comunicar a sus oyentes un mensaje de amonestación y esperanza, de denuncia y anuncio. Si Jeremías hubiera dicho, por revelación divina, "Dios hará un nuevo pacto a un nuevo pueblo, redimido por la sangre del Mesías, y ese pacto se celebrará en algo nuevo que va a llamarse 'iglesia'", no hubiera comunicado a sus contemporáneos el mensaje que ardía como fuego en sus huesos.
Ni Jeremías ni ningún otro profeta hebreo tenían la menor idea de una "segunda venida" del Mesías, largo tiempo después de su primera venida, ni de una nueva comunidad que iba a llamarse "iglesia" que existiría entre la primera y la segunda venida. Si entendemos que la esencia de la profecía no era la predicción futurista sino la exhortación y exigencia, entenderemos también que anuncios de la futura existencia de la iglesia o de una segunda venida del Mesías más bien hubiera bloqueado seriamente la comunicación del mensaje. Eran verdades que en ese momento no hacían falta.
Básicamente lo mismo puede decirse de Jer 31:35-37. En primer lugar, debemos tomar en cuenta que estos versículos son una expresión poética, con alguna dosis de hipérbole, de la fidelidad de Yahvéh para con su pueblo. E igual que el nuevo pacto, Dios lo ha cumplido pero no como Jeremías lo entendía o lo esperaba. El NT describe la iglesia como nación santa, tesoro especial, pueblo de reyes y sacerdotes, y otras atribuciones del pueblo de Dios. San Pablo afirma que los verdaderos hijos de Abraham son los hijos de su fe, sean judíos o gentiles, y que los creyentes incircuncisos tienen la circuncisión del corazón. Con este nuevo "Israel de Dios" (Gál 6:16) el "Israel" se ha expandido y internacionalizado.
A San Pablo, como fiel judío hasta su muerte, le dolía profundamente la condición de su pueblo (Rom 9:2-5; 10:1). Apelando al concepto profético del "remanente", Pablo afirma que "Dios no rechazó a su pueblo, al que de antemano conoció" (Rom 11:1-2) y que "luego todo Israel será salvo" (11:26). Así queda claro que Dios no ha abandonado a Israel, y que la nación judía sigue presente ante él. Pero una cosa es la nación y otra cosa es el estado. Durante la mayor parte del tiempo después de Jesús, Israel ha sido una nación pero no ha tenido un estado ni ha ocupado territorio. La promesa de Dios sigue fiel, pero en ningún pasaje del NT esa fidelidad de Dios incluye un estado político y un territorio geográfico, ni mucho menos un ejército armado hasta los dientes. Eso es impresionante porque en la época del NT Israel era colonia de Roma, y otros movimientos sí anunciaban la restitución de un gobierno judío independiente.
La actitud hacia el judaísmo en el NT parece ser ambivalente. Juan de Patmos, autor del Apocalipsis, era también judío de nacimiento, palestinense de origen, pero tenía otra actitud. Describe a los judíos de Esmirna y los de Filadelfia como "sinagoga de Satanás", aparentemente por su colaboración con el satánico imperio romano y por haber delatado a los cristianos ante las autoridades romanos. El mismo Jesús, en su polémica contra los poderosos líderes judíos, exclamó, "Por eso les digo que el reino de Dios se les quitará a ustedes y se le entregará a un pueblo que produzca los frutos del reino" (Mat 21:43).
Conclusión: Los cristianos/as debemos interpretar los textos del AT dentro de su propio contexto original y la semántica de su lenguaje (como p.ej. el término "siempre"), y después buscar su reinterpretación en el NT, a la luz de la venida del Mesías, su segunda venida y el nacimiento de la iglesia.`Bien analizado, ni el AT da base para un derecho divino de Israel a determinado territorio hoy, ni mucho menos la da el NT. Ese error sólo entorpece el análisis del problema entre los israelíes y los palestinos. Ese conflicto debe analizarse, como cualquier otro conflicto político, por los mismos factores históricos, sociales, económicos y éticos, en términos de justicia y promoción de la vida.
Muchos evangélicos -- probablemente la mayoría, por lo menos en los EUA -- defienden desde la Biblia al actual estado israelí. Por los mismos argumentos, rechazan los reclamos palestinos de una parte del territorio que antes ocupaban. Estos evangélicos ven la formación del estado israelí como un evidente cumplimiento profético, maravilloso e impactante, y hasta una prueba de la veracidad de la Biblia. Es, para ellos, también una señal de la pronta venida de Cristo. En esa teología sionista-evangélica, "Israel es el reloj de Dios".
En cuanto a este tema, hay algo que me sorprende mucho: ningún pasaje del Nuevo Testamento enseña tal cosa. Jesús profetizó la destrucción de la ciudad de Jerusalén por los romanos (Mr 13; Lc 21; Mt 24), pero no procedió a anunciar la reconstrucción de esa ciudad, mucho menos el establecimiento de un futuro estado israelí. Según la versión en San Lucas, después de su destrucción "los gentiles pisotearán a Jerusalén, hasta que se cumplan los tiempos señalados para ellos" (Lc 21:24), A eso sigue, en los tres evangelios sinópticos, no un estado israelí sino el retorno de Cristo. Eso me parece muy significativo.
¿Cómo es posible que las escrituras hebreas (Antiguo Testamento) digan una cosa, y las escrituras cristianas (Nuevo Testamento) digan otra cosa? Quiero hacer unos comentarios al respecto, sin pretender agotar el tema y las evidencias al respecto.
Son numerosos los pasajes del AT que prometen tierra a Israel. A inicios de la historia de la salvación, Dios llama a Abraham a "la tierra que te mostraré" (Gén 12:1,7) para formar ahí un pueblo como una nación grande (12:2; 18:18). Los defensores evangélicos del sionismo citan una larga cadena de textos muy explícitos:
Yo te daré a ti [Abram] y a tu descendencia, para siempre, toda la tierra que abarca tu mirada... Ve y recorre el país a lo largo y lo ancho, porque a ti lo daré. (Gén 13:15,17; cf. 17:8; 48:3-4)
Tú les prometiste [a Abraham, Isaac y Jacob] que a sus descendientes les darías toda esta tierra como su herencia eterna. (Ex 32:13)
Tal como le prometí a Moisés. yo les entregaré a ustedes todo lugar que toquen sus pies. Su territorio se extenderá desde el desierto hasta el Líbano, y desde el gran río Éufrates, territorio de los hititas, hasta el mar Mediterráneo, que se encuentra al oeste. (Jos 1:3-4; cf. Deut 11:24-25; cf. 34:4)
¿No fuiste tú quien les dio para siempre esta tierra a los descendientes de tu amigo Abraham? (2Cron 20:7; cf. Esd 9:12)
Cf. entre muchos otros textos Isa 34:17; Jer 7:7; 25:5; Ezq 37:25; Joel 3:20
Siendo tan enfática y tan repetitiva esta enseñanza de las escrituras hebreas. ¿cómo podemos explicar su ausencia en las escrituras cristianas, aun cuando Jesús profetiza la destrucción de Jerusalén? En los tiempos del NT, toda la tierra de Israel estaba ocupada por el imperio romano. Después de la caída de Roma, pasaron largos siglos, hasta el XX, sin existir ningún estado israelí sobre la faz de la tierra. Si la promesa fue "para siempre". ¿cómo pueden caber tales paréntesis de muchos siglos en una promesa supuestamente perpetua?
El requisito primero e indispensable para entender el AT es el de siempre interpretarlo en primer lugar dentro de su propio contexto y sólo después en el contexto del NT o del Siglo XXI. Eso debe aplicarse a la semántica de su lenguaje, la problemática a que responden sus afirmaciones, y el contexto de cada pasaje. Comencemos con un detalle importante en cuanto al idioma hebreo.
Aunque parezca extraño, el idioma hebreo no contiene la palabra "siempre" en su vocabulario, ni mucho menos la palabra "eterno". Para esa idea empleaba mayormente la frase "por los siglos" o "por los siglos de los siglos" o frases similares. La idea básica de "siglo" (yoLaM en hebreo) es "un tiempo largo", a menudo "pasado remoto" o "futuro remoto". Puede ser un período largo sin principio ni fin ("el Dios sempiterno", Deut 33.27), pero también largo con principio (desde pasado remoto) o con fin (hasta un futuro remoto). La ocupación por Israel de Palestina tuvo un principio y puede tener un fin, en lo que al adjetivo "siempre" se refiere. Por eso, la palabra "siempre" o términos similares en las promesas de tierra no significan necesariamente que dicha promesa constituye un "título de propiedad" para el actual gobierno israelí.
Un pasaje revelador para este tema está en Jeremías 31:
Vienen días -- afirma el Señor --
en que haré un nuevo pacto con el pueblo de Israel y con la tribu de Judá.
No será un pacto como el que hice con sus antepasados...
ya que ellos lo quebrantaron a pesar de que yo era su esposo...
Así dice el Señor,
cuyo nombre es el Señor Todopoderoso,
quien estableció el sol para alumbrar el día,
y la luna y las estrellas para alumbrar la noche,
y agita el mar para que rujan sus olas:
Si alguna vez fallaran estas leyes
-- dice el Señor --
entonces la descendencia de Israel
ya nunca más sería mi nación especial.
-- Así dice el Señor --
Si se pudieran medir los cielos en lo alto
y en lo bajo explorar los cimientos de la tierra,
entonces yo rechazaría a la descendencia de Israel
por todo lo que ha hecho
-- afirma el Señor --.
(Jer 31:31-32, 35-37)
Este pasaje interpreta proféticamente dos pactos divinos. La primera promesa, en prosa, anuncia un nuevo pacto de Dios con Israel, y específicamente con Judá. Éste nuevo pacto, de carácter ético-espiritual, reemplazará al viejo pacto, anulado por la desobediencia del pueblo (31:32). La segunda promesa, en verso, asegura, en los términos más enfáticos, la existencia "eterna" de la nación judía, co-extensiva con la duración del pacto de Dios con la creación (Gén 1:16; 9:8-13).
La primera promesa, del nuevo pacto, se cumple muy explícitamente en la última cena del Señor, cuando declara, "Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre... que es derramada por muchos para perdón de pecados" (1 Cor 11:25; Mat 26:28; Luc 22:20; Mat 26:28). Pero, ¡qué sorpresa!, Jeremías no hubiera reconocido este cumplimiento de su profecía. Aquí no hay nada del pueblo de Israel ni de la tribu de Judá, ni de escribir la ley en los corazones. Ahora el nuevo pacto tiene un contenido totalmente diferente. Es un pacto en la sangre derramada del Mesías, de lo que Jeremías no parece haber sabido nada. Es un pacto para la remisión de pecados, algo medular al sentido de la muerte de Jesús pero ausente en la promesa original de un nuevo pacto.
Es indispensable -- ¡estrictamente obligatorio!, ¡urgentemente imperativo! -- interpretar a cada pasaje del Antiguo Testamento en su contexto histórico, como mensaje profético a sus contemporáneos y no primeramente a nosotros. Jeremías, como los demás profetas en general, quiso comunicar a sus oyentes un mensaje de amonestación y esperanza, de denuncia y anuncio. Si Jeremías hubiera dicho, por revelación divina, "Dios hará un nuevo pacto a un nuevo pueblo, redimido por la sangre del Mesías, y ese pacto se celebrará en algo nuevo que va a llamarse 'iglesia'", no hubiera comunicado a sus contemporáneos el mensaje que ardía como fuego en sus huesos.
Ni Jeremías ni ningún otro profeta hebreo tenían la menor idea de una "segunda venida" del Mesías, largo tiempo después de su primera venida, ni de una nueva comunidad que iba a llamarse "iglesia" que existiría entre la primera y la segunda venida. Si entendemos que la esencia de la profecía no era la predicción futurista sino la exhortación y exigencia, entenderemos también que anuncios de la futura existencia de la iglesia o de una segunda venida del Mesías más bien hubiera bloqueado seriamente la comunicación del mensaje. Eran verdades que en ese momento no hacían falta.
Básicamente lo mismo puede decirse de Jer 31:35-37. En primer lugar, debemos tomar en cuenta que estos versículos son una expresión poética, con alguna dosis de hipérbole, de la fidelidad de Yahvéh para con su pueblo. E igual que el nuevo pacto, Dios lo ha cumplido pero no como Jeremías lo entendía o lo esperaba. El NT describe la iglesia como nación santa, tesoro especial, pueblo de reyes y sacerdotes, y otras atribuciones del pueblo de Dios. San Pablo afirma que los verdaderos hijos de Abraham son los hijos de su fe, sean judíos o gentiles, y que los creyentes incircuncisos tienen la circuncisión del corazón. Con este nuevo "Israel de Dios" (Gál 6:16) el "Israel" se ha expandido y internacionalizado.
A San Pablo, como fiel judío hasta su muerte, le dolía profundamente la condición de su pueblo (Rom 9:2-5; 10:1). Apelando al concepto profético del "remanente", Pablo afirma que "Dios no rechazó a su pueblo, al que de antemano conoció" (Rom 11:1-2) y que "luego todo Israel será salvo" (11:26). Así queda claro que Dios no ha abandonado a Israel, y que la nación judía sigue presente ante él. Pero una cosa es la nación y otra cosa es el estado. Durante la mayor parte del tiempo después de Jesús, Israel ha sido una nación pero no ha tenido un estado ni ha ocupado territorio. La promesa de Dios sigue fiel, pero en ningún pasaje del NT esa fidelidad de Dios incluye un estado político y un territorio geográfico, ni mucho menos un ejército armado hasta los dientes. Eso es impresionante porque en la época del NT Israel era colonia de Roma, y otros movimientos sí anunciaban la restitución de un gobierno judío independiente.
La actitud hacia el judaísmo en el NT parece ser ambivalente. Juan de Patmos, autor del Apocalipsis, era también judío de nacimiento, palestinense de origen, pero tenía otra actitud. Describe a los judíos de Esmirna y los de Filadelfia como "sinagoga de Satanás", aparentemente por su colaboración con el satánico imperio romano y por haber delatado a los cristianos ante las autoridades romanos. El mismo Jesús, en su polémica contra los poderosos líderes judíos, exclamó, "Por eso les digo que el reino de Dios se les quitará a ustedes y se le entregará a un pueblo que produzca los frutos del reino" (Mat 21:43).
Conclusión: Los cristianos/as debemos interpretar los textos del AT dentro de su propio contexto original y la semántica de su lenguaje (como p.ej. el término "siempre"), y después buscar su reinterpretación en el NT, a la luz de la venida del Mesías, su segunda venida y el nacimiento de la iglesia.`Bien analizado, ni el AT da base para un derecho divino de Israel a determinado territorio hoy, ni mucho menos la da el NT. Ese error sólo entorpece el análisis del problema entre los israelíes y los palestinos. Ese conflicto debe analizarse, como cualquier otro conflicto político, por los mismos factores históricos, sociales, económicos y éticos, en términos de justicia y promoción de la vida.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







