¿Cómo es posible que se esté asesinando brutalmente a personas inocentes?: una niña indefensa de 6 años que iba camino a su escuela a estudiar, el día miércoles 10 de agosto'2010 a eso de las 7:00 a.m., eso, ¡no puede creerse!, este aparte de ser motivo de luto, es un grave indicio de que nuestra sociedad es una sociedad enferma y el diagnóstico inicial es violencia desenfrenada y propagada como un síndrome que arremete a quienes no deberían dañarse, ¡es un escándalo!, ¡es indignante!, ¡es triste!, ¡es horroroso!, no puede ser que esta pequeña ya no esté entre nosotros y nosotras, por el deseo pervertido de sangre de alguien que ya no puede ser considerado como ser humano, más bien se convirtió en un mounstro… ella ahora se cuenta tristemente entre las 31 personas asesinadas de centros educativos en El Salvador.
La violencia parece que está en una etapa imparable, y aunque el Ministro de Seguridad, declaró recientemente que han bajado los homicidios a de 13 a 9 diarios, esto no es un panorama nada alentador, ya que la violencia a quienes más golpea son a las personas inocentes, que sus principales aspiraciones eran: vivir tranquilamente con su familia, cumplir con sus tareas y graduarse de educación inicial, celebrar con quienes la aman y continuar normalmente su vida; esto ya no es posible para esta pequeña, el luto de la familia, es también luto de la comunidad, incluso luto de todos y todas en nuestro país, no es posible quedarnos inconmovibles o ver con frialdad tal barbarie…
Al sentirnos vulnerables y conmocionados ante los crímenes que están ocurriendo, en zonas donde se consideraban supuestamente “ausentes de violencia”, puede que se nos vengan a la mente muchas imágenes de la situación caótica que estamos viviendo, las cuales nos incitan y cuestionarnos: ¿hasta cuándo?, ¿qué caminos tomar?, ¿qué hemos hecho mal?, ¿habrá al menos una pisca de esperanza?
Es tiempo de ver la violencia no como algo natural, los sacrificios y desmembramientos humanos no son normales, las heridas abiertas no han recibido atención, estos son signos contundentes de una sociedad que está inmersa en una pandemia llamada violencia, la cual hoy más que nunca hay que meditar y tomar acciones creativas para ver la manera de frenarla, esto definitivamente bajo las perspectivas: sin coaccionar, es decir sin ejercer o generar violencia por violencia y una visión de cultura de paz, en la que están involucrados componentes de prevención a nivel primario, secundario y terciario, la educación ética y religiosa, el arte y la cultura, el deporte y la recreación, cuido del medio ambiente y todo un sistema integral que involucre a las personas, las familias, las comunidades y las diferentes instancias gubernamentales y no gubernamentales.
Por ahora nos queda derramar nuestras lágrimas, como madres, como padres, como hijos, como hijas, hermanos y hermanas, abuelos y abuelas, tíos y tías, primos y primas, pero ante todo recordar que tras esas lagrimas tienen que haber luces que nos hagan superar el luto y abrasar la fe y la esperanza que esta situación tiene que cambiar, por muy difícil que parezca. Quizá pueda servirnos para meditar detenidamente y luego actuar, el poder leer lo que escribió el salmista en el Salmo 34,14: … apártate del mal, obra el bien, busca la paz y sigue tras ella.
Salomón Medina
MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creación
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