En la década de los años 80’s en nuestro país se volvió muy común el término mártir, mencionándose muy frecuente más que todo por ciertos medios de comunicación que funcionaban de manera clandestina, popularizándose al punto de ser parte incluso de nuestra jerga cotidiana, pero en si ¿qué significa esta palabra?: podemos decir que es de origen griego (μάρτυς: martys), que a su vez significa testigo, alguien que encuentra la muerte testificando – en un contexto cristiano – a favor de Jesús.
Recordar una palabra como esta, en nuestro contexto de violencia endémica y guerra social, implica revisar las prácticas que hemos considerado cristianas durante mucho tiempo, de vida piadosa y moral, las cuales no han sido suficientes hasta ahora para poder frenar todas aquellas acciones que coaccionan e impiden cerrar las heridas abiertas y por consiguiente generar procesos que nos llevan a la reconciliación.
En los últimos días ha habido muchas personas que pueden ser consideradas – en honor a la justicia del Reino – como verdaderos mártires en el sentido popular, ya que ha habido quienes se les ha segado la vida y son inocentes por no haber cometido algún delito o crimen de lesa humanidad, también ha habido quienes tuvieron algunas prácticas inadecuadas en algún momento de su vida, por lo que han querido de manera sincera buscar la redención, liberación, remisión y expiación de su antiguo mal proceder (ἀπολύτρωσις: apolytrōsis); este esfuerzo se convierte en una labor titánica al intentarlo en una cultura basada en la venganza, la recriminación, intimidación e individualismo, puede ser incluso que algunas personas lo alcancen, pero nuestras comunidades son cada vez mas insencibles ante el dolor y dar una oportunidad más a quien se arrepiente de las culpas que carga.
¿Qué está pasando?... los brutales asesinatos y hechos delincuenciales que nos transmiten a diario los diferentes medios ya no nos admiran, escandalizan o espantan; la sangre de víctimas inocentes y personas que han buscado redimirse alejándose las sendas de la violencia, como que no son importantes en una nación donde se le rinde culto a la muerte, esto debería ponernos en alerta, porque nos estamos convirtiendo en una sociedad enferma, apuñalándonos entre nosotros y nosotras; sintiéndonos inseguros e inseguras, lo que estamos dando a entender es que todas las personas que vivimos en nuestro país, nos volvemos sospechosas y que en cualquier momento quien sea puede convertirse en un Caín que se aprovecha de la buena voluntad y vulnerabilidad de su hermano Abel y lo asesina vilmente…
Todos y todas nos hemos convertido en victimas de nuestros miedos y la desesperanza, parece que el hablar y practicar la paz también nos puede traer serias implicaciones… ¿será que debemos buscar otras alternativas noviolentas?, ¿qué hacer ante un sistema en el que se le rinde culto a la muerte?, ¿cuál debería ser la buena noticia en situaciones como esta?
Buscar propuestas y alternativas basadas en el principio de la noviolencia (palabra que proviene de la traducción del término hindú "ahimsa"), nos pone en el lado difícil de la historia, no es un camino fácil, debido a que hay intereses perversos y pervertidos que no dan cabida a poder tomar acciones que nos liberen y rediman de tanto baño de sangre que estamos teniendo. Aquí es donde la fe basada en la justicia y la esperanza juegan un papel importante en nuestras vidas, si somos un país “creyente”, es necesario explorar otros niveles de la fe y otros mecanismos creativos basados en el amor que hasta ahora no hemos encontrado (2ª Corintios 3,17-18; 1ª Juan 3,1).
La necesidad es muy grande, el riesgo incluso es aún mayor, sin embargo es bueno intentar hacer un paro y meditar detenidamente que hacer ante este cuadro pintado acromáticamente de tonalidades fúnebres: ¿quién o quienes deberíamos ser los actores sociales para que esto pueda cesar o al menos minimizarse?, ¿cómo contribuir y dar primeros auxilios a un tejido social que esta tan enfermo y deteriorado?... nadie busca ser mártir, pero ¿qué hacer cuando la violencia está dejándonos demasiadas viudas, viudos, huérfanos y huérfanas?
Salomón Medina
MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creacíón
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