Nuestra juventud, al igual que todas aquellas personas que estamos inmersas en las diferentes actividades productivas – vistas en sentido amplio e integral – guardamos algún tipo de recelo ante la realidad tan abrumadora por todo lo circundante con relación a los temas relacionados con las oportunidades que se nos generan y aquellas que se nos cierran, además de la incertidumbre de no tener suficiente sustento para construir una mejor nación en donde se abran propuestas reales en todo sentido… la demagogia de políticos, economistas y grandes expertos, se convierten en discursos sin validez ante nuestra realidad, palabras cargadas de frialdad y elocuencia, como lo dicho por Pablo en la primera carta a los Corintios: …soy como una campana que resuena o un platillo estruendoso (1ª Corintios 13,1b).
El desencanto – por parte nuestra – y el cinismo – por parte de los dirigentes públicos, nos llevan a una dualidad hasta cierto punto agonizante, que impulsa a un choque entre lo que se hace y lo que se dice, una falta de ética terrible, lo que se llama popularmente una doble moral, de la que estamos cansados y cansadas hasta el hastío, sin saber en algún momento como invalidar esos planteamientos nefastos que se nos hacen llegar por diferentes medios… la ausencia de propuestas integrales con relación a la seguridad pública, los graves problemas en nuestra economía, el alto costo de la vida, la marginación o apartheid social que vivimos y el grave deterioro del medio ambiente no se arreglan con esa verborrea sin sentido en la que se prestan algunos de los medios de comunicación.
A pesar de los inconvenientes que no les vemos ninguna salida, es necesario recobrar la esperanza (ἐλπίς = elpis), debido a que en el sistema de cosas en el que nos intentamos desenvolver, siguen habiendo luces que nos conllevan a la justicia, la paz y la armonía, valores tan necesarios para realmente reconstruir nuestro país desde la visión sencilla de las personas comunes, ir generando una nueva vida que sirva para ser verdaderamente seres humanos, sin ansias de protagonismo y dominación de un grupo reducido sobre otro. Esto a simple vista puede parecer una concepción romántica y es probable que para algunas personas se analice como irreal, pero es preciso también recordar que las nuevas propuestas nacen de esa manera, al inicio como algo utópico, risible, inalcanzable que encuentra su culmen en la fuerza de voluntad y optimismo de ciertos y ciertas inconformistas…
Quizás en un inicio es necesaria la labor del Espíritu de vida con nosotros y nosotras, luego se hace necesaria la fuerza de voluntad de quienes creemos en los cambios reales desde la gente sin poder, quienes no tienen voz o constantemente se les calla, entrar en un dialogo franco y sincero, que genere con toda honestidad transformación en las vidas, las familias, las comunidades y más aún que sensibilice a la iglesia en su labor evangelizadora, encontrar en “el otro” o “la otra” a nuestro hermano o hermana, ese es el gran desafío que enfrentamos constantemente dar esperanza y propiciar buenas noticias en un contexto de exclusión y violencia desmedida y endémica, donde las virtudes que conllevan el seguimiento de Jesús nos confrontan aún frente a la persecución (Gálatas 5,22-23).
Salomón Medina
MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creación
Muy bueno Salomón, como siempre. También creo que la intervención del Espíritu de vida es el aliento de esta esperanza, y aún de nuestra fuerza de voluntad. Su acción es vital, desde el inicio hasta el cumplimiento de Su Reino en la Tierra....Bendiciones!
ResponderEliminarMe gusta tu planteamiento, esta claro que muchos logramos entender la dimension del problema de nuestra sociedad, lo que no me queda claro aun es ¿Porque si lo conocemos tan bien, no damos el siguiente paso? El paso que nos lleva a la accion, es decir comenzar a buscar soluciones apropiadas, ya sea que las hechemos a andar nosotros mismos, o que compartir las ideas con personas que tienen mas voz que nosotros.
ResponderEliminarTodo esto es muy cierto y a pesar de que la situacion se vea muy dificil, no debemos de perder la esperanza de que todo este ambiente pueda cambiar para mejor ya que esta es la voluntad de Dios. Solo es tiempo de poder involucrarnos y hacernos sentir como aquella voz y aquella fuerza que no solo denuncia un cambio, si no que lo promueve y lo materializa.
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