martes, 18 de enero de 2011

¡¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!

¿Le han dicho esa expresión a usted el 31 de diciembre a las 12:00 de la noche o en las primeras horas del día siguiente? Bueno, algunos lo siguen diciendo aún durante todo el mes de enero.

Mi padre me enseñó desde mi infancia, más por la dolorosa pobreza en que vivíamos, que “un nuevo año inicia cualquier día”. Como respuesta a las preguntas que mi inocencia infantil hacía de qué porqué nosotros no teníamos un vestido nuevo que estrenar, o un pollo que cenar a medianoche el 31 de diciembre, me dio esta respuesta que marcó mi vida y que me ha ayudado a no sucumbir al consumismo nefasto que el sistema globalizante impone, sobre todo en el último mes del año.

Hace un año, en el cierre del año 2009 el oír “Feliz año nuevo” no fue la excepción; sin embargo cabe preguntarnos: ¿Fue feliz el año 2010? ¿Para quién o quiénes? Solamente retomo lo siguiente:

ENCUESTA IUDOP (Instituto Universitario de Opinión Pública) MAYO 2010 (algunos hallazgos)
Situación Económica: Sigue igual 33.4%; Ha empeorado 41.8%
Corrupción: Sigue igual 26.6 %; Ha empeorado 34.8%;
Delincuencia: Sigue igual 20.3 %; Ha aumentado 63.3%
Deterioro del medio ambiente: Sigue igual 33.8 %; Ha aumentado29.8 %

Encuesta IUDOP noviembre de 2010(Lo más relevante):

Situación Económica: Un poco más de la mitad cree que la pobreza aumentó
Delincuencia: Ha aumentado 56.9

Datos que son parte de una realidad dura, fría y que no produce felicidad sobre todo para la gran mayoría de nuestro pueblo.

Y nosotros como iglesia ¿qué? Tenemos la enorme responsabilidad que la Iglesia Evangélica goza de una credibilidad del 37.1% en nuestro país. En la misma encuesta de IUDOP del mes de noviembre fuimos ubicados en el 3er lugar de las instituciones con mayor credibilidad. Esto debe ponernos a pensar en qué estamos haciendo para revertir esta dura realidad que mantiene a los más vulnerables en zozobra día a día.
Por supuesto que cambiar esta realidad, modificarla, disminuir los índices de delincuencia, de pobreza, de vulnerabilidad no es tarea de un año, ni de una persona o grupo. Es una enorme tarea en la cual debemos involucrarnos todos.

¿Por qué no ponernos como meta hacer feliz por lo menos a un niño (a) a una familia en este año 2011?

Nuestro Maestro, Jesucristo, fue experto en cambiar la realidad de los seres humanos de quienes sabía eran los más vulnerables. La cambió a miles que no tenían que comer a partir de la inocencia de un muchacho que dijo “tengo 5 panes y 2 pececillos” (San Juan 6: 2-12)

Tú y yo podemos cambiar la vida de más de un ser humano este año. Y así con justa razón, con la satisfacción de haberlo hecho, le podrás abrazar al filo del cierre de este año, sí lo finalizamos, y decirle ¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!

Carmen de Castro

1 comentario: