jueves, 5 de mayo de 2011

MÁS ALLÁ DEL ALMA

Usualmente cuando en contextos religiosos – y más específicamente cristianos evangélicos – se habla del término alma, se le asocia con modelos religiosos de tipo dualista que nada tienen que ver con lo que realmente significa en si esta palabra, más aún se le asignan concepciones casadas y emparentadas con filosofías, tendencias psicológicas y cuestiones muy alejadas de lo que en verdad conlleva el reflexionar a la luz de Las Escrituras, envolviendo las enseñanzas y discursos en una dualidad tendenciosa que involucra espíritu – alma – cuerpo.

En el Antiguo Testamento, existen muchísimas asociaciones de lo que se ha traducido como alma, aunque muchas de ellas están en intima relación con algún órgano vital e interno del cuerpo humano, lo cual involucra infinidad de connotaciones que sería un tanto confuso citar aquí, para el caso, una de las citas bíblicas que más confusión a causado es la de Proverbios 11,30, el aislamiento de este único verso – y en la versión Reina Valera – ha sido suficiente para elaborar toda una teología que no respeta ni el sentido real de la transliteración de Las Escrituras, ni una interpretación respetuosa de las mismas…

Para el caso del Nuevo Testamento, es un poco menos complicado, ya que la palabra ψυχή (psychē) puede significar: ser interior, corazón, mente, facultad psicológica, vida, alma, el yo – con frecuencia se lo traduce por el pronombre personal – aquello que está en alguien para dar vida y diferenciación, persona como ser vivo. Otra palabra muy utilizada es el vocablo πνεῦμα (pneuma), que puede significar: Espíritu Santo, espíritu, ser inmaterial, espíritu malo, fantasma, ser interior, facultad inmaterial que puede responder a Dios, manera de pensar, actitud, disposición, viento, aliento; y uno de los versos - y su interpretación aventurada - de los cuales se ha abusado muchísimo al igual que el anterior y que curiosamente involucra estas dos palabras ha sido 1ª Tesalonicenses 5,23…

Lo anterior nos da mucha luz de los errores dualista en los que hemos caído frecuentemente nuestra cosmovisión religiosa, la cual es intensamente confrontada con una realidad que va más allá de la vida ultra-terrena, que por el momento no conocemos, aunque si tenemos esperanza de ella bajo los ojos de la fe, mas esto no debería desestimar y dejar nula nuestra labor de misión aquí en este mundo, ésta a su vez es importante que no la reduzcamos a una labor proselitista, es decir simplemente ganar adeptos y tenerles – y quienes se convierten a ese sistema religioso – como una simple colección de almas que deben ser rescatadas o salvadas y llevadas a un lugar supuestamente seguro…

Por el momento estamos un tanto distantes de continuar con el mandato evangelizador, la visión del Reino que quería Jesús, por ello es importante que vayamos constantemente a Las Escrituras, luego que de manera respetuosa las interpretemos en base a nuestra realidad y tomar en cuenta las voces que nos hemos negado a escuchar para seguidamente pensar de manera creativa verdaderas iniciativas que nos ayuden a repensar, contribuir y restaurar nuestra sociedad salvadoreña, siendo sencibles a la voz del Espíritu y actuar con propuestas integrales sin caer en el pecado de ser dualistas (Santiago 2).

Salomón Medina
MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creación

2 comentarios:

  1. Es interesante lo que mencionan, porque muchas veces el enfoque es nada mas el alma de la persona, y no la persona misma... es como por ahi mencionan, una misión integral.

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  2. De acuerdo, "ganar almas" no significa "ganar adeptos".

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