Parte de la herencia de la cultura griega es ver al ser humano desde sus partes, es así como el reconocido filosofo Platón (aprox. 427 – 347 a. C.) afirma que hay una dualidad ontológica y gnoseológica fundamental. Hay dos órdenes ontológicos diferentes por completo y por tanto, dos órdenes gnoseológicos también igualmente diferentes por completo: el kosmos noetós o mundo inteligible y el kosmos aisthetós o horatós o mundo visible o sensible.
Este visión es muy fascinante e interesante estudiarla en las diferentes tendencias filosóficas y ciencias que ha dado a luz la humanidad en base a su experiencia y reflexión con relación al origen de la vida y los fenómenos de todo tipo que surgen continuamente en el universo conocido, sin embargo es necesario recalcar enfáticamente que esta no es una visión bíblica aunque se nos ha hecho pensar que así es, esto por el hecho de que si continuamos reflexionando en el pensamiento platónico este – sin caer en un reduccionismo absurdo y atroz – puede resumirse bajo la idea de que el mundo invisible de las ideas – del alma o el espíritu – es el bueno, sagrado, puro, lo eterno, y el mundo visible es lo sucio, lo degenerado, lo pasajero, lo carnal, lo irredimible, los corrupto, etc. Todo esto responde a una visión dualista del mundo, muy propia de la filosofía platónica…
En cierto momento a la filosofía se le llegó a considerar como la sirvienta de la teología, por el hecho de que esta – ya sea materialista o idealista – contribuyó a legitimar o deslegitimar algunas cosas que iban o van acordes o en discordia con el sistema de cosas que se impone de parte de quienes tienen interés en seguirse beneficiando de ese sistema. Por ello las estructuras eclesiales muchas veces reproducen las taras y cosmovisiones del sistema que las envuelve, perdiendo de vista que se deben al poder redentor, pacificador y reconciliador de un Dios que va mas allá de las ideas o verdades a medias que presentan los ideólogos de dichas estructuras.
Pensemos por un momento hipotéticamente: si a nuestro Dios le interesara únicamente el alma o el espíritu de las personas, en vano creo los planetas y todo el universo y por supuesto a la humanidad, lo cual no tendría ningún sentido… además sería en vano la máxima manifestación de Dios a la humanidad, es decir Jesús, en vano su nacimiento, vida, pasión y muerte, perdería todo sentido el hecho de que El Padre nos hubiera enviado al Hijo para mostrarnos el verdadero camino para llegar a la humanidad perfecta, para ser hombres nuevos y mujeres nuevas en todo sentido…
Esto también define en gran parte la manera de ver al ser humano tanto dentro como fuera de la iglesia, tendemos a referirnos – de manera equivocada – a ganar almas y dejar de lado las demás áreas que están presentes dentro de la integralidad de cada persona, un error craso que nos ha llevado a impulsar de manera irresponsable e impulsiva una labor proselitista más que evangelizadora, que La Buena Noticia abarque todas las áreas de la vida de las personas, como totalidad y no solamente llegar a su alma, como se suele mencionar más comúnmente dentro de nuestros templos, donde se reproducen visiones y esquemas muchas veces que nada tienen que ver con el poder y autoridad liberadora del Evangelio de Cristo, que trae Buenas Noticias desde El Padre que a su vez envió al Hijo y El a su vez nos ha enviado a nosotros y nosotras a actuar e influenciar a este mundo (Juan 17,14-20; 20,19-22).
Por ahora se nos debería hacer importante detenernos por un momento para poder reflexionar y evaluar en cuando a la visión del ser humano que presentan Las Escrituras, y ver la forma más adecuada y respetuosa de poder desde las mismas, replantear nuestra cosmovisión y maneras de cómo desarrollar la misión y el mover del Espíritu con las personas y no limitándola o haciendo un énfasis desmedido a únicamente las almas, como el mensaje liberador del primer Isaías que retomó Jesús después de estar en cuarenta días de ayuno cuando llegó a la sinagoga de Nazaret habló por inspiración del Espíritu de grupos humanos concretos, de grupos de personas y no solamente las almas de ellos y ellas (Isaías 61,1-3 cfr. Lucas 4,18-19).
Salomón Medina
MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creación
San Pablo propone que nuestra meta debe ser llegar a ser como el 'varón'perfecto que fue Cristo. "Varon" es un termino 100% humano.
ResponderEliminarHemos llegado a pensar que lo importante de la salvacion es el alma, como concepto de la esencia viva de la persona, pero en realidad el redimio todas las areas de nuestra vida como una sola y no separandola como ahora suele hacerce en las congregaciones... nada mas salvar el alma.
ResponderEliminaracertado y pertinente...saludos desde Quito-Ecuador.
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