Por Lilibeth Contreras de Castro
Cada 10 de mayo, en El Salvador, se conmemora el Día de las Madres, un espacio en el cual los hijos e hijas, comienzan a tener cierta nostalgia y a tratar de buscar los medios económicos para poder comprar el regalo para sus progenitoras.
Saludos a las madres, van y vienen, se oye de todo, desde el conocido poema escolar: “mi madre es una rosa….” hasta canciones populares que nos dicen “Madrecita querida…”
El Salvador, cuenta con una población femenina del 52.7% (Según el último censo de 2007, DIGESTYC). Población femenina que cada día enfrenta dificultades diversas, tales como: desempleo, violencia física, verbal, patrimonial, discriminación por ser mujer, falta de mayor apertura en la política, y porque no mencionarlo en las iglesias.
De estas problemáticas no se libra la mujer cristiana, es más, a ella se la ha enseñado por años, a guardar silencio, a callar y a limitarse a tan sólo orar, sin levantar la cabeza y buscar alternativas que puedan transformar su realidad. Y en ningún momento, se deja de lado el poder eficaz de la oración. Pero la misma cultura machista, que lastimosamente prevalece en las iglesias, lleva a que la mujer no busque solución a sus problemáticas. Sin embargo el 10 de mayo, el Día de las Madres, las congregaciones evangélicas realizarán muchas de ellas, celebraciones, saludos, regalos, cantos y cuantas cosas más que vienen a crear por un espacio de tiempo, un clima diferente para la mujer.
¿Pero que después de un 10 de mayo? ¿Qué más hay para la mujer? Saludos y felicitaciones destacando el rol de ellas, hasta dentro de un año nuevamente? Recordando una expresión popular: “De saludos no vive nadie”, es cierto, pero ¿ que más se hace desde las iglesias para buscar una vida digna para las miles de mujeres de nuestro país?, para aquellas madres solteras, jefas de hogar (más del 32% según Censo de 2007). Si bien es cierto, a las madres se les debe reconocer su esfuerzo y entrega, pero cuanto más si se canalizan espacios para que ellas puedan desarrollarse según sus dones y talentos, mujeres profesionales que también pueden dar sus aportes dentro de las congregaciones.
Espacios como Centros de atención para las mujeres, desde la perspectiva de iglesia, dignificar a cada una de ellas, como lo hizo Jesús en su momento.
Saludos a las madres!, excelente, pero cuanto más si en las congregaciones evangélicas se generan grupos de apoyo a madres solteras, mujeres que sufren violencia, etc.
La tarea es ardua, y más que un saludo, hay que trabajar de manera total para dignificar el rol de cada madre salvadoreña.
Excelente reflexion. Las mujeres tienen una gran capacidad y dones maravillosos, que si tan solo se les diera oportunidades ya sea en la politica, en los espacios publicos y mayormente en las congregaciones (donde se les ha privado de oportunidades y se les a maltratado como se a querido). Serian de mas bendicion para todos nosotros los hombres.
ResponderEliminarHay un hermano, que cuando siempre llegan fechas asi, me dice que no es malo, pero que realmente este dia especial no es solo un dia, sino cada dia, porque el valor de una madre no solo dura un 10 de mayo si no toda una vida entregada al amor y al servicio, casi comparado como el que Dios nos da... no todas eso si. Pero es interesante la propuesta que se da sobre integrar mas a la mujer en la iglesia. Nuestra cultura machista dentro de la Iglesia no ha permitido que la mujer encuentre el verdadero lugar que como hija Dios tiene en su pueblo. El papel de la mujer es tan importante dentro de la sociedad y el pueblo de Dios.
ResponderEliminarCreo que podemos empezar por casa. Cada marido cristiano tiene el deber de dignificar a su esposa, cada día, honrándola y tratándola como a vaso más frágil, en todo el sentido de la metáfora.
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