jueves, 7 de julio de 2011

¿QUIÉNES ESTAN AFUERA?

Las personas por lo general tienden a buscar un grupo en el cual se sienten identificadas, en donde puedan ser ellas y ellos mismos, donde los sueños y aspiraciones son comunes y tienden a trabajar bajo un mismo fin, lo cual puede potenciar los esfuerzos de cooperación entre seres humanos y ver y entrar en contacto en su momento con otras necesidades que se convierten en oportunidades de servicio en donde no hay ningún interés de sacar provecho de ningún tipo.

Lo anterior hace referencia a los esfuerzos positivos que se generan en pro de la búsqueda y construcción de una sociedad más justa, del bien común, en la cual no hay distinción de personas o discriminación de las mismas por su condición cualquiera que esta fuese… esto parece ser un planteamiento utópico, ya que por el momento no ha sido posible vislumbrar dichos ideales basados en la justicia y la igualdad.

En los ambientes eclesiales –es lamentable mencionarlo– lo menos que se hace es promulgar esta forma de vida a la que llamamos usualmente y en algunos casos por costumbre Buena Noticia, ya que en el seno de nuestras congregaciones pareciera que hemos propiciado mas la exclusión y legalismos retomados de una interpretación radical de Las Escrituras; es así como lo primero que se les exige a las personas que llegan a formar parte de alguna iglesia son el cumplimiento de reglamentos basados en dicha visión limitada y falsamente moral del Evangelio del Reinado de Dios.

Al parecer la religiosidad nubla las verdaderas intenciones que La Palabra Viva –Jesús y El Espíritu con nosotros y nosotras– y La Palabra Escrita, que nos orientan en la búsqueda de las transformaciones de las vidas humanas y por ende la construcción de una nueva sociedad cimentada en la visión del Reinado de Dios, donde no se juzgue o persiga por ser parte de algunos grupos sustitutos de la familia, a los cuales se les proscribe actualmente con el nombre de agrupaciones ilícitas, incluso por tener manchas en la piel por razones diversas o siendo victimas de persecución por la situaciones de índole moral… en ese sentido las personas incluidas irremediablemente originan a otro grupo llamado las y los excluidos.

Si someterse a las legislaciones de la religión institucionalizada significa estar adentro, pareciera que las personas que quedan excluidas y fuera de ese tipo de gracia barata son las y los impuros, las y los malditos, las y los olvidados de Dios, entonces esto lamentablemente responde a un postulado y vivencia de un proyecto de muerte, es decir, del anti-reino, completamente contrario a lo que El Gran Maestro ilustró cuando dijo que en un banquete los que merecen estar, las y los invitados de honor son quienes usualmente dejamos fuera hoy en nuestros espacios religiosos, esto nos increpa a que busquemos como iglesia nuevas maneras de hacer ministerio con y desde las personas que consideramos las y los otros, a quienes les etiquetamos con un enorme rotulo incandescente que dice: estas fuera (Lucas 14,15-24).

Antonio Salomón Medina Fuentes, Coordinador Nacional del Proyecto Alternativas a la Violencia El Salvador, Centro América

No hay comentarios:

Publicar un comentario