Cuando hablamos de idilio, nos referimos al vocablo que proviene del latín idyllĭum, que tiene a la vez su origen en el vocablo griego εἰδύλλιον (eidyllion) que significa literalmente poema breve, en ese sentido el término idilio permite nombrar al coloquio amoroso y a las relaciones entre personas enamoradas, por lo consiguiente es considerado como un subgénero literario de la poesía lírica griega, cuyo enfoque definitivamente es el tema amoroso… tomado de manera enfermiza o radical, puede afirmarse que esta cosmovisión subjetiva puede llegar al extremo de idolatrar a la persona amada o incluso llegar al punto de no querer o admitir separarse por ningún momento o motivo, un tanto complicado cuando se deben resaltar las cualidades individuales y cada persona busca ser independiente y explorar la posibilidad de encontrar espacios para el desarrollo personal de manera integral, o más complicado aun es el hecho de no ver otra realidad mas allá que la que se tiene junto al ser amado, cayendo peligrosamente en una especie de idolatría.
Desde hace algunas décadas, las tendencias religiosas posmodernas y de características light, nos han brindado una gran cantidad de producciones de índole artístico, tanto así que para el caso de la música – que es la más popular – en los diferentes espacios eclesiales, se atiende más bien al ritmo y armonía de las notas y acordes, menoscabando de manera arbitraria el contenido de dichas melodías, hecho muy similar a lo que sucede cuando se entra en una contienda electoral entre los diferentes partidos en pugna que buscan seducirnos con su material propagandístico profesionalmente elaborado, para que les demos nuestro voto… buscando – en el caso que hoy nos ocupa – brindar la mejor oferta con relación a la gran demanda religiosa que las personas de nuestro pueblo buscan incansablemente, como un escape ante la triste realidad de nuestro país, estos hechos nos deberían hacer reflexionar: ¿será que este tipo de mal llamada espiritualidad ha caído en reducir a Jesús o al Dios de Jesús en un ídolo?, ¿es una visión sana el reducir la vida cristiana ha simple actos litúrgicos exportados?, ¿en qué medida la prioridad en nuestras celebraciones culticas se le rinde verdadera adoración al Dios de la justicia, la paz y la vida?, ¿cuáles son las otras opciones que tenemos para no caer esta visión hedonista?
La manera dualista de ver al mundo – unido a todo lo anterior – ha propiciado que en nuestras celebraciones culticas se le dé extrema prioridad a cosas superfluas, por ejemplo se le dice alabanza y adoración a toda una serie de rituales exportados que se han vuelto de consumo popular, el abuso indiscriminado de la tecnología que desplaza el contacto real con las necesidades humanas, desplazando así a lo realmente trascendente e importante, el sistema de valores del Reino, en este punto cabe mencionar que se le da mucha más importancia al aspecto litúrgico, que a los comportamientos enfocados al fruto del Espíritu, El Sermón del Monte – o dicho de otra forma – el compromiso ético que cada hija e hijo de Dios debemos asumir en la búsqueda de poder discipular en una espiritualidad sana que nos haga más cercanos al Dios, Padre y Madre del Jesús que esta con nosotras y nosotros, que promueve la vida, la paz y la reconciliación y que además continua presente en la historia de quienes más lo necesitan, es decir, asumir el desafío de poder transformar con un fuerte compromiso ético cristiano la realidad de las personas que viven en sectores vulnerables (Gálatas 5,22-23; Mateo 5-7).
Salomón Medina
MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creacion
Tristemente ya existe toda una industria dedicada al "entretenimiento cristiano"
ResponderEliminarHagamos votos porque a partir de nuestra reflexión (y los que de alguna manera tenemos la oportunidad de influir en esto) comencemos a generar una transformación que profundice la relación con el Espíritu Santo y sus valores.
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