
La paz en buena parte de los países de Nuestra Amada Latinoamérica,
se ha convertido en un ideal en vías de construcción, en donde todas las
personas y todos los sectores de una sociedad podamos adquirir el compromiso sistemático,
desinteresado y fiel para ir aportando desde los diferentes espacios en los
cuales nos desenvolvemos, donde exista un equilibrio entre los derechos humanos
individuales y colectivos, intentando hacer a un lado cualquier prejuicio o
mezquindad que no abone a dicho propósito.
El termino paz en sí es usado de múltiples formas, la mayoría de
ellas de manera positiva, sin embargo tiende a verse de manera muy superficial
hasta llegar a una trivialización de lo que significa en la fe y en la práctica
la dimensión integral de lo que su esencia en sí, sin quedarse solamente en una
dimensión teórica o sin ningún compromiso con la realidad de nuestro mundo –que
es el único que tenemos por el momento– en cada uno de nuestros continentes y países.
El concepto light, viene del inglés y significa escuetamente ligero,
esto por lo general se le atribuye a alimentos bajos en calorías y recomendados
para evitar la obesidad de las personas, así, existen una lista innumerable de
dichos artículos, desde bebidas, dulces, hasta sustitutos de carnes y otros
muchos más… esto tiende a definir una manera de ver la vida, toda una cultura
que nos lleva incluso a considerar las relaciones de manera ligera, sin
compromiso, sin vínculos que nos unan o nos puedan llevar a cultivar relaciones
significativas, quedándose en un plano meramente superficial, sin un proyecto
de vida real, ¡todo es relativo!, dándose una especie de escepticismo salvaje
que se alinea con aspectos de índole tecnológicos.
Las relaciones publicas es un concepto creado para manipular a las
personas – donde se nos llama de manera despersonalizada: masas– que cabe y es
un fiel instrumento de sugestión para el consumo, en este caso al cliente se le
trata bien, se le brinda un buen servicio porque a ella o el se les hace creer
que tienen el poder de elegir algunas opciones que el mismo sistema les
proporciona, ¡el fin último es que cada persona gaste y consuma lo que el
sistema le ofrece!, una realidad cargada de hedonismo y supuesta permisividad.
Al hacer un abordaje desde Las Escrituras –que es el libro sagrado
al que tenemos más acceso– y la historia nos damos cuenta que la paz, tiene una
connotación muy rica, que nos brinda La luz que necesitamos en estos tiempos
que nuestras vidas son agobiadas y agitadas por un sinfín de situaciones en lo
que algunos se atreven a llamar cultura light:
- En el primer
testamento encontramos la palabra shalom –de origen hebreo– la cual se ha
traducido a secas como paz, pero lo importante aquí es rescatar y destacar
que esa paz como ideal supremo e implícito de la plenitud de la existencia
humana, debe ser alcanzada y construida por medio de la justicia –tsedeq o
tsedeqa– ambas es necesario verlas desde un punto de vista más holístico y
no solamente de manera legal o espiritualizada –individualista– yendo más
allá, muy relacionada con el bienestar, la salud y liberación plenas y
completas, ¡en todas las esferas de la vida!, destacando aspectos
restitutivos mas que retributivos. En ese sentido paz y justicia no se
excluyen, se complementan y nos animan a interrelacionarnos solidariamente
con todas las personas…
- En el segundo
testamento, la palabra que logramos identificar en el griego antiguo es eirēnē,
que puede significar paz, armonía, tranquilidad, vivir en paz, comportarse
de una manera que promueva la armonía, además en ciertos textos se
considera en intima relación o casi como un sinónimo lingüístico bajo el
concepto anterior –shalom– como un término intercambiable, incluso en la
Septuaginta o versión de los LXX –versión en griego de Las Escrituras– se
translitera de esa manera.
- En la Vulgata
Latina – versión en latín de Las Escrituras – se habla de pax, que viene a
ser o cumplir el mismo cometido que los términos anteriores, sin embargo
bajo el contexto histórico de la dominación del imperio romano, se asume
como todo un sistema que su objetivo primordial es la ausencia o negación
de las guerras, crisis o conflictos, pudiendo caer en el peligro de una
especie de escapismo hedonista, algo que desconfiguraba y sigue desconfigurando
el tejido social de nuestros países, lo cual tiene que ver incluso con el
aparato propagandístico que el mismo sistema neoliberal impone para dar
continuidad a las perversiones que este practica y promueve.
- Los otros
términos usados casi de manera intercambiable, que se mencionan también en
el segundo testamento, son las palabras de origen griego: katallagē y katallassō,
que se transliteran como reconciliación, reconciliar, ser reconciliado,
destacando nuevamente que no es solamente la salvación-liberación-sanación
individual, sino que es necesaria una dimensión y rescate integral del término,
que involucra a la persona humana y al colectivo, tomando en cuenta el
necesario cambio del sistema, alcanzando y redimiendo aquellos espacios
que se han considerado seculares o profanos haciéndolos a un lado y cayendo
en el grave error de sobredimensionar de manera exagerada la vida
religiosa. Es así que lo que significó a las y los primeros cristianos la
desobediencia civil, en nuestros días ha sido sustituido por intereses
egolátricos.
Toda la terminología anterior, tiene una dimensión más dinámica,
mas llena del Espíritu de vida, incluso mas profética, que nos anima e insta al
movimiento, a la acción por la paz, la justicia, la reconciliación, la
libertad, no solamente considerar lo teórico en sí, ver la manera de ir más
allá de los aspectos religiosos, en donde La Luz brinde una Buena Noticia que
sirva de guía a la humanidad, no quedarse solamente en actividades pomposas
enfocadas en el marketing, en reflexiones privadas o privatizadas desde el
lujo, que no tienen ningún impacto real en la realidad, que son versiones y
remedos que nos llevan hacia una especie de paz corrupta.
¡Ya basta de decir que se hace algo sin realmente hacer nada!, ¡de
hacer creer que se tiene la solución como si se fuera un mesías!, ¡de intentar
hacer creer que se tiene el mapa o manual para el camino a seguir!, ¡de
disfrazar el discurso para cobrar estrepitosas, alarmantes y escandalosas
cifras para beneficio personal!, ¡hacer uso de los medios de comunicación
disponibles para mostrar una realidad que no es cierta!, ¡de organizar
actividades y diálogos infructuosos con enormes presupuestos que quedan al
nivel vulgar de verborrea y demagogia!, ¡ya basta de promover y practicar esa
paz ligth sin ningún compromiso con la humanidad y la historia!
Al parecer muchos sectores –más que todo religiosos– creen o
piensan que con algunas marchas, concentraciones o eventos la problemática
multicausal de la violencia va a solucionarse, esto puede ser una ilusión o un
fantasma y valdría la pena levantar algunos cuestionamientos: ¿cómo contribuye
esto a la construcción de una cultura de paz?, ¿es necesario realizar estos
eventos?, ¿habrá intereses ocultos en dichas actividades?, ¿son los eventos un
fin en sí mismo?, ¿es todo lo que hay que realizar como sociedad civil
organizada?
Es necesario ante los graves problemas de inseguridad que viven
nuestros países, que pensemos en un movimiento ciudadano sin nombres, marcas
registradas o protagonismo mezquinos –un tanto subversivo– en donde nuestras
propuestas sean basadas en la praxis enfocada en la solidaridad, la verdad y
los valores mencionados arriba, que se nos brinde la oportunidad de sostener la
visión de considerarnos seres humanos completos que vivimos en plenitud de vida
y en armonía con nuestros semejantes, ¡transmitir una vida no-violenta que es
una Buena Noticia en este momento de nuestra historia mundial, continental y de
país!, algo que reafirma todo lo bueno que tenemos como personas.
Antonio Salomón Medina Fuentes, Iglesia Amigos de El Salvador,
Coordinador Nacional del Proyecto Alternativas a la Violencia
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