Reseña del taller PAV básico realizado en Jardines de Colón, La
Libertad, El Salvador, 6 y 9 de mayo de 2016
Hay eventos en nuestra historia de país que quisiéramos olvidar,
lo cierto es que debemos recordarlos aunque nos causen un gran dolor, para no
cometer los mismos errores en un futuro cercano o lejano… en el caso de la
guerra civil, habría que recordar las causas de la misma, el por qué de las
injusticias del sistema –algunas de estas se mantienen– y todas las
implicaciones socio-económico-políticas-éticas que nos llevaron a enfrentarnos
y dejar grandes pérdidas a nivel personal, familiar, comunitario y nacional.
Jardines de Colón, es una comunidad que fue fundada por personas
repatriadas y reubicadas después de la firma de los acuerdos de Paz en El
Salvador, desde entonces vemos que han pasado al menos 3 generaciones más: a
quienes se les otorgó la tierra originalmente, las y los hijos de ellas y ellos
y quienes han nacido allí después, es decir las generaciones emergentes en este
momento.
Actualmente, como comunidad enfrentan diferentes problemáticas, ante
estas situaciones ha habido algunas organizaciones que les han acompañado,
entre ellas: la iglesia católica y Fundahmer –Fundación Hermano Mercedes Ruíz– por
mencionar puntualmente algunas que han realizado aportes significativos en
cuanto a ciertas necesidades básicas de este lugar.
En coordinación con Fundahmer logramos realizar como equipo PAV,
un taller básico con el colectivo de mujeres que se ha organizado en dicha
comunidad, ellas son de orígenes humildes, de diferentes partes de nuestro
país, con muchas ganas de aprender, serviciales y alegres, todo ello y mucho
mas, las hace especiales, nos animan a ver la vida de otra manera, más allá del
estado de guerra social donde nos encontramos como país en la actualidad, allí tuvimos el privilegio de compartir como equipo, en el Centro Monseñor Oscar Arnulfo Romero, propiedad de dicha comunidad.
Dicha experiencia nos hace reflexionar en que cada persona de esta
comunidad tiene una historia que compartir, incluso en su momento no ha habido
espacio para el luto –tanto del pasado
como del presente– ya que son personas y familias que viven el día a día, con
sumo esfuerzo, pero con optimismo, realizando actividades productivas enfocadas
al subempleo y la agricultura local, aunque continua habiendo tristeza en sus
interiores, no pierden su espíritu de lucha y emprendedurismo, ¡otro de los
desafíos que nos llevamos al conocer un poco sobre sus vidas!: la manera
resiliente de ver la vida.
La visión de vida es distinta cuando se han pasado por
experiencias traumáticas, mucho más cuando no ha habido espacio para hablar
sobre ello, una de las Buenas Noticias en todo esto, es que algunas de las
actividades que realizamos en el taller PAV, sirvieron de alguna forma para
hacer algún tipo de catarsis se un stress acumulado durante años, el haber
contribuido en esto, nos llena de mucha satisfacción.
Por el equipo,
Antonio Salomón Medina Fuentes, Coordinador Nacional del Proyecto
Alternativas a la Violencia, El Salvador, Centro América
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