jueves, 15 de julio de 2010

LO QUE NO SE DICE

Es curioso que en los últimos días se ha dado una gran cobertura en cuanto a la captura de Francisco Chávez Abarca, de origen salvadoreño y vinculado al terrorista internacional y ex agente de la CIA Luis Clemente Faustino Posada Carriles; éste compatriota nuestro vivía en Venezuela y al mismo tiempo asegura en sus declaraciones la participación en maniobras de desestabilización en el gobierno del presidente Hugo Rafael Chávez Frías en los últimos años.

Hace ya un poco más de un año también se perpetró en el vecino país de Honduras, un hecho grotesco y lleno de perversidad en todo sentido en el que confabularon – y ahora se dice abiertamente – el ejército hondureño, los sectores de derecha hondureña, empresarios hondureños, empresarios salvadoreños y otros poderes que han estado permeando las estructuras económicas-sociales y políticas a nivel internacional. El acto como se recuerda, fue muy denigrante, a tal grado que a punta de fusil se obligó a Manuel Zelaya a salir en ropa de cama hacia Costa Rica, donde se le dio asilo político eventualmente.

Al escudriñar un poco en los hechos anteriores, nos despertamos ante una situación de violencia con envergaduras más allá de lo que podemos imaginar, e incluso las diferentes instancias informativas nos quieren hacer creer que son situaciones aisladas que no nos afectan, lo cual es completamente lo contrario, ya que la visión de una “aldea global”, es completamente contraria a lo que se expresa; esto nos hace levantar algunos cuestionamientos: ¿acaso las maniobras de desestabilización son algunos de los principales generadores de violencia en nuestros países?, ¿cómo identificar a los autores intelectuales de dichas maniobras?, ¿cómo pueden frenarse dichas actividades que van más allá de la delincuencia común?, ¿es posible que aprendamos a “leer entre líneas” cuando ocurren actos de terrorismo que no es posible explicar?

Las estructuras del terrorismo internacional y el crimen organizado, parecen en algún momento muy afines en su manera de actuar en nuestro países, lo cual es sumamente preocupante, ya que como sociedad civil nos limitamos únicamente a contemplar con miedo y asombro lo que ocurre, generándose un estado de impotencia e incertidumbre ante el estado de guerra que nos agobia hoy en día a nivel nacional e internacional.

Todo esto puede llegar a verse como signos de nuestro tiempo (Mateo 16,1-4 cfr. Marcos 8,11-13 y Lucas 12,54-56), de una crisis internacional generada por el ansia de obtener ganancias desmedidas y poder desenfrenado. Vale la pena recordar la frase dicha por el historiador católico británico John Emerich Edward, conocida como dictum de Acton: El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente; recordemos lo dicho en su momento por Carlos Marx: el capitalismo llevaba en si el germen de su propia destrucción. El coro de una canción popular escrita por Juan Carlos Baglietto e interpretada por Lito Nebbia (y otros artistas argentinos), nos hace reflexionar también ante lo que ocurre: Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia: la verdadera historia, quien quiera oír que oiga.

Las voces silenciosas de todas aquellas personas que amamos la justicia, el amor, la paz, la fe y la reconciliación, se alzan ante tantos sistemas basados en la muerte y el terror, el camino es arduo y tortuoso, no existen fórmulas o instructivos a seguir, lo que si tenemos y nos impulsa a continuar son los deseos inmensos de que nuestra realidad pueda cambiar, soñar e imaginarnos: ¿cómo sería un país y un mundo sin todos estos vicios que nos están llevando hacia un colapso global, debido a la ambición desenfrenada de unos cuantos?

Salomón Medina
MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creación

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