miércoles, 22 de junio de 2011

SIETE-CUATRO-TRES…

El día viernes 3 de junio de 2011, ocurrió un hecho que hasta el momento nos debe tener alerta y pensar que es lo que se está manejando en las esferas que ejercen el poder en nuestro país, desde entonces no se ha cesado en cuanto a brindar opiniones de todos los sectores político-partidarios – en especial de la extrema derecha – los cuales han sido más contundentes con las críticas y señalamientos hacia la aprobación del poder legislativo – es decir de la Asamblea Legislativa – y la aprobación por parte del poder ejecutivo, cuyo máximo representante es el Presidente de la Republica…

Para la ciudadana y el ciudadano común, este hecho continúa siendo confuso, no quedan muy claras las razones, dimensiones y consecuencias de esta situación, los limitados sondeos de opinión pública dados a conocer por los diferentes medios de comunicación, ponen en evidencia el grave analfabetismo político, lo débil de nuestro tejido social además de que tenemos un limitado y frágil sistema jurídico-legal, ya que por una aparente modificación mínima de un decreto que tiene que ver con la ley orgánica de La Sala de Lo Constitucional de La Corte Suprema de Justicia, al parecer se desenmascaran muchos vacios que nos acarrean graves consecuencias…

Pero ¿qué es el decreto 743?, para la gran mayoría probablemente no signifique nada o despierte el mas mínimo interés, pero para quienes se ponen en riesgo sus intereses de poder y económicos, es una grave amenaza que conlleva la supuesta arenga y provocación de las masas para que se exija su inmediata derogación, esto lleva a su alrededor una gran manipulación y una gran cantidad de discursos demagógicos a favor – ¡dicen todos! – de la democracia, la institucionalidad y el estado de derecho en nuestro país.

En ese sentido, si el mandato de La Sala de Lo Constitucional de La Corte Suprema de Justicia es brindar todas las garantías jurídicas posibles para que se cumpla la Constitución de la República de el Salvador, ¿cuál es el afán de poseer un control con relación al proceder interno de dicha instancia?, ¿por qué las extremas político-partidarias se continúan culpando mutuamente?, ¿qué intereses ocultos se manejan realmente en toda esta problemática?, ¿acaso no podrá ser este un gran distractor para pensar más claramente en propuestas de soluciones viables a los graves problemas de país?... por el momento no se tienen respuestas reales a estas interrogantes…

Por ahora, no sabemos cuánto tiempo más podrán durar los debates y enfrentamientos ante este decreto, ni tampoco podemos precisar por el momento si hay luces de esperanza ante ello, lo que si podemos hacer es identificar algunos signos que tienen afinidad con los tiempos de Jesús, donde los grupos de poder le daban mas prioridad a la ley que a la persona humana, en este caso el decreto en cuestión, se ha sobredimensionado – ¿idolatrado? – más que las necesidades humanas de nuestro pueblo (Marcos 2,23-3,6).

Salomón Medina
MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creación

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