El primer gobierno electo y considerado legítimamente de izquierda en El Salvador en el 2009, despertó muchísimas expectativas – altas por cierto – en la gran mayoría de la población de todos los niveles, esto debido a que la imagen social y trayectoria periodística del candidato fue la que desde un inicio estuvo a favor del partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), lo que le permitió superar incluso los posibles fraudes que es costumbre llevarlos a cabo en nuestro aún frágil sistema electoral.
Hoy a dos años de gobierno del actual poder ejecutivo – de junio de 2009 a junio de 2011 – vemos como la población se ha desencantado de todo lo que en su momento se le hizo pensar que cambiaría, incluso en este punto los depositarios del poder del partido de derecha anterior aprovechan hasta el último espacio en los medios de comunicación masiva para escupir sus argumentos en contra de la administración actual, desacreditando el planteamiento de que el aparato de estado vigente fue construido a su imagen y semejanza, acoplado a quienes ejercen un poder de facto en nuestro país, es decir la empresa privada, representada por la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador (CCIES) y La Asociación Nacional de la Empresa Privada de El Salvador (ANEP).
Es innegable que hace más de veinte años, las grandes empresas en una alianza perversa con las multinacionales, definieron en gran medida las leyes y las políticas públicas con relación a la economía de nuestro país, incluso esto nos lleva a conectar algunas cosas con el estado de guerra social que aún está cobrando las vidas de las personas – que en su mayoría son jóvenes y pobres – lo que nos hace reflexionar más detenidamente en la fragilidad de nuestro sistema jurídico-legal… en este sentido, la responsabilidad se recarga en todos los actores sociales, no solamente para la clase política, ya que hacer esto es un grave error, debido a que la reestructuración de nuestro tejido social no debe darse por decreto, más bien por la incidencia misma de la cada una de las personas que aun creemos en la construcción de una cultura de paz tan necesaria en nuestro país.
Sin embargo las y los políticos de todos los partidos existentes y el sector de la empresa privada en todas sus expresiones, hacen verse a sí mismos como quienes definen las reglas del juego, como las y los mesías, las y los todopoderosos en cuanto a poder cambiar la realidad de país, una arrogancia basada en el orgullo, el poder y la mezquindad humana, sin darse cuenta que han sembrado en las mismas entrañas de este sistema deshumanizante y hostil, el mismo germen que puede generar en algún momento su autodestrucción… lo peligroso en este caso es que incluso esto nos puede llevar de encuentro a todas y todos...
¿Los intereses de quienes están defendiendo realmente la CCIES y la ANEP?, ¿quién o quiénes pueden realmente definir un plan de nación en nuestro país?, ¿quiénes son los verdaderos responsables y a quienes beneficia los altos índices de violencia?, ¿hasta qué punto la población está identificada con nuestra realidad nacional sin alienaciones de algún tipo?, ¿cómo se justifican tantas muertes de personas inocentes?, ¿bajo qué costos se continua explotando, usurpando y mal invirtiendo los bienes nuestros a través de nuestros impuestos?, ¿a quienes está beneficiando las grandes industrias de la violencia ejercida por el crimen organizado y el narcotráfico?, ¿cómo puede tenerse claro que es sumamente importante tener claros los niveles de prevención con relación al fenómeno de la violencia endémica?
Basta meditar por un momento en El Evangelio y darnos cuenta que en algún momento quienes pretenden tener el control absoluto del sistema con sus artimañas económico-políticas y estrategias de exterminio y aniquilación, es decir, quienes pretenden ahora tener las soluciones y una visión y plan de nación que lo que lleva de fondo es que se llenen mas sus bolsillos y sus graneros, que lo que menos piensan es que estos se rebalsen para beneficiar a las grandes mayorías… ellos no se percatan que la vida misma no depende del gran capital y de la codicia desenfrenada que este desata, así como de la acumulación y acaparamiento que es muy usual en dicho sistema, este grupo pareciera que le teme a la justicia, la verdad y a las reformas fiscales que les cobren lo debido, y no a lo que Dios quiere, promueve y está de acuerdo con Su Pueblo que sigue las enseñanzas del verdadero Mesías, El Libertador de todas las opresiones existentes, esto debería ser lo que no les permitiera dormir tranquilos (Lucas 12,13-21).
Salomón Medina
MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creación
Yo veo que el que es ahora el partido de oposicion no hace nada mas que criticar lo que este gobierno hace, pero no se cuestionan que la situacion actual de El Salvador se debe a la mala administracion que ellos tubieron cuando pudieron hacer verdaderamente bien sus trabajos... pobres de ellos porque son nada mas como la biblia menciona en alguna parte, nubes sin agua... solamente son bulla.
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