miércoles, 31 de agosto de 2011

BRUTALMENTE ANÓNIMO (III)

Durante ya varios meses atrás en los constantes actos de violencia dirigidos hacia, entre y por nuestra juventud, se despiertan una serie de valoraciones que en su mayoría tienden a sobredimensionar estas situaciones, dichos hechos nos hacen pensar diariamente en toda una serie de fenómenos que nos incitan a analizar y contribuir a la erradicación de esta forma de resolver las cosas de manera más integral, lamentablemente en buena parte de los casos se tienden a dar prioridad a proporcionar datos de índole estadístico, jurídicos e incluso legislativos, que lo que hacen es caer en una especie de deshumanización reduciendo a las personas en simples cifras…

Pareciera que los crímenes e ineficacia de nuestro sistema policial y jurídico-legal contribuyen también a que la problemática se agudice, teniendo – de hecho – grandes implicaciones económicas, políticas y culturales, que nos llevan a perder la esperanza en un sistema corrupto y excluyente, el cual ejerce su violencia y maltrato con quienes pagamos los impuestos para el sostenimiento mismo de este sistema perverso y mezquino, todo esto – en cierta forma – nos obliga a perder casi por completo la confianza en las instancias del Estado, ya sea por la violencia que ejerce el mismo sistema a través de su burocracia o la poca dureza ante los crímenes popularmente llamados de cuello blanco a los que se intenta ocultar con los nombres de: crimen organizado y narcotráfico…

En ese ir y venir en compañía del Espíritu y de quienes tienen un compromiso con el Evangelio del Reino y en el afán de dar una explicación desde la realidad de los sectores excluidos de nuestro país, hemos tenido contacto con aquellas personas que no se mencionan, que este mismo sistema de muerte aborta, invisibiliza y culpa, en este caso nos referimos a la vivencia con las comunidades consideradas de alto riesgo, donde las estructuras judiciales, políticas y eclesiales no llegan y rara vez se asoman por allí, donde viven las niñas y los niños, hijas e hijos de pandilleros, que pocas personas – fuera de sus familiares – se atreven a acercarse para brindarles algunas oportunidades o simplemente escucharles para que puedan asumir su luto en cuanto a la pérdida irreparable a la que se enfrentan ellas y ellos con sus familias cuando sus padres son asesinados, heridos o privados de libertad por diferentes causas…

Ellas y ellos son las personas inmencionables en cualquier instancia oficial y no oficial – incluida la iglesia – los medios de comunicación conocidos y desconocidos no escriben, graban o filman en ninguna de sus notas su existencia, son de los tantas personas que quedan en el anonimato, sin identidad y despreciadas por el simple hecho de sus orígenes, aun cuando no tengan nada que ver con los actos violentos o delictivos de sus progenitores, coartando sus sueños, anhelos, opacando sus vidas por el hecho de desconocer la situación real, infundiendo miedo desprecio y desdén, intentando ocultar que ellas y ellos también son personas creadas a la imagen y semejanza de Dios…

En Las Escrituras, durante el discurso de Job en su defensa final, incluso él como un fiel seguidor no judío de YHWH y debido a las intensas crisis que pasó – con el agravante de ser duramente cuestionado y acosado por su mujer y amigos – menciona a estos grupos excluidos, que el por la sensibilidad que El Espíritu le inspiró para realizar actos de bondad y solidaridad, como una acción desesperada les pone en evidencia a estos excluidos, los hijos e hijas de los marginados y delincuentes de su tiempo, la enorme diferencia entre él y nosotras-nosotros es que desde su pobreza paupérrima y miseria – y antes de que esta aconteciese – comprendió que el amor del Padre debía hacerse presente encarnándose en todas aquellas personas que nos hacemos llamar sus hijas e hijos y evidenciado por nuestra practica de misión desde esos lugares que albergan personas que necesitan la esperanza redentora y reivindicativa a través de la Buena Noticia del Reino, que pone de manera desinteresada sus recursos de todo tipo al servicio de ellas y ellos (Job 30,1-8).

Salomón Medina
MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creación

1 comentario:

  1. Nada mas como siempre, queda el llamado de amor por aquellos que sufren mas directamente toda esta violencia.. y por los que la generan.

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