Bajo esa perspectiva, el adultocentrismo –que es un concepto excluyente– hace completamente de un lado la opinión de la niñez, adolescentes y juventud, hasta el momento ha habido mucha arrogancia por parte de las personas adultas a poder identificar este hecho, por mencionar un ejemplo sencillo: la libertad de expresión para las generaciones emergentes bajo el lente minucioso de las personas adultas se convierte en una especie de tolerancia hacia algunas formas de expresión en nuestra juventud, con la enfática advertencia que no deben ser contrarias al orden moral que las personas adultas hayan predefinido, quienes al final juzgan de una manera mordaz lo que ellas y ellos deben hacer para expresarse.
Nuestra juventud salvadoreña -y Latinoamericana- ha sido excluida desde hace mucho, dicha exclusión los pone en riesgo en varios sentidos:
1. Todo está supeditado a lo que digan las personas adultas –o quienes piensen así– en cuanto a cultura, política, leyes, estudios, formas de expresión artística, trabajo, economía, modas, consumo, por mencionar algunas; toda la estructura social está enfocada al visto bueno de las personas adultas, ¡incluso la religión!
2. En los pocos espacios de participación ciudadana –que en la mayoría de los casos puede tener una agenda oculta– son las personas adultas las que se benefician de ello, en cuanto al protagonismo, económicamente e incluso políticamente, vemos entre medio un abusivo ejercicio del poder.
3. No hemos podido hasta el momento dimensionar los graves costos sociales que esto ha implicado para Nuestro País –y Latinoamericana– pero si podemos ver claramente y con mucha tristeza que la violencia, criminalidad y homicidios, se ejerce como un mal endémico a las y los jóvenes entre 15 y 25 años de edad, quienes en su mayoría son hombres.
4. La despersonalización que se hace para con la juventud, es uno de los aspectos más denigrantes, verles como cifras u objetos y no como personas es un grave error que nos distancia de la verdad en todo sentido.
5. La imposición explicita: o te adaptas o estas fuera, dice mucho del maltrato que se ejerce punitivamente en contra de la juventud en el sistema, se les debe controlar para mantener el status quo.
En los ambientes eclesiales, esta realidad tiende a reproducirse, existe opresión y falta de oportunidades de todo tipo en ese modelo creado por los adultos, el cual debería de ser confrontado con las palabras de Jesús a sus discípulos en Mateo 19,13-15, cuando estaban evitando el contacto directo entre Él y las generaciones emergentes de entonces... pareciera que es una actitud muy común hoy también, ¿qué nos dice este pasaje hoy de nuestra actitud orgullosa, engreída y prepotente hacia ellos y ellas?, si el Reinado de Dios es de quienes son como ellas y ellos, ¿por qué seguimos cosificándoles?
También los discípulos de Juan el Bautista y los fariseos en Marcos 2,22 en donde se menciona: Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino nuevo revienta los odres y se echan a perder los odres y vino. A vino nuevo odres nuevos.
Nos enfrentamos a otro hecho lamentable: hay personas jóvenes que ya no lo son, sus anhelos e ilusiones, su creatividad e iniciativa ha caído lamentablemente en la calidad de opio adormecedor, esto podría verse como dudas, pero lo es, existen –no viven– jóvenes sirviendo y preservando el sistema que los margina, ¿que gran ironía verdad?
¿A que le tenemos miedo las personas adultas?: ¿a ver el mundo y la sociedad desde la visión de la juventud?, o ¿a que nuestros odres sean rotos por no resistir y contener el vino nuevo?, esto es algo en lo que debemos reflexionar con mucha madurez y seriedad, intentando hacer a un lado los intereses personales.
Antonio Salomón Medina Fuentes, Coordinador Nacional del Proyecto Alternativas a la Violencia, El Salvador, Centro América

Muy interesante, es importante pensar que los jóvenes son el presente y no el futuro. Como comunidad de fe debemos conducirles a la maduración del carácter en Cristo ayudándoles a encontrar su lugar en el Cuerpo y a ser conscientes de la misión que el Señor nos encomienda.
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