jueves, 29 de abril de 2010

SOBRE INDIGNACIÓN Y DESESPERANZA

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), dio a conocer en su informe para América Central “Abrir espacios para la seguridad ciudadana y el desarrollo humano”, que el grupo de personas con más riesgo en ser asesinadas en El Salvador son los jóvenes hombres entre las edades de 15 a 24 años.

La semana pasada ha sido catalogada como una de las más violentas en lo que va de este año (entre los días 21 y 25 de abril’2010), la situación ha llegado a tal grado que por primera vez algunos medios de comunicación cubrieron dos muertes en iglesias cristianas evangélicas: la de un joven de 16 años que estaba en uno de los cultos dentro del templo, ubicado en las cercanías al parque Zurita en San Salvador y la de un pastor evangélico en las afueras del templo en el cantón El Platanar, jurisdicción de Moncagua, departamento de San Miguel. ¿Serán ambos hechos una profanación?

Por otro lado este fin de semana se declaró por algunas iglesias cristianas evangélicas como un día de oración y ayuno con el lema “Tomando mi nación” (23, 24 y 25 de abril), en el que se pretendió fuera un tiempo de clamor por la paz en nuestro país.

Es bastante curioso que mientras se ora por la paz, la violencia continúe, incluso cobrando vidas humanas; esto nos debería de ponernos a reflexionar como iglesia, es muy probable que hayamos sacado a Jesús de en medio de “nuestras sinagogas”, como lo hicieron aquellas personas de Nazaret, que casi llegaron al punto de darle muerte (Lucas 4,28-29). ¿Tendrá similitud este hecho con nuestra realidad ahora?

Es preciso escuchar algunas voces (Lucas 4,18-19) y luego reflexionar en el papel que tenemos como iglesia en nuestra sociedad salvadoreña, que en ningún momento responde a agendas mediáticas, a actividades y movilizaciones que solemos ver como un fin en sí mismas.

Es ahora más que nunca, que se hace más vigente el clamor de todo un pueblo, como aquella entrada triunfal en el que las personas débiles y oprimidas gritaban: ¡Libéranos!, ¡Sálvanos! (Mateo 21,9-11 cfr. Marcos 11,9-11; Lucas 19,38-40 y Juan 12,13-16); pero yendo más allá de la “eventitis mediática y aguda” que hasta ahora ha caracterizado a la iglesia. Buscando y actuando con El Señor de nuestro lado, que no se niega a acompañarnos en el caos.

Salomón Medina
CNJ-MTC.EdT El Salvador
Semillas de Nueva Creación

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